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"Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

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"Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Lun Mar 25, 2013 9:50 pm

Hoy no era mi día, después de 5 horas frente a un ordenador mi cabeza no daba a basto. Necesitaba relajarme, salir de cañas o simplemente salir a dar una vuelta fuera de todo esto.Definitivamente ¿Sería posible? Solo tenía que bajar un par de plantas y estaría de camino a mi coche.
Un grupo de estudiantes se amontonan en las escaleras impidiendo que otros bajaran- quien no tenga casa que se vaya a un hotel largo de aquí niñatos! -bromee sonriente bajando por el escaso hueco que me dejaban. Era raro que el centro mantuviera las puerta abiertas hasta estas horas de la tarde, aunque imaginaba que la fuerte época de exámenes estaba al caer. Con cuidado de no golpear su portatil con la pared pulso un par de veces el botón del ascensor. Por mucha prisa que tuviera ni el ascensor subiría mas rápido ni las limpiadoras dejarían despejadas el nuevo tramo de escaleras. Suspiró mirando como el ascensor tardaba en bajar. Sabía que lo estaban usando y que se retrasara de aquella manera lo desesperaba. Tenía que bajar por aquel lugar si o si, bueno eso si no prefería esperar 15 o 20 minutos a las limpiadoras. Se negaba en rotundo.

Sacó de su bolsillo una pequeña cajetilla de cigarrillos, mas bien el papel y el interior del cigarrillo triturado en una bolsa. Hoy le apetecía tabaco de liar, algo que lidiaría su mal día. Viendo lo que tardaba el ascensor dio unos rotundos golpes a la puerta de este. Por dios que usaban el ascensor para jugar al escondite? Cuando las puertas se abrieron entró sin mirar, teniendo la vista fija en el pequeño papel que lamia con cuidado. - pulsa a la planta baja, por favor.- Fue cuestión de segundo que la poca alegría que le quedaba en la cara se volviera por un rostro frío. ¿Y esta? La miró casi con desprecio- no me jodas- murmuró terminando de preparar el cigarrillo ignorandola por completo. Se consideraba un tío enrollado con la mayoría de los alumnos, ya fuera o no a sus clases, vamos no tenía problema con las diferentes fraternidades. Pero por desgracia había una favorita para tocarle los huevos. No recordaba su nombre y tampoco se molestaba en saberlo. En fin solo esperaba que ni se molestara en dirigirle la palabra, sino todo lo que había estado soportando durante el día lo acabaría pagando ella. Y por lo que sabía ella era una especialista en ello.


Última edición por Zeus G. Dimoutsos el Jue Mar 28, 2013 5:51 am, editado 1 vez




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Lun Mar 25, 2013 11:17 pm

No había nada más que odiara que tener que metafóricamente besar el piso por el cual otro caminaba, en este caso, el de uno de sus profesores. Necesitaba una extensión para entregar uno de sus trabajos y sabia cuan jodidos podían llegar a ser solo para ponerte un número en rojo sobre tu creación. Aun no entendía por qué alguien podría limites de fecha a los artistas. Era estúpido e ilógico. Pero no, ella se había unido al sistema al igual que todos y tenia fechas que respetar. Pero esta vez se le había ido de las manos y necesitaba unos cuándos días más sin que su nota descendiera. Eso significaba tener que arrodillarse frente al profesor y hacer lo que todos sabían, claro, era todo en forma figurada. Nunca en su rubia vida iba a meter algo en su boca para conseguir un par de días extras, aunque lo pareciera y medio mundo lo creyera, ella no era una ofrecida, de hecho, tenía el ego más grande de Rusia el cual la hacía ser tan selectiva con las personas como con el alcohol. No metía cualquier cosa dentro de su cuerpo. Pero eso le hiso preguntarse, ¿cómo demonios iba a conseguir días extras? Fácil, para ella lo era, mas cuando el profesor al cual iba a ver parecía aun ser virgen. No iba a necesitar mostrar de mas o insinuarse, solo un por favor con esa voz suave y profunda que la rubia había heredado y listo.

Como si fuera una premonición así sucedió, claro, ayudó el hecho de que el conociera a su madre y fuera un gran admirador de ella, tampoco se adjudicaba el triunfo todo a ella. Cuando estuvo todo listo y arreglado y después de escuchar un al hombre sobre cosas que ni prestó atención, se dirigió de vuelta a su fraternidad a terminar dicho trabajo. Dudó un instante en si ir por las escaleras o no, estaba en el último piso. Como justo se abrió frente a ella, se metió sin pensarlo mucho. La rubia se quedó mirando el cambiar de los números de los pisas mientras abrochaba su chaqueta de cuero. Cuando paró en uno de los pisos más bajos, se hiso un poco a un lado para darle lugar a la persona que estaba entrando. No le prestó mucha de su atención, no hasta que lo escuchó hablar. PERFECTO. Pensó presionando el número pedido. Era su día de suerte y la cara de él se lo confirmaba. No pudo evitar reír por lo bajo. Era como estar en la secundaria de nuevo, su reputación la perseguía como queriendo comerle los pies. ¿y que esperaba? Si ella y el era como tratar de meter un puma y un león en una misma jaula y hacer que tomaran el té. Ella odiaba el té y aun más al señor dentro del elevador. Aclaró su garganta al escuchar su suave murmullo. Vamos, que ni lo disimulaba.

-¿No? Que lastima, yo que pensaba joderlo aquí mismo en el elevador. Le aseguro que hubiera sido algo que nunca olvidaría. – dijo en tono alto sin quitar la sonrisa fría y altiva en sus rojos labios. Sabía que vendría cizaña de vuelta, podía apostar su ruso trasero en ello. Como un impulso, esos más grandes que ella tenía, apretó el resto de los botones del panel, sabiendo que pararía en cada piso del edificio. Si, fue inmaduro, muy inmaduro, peor joder, no hay podido resistirse. -Va a ser un muy buen viaje, profesor-dijo con un tonito adorable pero que en ella, en ese momento, sonaba a taladro en la sien.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Mar Mar 26, 2013 6:39 am

Venga ya...tu no. Miró cada movimiento de la joven incrédulo. Que pensaba que estaba hablando con uno de sus compañeros?. Si ella pensaba dárselas de lista se podía quedar sentada. Se cruzó de brazos manteniendo el cigarrillo sin prender en los labios- joderme , no?- esbozó una sonrisa. Sin mas se tensó al ver como pulsaba todos los botones del ascensor. ¿Y eso? Enserio tenía tantas ganas de amargarle el día? Miró la pantalla y después suspiró hacia el techo.
Se acercó a ella y la miró cara a cara- escúchame bien porque será la ultima vez que me digne a dirigirte la palabra- apoyó los brazos a cada lado dejándola a ella entre ellos - a ver si te queda claro de una puta vez- alza la voz - que no le tocas los cojones a uno de tus compañeros, sino a un profesor. - La mira con asco. Si ella no le tenía un mínimo de respeto el no iba a ser menos. Es mas, le importaba una mierda tratarla de aquella manera. La conocía bastante bien y no solo por verla pasar por los pasillos de la facultad, aquí todos tuvimos problemas en casa y no lo fuimos pagando con el mundo.
Un leve pitido sonó en la pantalla del viejo elevador. -Reza porque no hayas bloqueado el aparato- la miró fijamente y se volvió viendo lo evidente. Ese tipo de aparatos no soportaban tantas peticiones a la vez, por desgracia no era uno de esos elevadores con voz y que casi pueden servirte un café recién hecho. Tras un breve suspiró dio un fuerte golpe a la pared - puedes sentarte porque de aquí no salimos en menos de una hora- espetó cerca del rostro de la joven. La miró de arriba a abajo - crees que ahora soy yo quien tiene libertad para joderte ?- la pega con brusquedad a la pared y lentamente conduce una de sus manos al trasero de ella- me das asco- dice con notable desprecio hacia ella. Se separa e intenta mirar la pantalla para avisar de la avería - no necesito escucharte mas para que sigas jodiéndonos a todos.- Estaba claro que no había nacido nadie que pudiera quedar por encima de el y menos una cría. pulsa un par de veces la campana para que por lo menos en la central llegara el aviso. Y que dijeran que nunca podías llegar a odia a alguien. Deja el maletín con el portatil a un lado mientras sigue trasteando la pantalla.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Mar Mar 26, 2013 5:11 pm

Había estado mal, muy mal haber hecho aquello. Vamos, que era su profesor y debía darle respeto y bla, bla, bla. Pero no, no iba a seguir los estándares, no con alguien como él. De alguna forma habían logrado no encajar en ningún sentido. Se repelían a simple vista. La rubia bajó el rostro tratando de contener su sonrisa triunfante, pero no estaba haciendo un muy buen trabajo. Estaba muy claro que estaba disfrutando arruinarle la tarde. Poco a poco fue subiendo su mirada hasta encontrarse con la cara de él frente a ella. Al parecer el había tenido un muy mal día o la rubia realmente le molestaba a tal punto que parecía querer sacarle la cabeza como murciélago en concierto de Ozzy. Rodó los ojos mostrando cuanto le impostaban sus palabras y luego miró hacia ambos lados, viendo sus brazos aprisionarla. ¿Creía que eso la iba a intimidar? No, bueno, solo un poco, pero no tanto como él deseaba.

- Oh, ¿y es aquí donde debería comenzar a tener miedo?- preguntó con indiferencia, como si él no le causara nada más que eso. El era imponente y mucho, si no tenias clases con él, podrías fácilmente creer que te comería vivo y escupiría tus huesos luego. ella no, ella había conocido tipos mas aterrorizantes que él y los había tratado como gatitos y ellos a ella, pero con el… con el no podía ni verse. Mantuvo su mirada que solo destilaba asco hacia ella. No iba a pestañar, no le iba a dar en el gusto.

Su sonrisa de HDP se borró lentamente cuando escuchó el pitido detrás de ellos. “Apueste su tatuado culo a que estoy rezando por ello”, pesó mirando al mismo tiempo que él hacia el panel. No, eso no era lo que tenía planeado. Ella pensaba bajarse apenas parara el ascensor en el siguiente nivel, pero no, ahora tendría que estar encerrada con Hannibal Lecter en un espacio tan reducido que no podría mirar para otro lado sin encontrarse con él. La rubia se sobresaltó al escuchar su fuerte golpe en la pared.

- Va a ser como un día de campo- murmuró mas preocupara por su no gusto por los lugares cerrados. Su siguiente movimiento la pillo desapercibida. – Hey- se quejó al sentir en golpe en su espalda contra la pared del elevador. Puso las manos en el pecho de él buscando distancia, pero estaba claro quién tenía la ventaja física.- Bueno, no se nota mucho el asco que me siente, profesor. – le dijo apartando su mano de su trasero. ¿Así que así iban a jugar? Ella no iba a ponerse a llorar o a quedarse en un rincón solo porque él se portaba como un cretino. Cuando se apartó, la rubia arregló su ropa resoplando con enojo. Era un idiota. - ¿Tenía algo que hacer profesor? Porque lamentablemente va a llegar tarde por más que se quede mirando el tablero como tarado- murmuró lo último mientras se cruzaba de brazos. A ella tampoco le agradaba estar ahí con el aunque si, era todo su culpa.





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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Mar Mar 26, 2013 6:17 pm

¿Asco? Eso era poco en comparación con lo que ella le provocaba. De lo que en un principio le pudo parecer atractiva lo borró de un plumazo con su carácter. ¿Pero quien se creía, la princesa de Rusia? Podía tener a la mujer que le diera la gana y estaba claro que esta no era una de ellas. Mucho se había rebajado a tocarle el trasero. Tenía bastante claro que le hacía falta un buen polvo para que bajara esos humos, pero el no estaba dispuesto a satisfacer a aquella imbécil. No tardaría en venir algún niñato a rebajarse como un perro por tener la atención de ella. Cada vez odiaba mas tener que toparse con tías de este calibre. ¿Tan mala suerte tenía que tener?

-Tanto te emociona que te toque el culo?- se echó a reír sin mirarla. - por favor avísame y no me acerco mucho a ti , no quiero que te corras del gusto- negó con la cabeza riéndose. Dios no podía creerlo, no era evidente el asco que le tenía?. Suspiró viendo que era inútil salir de allí hasta que recibieran los avisos. Y para alegrar un poco la situación aquel jodido dolor de cabeza se hacía mas evidente. Todo por una jodida niña malcriada. ¿Cosas que hacer? Aun no se enteraba de que edad tenía cada uno. Apoyó la cabeza en una de las paredes y cerró los ojos respirando profundamente - Está bastante claro que tengo mas cosas que hacer que tu- se frota las sienes- pero a la vista está que te encanta ir tocando los huevos para lidiar con tus penas- No sabía ni porqué se molestaba en responder sus preguntas. -Si te encanta que te traten como una perra adelante- se señala el paquete- sigue tocándome, pero mejor con las dos manos- la mira completamente serio- así podré darme el placer de ser un completo cabrón contigo y ten por seguro que eso se me da bastante bien cuando la persona no me importa una mierda.- Que se ahorrara cualquiera de sus juegos, por mucho que lo intentara no iba a pisotearlo de ninguna de las maneras. Si este tipo de acciones le valía para que los perritos falderos fueran a comer de su mano, con el no servirían ni para que se molestara en tenerle pena.

Se encoje de hombros- algo que decir o la nena se va a quedar calladita y va a portarse bien- espetó en un tono lo suficientemente estúpido para que viera lo que le encantaba dirigirse a ella. Dejó de mirarla sonriente de ver lo estúpida que le resultaba. Sacó su móvil para comprobar que era tan escasa la cobertura, que ni siquiera podía activarse el hecho de pertenecer a alguna red. Genial.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Miér Mar 27, 2013 6:22 pm

En ese momento deseo tener el poder de la sordera selectiva. Estaba segura que si la tuviera, no escucharía ni una sola palabra salida del gorila humano. Era como si vomitara toda su rabia sobre ella. Vale, se adjudicaba el asunto de elevador, pero tampoco tenía que espiar todos sus problemas con ella. Ella no era la culpable de cuernos o problemas de impotencia o la cara de estreñido que Dios le había dado. De todos modos no se podía pedir peras al olmo y hacer que ellos que quedaran callados ahí esperando a que los sacaran. Era palpable que no se tragaban ni con vaselina y aunque el enorme gorila no entendiera su sarcasmo, ella no mostraba reparos en mostrarle que le era tan desagradable como ella a él.

- Por favor. – contó una carcajada sin ni una pizca de humor pero llena de sarcasmo. ¿Quién podría fijarse en él? Bueno, quizás sí, tenía a un grupo de alumnas notablemente ciegas babeando el piso por el que el caminaba, pero ella ya había visto su parte más fea. La rubia no era TAN masoquista como para mirarlo con otros ojos que no fueran de desprecio- Yo tengo gusto no ando babeando por un cavernícola con tatuajes.

La rubia se dio media vuelta ignorándolo por completo aunque parecía que el espacio se volvía cada vez más pequeño. Porque demonios había apretado los botones. Bueno, había que admitir que había valido la pena solo por joderle la tarde. Pero tener que soportarlo más de los regulares 5 minutos se comenzaba a transformar en una especie de tortura china. Y ahí vamos de nuevo, pensó al escuchar nuevamente su voz detrás de ella. Lo miró por sobre su hombro viendo su comportamiento para nada de etiqueta.

- Que desagradable- murmuró volviendo a mirar hacia adelante, topándose con la imagen de la pared del elevador. El siguió hablando pero ella no prestó mucha atención, dudaba que algo de lo que saliera por su boca valiera la pena escuchar. Cuando por fin terminó de hablar, se giró con su sonrisa fría y de pocos amigos- Ok lo único que escuché, fue bla bla bla, me creo importante, bla bla bla, soy un misógino, bla bla bla, fui criado por una manada de monos. – dijo imitando su voz con burla. Se apoyó contra la pared mirando hacia otro lado. No pudo evitar mirarlo de nuevo aunque su presencia le desagradara de sobre manera. Y seguía picándola y ella seguiría jodiendolo más y más. ¿Se creía tan importante como para que ella se asustara y le mostrara respeto? – Por favor. Se cuanto disfrutaría el silencio… por lo que ni de jodida manera me voy a callar. Tengo mucho que decir, como que debería dejar de gastar tanto dinero en putas y alcohol barato, quizás así si pueda pagar una compañía con mejor cobertura.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Miér Mar 27, 2013 7:32 pm

La función seguía y el payaso volvía a amenizar a los demás. Ya no sabía si hablarle en arameo o con un lengua de signos. Era tan jodidamente irritante que a cada palabra su dolor de cabeza se acentuaba. Y que lo único que había deseado en el día era llegar a su casa y relajarse, pues nada hoy se iba a ir muy calentito a la cama, y no con del mejor sentido de la palabra. Estaba claro que ni a el le gustaba ni a ella el, hasta ahí perfecto, pero si el no se molestaba ni en mirarla porqué tenía que empezar con sus llamadas de atención. Joder , ¿tanto le costaba ignorarlo? Siendo como era , podía ir a que otros se arrodillaran ante ella durante los descansos, o por cualquier pasillo en un cambio de clase. Y no , ella tenía que encender la llama de la discordia. Ella sería una estúpida prepotente y el un "cabrón sin sentimientos o un cavernicola tatuado" pero era evidente que no se iba a fijar en una cría como ella y menos para pelearse como un adolescente.

-Si tanto te aburre escucharme porqué no empiezas por cerrar tu puñetera boca?- la mira serio y con un hermoso dolor de cabeza amargando su ya irritante carácter. Esto era una pesadilla hecha realidad. Tenía una gran paciencia pero sin duda, aquella chica sabía consumirla en cuestión de minutos. Viendo que seguía contraatacando a sus palabras suspiró hacia otro lado- dios, te aseguro que no vas a salir viva de aquí- bueno sino el acabaría matándose con tal de no tener que soportarla mas. ESTA MUJER ES INSUFRIBLE!. Miró hacia el frente incrédulo al escucharla referirse a putas y alcohol. ¿Como? De que película disney se sacaba esa batallita, mejor que se guardara sus "ofensas" porque aquí la dama tenía mas carisma para ser una gran zorra , que de una princesita.

-¿No te piensas callar verdad?- espetó. Se volvió hasta ella, tampoco es que hubiera mucha distancia, ya que aquel aparato era de un 2x2. - Tu me vas ha hablar de putas?- se rió en su cara. Tomó el rostro de la rubia con una mano y la pegó complétamente a la pared, mas de lo que ya estaba. - Sabes lo que hacen las supuestas putas que me follo?- ladea la cabeza - lo que a mi me de la gana- se pega contra ella- ¿sabes porque?- hace mas presión con su cuerpo - porque les pago, pero a la vista está que a ti no te hace falta- respira notando el aliento de ella sobre su rostro- tu eres una puta malcriada que va jodiendo para lidiar con sus penas y a mi ese tipo de putas me encantan- sonríe de manera frívola - ya que me las puedo follar sin tener que pagar- La mira fijamente, atravesando de una forma desgarradora aquellos hermosos ojos verdes. - Querías encender un fuego y poder jugar con el , no? Que pena que por ser tan inmadura te vayas a quemar- Sujeta la otra mano de la joven contra la pared- quiero que te quede claro, si tu no piensas callarte, yo no voy a tener la paciencia de escucharte- No se podía creer que aquella niña sacara lo peor de una persona, y mas de el, que poco lo conocía y que rápido se dejaba influenciar por las apariencias ,por un momento la consideró mas inteligente. Era un cavernícola , no?. Roza los labios de ella ante la ultima frase. Tenía claro que aquella boca se callaría por las buenas o por las malas. Toma los labios de la joven con brusquedad, estaba claro que no era su novia para tratarla con dulzura. Se merecía de todos menos eso. Aquello le resultaba tan repugnante como agradable, por esa misma razón continuó aquel beso forzado con rabia. Aflojó la mano que sujetaba contra la pared para apoyar la suya propia y así poder pegar su cuerpo completamente al de ella. - decías que no te callarías?- murmura antes de volver a besarla.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Miér Mar 27, 2013 11:05 pm

- Si tanto le irrita escucharme, ¿por qué no empieza por cerrar su cavernícola boca?- dijo con cara de aburrimiento, comportándose como toda una niña de 5 años al repetir lo mismo que el. Parecía que estuvieran peleando por un juguete. Fuera como fuera, le respondiera como una niña o no, no pensaba callarse y dejar que el dijera una montonera de cosas sobre ella que no eran cierto sin siquiera pestañar. No estaba en su naturaleza, por lo menos no en la que usaba con él. Sus labios formaron una pequeña O, simulando asombro. Vamos, que él no se atrevería a lastimarla por ser una fastidiosa, ¿cierto? Su sonrisa se esfumó de solo considerar la naturaleza del hombre. – Le temo tanto como a una manada de conejos-le dijo convenciéndose a si misma que no tenía miedo. Nunca nadie se había atrevido a enfrentarla, no del modo del que el amenazaba.

La rubia se limitó a negar con su dedo y mostrando una sonrisa en sus labios rojos. No iba a callarse. Quitó su sonrisa al escuchar su risa- Nada comparado con su experiencia- dijo antes que el tomara su rostro y volviera a aprisionarla entre la pared y su cuerpo. Puso sus manos en las muñecas de él, apretándolas, tratando de alejarlo o previniendo cualquier cosa. De un caníbal como él se esteraba cualquier cosa, hasta que le pegara. Esta vez y solo esta vez, se quedó callada escuchando. Se sentía pequeña, muy pequeña gracias a la cercanía y el tamaño de él, pero lo que no tenia en cuerpo, ella lo compensaba con actitud y no iba a dejarse intimidar tan fácil. Desvió la mirada tratando de no escuchar sus palabras ignorarlo, lo cual era casi imposible. No quería escuchar que hacía o no en la cama con sus mujeres, menos tenerlo tan cerca que podía sentir el olor de su piel. Pero algo que le dijo la hiso enojar. Lo miró con sus ojos encendidos en rabia.- ¡No soy una puta! – le gritó manteniendo su mirada. No iba a tener una conversación de psicología barata con él. Como fuera y cuales fueran los motivos para ser así no eran de su incumbencia. Forcejeó para que soltara su mano que ahora también era prisionera. Su ceño se frunció al ver que camino tomaban las cosas- Yo nunca me quemó- lo retó abiertamente. Podía sentir el latir acelerado de su corazón en sus oídos. No le gustaba sentirse atrapada, menos por la pared humana que claramente su cercanía no iba en buenos términos.

Se sentía atrapada, prisionera de él y la pared. Trató que echar su cabeza más para atrás pero la pared le jugaba en contra. En un pestañeo, confuso pestañeo, el usurpó su boca sin permiso, dejándole unas cuantas palabras atoradas en la garganta. La forma en que la besó estaba cargada de desprecio y odio, además de una violencia de la cual ella no estaba acostumbrada. Sentía como la rabia y algo mas se acumulaban en su estomago, revolviéndolo por la mala mezcla de su imposición y la intención del beso. Llegó la mano libre hacia el cabello de él, tirando sin ni un cuidado de él. Sintió su mano libre, pero no lo apartó, razón por la cual su mente creyó que estaba más loca de lo que suponía. Su cercanía la mareaba y no la deba pensar con claridad. Al separarse respiró agitadamente, sin saber qué demonios había pasado. Era como si un huracán hubiera decidido atacar el elevador.

- Yo no…- su murmullo quedo a medias ya que la boca de él fue en busca de la de ella nuevamente. Por un momento fue pesa de aquella emoción llamada odio que para ella era más fuerte que el amor y todas esas cursilerías y respondió el beso, pero con aquella mezcla de desprecio y ese algo más. Cuando logró reaccionar mordió el labio de él con más fuerza de lo normal, hasta sentir ese característico sabor metálico de la sangre en su boca. Soltó sus labios sin esconder una sonrisa de maldad pura- No-me-voy-a-callar. – dijo marcando palabra por palabra, lamiendo sus labios sintiendo el sabor de su sangre y el de su boca.





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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Mar 28, 2013 12:38 am

Aquello era una puta locura. Como podía odiarla y desearla a la vez. Ya no solo estaba perdiendo los papeles como profesor, sino como adulto. No podía dejar se llevar por una niña así y mas cuando media universidad los conocía por el odio que se tenían mutuamente. Aquella sensación de asco le recorría el pecho a la vez que, poco a poco, se encendía por como ambos se besaban. Una pequeña lucha interna se desarrollaba en su cabeza. ¿Que estaba bien o mal? ¿Que cojones significaba el odio y el amor? ¿Cual era la diferencia de odiar a una persona y llegar hasta el punto de desear follartela en un diminuto ascensor de universidad? Deseaba gritar como un completo animal y que estas preguntas dejaran de abrumar su cabeza, que junto el dolor de cabeza ya iba servida.
Lo que mas le descolocaba era la reacción de ella. En un primer momento se arriesgó a una bofetada, no se una buena patada en su entrepierna o incluso que gritara, pero no...¿Le correspondía? Dios y de la misma manera. ¿Que se suponía que les pasaba a ambos? ¿Tenían algún virus que les volvía idiota? Con aquella respuesta ya no tenía claro si el problema era solo suyo.

Esa forma de responderle le encendía bastante y no sabía hasta que punto eso podría ser bueno en un espacio tan reducido. Zeta, es una alumna! Bueno no especialmente de el, pero si del centro!. Frunció la cejas cuando sintió como le mordía. Podía asegurar que si lo veías en películas molaba, pero en la realidad dolía y bastante. Reprimió un quejido y se separó de ella observandola enfurecido mientras podía notar como sus pulsaciones aumentaban el grosor del labio ensangrentado.- maldita zorra- pasó su propia lengua por el labio notando un leve escozor y aun el notable sabor de aquellos labios. Mas o menos era igual que como podía sentirse con ella. Los dos polos opuestos en una lucha a muerte. La miró desafiante y aún seguía con ganas de guerra. Esta niña podía con el. Deslizó sus manos por la pared rodeando el cuerpo de ella hasta que estas llegaron a la altura de su trasero. Sin apenas esfuerzo posó sus manos en el y la alzó hasta sus caderas. - Ya me he dado cuenta - pega de nuevo su cuerpo al de ella pero esta vez quedando entra sus piernas. Respira sobre sus labios pero sin llegar a besarlos, aunque pareciera absurdo le dolía la boca. Desliza sus labios por su mentón hasta su cuello. Entreabre la boca para dejar su respiración sobre cada centímetro recorrido.- tengo una ganas de matarte que ni lo imaginas- confesó sin mas. Se paró a la mitad del cuello de la joven y con suficiente fuerza empezó a morderlo, no hasta el punto de lastimarla. No era un animal por mucho que ella se mereciera un trato así. Después de ello vio el notable enrojecimiento y las diminutas señales de sus dientes. Volvió ha acercarse pero esta vez para lamer la mordedura. Segundos después recorría su piel de besos hasta parar sus ojos ante los de ella - sabes lo peor de todo, que quiero callarte hasta que me respondas con gemidos- miró los labios de la joven y antes de volver a besarla un pitido suena en la cabina - enserio?- vuelve el rostro y tras un trasteo de cables el aparato empieza a bajar. Por una parte se alegraba, no le hubiera gustado que mañana todo el mundo viera esta escena. Le importaba una mierda, pero después de todo era ...un profesor. La mira y le lame los labios - creo que se acabó tu fantasía - bromea con una pícara sonrisa. La primera que le salía por gusto en toda la noche. Lentamente la baja de entre sus brazos pero sin separarse de ella, volviendo a tener aquella diferencia de altura que hacía que la mirara desde arriba. - cuando se abran las puertas aquí no a pasado nada- pasa la yema de sus dedos por los labios notando el hinchazón. Se pega un tiro mental y se inclina para besarla con algo mas de lentitud- yo me iré a casa y tu a la tuya, te parece?- Venga ya hombre, a estas alturas ibas a sacar tu vena de buen profesor, de adulto? No seas imbecil cuando deseas todo lo contrario. - Vale - mira hacia otro lado - quieres venir a mi piso?- dice regresando la vista a sus ojos y segundos antes de que la puerta se abriera en la solitaria ultima planta.




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Jue Mar 28, 2013 3:13 am

Aun no entendía que demonios estaba pasando. ¿Acaso era eso lo que regularmente pasaba cuando encerrabas en un lugar cerrado y estrecho a dos personas que no se soportaban? Seguramente no, pero era la única explicación que ella podía llamar lógica. El era completamente insoportable, un gorila sin modales y muy irritante, pero ahí estaba ella, atrayéndolo en vez de alejarlo. Su orgullo se había ido a la mierda y había encontrado manera de salir del elevador sin ella. Pero no había podido resistirse, le fue imposible. Y ahí volvía su ego. Eso no lo diría nunca en voz alta aunque sus actos estuvieran contradiciéndose monumentalmente. Ya había dejado de ser un juego por ver quién ganaba. Los dos habían perdido hace un par de minutos atrás. Era odio, de ese odio que se vuelve físico pero en otro sentido. Pensara lo que pensara no iba a salir victoriosa de eso.

Ni el haberlo mordido con segundas malas intenciones rompió la burbuja. Ella lo deseaba por mucho que le costara admitirlo. No era la reina del hielo, menos en ese momento. Lo miró con gusto dar una pequeña retirada al sentir el dolor. Sonrió al notar el odio de nuevo en sus ojos. El bajo la guardia por unos instantes y ella no podía dejar pasar esa oportunidad

- Oh sí, lo soy- dijo con una sonrisita de triunfo insano. Lo había hecho directamente para que le doliera, no para provocarlo en otro sentido, ¿no?. limpió con el dorso de su mano el sabor de su sangre en su boca. Eso se vería feo mañana. Lo tomaría como un hermoso trofeo andante. – ¿Duele?- preguntó con fingido interés. Como acto reflejo y por costumbre, su cuerpo se tensó pensando que iba a atacar de vuelta, pero ni la pared ni su siguiente acto la dejaron moverse ni un centímetro. Soltó un jadeo al pasar de estar en tierra firme a estar sobre su cadera. Se sujeto de sus hombros y sus piernas se enrollaron alrededor de él. “Vamos Mila, ¿qué demonios estás haciendo? Piensa, rubia” La llamada de atención de su cerebro se fue literalmente a la mierda al sentir sus labios recorrer desde su mentón a su cuello. El cuerpo de la rubia tembló un poco al sentir un escalofrió recorrer por su espalda. – Me estas matando ahora- dijo con la respiración un poco entrecortada. Estaba haciendo los esfuerzos más sobrehumanos para controlar cualquier cosa que no fuera el desprecio que le tenía. Pero el señor gorila le estaba poniendo las cosas más difíciles. Mordió su labio con fuerza para no darle en el gusto y gemir como colegiala. Si se alejara del cuello hasta le diría miles de pesadeces mas, pero el seguía torturando la sensible zona. Enterró sus dedos en el cabello de el, dispuesta a ceder un poco más de lo que ya estaba, cuando todo tal cual empezó, termino rápido. El sonidito de que el ascensor ya estaba en funcionamiento sonó justo cuando lo miró a los ojos, haciéndole desviar la mirada al panel y luego al techo al sonar el aparato recién reparado.

-Que oportuno- murmuró tragándose la frustración. Sintió como la gravedad actuaba sobre ellos, indicándole que ya estaban bajando. Una primera sonrisa real apareció en sus labios al escuchar su intento de broma. - Dios, porque me quitas enorme dicha. – respondió en la misma línea que el. Al parecer la bruja y el mono tenían sentido del humor. Suspiró al sentir que estaba en el suelo de nuevo, volviendo a sentirse pequeña. Lo miró hacia arriba, sin perder la cercanía que hace un tiempo no cortaban. Y otro milagro del día, como niña buena y santa, asintió ante sus indicaciones. Era lógica pura que ella iba a aplicar de todos modos. De hecho, dudaba que alguien creyera lo que había pasado en ese elevador ni ella lo diría en voz alta. - Bien- dijo escuetamente. Hubiera aportado un plan más elaborado pero el volvió a besarla y la tonta volvió a responder como si sus labios fueran la cosa más interesante del mundo y ella necesitara recorrerlos. Si hubiera besado mal de seguro lo tomaría mas como una victoria, pero no, el caballero sabía lo que hacía. Escuchó la segunda parte del plan maestro para simular que en el elevador se aplicaba la misma regla que en Las Vegas. Lo que pasa en el elevador, se queda en el elevador. -Me parece correcto- dijo desviando la mirada la puerta esperando el momento en el cual se abriera. Hubo un pequeño lapsus de silencio en el cual podía hasta oír sus pensamientos que era una madeja de lana de un gato. Su pregunta le tomó por sorpresa. ¿Dónde había dejado al adulto responsable que le había dicho que hacer hace unos segundos? Quizás estaba junto a la Mila que apenas el besarla le hubiera pegado una enorme patada en su masculinidad- Claro- respondió como si estuviera dándole la hora. Su cuerpo nunca entendió de donde salió eso, por lo que apenas se abrió la puerta ella salió de ahí suponiendo que él la seguiría. Solo fuera del elevador notó el cambio de temperatura. Tocó sus mejillas sintiendo que su piel estaba ardiendo. Trató de parecer que no iba con él o seguro uno de los que andaba aun a esa hora pensaría que él la estaba secuestrando, algo que era más lógico que ir por su propia voluntad- te sigo- le dijo mirándolo por sobre su hombro.






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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Mar 28, 2013 5:46 am

Mentalmente seguía buscando un par de balas para aquella pistola imaginaria. Si ya se había pasado de la raya, lo que tenía en mente era pasar a otro nivel de subnormalidad. ¿Como era posible que se sintiera así? No se podía decir que estuviera... cachondo, pero con bastantes intenciones de hacerlo, si. Bueno realmente era una mezcla de sentimientos en uno, uno que le estaba taladrando la cabeza como un martillo. Tenía muy asumido que no lograba entender a aquella joven, quien sabe si es que hasta ahora no se había molestado en escucharla. Pero no todas sus jugarretas hacía el, sino de verdad. Joder eso le tenía que importar una mierda y por nada en el mundo se mostraría interesado en ello. Con 31 años no iba a caer en un juego de universidad, es mas el lo había dicho con anterioridad. "Puedo estar con la que me de la gana y ella no es una de esas" Seguro, no? Genial, aquel momento lo tenía mas encendido que una moto y para ende no podía dejar de desear a aquella chica. Si, a la gran estúpida que lo traía durante todo el curso por el camino de la amargura. Por favor que alguien le cargara la dichosa pistola, esto no podía salir bien, ni por las buenas ni por las malas. NO.
-Mi coche está en las primeras plazas- eran las que estaban reservadas para los profesores. A poco metros se podría apreciar un cuidado peroclásico Ford Mustang gris. Se humedeció los labios como un acto-reflejo para comprobar su hermosa mordedura. Por mucho que no quisiera aun podía apreciar el cálido sabor de los labios de la joven. ¿Se tendría que lavar la boca con lejía? La miró de reojos antes de señalarle cual era su coche, teniendo en cuenta que con el había 5 mas, tampoco era un gran enigma cual era el suyo.
No merecía la pena seguir pensando en ello, lo iba ha hacer, bueno ya lo había hecho, rebajarse hasta el nivel de aquella insufrible pero a la vez hermosa rubia. Que cojones le tenía que pasar por la cabeza para no poder poner orden. Definitivamente su conciencia parloteaba por un lado y sus sentimientos tomaban el rumbo de la situación. No podía remediarlo, con ella no. Muy bien Zeta, mañana tendrás el premio al mejor profesor del año.

Ante los ojos de los posibles curiosos no quiso acercarse a ella, aunque lo que mas deseara en ese momento era volver a escuchar aquellos suspiros en su oído. Abrió el coche y se sentó. Miró unos segundos al frente y se pasó la mano por la barba- creo que no tiene sentido decir nada, no se como excusarme y...- chasqueó la lengua incrédulo por sus pensamientos. - tampoco quiero hacerlo.- Dijo sin darle mas importancia.Arrancó el coche y puso dirección a su casa. Se sentía como si la estuviera secuestrando, joder era un profesor que menos que algún remordimiento mas tuviera. Y claro, cuanto mas se acercaba a su casa, mas era la necesidad de volver a besarla. Lo mejor era quedarse en un semáforo a la mitad del camino y que cada uno tomara el rumbo correcto, tu a tu casa y yo...a la mierda. Aparcó el coche en pocos segundo, la costumbré.Cerró la puerta del garaje respirando profundamente. Ya estaba en la zona de seguridad, donde nadie podría juzgarlos mas que su conciencia. Salió del coche sin mirarla, cruzó el frontal del coche hasta ella, donde coincidía en a un lado la puerta que dirigía a la casa. Hablábamos de una casa privada de varias plantas, en su familia cada uno de los 3 hermanos poseía una así en Grecia. Y aunque pudo optar por un piso, prefirió algo bajo y de varias plantas.Ni niños corriendo, ni vecinos , ni nada.
Esperó a que la chica saliera del coche para, bueno ya era evidente. Rodeó la fina cintura de la joven con sus brazos y esta vez tenía claro que por mucho que sonara cualquier aparato eléctrico de la casa no se molestaría ni en escucharlo. La alzó para que ambos pudieran igualar la distancia que formaba sus distintas estaturas. -Odio tanto tratarte así que creo que me estoy volviendo un blando- Tampoco podía borrar todo lo ocurrido de un plumazo, vale que por ahora una pequeña tregua le vendara los ojos pero estaba seguro que ...

Acarició los labios de ella con los propios y sin mas la besó, esta vez la mezcla era mas extraña viniendo de el . Una pequeña bomba de rabia ,dulzura y deseo estaba apunto de explotar. Abre la puerta y empieza a subir los escalones sin dejar de devorar sus labios ni un solo segundo. Ya se había cansado de esperar. En la siguiente planta, se paró en el descanso que separaba las habitaciones inferiores y de la suya. La miró como antes lo había echo y le pidió que le desabrochara la camisa. Apoyo la espalda de ella contra la pared y se deleitó durante unos minutos del momento para recuperar lo que tuvieron que dejar en la universidad. Aquella rubia lo tenia rendido a sus pies y no podía remediarlo. Joder. Respiró agitado sobre la boca de ella a la vez que la dejaba sobre su cama. - no sé que hacer contigo- si sabía lo que quería pero por desgracia no era ese sentido el que le daba realmente. Sabía que si se acostaba con ella las cosas no podrían seguir como antes. Ni su consciencia, ni su manera de mirarla serían las mismas. Con el torso por fin desnudo se tumbó sobre ella, buscando nuevamente que esos labios correspondieran a sus besos. No podía ser un caballero de la noche a la mañana con ella, por lo que su manera de besarla era agresiva, aunque no guiada por la rabia, sino por algo mas profundo...el deseo.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Jue Mar 28, 2013 1:48 pm

Mientras caminaba en dirección a su auto, su mente le mandaba órdenes a sus piernas para que saliera corriendo y se fuera a su fraternidad a terminar su trabajo o arrodillarse frente a su cama y rezar lo más que fuera posible para borrar lo que había hecho y lo que tenía pensado hacer. Nunca en su vida había pisado una iglesia antes, pero parecía que el único que podía evitar que diera ese enorme paso era alguien que estaba muy lejos de ahí y era invisible. Tampoco sabía cuánto tiempo duraría esa tregua ya que ambos sabían que no podían soportarse por más de 5 segundos. Quizás la echaba fuera del auto a mitad del camino y sin detenerse. ¿Por qué tenía que haber resultado todo tan confuso? Tenía ganas de darse de cabezazos contra la pared y buscarle lógica a eso. Pero no, ahí iba ella, simulando no ir con el cuándo iba directamente a la cueva del lobo para ser comida. Lo peor es que no podía esperar a llevar.

Ya en el estacionamiento su mirada buscó su auto. Lo miró alzando una ceja. No, no necesitaba un mapa ni indicaciones. Al auto solo le faltaba un adhesivo de banana en el vidrio y seria más obvio que el auto era del mono. Caminó hasta este, subiéndose no sin antes mirar hacia todos lados. ¿qué pensarían de ella si la vieran subirse al auto de su enemigo público? Seguro parte de su reputación se iría al caño, cosa que le importaba un pepino, siempre habían hablado de ella cosas que nunca fueron, qué más da que comentaran algo que si era real.

Dentro se formó un poco de silencio. De hace rato que podía casi escuchar los pensamientos de él ya que estaba más que segura que ambos estaban resolviendo hasta los problemas económicos de su país de tanto pensar, pero ahora le era más palpable el dilema de ambos. Suspiró esperando que arrancara el auto de una vez y que hubiera visto las películas de rápido y furioso para que los imitara y llegaran rápido a la casa de él antes que ambos volvieran a tener cerebro. Sus palabras hicieron que ella lo mirara. Se notaba la incredulidad en su rostro.

-Totalmente de acuerdo. Yo podría disculparme por parar el elevador y morderte así de fuerte- aclaró su garganta fijando la vista hacia adelante- Pero no me arrepiento de nada. – Ya pautado de que ninguno iba a dar su brazo a torcer. Agradeció que arrancara el auto, aunque la idea de abrir la puerta y tirarse fuera estaba sonando bien en su cabeza. Era un profesor, el profesor que odiaba, el profesor que odiaba y el a ella, el profesor que le provocaba ganas de convertirse en asesina. Era un cavernícola insoportable, pero la tenía ahí en el asiento de su auto a punto de derretirse. Ya en su casa, dentro de garaje, se limitó a salir, encontrándose con él al estar ya fuera. Poco duró parada, el cuerpo de él buscó en de ella, poniéndolos a la misma altura. Sus palabras le robaron una carcajada que no pudo contener. - Se nota que estas sufriendo. – murmuró contra sus labios hundiéndose en su boca nuevamente mientras su cuerpo se amoldaba a él y volvía a rodearlo tanto con sus piernas como con sus brazos, pegándolos hasta el punto de poder sentir su calor contra ella.

El camino hacia dentro fue confuso, caluroso. Él le estaba dando con sus labios algo que en el elevador no había recibido. Era menos odio y más “algo más”. Ahora sabía que eso era deseo, de este crudo y puro que no podías ignorar hasta el punto de estar devorándole la boca a alguien que despreciabas. Se sorprendió a si misma siguiéndole el ritmo y dándole de lo mismo. Solo soltó sus labios cuando ya estuvieron en el segundo piso y el pidiendo algo que ella quería hacer de hace un buen rato. Sus hábiles manos sacaron un par de botones, después la rubia simplemente tiró de su camisa haciendo que un par de botones salieran volando. Después se la pagaba o se la cosía, le daba igual, a ese punto todo le importaba una mierda menos él y tenerlo cerca suyo. Terminó de sacarle por completo la camisa, en ese momento maldijo mentalmente. ¿Por qué de todos los profesores de la universidad, tenía que llevarse mal con el que estaba para usarlo de sueño húmedo por el resto de su rubia vida? Le estaba haciendo el trabajo de odiarlo muy difícil. Se la mío los labios de solo pensar en tener su boca sobre él. Él no le dio mucho tiempo para pensar ya que la dejó sobre la cama. La rubia lo miró expectante.

Ella tampoco sabía que hacer consigo misma en ese momento. Ojala llegara alguien y rompiera esa locura que ninguno de los dos parecía tener intenciones de hacerlo- Todo- le respondió en un jadeo, respirando como si la temperatura ahí superara los 37 grados. Sabía que no se refería a eso, ella tenía exactamente la misma batalla mental, pero si no lo tenía cerca de una jodida vez iba a explotar. Él le estaba dando demasiado tiempo para pensar y eso no estaba bien. Sentía que su cerebro se estaba friendo con tanto calor y el maldito dilema moral. ¿Qué pasaría mañana, como lo miraría la próxima vez que se tomasen? No buscó respuesta a eso, el calor de su cuerpo sobre ella la volvió tonta y momentáneamente desinteresada por las consecuencias. Recibió nuevamente a su boca, sedienta y el siento un pozo enorme lleno de agua. Ahí estaba de nuevo esa agresividad que parecía estar tomándole el gusto. Sus manos buscaron su espalda, recorriendo los músculos que se tensaban bajo su mano. Enterró sus uñas en su piel, haciéndolas bajar por su columna con lentitud. Se separó de sus labios cuando el aire le faltó. Sentía sus labios adoloridos y seguro estaban más rojos e hinchados- te odio tanto-dijo en un suspiro volviendo a invadir sus labios. Parecía no escatimar gastos en saciar esa sed que seguía. De un empujón lo hizo rodar quedando ella sobre el, apoyando una mano a lada lado de su rostro para sostener su peso. Se separó un poco de sus labios, concentrándose solo sobre la zona que tenia la herida que ella había dejado. Su lengua humedeció la zona con cuidado, dejando que sus labios luego besaran su labio lenta y suavemente, con cuidado y dulzura, cosa que le pareció ajeno a ella en ese momento. Su cadera se comenzó a mover sobre el al ritmo de sus labios- ¿Que me hiciste?- le preguntó alejándose de sus labios, mirándolo pero sin dejar el vaivén de su cadera.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Mar 28, 2013 3:36 pm

En ese momento no podía negar que ansiaba todo, si, todo lo que se había estado negando por su glorioso ego. Privarse de algo que cada vez lo debilitaba mas, ese diminuto sentimiento que con solo una mirada provocaban terremotos contra los cimientos de su cordura. Podía ser todo aquello que ella empezaba a acostumbrar llamarlo, pero cuando la tenía entre sus brazos, cuando lo único que le faltaba para sentirse pleno era la respiración de aquella joven sobre sus labios. Joder. Podía asegurar que tenía mil maneras en mente de tratarla y ninguna llamaba a la guerra.
La palabra odio empezaba a tener una gran significado "poco común" para los demás, pero de un fuerte sentido para el. Odiaba desearla, pero deseaba odiarla. ¿Como carajos podía definir un sentimiento así? Locura, no lo descartaba, nunca se habría jugado su trabajo por un momento así. Cosa que acababa de hacer. Capricho, tenía edad para volver ha hacer esas cosas? creo que no.

Ahora si podemos decir que eres un gran primate sin cerebro. Si señor!. Estaba dispuesto ha hacerte todo y mas. Joder, se sentía esclavo de la situación, preso de una condena que se moría por empezar a vivir. Como no podía pensar en concederle lo que le pedía. De un primate, podría pasar a un burro, pero incluso la diferencia sería mínima. Era evidente que no iba a parar hasta que aquella sensación de odio y resentimiento volviera. Volvería, verdad? Estaba de fango hasta el cuello y el seguía moviéndose en las arenas movedizas para intentar salir. Lo que claro estaba hacía el efecto contrario. La miró por un momento para escucharla. ¿Que lo odiaba? Si hubiera podido una gran carcajada se abría escuchado en la habitación. Era estúpido negarlo ya que el se sentía igual. - losé- Fue en cuestión de segundo que la señorita lo desarmara de nuevo. Joder porqué tenía que ser así, porque ese pequeño detalle le encantaba.? Había que tener huevos para desafiarlo así y ella lo hacía ya sin pestañear.

La miró desde su posición esperándose una nueva jugada, alguna de sus típicas puñaladas para provocarlo. Pero... Notando el peso de ella sobre su pecho se dejó hacer por completo. ¿Espera? ¿Le estaba lamiendo la herida? Bueno sí el también lo había hecho en su cuello , pero ella?. Dios cada vez lo confundía mas y mas. Correspondió a aquel beso de la misma manera, complementando cada movimiento de la joven con una respuesta evidente de sus labios. Era mejor que no le hiciera ese tipo de preguntas, cuando el se sentía COMPLETAMENTE igual que ella. A estas alturas tenía la sensación de que ambos después de guerra habían adquirido una gran capacidad, "empezaban a escucharse".
¿Quería matarlo? Es movimiento de cadera era demasiado tentador para un hombre como el y mas cuando era cuestión de tiempo que su entrepierna empezara a reclamar su verdadero espacio. Sostuvo sus mirada cuando ella se separó. Le gustaría poder responderla, pero por desgracia ella tampoco sabría resolver aquel enigma.¿ No? Posó sus manos en las de ella, las cuales se acomodaban en su pecho. Acarició el dorso de ellas y como si de un recorrido ya pactado sus dedos seguían la misteriosa ruta. Recorriendo con su gruesas y alargadas manos sus brazos, tiró de su ropa remangando la tela que empezaba por su cintura . El también necesitaba deleitarse con su torso, la hermosa línea que hacían sus caderas o incluso las tentadoras curvas que formaban sus senos.
Como podía ser agresivo y dulce a la vez, era extraño en un momento podían devorarse mutuamente y al siguiente quedar completamente sumisos. Creía poder tener la respuesta a su pregunta, pero claro no podía ser respondida ahora. Con tiempo y mil días mas como este sin duda su respuesta sería. "hacer que te enamores de mi" Para nada lo decía con su egocéntrico humor, ya que esa misma pregunta se la haría el a ella. Desde cuando se permitía este tipo de pensamientos. El amor y el no estaban hechos para ir juntos de la mano. Agarró sus caderas para que ambos volvieran a quedar unidos, no la besaba, pero le valía sentirse, por fin, cada vez mas cerca de ella. Si , en ese sentido. Si mantenía ese vaivén tentador, no le quedaría mas remedio que responderlo de una manera mas física. Le era inevitable. Esbozó una leve sonrisa como buen primate domesticado que era.- necesitaré tiempo para responderte- susurró sobre los labios de la rubia. Su cuerpo se activó contraatacando con el de ella. Sin mas movió sus caderas contra ella, forzando a que su hombría empezara a sentir un palpitante cúmulo de sangre en ella. Casi del mismo modo que había notado cuando su labio doblaba su tamaño habitual. Cuando se dignó a besarla fue la gota que faltaba para abrir las puertas del océano al fin del mundo. ¿Cachondo? se reiría de si mismo. Se estaba empalmando de una manera considerable y en vez de remediarlo insistía mas en aquel roce de caderas. Deslizó sus manos por los costados de ella hasta su espalda. Como si de un mago se tratase se deshizo del broche que retenía el sujetador. Aquella prenda sobrada de entre los dos. - me cuesta ser coherente contigo de...-besa el cuello de la joven - de esta manera.- murmuró. Sus manos tomaron un nuevo rumbo, como si ya hubieran estado allí antes. Acarició sus senos con la yema de los dedos a la vez que la miraba. Deseaba verla así. Lentamente y dejando un buen recorrido de besos a sus espaldas su boca empezó a lamer sus pechos. Que nadie intentara reclamar una parte pues por ahora lucharía por cada centímetro de su delicada piel. Si, se estaba volviendo loco.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Vie Mar 29, 2013 12:16 pm

Por mucho que lo pensara y tratara de buscarle sentido a las cosas, no podía. En un pestañeo habían pasado de estar a punto de matarse a estar a punto de… a punto de hacer lo contrario a odiarse. ¿Era normal? Nada en ellos era normal. Desde que se conocían parecían polos negativos de un imán, ahora parecía que esa misma fuerza Los estuviera uniendo, impidiéndoles apartarse a voluntad. Sentía que estaba perdiendo la cabeza pero ganando algo más. Tenerlo cerca, sentir sus manos sobre ella, todo eso le regresaba por momentos parte de su razón y a la vez le quitaba un montón más. Es como si él hubiera descubierto su debilidad y la estuviera usando a su favor.
¿Saldría viva de ahí? Deseo preguntarle de nuevo, pero tenía la sensación que ambos estaban en medio de un campo de noche y sin ni un mapa entre sus manos. Le estaba comenzando a doler la cabeza de lo mareada que se sentía. Nada estaba en sus manos. Estaba esposada y le había dado las llaves a él para que las tirara lejos a lo liberara. Adiós voluntad. Solo sabía que era libre de hundirse sobre él. Si ambos se odiaban, si ambos no podían ni pronunciar el nombre contrario sin querer maldecirlo primero, ¿por qué no podían cortar el contacto entre ellos? Ya había dejado claro que ambos habían tomado un avión a villa irrealidad.

Su cuerpo no podía dejar de buscarlo, de invitarlo en una muda seña de necesitar más de lo que él pensaba. Sentía que estaba todo fuera de sus manos, como si alguien más estuviera manejándola. Cada movimiento de su cadera, cada fricción, cada beso, era un enorme, “Por favor”. ¿Le estaba mendigando atención, rogando por su tacto? Bien, rubia, ahora si había llegado al fondo y joder que bien se sentía estar en ese lugar. No le molestaría quedarse en ese lugar por un largo tiempo. Ahora si sabía que después de salir de ahí debía internarse en una institución siquiátrica. Mañana lo odiaría de nuevo, mañana olvidaría toda esa locura y volvería a poner su cerebro en su cabeza. La sola idea hiso que le diera una punzada en el estomago. ¿Iba a poder seguir con la rutina de odio como antes después de todo eso? La respuesta tenía que ser un sí, pero mientras se perdía en sus ojos pensó que le iba a costar más que antes. Y luego se volvió un no al volver a sentir sus manos tocarla. Joder, porque tenía que tocarla así y volverla idiota. Su piel se erizó ante su tacto y obedeció como si él tuviera el control remoto que la movía. Se sentó por un momento sobre su cadera para poder sacarse por completo la ropa, dejando su torso casi desnudo. Sintió una corriente de frio helado en su columna, que fue eliminada con la nueva cercanía de él.

Quiso pedirle que parara, que se detuviera, pero no de tocarla, no de besara, sino que dejara de no odiarla en cada beso, en cada caricia. Pero de su boca solo salió un susurro inaudible que pedía clemencia. ¿De verdad quera cambiar lo que quera que él le estuviera dando por ese odio seco que ambos habían llegado a perfeccionar tan bien que ahora dependían de él para darle sentido a lo que estaba pasando entre ellos dos. Por alguna razón estaba siendo prisionera del querer sentir más que su desprecio. Siempre quería más de todo y de todos, pero ahora lo necesitaba de una manera que ni en palabras podría encontrarle sentido. Nada desde el ascensor lo tenía. Su respuesta a sus movimientos le hizo cerrar los ojos. Sentía que su cuerpo suplicaba por ella, haciéndola sentir débil, en su mente se seguía repitiendo cuanto lo odiaba y lo hacía por hacerla desearlo tanto como el escaso aire que en ese momento respiraba.
-Sea lo que sea no dejes de hacerlo. – le suplicó, aunque no salió como ella quería. Debía no haber pronunciado en NO. No se dio cuenta de aquello, quien podía pensar con el tan cerca. Sus manos recorrieron el firme pecho de él, sintiendo ese calor emanar hacia ella, sintiendo el ritmo de su corazón y el movimiento de su respiración. Ahora le tocó a ella dejarse hacer, la palabra oponerse ya no estaba en su vocabulario. Movió un poco sus brazos para deshacerse de la última prenda que cubría la parte superior de su cuerpo. Su cabeza se hiso a un lado, sintiendo los besos de él que provocaban un cosquilleo en su vientre. Sonrió levemente, cerrando sus ojos verdes- ¿Tu quieres ser coherente en este momento? ¿Quieres que te de razones para alejarme, para odiarme tanto que te de asco tocarme? – preguntó en un susurro. Su cuerpo se volvía delator a cada segundo, comenzando a curvarse ante el tacto de él en sus pechos. Quería el tacto de él, lo necesitaba, quería que su respuesta fuera un enrome no. – Lo estás haciendo de nuevo- gimió al sentir su húmeda boca sobre ella. No sabía qué demonios tenía su boca o él en general, pero sentía algo en su piel cada vez que el la tocaba, como si estuviera escribiendo su nombre sobre ella. No, eso no podía ser, era ridículo, era imposible. ¿Entonces por que tenía la terrible sensación de que la próxima vez que alguien más la tocara no iba a ser lo mismo? Era el odio, si Mila, esa era la respuesta para todo lo que te preguntaras en ese momento. La pálida y delgada mano de la rubia, se deslizó entre ellos, como si de una serpiente se tratara, una que buscaba su presa. No tardó en encontrarla, estaba ahí, despierta para ella. Su mano comenzó a acariciar su despierta erección en lentos movimientos. Sintió esa ola de deseo recorrer su cuerpo nuevamente. Cada centímetro de su cuerpo gritó por algo y temía que él lo escuchara tan alto como ella lo escuchaba. Bajó su mirada a él, deleitándose con la imagen de él. - Por favor- dijo entre gemidos. No sabia que demonios le estaba pidiendo, pero necesitaba algo y el lo tenia.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Vie Mar 29, 2013 2:09 pm

A medida pasaba el tiempo la percepción que tenía de ella se volvía completamente opuesta. Su consciencia se había dividido en dos, lo correcto y lo que deseaba con toda sus fuerzas. Varias de las batallas a lo largo de la noche las había ganado la primera. Era lógico. Aunque ahí no acababa su guerra, pues la mas importante, la empezaba a tener su corazón. Ese órgano vital que en aquel momento latía con tanta fuerza, que le era imposible escuchar sus ideas.¿ Y cual era la razón? Esa preciosidad que tenía sombre el. Aquella jodida mujer que lo había llevado hasta el peor de sus extremos, agotando cada uno de los niveles de paciencia. Simple y llanamente, ella.
Podían conocerlo como un mujeriego, el no se definía como tal, sino un hombre que disfrutaba de la vida y de los placeres que te brindaba. Lo peor de todo, aun teniendo toda esa experiencia, ella lo desarmaba. Sin poder remediarlo lo transformaba, joder. De todas esas mujeres solo una estaba logrando domar a la fiera. Como podía dejar pasar ese gran detalle por alto. Es mas, era cierto que ella no se merecía como la estaba tratando, pero... ¿y el? Era el adulto de los dos y había sido un verdadero capullo con ella. Y aun así ella cedida de la misma manera.

Si tenía que mandar a la mierda todo su ego por algo así, tenía bastante claro que empezaría ahora. No podía ser un cabrón con la persona que empezaba engrasar su oxidado corazón, intentaría por todos los medios desimularlo,pero no olvidarlo. Y menos declarara aquel "algo" abiertamente. Era un hombre, no tendría la suficiente madurez para verla por los pasillos y hacer como si no hubiera pasado nada?. Verla coqueteando con otro y sentir que aquel placer lo había tenido el también entre sus manos. Maldita sea! Como un simple beso había roto todos los muros que los separaban. ¿Como!?
¿Necesitaba razones? Pues si y muchas. Necesitaba un par de esposas que me alejaran de aquella locura.- necesito volver a odiarte- murmuró negándose a si mismo. Quizás a solas...o bueno con la compañía de un buen porro y una copa de whisky aquella explosiva sensación dejaría de tener forma y así volver a la realidad. Pero claro, como podía emborracharse si con solo ese torrente de contradicciones estaba en el 7º cielo.

Mierda. Lo estaba matando lentamente. Esa sensual forma de respirar, gemir o incluso con ese suave roce de su piel...No podía resistirse mas.
Miró como un niño la dirección de su mano. Su hombría pedía atención y parecía que ella había logrado escuchar sus reclamos. Curvando su propia espalda consiguió deshacerse de sus vaqueros. Un pequeña y placentera descarga recorrió su entrepierna cuando ella acarició su miembro. El cual estaba lo suficientemente despierto para agradecerlo. - No será porque tu me lo pidas- Porqué tendría que ser un favor si el se moría por hacerlo. Desabrocho y quitó las ultimas prendas que los separaban. Retener a aquel animal le estaba costando la vida. Dios, quería devorarla entera! Por mucho que le hubiera gustado deleitarse con su feminidad sabía que ambos no soportaría mas la espera. Ese momento lo dejaría para la " próxima vez". Tomo su miembro con una mano y lo masturbó antes de colocarse un preservativo. Después de todo no había perdido completamente la consciencia. Volvió sus ojos a los de la chica a la vez que tiraba de sus muslos para cargarla en el centro de su esplendor. Si ella pedía el concedía. Con cuidado elevó su pelvis a la vez que bajaba el cuerpo de la joven. Después de unas escasas primeras penetraciones ajustó aquella delicada cavidad al grosos de su miembro. Siendo evidente que con aquellos intensos pero pequeños preliminares, poca atención podía dar para lubricar aquella zona. Abrazó el cuerpo de la joven para que la curvatura de sus movimientos fuera mas directa y firme. Solo deseaba volverla loca. Con la misma agresividad que ahora llamaban odio-deseo empezó a embestirla. A reducir en cada movimiento el espacio que podía llegar a separarlo. Complementando aquella cavidad con su miembro. Cada penetración era mas sonora que la anterior, no por ello quería lastimarla, todo lo contrario, ansiaba colmar aquel placer hasta el final. Gimió contra su cuello intentando recuperar su respiración - mírame- logró decir. Quería hacer una pequeña foto mental que, aunque fuera unos segundos, detuviera el tiempo. Besó a la chica como si la vida se le fuera en ello, de una manera dulce y profunda. Sintiéndolo mucho, ya nada sería como antes.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Dom Mar 31, 2013 2:39 am

Todo era una contradicción de sus contradicciones. Estaba rompiendo toda y cada una de sus reglas con él. Inventaría mas y las volvería a romper por tener esa noche con él. Porque iba a hacer solo esa noche y nada más, ¿no? Ella nunca se aferraba a nada ni a nadie, su naturaleza le impedía acampar en un terreno y vivir en el… el no iba a ser la excepción, menos cuando sabia que ambos al salir de esa habitación, sería como él lo había dicho en el elevado “aquí no ha pasado nada”. Ella cumplía esa regla no solo en esa situación, sino en todas. Su memoria era borrada cada cierto tiempo y olvidaba nombres, apellidos, lugares… Por un momento su mente dejo de resistirse y le dejo bien claras las cosas. Él sería la única excepción. La gran y enorme excepción.

¿Por qué tenía que ser él? La rubia había creado un perfecto equilibrio en su vida en el cual era ella quien se iba, era ella quien embrujaba al otro, era ella quien tenía el poder tanto de enamorar como de quebrar a la persona. Estaba en un pedestal bien alto creyéndose el cuento de ser intocable, de ser irrompible. Error. Él la había desnudado por completo. La bajó de su torre, entró en ella y la expuso, mandando al demonio todo lo que quería creer. No era de hielo, no era la dueña de sí misma, no más. Tenía la sensación de ya no ser la dueña de que sentía y que no. Por ella podría estar sintiendo asco en cada caricia que él le regalaba, pero no, se estaba volviendo puro y liquido caliente con cada uno de sus roces. El estaba liberando algo que ella había enjaulado muchos años atrás. Por más que luchara, no podía contra él, era más fuerte y ella con una enorme debilidad hacia él.

Sonrió muy a su pesar ante sus palabras. Ella lo necesitaba a él, como fuera y el odio era la manera más fácil y cuerda de obtenerlo. ¿Se estaba conformando o era su ego hablando? Ambas, nunca saldrían esas palabras de su boca, nunca podría admitir que un solo momento cambio todo en una dirección completamente opuesta. Nunca pensó que llegaría a necesitar a alguien como él.

- Después… prometo que me vas a odiar después. Solo… dame un poco más de tiempo- le murmuró en respuesta. Y fue en ese momento cuando prácticamente le dijo cual era su talón de Aquiles y le dejó en sus manos la estúpida flecha con el arco. Sintió que su cuerpo por fin despertaba por completo, dejando de lado ese entumecimiento que siempre sentía. Ya no era deseo por ser deseada, era deseo hacia él y solo él. Cada movimiento que él hacía, como su curvaba ante su tacto, todo era impagable. En ese momento se encontraba deseando provocar más de eso en el, ignorando su propia necesidad. Su suplica retumbó en sus oídos. Cada segundo lo necesitaba más. El temblor de su cuerpo ansioso por su respuesta lo demostraba. Se dejo hacer, viendo que de un momento a otro no había mas ropa que se interpusiera entre ellos. Sus ojos recorrieron rápidamente cada centímetro de su cuerpo, encendiendo más el fuego dentro de ella. cuando finalmente estuvieron listos, su cuerpo lo recibió centímetro a centímetro. sus ojos se cerraron mientras su centro se adaptaba al tamaño de él. abrió sus ojos encontrándose con él. No le dio mucho tiempo a nada, el comenzó con rápidas embestidas que le prometían un viaje directo al cielo. Sus manos se enterraron en sus costados, intentando usarlo como ancla para no perderse. La habitación no tardó en llenarse de gemidos de la rubia, quien parecía sumirse en un mar de fuego puro. Si estaba en el infierno se estaba quemando con ganas.

Su corazón estaba martillando contra su pecho y su cuerpo temblando, rindiéndose ante él. Temía terminar muy rápido y que todo, ellos, terminara junto con su orgasmo. Lo miró ante su petición, no podía no hacerlo. Le costó trabajo enfocarse en el ya que tenia la vista empañada y sus ojos se cerraban con cada embestida potente de él.

- Lento… un poco más lento. No quiero volver a la realidad tan rápido. – le murmuró con el poco aire que tenía en sus pulmones. El tono con el cual lo dijo le pareció ajeno a ella. Fue una súplica salida de muy adentro de ella. Mientras respondía aquel beso que le hiso querer prolongarlo por horas, fue ella la quien marcó la nueva pauta de movimiento. Su cadera se movió lenta y profunda, haciendo que su miembro entrara y saliera de ella con lentitud, vaciándola y llenándola por completo cada vez. Pestañeó varias veces para no perderse en ese momento. El la llenaba lo justo y mas, llenado a un lugar donde nadie mas había llegado. Su garganta se inundó de gemidos salidos de su vientre que ardía por él. Quiso apartar la vista, de verdad lo intentó, pero no tupo, él la tenía hipnotizada como si fuera una serpiente y él un encantador. Todo gramo de intimida fue rota cuando sus ojos se encontraron. No había distancia, estaban unidos de todas las maneras posibles. Quiso decirle algo, lo que fuera, pero su boca no pudo, solo lo besó mientras ella misma iba aumentando poco a poco los movimientos. No podía engañarse, él la tenia al borde del abismo a punto de saltar.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Mar 31, 2013 12:28 pm

¿Que era esa sensación? ¿Porqué esas terribles ganas de quebrarla por completo? De que manera habían cambiado las cosas para no poder considerarla un polvo mas. Solo era una maldita alumna.SOLO.Maldita sea, esa puta voz que hablaba por su cuerpo le decía lo contrario, le forzaba a necesitar sus besos, su cuerpo. Quería que esto acabara, en un día no se podían poner los cimientos de Roma. ¿El pensando así? su dichoso mundo se había derrumbado sin piedad, para dejar paso a otra cosa. Una nueva página a un libro escribía a velocidad de la luz todo lo que estaba pasando aquella noche, sus pensamientos, que reacciones que hacía su cuerpo. TODO. Todo aquel momento se estaba grabando en su cabeza como un disco edición especial, de esos que quieres escuchar todos los días y guardas con sumo cuidado en tu escondite secreto.
No lo entendía, por mucho que lo pensara era inútil. Ya lo estaba haciendo y con unas terribles consecuencias que no le importaban. Bueno, le preocupaba quedar prendado de una joven así . No quería permitir abrir sus sentimientos a la chica que sabía como luchar contra el...o por un lado eso es lo que necesita. En su vida no había lugar para alguien que aceptara todo lo que decía, necesitaba que lo desarmaran de vez en cuando y aprender que no solo el puede ir haciendo eso por el mundo. Si fuera un hombre, lo tomaría como un gran amigo que le dice las verdades como camiones, una persona fiel. Pero...cuando esos contraataques salían de los labios de una mujer, una pequeña luz se encendía en su interior junto una gran sonora sirena.d]Sobre pasando el límite! ]

Ese "algo" que le apretaba el corazón en un puño. Le impedía dejar de mirarla, de apreciar en cada segundo como su cuerpo no podía despegarse del de ella. Si, ese algo lo estaba volviendo muy muy gilipollas. Aunque era bastante lógico que no quisiera descubrirlo, no se iba a quitar la máscara ante ella. Joder, eso significaría, no solo quedar desnudo " ya lo estaba" sino, de abrir un camino lleno de espinas. Nunca había dejado paso a ese marchitado lugar, ya que no solo era imposible de superar, sino que realmente esa ruta no estaba a ojos de los demás. ¿Como que supone que debía hacerlo? Tanta experiencia para ser un completo principiante en esto.
Intentaba pensar donde tenía escondido el imán que lo atraía, había recorrido cada centímetro de su piel sin éxito. Esa misma sensación le decía, que aquel imán tampoco estaba a los ojos de los demás. Y eso le aterraba.
Tenía un miedo horroroso a no conformase con haberla callado de esta forma y si...y si por cualquier razón quería no quería dejarla marchar. ¿Recuerdas el trato? Y sabes perfectamente que ese no es! "Nos satisfacemos mutua mente y cada uno a casa". Si, seguro!.

La mira en cada embestida, siendo el único testigo de como sus cuerpos se iban desmoronando. ¿Le gustaba verla así? Enserio, deseaba verla así? Esto se estaba convirtiendo en una verdadera tortura para el. Debía controlar sus ansias por ella, es mas tampoco quería lastimarla con tanta agresividad. Ahora si que no se la merecía. Se relajó cediendo a su ritmo, dejando que ella fuera dueña de controlarlo. Lo que mas podría querer en ese momento es que ambos terminaran juntos, complicado pero no imposible. Acarició su cuerpo con las manos y sin separar su entrepierna se incorporó para quedar sentado y ella sobre el. Continuó aquel beso como si fuera otro imán que lo atraía, solo en escasos momentos se separaba para que ambos puedieran respirar.
La calidad de la habitación hacía ese momento mas intimo, solo y con la única luz que cedía la noche por la gran ventana. Se deseaban entre sombras y eso era mas que suficiente. Por lo menos para el en aquel momento. Mantiene sus brazos rodeando la delicada espalda de la joven, ayudando a que cada penetración fuera a su gusto. Contempló los hermosos ojos de la joven y esbozó una pequeña sonrisa sin poder evitarlo. La tortura que le estaba propinando lo estaba dejando K.O. Suspiró hacia el techo, estaba disfrutando de una manera irracional. Inclinó la cabeza respirando con fuerza sobre el hombro de ella. - no vas a volver a la realidad- murmuró. No le pediría que se quedara a su lado pero tampoco la dejaría marchar. Con la misma inercia se inclinó hacia delante. Ella también debería descansar su espalda de esas posiciones. Si ella lo pedía sería todo lo dulce que ella quisiera. Tampoco quería que ese momento acabara. La tumbó con delicadeza volviendo a besarla con sumo cuidado. Se acomodó sobre sus piernas y ejerció una leve presión sin demasiada rudeza. Era la primera vez que trataba con tanta dulzura a alguien sin querer nada a cambio. Dichosos sean los ojos, que mierda de comportamiento era ese. ¿Recuerdas estos meses atrás? LA ODIAS!. Tomó las manos de la joven y las dejó sobre su cabeza para que a la hora de tumbarse sobre ella fuera mas fácil. La agarraba pero sin la agresividad que le había propinado en el ascensor. - vas a ser mi ruina...-murmuró en su oído sin poder evitar gemir con suavidad después de una nueva penetración. Era definitivo...no iba a permitir que esa niña se alejara de su vida.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Dom Mar 31, 2013 4:42 pm

Una enorme pregunta comenzó a crecer dentro de ella. ¿Cómo lo borraría después de esa noche?, ¿Cómo quitaría el recuerdo que él estaba grabando en su cuerpo? Tenía la sensación que cualquier pregunta en relación a él se respondía con la palabra con O. Odio. Sabía que por mucho que lo intentara y por loco que sonara, no podría deshacerse de sus besos, de sus manos sobre ella, de la cálida sensación de él dentro de ella. No quería ese vacío nuevamente, pero le costaba más admitir que quería quedarse con esa noche en su memoria. ¿Ella siendo la que añoraba, la que deseaba algo que no era del todo suyo? Por favor, parecía que debía comenzar a hacerse la idea de que ella también era débil, que ella también podía ser manejada por alguien más, que ella estaba dependiendo de lo que él le daba. ¿Cómo había llegado a eso? El había matado a todos su guardias, entrado al castillo y robado lo que había dentro… ella.

No había más lógica en esa habitación, no más que ellos jadeando a oscuras, buscando en el otro la culminación. Simple pero jodidamente complicado de explicar. No necesitaba explicación, dudaba que él o ella tuvieran manera de hacerlo o alguien más si los viera. Porque deseaba tanto no terminar ese momento, quería recuperar la lógica pero tampoco quería perderlo a él. Vamos rubia, piensa. Su cerebro se negaba a reaccionar o estaba más consciente que nunca. Aun no se desidia. Su mente pedía a gritos que ese momento durara mas y mas, pero su cuerpo no podía con tanto, el la sobrepasaba de sobremanera. El… joder, el, ¿Qué tenía el que la estaba rodeando de “eso” tan rápido y tan fuerte? El, ese mismo instante, podría decirle salta y ella, después de unos cuantos insultos y mucha pelea, preguntaría ¿cuán alto?

El cuerpo de la rubia se estremeció al sentarse sobre él, teniéndolo aun más profundo en ella. lo podía sentir en todos lados, en su mente, en su cuerpo, dentro de ella y… si en aquel lugar que bombeaba sangre a su cuerpo. ¿Cómo había llegado ahí? Nadie tenía acceso a esa área, ni siquiera ella, pero el se había metido en ella sin permiso y puso una bandera en la cima.

Lo vio sonreírle y en ese momento sintió que algo se derretía dentro de ella. ¿Por qué tenía que hacerle eso y confundirla tanto? Le iba hacer difícil la parte de marcharse, porque por mucho que él lo prometiera, ella tenía que volver en algún momento al mundo real, a aquel mundo donde se odiaban y donde esa habitación solo iba a ser un recuerdo. No quería, de verdad que no quería, pero… no, no se le ocurría ni un pero que pudiera valer ante eso. El no podía dejarla ir, ella no sería tan valiente como para pararse y largarse como si nada nunca hubiera pasado. – Te quiero creer- murmuró tocando sus labios, queriendo verlos curvarse de nuevo. Se fue inclinando poco a poco hacia atrás, dejando que él la llevara a donde se le diera la gana. El la estaba odiando cada vez menos, por lo menos en sus actos. Ya no sentía la dureza de sus movimientos, no, ahora era… era… ¿dulce? la hacía sentir como una muñeca de porcelana a la cual cuidabas profundamente. Esa dulzura le estaba penetrando la piel, quedándose ahí por quien sabe cuánto tiempo. Mañana lo recordaría y quizás pasado y pasado. Esa sensación que había acampado bajo su piel no se iría con facilidad. Temía volverse adicta a eso, a él. No estaba segura si podría sustentar su nueva adicción. No era como bajar de su habitación a media noche e ir a un negocio a comprar un paquete de cigarros, no, el no era tan fácil de conseguir, lo que le estaba dando esa noche era un mas difícil de tener. ¿Se veía débil ella al disfrutar cada uno de sus movimientos tan suaves como la seda? Su cuerpo no podía ocultar que así la estaba llevando al paraíso. ¿Por qué le hacía eso? Porque no la tomaba como si realmente la odiara. Todo sería más fácil si ambos pudieran demostrar en actos lo que decían en palabras, pero ahí estaban, uno pegado al otro, besándose de tal manera que parecía que se conocieran hace más tiempo del que realmente era. Su dulzura la derretía, la extasiaba. Después de esta noche lo odiaría mas por darle algo que solo él podría volver a imitar. Sus manos aferraron a su espalda, siguiendo el vaivén de sus cuerpos. Mas, ahora si necesitaba más- Más rápido… llévame contigo- le murmuró sobre su mejilla al sentir como su centro estaba a punto de explotar gracias a él. Una corriente eléctrica comenzó a formarse en su vientre, desplazándose de a poco por todo su cuerpo. Sus labios susurraron su nombre al momento de sentir que su cuerpo va no le pertenecía a ella sino a él quien la estaba llevando al infierno de la menos manera posible. Si ella era su perdición, el era su carcelero con la llave precisa para dejarla ir o retenerla.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Mar 31, 2013 6:24 pm

La realidad se acercaba y eso le preocupaba. ¿Qué pasaría ahora? Como...como se supone que tendrían que responder a este momento.Debía volver a ser un cabrón con ella, despreciarla con cada mirada e ignorar su presencia. O por lo menos así debía ser a ojos de los demás. ¿Nadie podía parar este momento? Porqué todo era tan complicado, necesitaba entenderlo.
Quererlo "todo" con tan poco derecho le trastornaba. Con que razones le pediría pediría el cielo, si no era capaz de aceptar como enloquecía con su presencia en la tierra. Tenía que aceptar las consecuencias y aunque no fueran de su agrado, ese momento quedaría en el recuerdo de ambos. El no se atrevía a dar su brazo a torcer y ella...ella debía vivir experiencias con alguien de su edad. ¿Tanto te cuesta quitarte la venda que tapa tus ojos Z? Ella ya lo estaba haciendo, forzando a que se tirara por una cuesta sin frenos. Era inútil negar que le encantaba tenerla entre sus manos, dirigir cada movimiento para que ella enloqueciera con ellos. Podría considerarse un gran titiritero, pero aunque el dirigiera las cuerdas que se anclaban a su cuerpo, ella empezaba a bombear las que hacían latir su corazón.

Por un momento se quedó observándola, disfrutando de ser el único que podía verla así. Joder, le encantaba. Perderse y volver a encontrarse en sus labios era un lujo que pocos podían apreciar. Quería complicarse la vida con la mujer mas "complicada" que había conocido nunca. Esa forma de quebrar su corazón con una mirada lo tenía embobado. Aunque todo fuera evidente necesitaba saber que pensamientos sellaban esas miradas.
Su reclamo fue el detonante de su deseo. Si ya había sabido acostumbrarse a su ritmo, no le iba a costar acelerarlo para que ambos se derrumbaran gracias al otro. Empezó a moverse contra ella, con fuerza, sujetando con sus manos las sábanas y tensando por completo toda su musculatura. No quería separarse ni un milímetro. Sintiendo el calor que desprendía el cuerpo de ella rompió aquel cristal que los separaba. La beso, si y de que manera. Entre una gran dosis de dulzura, la rabia y el deseo por tenerla se fusionaron. Estaba a punto de correrse y eso empezaba a nublar su vista y a que todos sus demás sentidos se pusieran de acuerdo para deshacerlo por dentro. Respiró sobre ella, robandole por completo su esencia. Quería conservar , el aroma de sus labios, de su aliento y sobretodo del olor que desprendía su cuerpo en aquel justo momento de éxtasis. Por una extraña razón se sentía completo. Y mas consiguiendo que ambos acabaran casi a la par.

Sin poder controlarlo se dejó caer sobre el cuerpo de ella completamente exhausto y con la respiración lo suficientemente agitada para hinchar todo los globos de un parque de atracciones. Fin. Tragó saliva apoyando su cabeza sobre el pecho de ella, escuchando la pequeña lucha de su corazón. Estaba empapado en sudor y hasta ahora no se había dado cuenta. Maldita realidad. Le dejó un suave beso en el pecho sin querer moverse. Mierda no quería perder el dulce calor de su cuerpo. ¿Porque se negaba a la realidad!? Alzó la vista para mirarla fijamente y después perderla en otro lado. Estaba bastante confuso. Tomó la iniciativa de levantarse y sentarse en la cama, deshaciéndose antes de la única "prenda" que lo había separado milimetricamente aquel momento. Suspiro mirándo al frente- si te soy sincero...-tensó su mandíbula- no quiero que te vayas a casa- Se frotó los ojos - pero no se que hacer contigo- No sabía como afrontar la realidad y con ello mirarla a los ojos. - Necesito tiempo para saber...- traga saliva- porque cojones te odio y te deseo a la vez. No estaba diciendo mas que lo evidente.

Salió de la cama y camino como dios lo trajo al mundo hasta un paquete de cigarrillo que tenía en una mesa. Se encendió uno y le dio una fuerte calada, siendo la única muestra de luz que podía "iluminar" débilmente la habitación. Se cruzó de brazos mientras se apoyaba en la mesa mirándola por esta vez.




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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Mila A. Lébedev el Dom Mar 31, 2013 9:29 pm

Obligó a su cerebro a no pensar, solo disfrutarlo, perderse por completo en él una y otra vez, perder su voluntad y quedar de rodillas frente a él, sin escudos, solo ella y él en la soledad de la habitación. Se aferró a la idea de durar, de permanecer justo en ese instante antes de orgasmo, antes que los dos terminaran y el mundo les callera encima. Le era imposible no rendirse ante su dulzor, su fuerza y deseo, cosa que compartían ambos. Como podía alguien como él, alguien que parecía tan rudo, tan seco y que le proclamaba odio tan abiertamente, darle eso. ¿Qué había hecho ella para lograr obtenerlo? No sabía pero sí que era una rubia afortunada. Se estaba quedando sin maneras de defenderse contra él, contra esa marejada de cosas que la sumergían. El tenía en único salvavidas para no perderse por completo. ¿Era solo una ilusión? No podía serlo, parecía tan real, el se sentía tan real. Si no era así su mente le estaba fallando en gran medida.

Su petición nuevamente fue escuchada, Sus cuerpos colisionaban más y más rápido, succionándola al clímax cada vez más rápido. Quería llegar con él, pero temía romper el encanto, el hechizo que había actuado sobre ellos. Sus manos se enterraron en su cabello esperando a irse en aquel tren que llevara rato esperando montar. Sus gemidos fueron comidos por la boca de él. No podía mas, por más que se resistiera para no terminar todo eso, su cuerpo la traicionó y llegó al cielo junto a él. Sintió el entumecimiento en su cuerpo y esa especie de sensación de satisfacción completa. Su cuerpo se volvió laxo, sobre la cama. El torbellino la había atrapado tan fuerte que sentía que la habitación le daba vueltas. Acarició la espalda de el al sentir su peso sobre ella. Por favor que no se mueva, pensó al aferrarse un poco más a él. Si el se movía todo acabaría y ella no estaba lista para eso, nunca lo estaría. Sonrió al sentir su beso sobre ella, pero tuvo que dejarlo ir al sentir que se movía. Sus ojos se toparon por una fracción de segundos y listo. Por un momento pensó que se había inventado todo eso, que nada había sido real. El evitaba mirarla y ella no podía buscar sus ojos tampoco. ¿Eran tan raro para él como para ella que encontrara “Eso” en la persona que menos esperaban?

Cuando él se separó de ella hiso lo mismo que él, se sentó, abrazando su propio cuerpo al sentir ese frio nuevamente. Era imposible remplazar el calor de él con algo más en ese momento, ni después. Sabía que tenía que llegar ese momento, era inevitable, pero parecía haberse interpuesto entre ellos más rápido de lo que había calculado. Dejó la vista pegada en sus pies sintiendo como la cama se movía, indicando que el se había bajado de ella. Levantó la misma viendo como se iba por sus cigarros. Vamos rubias, ahora tienes que levantarte e irte, muévete. Su cuerpo no reaccionaba, sabía que debía irse pero no quería por lo que tenía la esperanza de que él le dijera que se largara. Era lo lógico. Era sexo, solo eso, por eso había venido a buscar y quedarse iba más allá de solo lo carnal.

- Tampoco quiero… irme— respondió después de quedarse un rato en silencio. El suyo se había mezclado también, dándole la sensación de que si no estaban juntos, pegados el uno al otro, el silencio se convertía en su peor enemigo. -Pero no sé como quedarme. Hasta me cuesta mirarte a la cara después de sentir lo que sentí hace unos segundos. – sin darse cuenta su vista se había alejado de él. Le costaba mirar a la cara al hombre que la había llevado al infierno y al cielo al mismo tiempo, pero tampoco quería dejar de mirarlo, dejar de estar en el mismo lugar que el. Tenía miedo que todo desapareciera por completo si se iba. ¿Podrían enfriarse a tal punto de que mañana todo fuera como antes? Ella no, ella no podía olvidar algo que aun seguía comiendo de su cuerpo con solo rememorarlo en su mente. – Creo que lo mejor es que te deje solo, para que tengas tiempo de pensar y yo pueda hacer lo mismo. – las palabras costaron más de lo que parecía salir de su boca. Era una especie de batalla entre su cuerpo, su mente y su corazón. El había dejado una marca en cada una de ellas, y todas querían seguir ahí, con el, pero sabia en el fondo que en algún momento tenía que partir.

La rubia lentamente y en un proceso que le pareció más doloroso que rutinario, buscó su ropa y comenzó a vestirse mirándolo a él de reojo. Sus ojos no podía evitar irse donde él a cada segundo. – Y no te preocupes, puedo llamar un taxi.




mono *-*:

Esto va a pasar con cada uno de tus cigarros
¬¬ Cada vez que jodas, mono


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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Mar 31, 2013 10:58 pm

La partida ya había empezado y no había opción de dejar pasar su turno. Su cordura volvía tomando grandes bocanadas de aire. Ya había estado bastante tiempo callada por sus deseos. Prefería no mirarla, aquella sensación le estaba jodiendo vivo. Esto mismo era lo que no quería que pasara. Había sacado las esposas y el mismo se había encadenado a ella tirando las llaves por la ventana. Donde estaba la maldita máquina del tiempo ¿Donde!? No podía congelar el tiempo y eso le hacía pensar con mas fuerza en todo lo ocurrido. Miró su cama. Lo que había empezado por un polvo, acabo en hacer el amor con una desconocida que te conocía sin llegar a saber quien eres.
¿Qué se supone que quería? que todo acabara y volviera a su bendita y tranquila rutina. ¿No? O solo deseaba descubrir "eso" que lo había echo enloquecer minutos atrás. Su cabeza era un completo rompecabezas que solo podía ser resuelto con ella. Si, tenía bastante claro que la ficha que faltaba para completar el grandioso puzzle la tenía ella. Se jugaría el cuello si eso no era cierto. ¿La estas escuchando? No quiere irse Zeta! A lo lejos aun percibía aquella voz que tanto había estado presente en su cama, pero por desgracia ahora le costaba escucharla con claridad. No te hagas el sordo...Fumó mirándola desde la mesa -no se que decirte- expulsa el humo .Como podía volverse tan frío con la chica que le había dado todo sin pedirselo. Realmente no lo hacía por el, sino por ella. No se merecía a un tipo como el. Prefería aguantar esa ausencia y que la vida de ambos continuara por mucho que no quisiera. Asintio al escuchar aquel tiempo para ambos- me parece bien - camina para coger sus vaqueros, era lo mas próximo ya que no veía sus boxers. Actuar así le estaba mantando poco a poco. Zeta, es ella! No la dejes ir!!. Estaba dispuesto a llevarla pero por otro lado el taxi sería la mejor solución para ambos. La próxima despedida habría sido el doble de dura. Se moría por volver a besarla, abrazarla y decirle que no, que no iba a permitir que saliera de su casa. Joder pero sus músculos no respondían a sus deseos esta vez. La cordura era mas fuerte que aquel imán.
Se metió las manos en los bolsillos para bajar con ella hasta la planta baja. Mientras lo hacía el mismo estaba llamando a la parada de taxis y cargando a su cuenta el trayecto que ella hiciera.- siento todo esto - expulsa el humo y espera a que venga el taxi. Aguanto en su sitio mirando hacia la calle, era mejor así. Aun estaba a tiempo miró la mano de ella apunto de agarrarla y atraparla entre sus brazos para no dejarla marchar. Cerró la puerta y se quedó pegado a la puerta de espaldas - esto no me puede estar pasando- subió a la planta de arriba sintiendo otra vez el vacío que había dejado la chica. Se dejó caer en la cama.Por un momento logró recordarla en aquel lugar. Acomodó la cabeza en la almohada adormeciéndose con el perfume de la joven.

CERRADO




Maybe...I love you as certain dark things are to be loved, in secret, between the shadow and the soul:
-Hey porque lloras?-

-Es que...quiero uno-
Se da la vuelta y mira- ohh, venga va te lo compro
Spoiler:

¿Vas a dormir con el?

-Siiiii-
"

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Re: "Alégrame el día" { Mila A. Lébedev (Mamá, tu no mires +18)

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