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World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

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World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Lun Abr 01, 2013 12:56 pm

El silencio nunca había sido su aliado. Odiaba estar sola con sus pensamientos y perderse en ellos. Eran tantos y tan espesos, que sabía que terminaría atrapada ahí y por tanto tiempo que no sabría cuando regresaría. Esa era la razón principal por la cual la biblioteca no era su lugar favorito. Ahí es como si te obligaran a pesar y te empujaran las ideas dentro de tu cerebro lo quisieras o no. ¿Y por que estaba a esa hora en la biblioteca, sentada en una de esas mesas? Desde hace casi cuatro días, su mente no paraba de pensar, incluso con el ruido que siempre había en su fraternidad. Ahora ni los violines ni los cantos de sus compañeros lograban apaciguar la trabajo extra que estaba haciendo su cabeza. Por mucho que se había esforzado para olvidar, para seguir con lo de siempre, su cabeza no se lo perdonaba y le recordaba una y otra vez aquella noche o mejor dicho a aquel personaje. Era la mejor olvidado, remplazando una cosa por la otra y justo en el momento que más necesitaba esa capacidad, se comportaba como una principiante. Quizás era el Karma quien había logrado atraparla y enseñarle de una vez como era estar al otro lado de la moneda. Gracias, pero no gracias. Se resistía a ser esa persona.

Volvió bajar la mirada al libro sobre la historia del arte en la época victoriana. Sus ojos se movían siguiendo el camino de las letras, pero no estaba leyendo, se estaba esforzando más que lo habitual para que las letras entraran en su cabeza, pero no daba resultado. Intentó que por lo menos las imágenes fuera captadas por sus ojos ya que su memoria visual era excelente, pero cuando fijaba sus ojos en un solo lugar, se iba… se iba lejos de ahí. Levantó la mirada e hiso una revisión panorámica del lugar. Había menos gente de la que había en un comienzo, de hecho, las personas que estaban sentadas en su mesa hace un rato ya no estaban. ¿En qué momento se habían ido? Solo se había distraído un segundo. Miró su reloj, haciéndola resoplar. Una hora, había pasado una hora divagando. Ya eran las 18:30 y seguía sin poder avanzar en el capitulo. Vamos rubia, ya habían pasado cuatro días, tienes que olvidarlo y ya. Nunca había dejado que alguien se filtrara dentro de su cabeza de ese modo, no podía empezar ahora con esa rutina que sabía que la iba a volver más loca de lo habitual. Las noches eran peores. Apenas cerraba los ojos sentía su aliento en su cuello, sus manos en su cintura, sus besos en sus labios. Genial, se estaba comportando como quinceañera flechada por alguien inalcanzable. Un par de veces se le cruzó por la cabeza ir a buscarlo. ¿Para qué?, ni ella lo sabía, pero su cuerpo le pedía ir y ser patética y débil. Pero no tardaba en recordar sus palabras. “Siento todo esto”. ¿Qué se supone que debía hacer con eso? ¿Sentía haberse metido con ella, lamentaba dejarla ir así, lamentaba haberme hecho sentir todo eso cuando solo quería sexo? Y ahí iba de nuevo. Ella no era así, no se cuestionaba la vida entera en un par de minutos.

Rebuscó en su bolso y sacó el iPOD que le había regalado Nicolás y su cuaderno de dibujos. Se había rendido. El silencio no estaba jugando a su favor esta vez, nunca lo había hecho. Se puso los auriculares eligiendo la lista de “canciones para un día feliz” Sintió ante la ironía y dejó que las canciones corrieran. Por lo menos podía engañar a su oído y dejar que las melodías influyeran en ella. Hojeó en su cuaderno hasta encontrar un dibujo que había comenzado a hacer hace un par de días y que estaba a medias. No sabía porque lo hacía ya que no era su estilo, pero ahí estaba. Era una daga, no tenía tantos detalles más que una banda encima de esta que dejaba el espacio para escribir algo encima. No sabía que debía escribir ahí aun, su mente estaba bloqueada, ni siquiera sabía donde había visto aquella imagen que tenía en su cabeza y le había forzado a plasmarlo en una hoja. Por lo menos mientras intentaba recordar cada detalle de aquel dibujo, su mente se dormía un poco y la dejaba volver a ser una persona racional.


Última edición por Mila A. Lébedev el Dom Abr 07, 2013 3:14 pm, editado 1 vez




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Lun Abr 01, 2013 6:00 pm

Llevaba todo el inicio de semana ocupado con las clases, diseñando para una empresa que le pedía su identidad corporativa y corrigiendo exámenes como un chino. La rutina lo absorbía y no podía negarse a aceptarlo, necesitaba olvidarlo. Después de todo en aquellos cuatro días no había tenido señales de vida de ella, era cierto que ambos se había pedido un "tiempo" o mejor dicho, el lo había transformado en un "fue un placer , pero adiós."
Como tenía la desfachatez de referirse a ella de aquella manera cuando la noche siguiente aun conservaba las sábanas de su almohada. El mismo imán que la atrapó contra ella esa noche, lo torturaba a no pasar mas de media hora con la mente en otro lugar que no fuera ella.
¿Que pasaría si se rendía? Si perdía la esperanza , si su batalla mental ponía fin y dejaba paso a sus sentimientos. ¿Y si...? Maldita sea ¿Y si eso ocurría!? Estaba claro que no podía ver mas allá de la ceguera que pasaban sus ojos. Durante estos días había venido de los primeros y se había marchado casi cerrando las puertas del centro con tal de no cruzarse con ella. Evitaba rendirse!. No sabía si ella lo había pensado, pero si eso llegaba a oídos de alguien ,quien sabe lo que podría pasar. Bueno si, el inmediatamente estaría despedido y ella posiblemente apunto de ser expulsada.

Aguantó la mirada a la pantalla del ordenador y cerró los ojos dejando caer la cabeza hacia atrás, acomodándose en el respaldo de su silla.-Como sigas así no vas a levantar cabeza en tu vida- se dijo así mismo. Tomó el cigarrillo entre sus dedos y lo alzó para contemplar como se consumía."Nunca va a poder ser algo tuyo" Esa noche fue un regalo mutuo entre los dos y debía de agradecerlo. El sexo se pagaba con sexo, no con sentimiento. Por desgracia el no podía tomar esa frase esta vez, ya que había compartido mas que un simple polvo con ella. Apoyó los codos en la mesa y suspiró el humo del cigarrillo. Aun le quedaba bastante trabajo por hacer y unas largas y pesadas horas hasta volver a casa. Por fin era viernes y aunque fuera duro, tendría todo el fin de semana para poder despejarse. Ya no necesitaba aclararse, necesitaba olvidar.

Un par de horas después, sobre las 8 salió de su despacho y puso rumbo a una maquina de café. Dejando un par de monedas en la ranura, esperó hasta recibir uno bien cargado. No le vendría mal una dosis de cafeína para despertarlo. Cargando en uno de sus hombros el portatil entró con cuidado a la biblioteca, por lo menos a esta hora estaba mas despejada que ne otras noches atrás. Entró por medio de la sala de profesores por lo que, se metía en la sala al contrario que los demás alumnos. Caminó con cuidado de no hacer ruido y se instaló en una de las mesas del final, aquellas que eran para uso exclusivo de los profesores. Alzó la vista a las primeras mesas y su respiración dejo de salir por su boca. No...joder. Miró a la muy reconocida espalda y suspiró mirando a las estanterías que tenía a su lado. No andes. Quieto! Le evitaste por algo!. Caminó lentamente por el pasillo que cruzaba aquellas mesas de espaldas a ella. Algo le decía que eso no acabaría bien. La contempló desde atrás y lo que ahora dibujaba. Frunció el ceño, ese...espera. Se pasó la mano por el cuello, ese no era su tatuaje?. Tenerla de nuevo tan cerca le hacía perder la cordura. Tomó un trozo de papel y escribió.
Te falta por poner "Lucky".
No te gires ni mires hacia los lados, te espero en la sala de profesores que se comunica por la biblioteca, tranquila el último profesor del centro soy yo. Necesito hablar contigo
Le dio el trozo de papel entre unos apuntes para justificarse. Como si de cualquier profesor de guardia se tratase, entre de nuevo en la sala y se encendió un cigarrillo esperando aquellos segundos de diferencia. Nadie, nadie podía verlo así con ella. Principalmente porque sabía que o ambos alzarían la voz, o acabaría por besarla. Cuando sintió que la puerta se abría solo pudo esperar el momento de que fuera cerrada desde dentro para alzar la voz.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Lun Abr 01, 2013 9:04 pm

Se estaba matando en el intento de recordar que palabras iban ahí y donde había visto ese tatuaje. Ella y su memoria selectiva. Pero entre mas líneas trazaba, mas sentía que se parecía al original. Una corriente recorrió su cuerpo al venírsele a la mente una imagen de esa noche. Ella bajo el y el… el bombeando su cuerpo dentro y fuera de su cuerpo con ese ritmo más lento, más dulce y tierno. Se movió inquieta sobre la silla. No podía estar pesando en eso, no en aquel lugar. Pero a quien quería engañar. Había pasado todos esos días repasando uno a uno todos y cada uno de sus besos, de sus movimientos, de sus palabras, tratando de encontrar el momento justo en el cual todo dejó de ser solo sexo y paso a ser… no, se negaba siquiera a pensarlo. Dos personas que te odiaban no podían tener absolutamente nada relacionado con el amor. El solo había creado una ilusión una que se había tragado a la perfección. Después, después solo le había dado frio, hielo puro. No había estado esperando que le rogara que se quedara, pero su nube fue deshecha tan rápido que se pegó bien fuerte contra el suelo. Por mucho tiempo se maldijo, ¿Por qué no le había dicho que como fuera se quería quedar, que pensar lo dejaría para después? Joder, estaba hecha un desastre.

Suspiró sonoramente mordiendo el lápiz y apreciando su curioso dibujo. No se resignaba aun que todo acabara en una noche, una fantástica noche y nada más. ¿Y qué esperabas, rubia? ¿Un profesor y una alumna caminando de la mano por los pasillos? Era imposible, desde que se dieron el primer beso, eso estaba predestinado a terminar mal. Quizás eso les había hecho llevarse mal desde un principio. Era como una enorme señal de advertencia que ambos habían tenido frente sus narices y que habían violado. Al diablo, nunca había respetado las reglas menos ahora. Lo único que la tenía clavada a la silla era él. No quería poner en riesgo su puesto en la universidad, no si sabía que en cualquier momento su naturaleza podía actuar sobre él. Era una jodida caprichosa y todos lo sabían. No, por más que su cerebro intentara buscar razones para alejarse, sabia en el fondo que todo eso era más que un calentón del momento. No sentías lo que ella sentía por un simple calentón, no, no era lógico, tampoco el sentir todo eso. Estaba comenzando a dudar de aquella palabra. Ellos dos juntos no tenía lógica pero se sentía tan bien que contradecía la palabra.

Ordenó a su cerebro que parara. Su corazón… pues a ese no lo manejaba muy bien por lo que la música fue su único aliado. Y seguía aquel dibujo delante de ella molestándola. Su visión de este fue bloqueada por un papel. ¿De dónde demonios había aparecido? Se sacó un audífono y lo tomó. Se vio tentada de girar pero el papel tenia ordenes explicitas de no hacerlo. Claro, joder, como podría haberlo olvidado. Lucky. Ese era el tatuaje de el, en su cuello. Lo había visto más de cerca cuando sus labios se habían puesto sobre su piel. Espera, si esa nota estaba ahí, significaba que él estaba detrás de ella. Su cuerpo se tensó de solo pensarlo, pero no cometió el error de mirar. Le costó un par de segundos entender que él quería hablar con ella. Demonios, le iba a ser enormemente difícil estar en un lugar solo con el después de aquella noche. Irónicamente después de tanto pensar en él, no se había puesto en el lugar de qué pasaría si volvían a verse. Joder, estaba más nerviosa que colegiala en primer día de clases.
Tomó todas sus cosas y las metió en su bolso, en su mano solo llevaba su cuaderno de dibujo que no caía del todo y lo que él le había pasado. Miró hacia el camino que debía tomar, captando solo la espalda de él. Solo mirándolo así, tan distante, ya sentía que se derretía. Tenía que ser fuerte o parecería más patética de lo que era. Caminó a paso lento pero ansioso hasta la entrada de la sala de profesores. Se detuvo antes de entrar para tomar una larga inspiración. Abrió la puerta cerrándola detrás de ella. Aclaró su garganta tratando de no mirarlo, pero sus ojos lo buscaron y no se arrepintieron. Sintió un cosquilleo en su estomago al mirarlo. Parecía tan lejano a pesar de estar en la misma habitación.

- ¿Me quería ver… profesor? – le dijo sorprendiéndole la seriedad de su voz. Ella no era así, nunca lo había sido, pero se estaba esforzando demasiado para no ir a besarlo o decirle una pesadez para por lo menos retomar el odio. Lo odiaba aun y mucho, pero por otras razones. Su cuerpo solo actuó con indiferencia porque estaba frio y ese frio lo había dejado el al dejarla marchar aquella noche.





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Mar Abr 02, 2013 8:09 am

No podía hablar, pensaba que si ,pero justo en el momento preciso no salia nada de su boca. ¿Zeta? Expulsó el humo de su cigarrillo con sumo cuidado mirando hacia sus pies. Pensando mas aun en lo que quería y no quería, debía y no debía hacer. Tanto le costaba ceder que sus manos empezaron a humedecerse de un ligero sudor nervioso. ¿Que? Vamos hombre que tienes 31 años, no te va a comer!. Ahora era el momento, justo el que ambos se merecían después de aquel día.
"Su mente volvió atrás retrocediendo todos sus pasos como si de una película se tratase. Se observa recogiendo el portatil de la mesa de la biblioteca, volviendo de espaldas por esa misma habitación, sacando las monedas que había introducida en la máquina. Todo pasaba tan rápido que apenas podía percibir todo lo que estaba recordando su cabeza. Aquella mañana, la mañana del día anterior y la mañana anterior a esa, en ese justo momento seguía retrocediendo pero de una forma mas lenta. Percibiendo como un extraño ajeno a el mismo que podía caminar por aquel momento, pudiera moverse en el tiempo. Si miró así mismo tumbado en la cama. Por un momento se cruzó de brazos y sin moverse viendo como el joven que yacía en la cama respiraba el perfume de su almohada a la vez que fumaba. Joder, verse de esa manera le hacía ver como había actuado "para bien o para mal". La película volvió a retroceder hasta dejarlo en la puerta de su casa despidiendo a la chica rubia. Esta vez quiso acercarse. Como no se había dado cuenta de eso...Miró a la chica y la expresión que tenía su rostro. Joder, le estaba partiendo el alma. ¿Tan ciego había estado? Intentó acariciar la mejilla de ella pero era evidente que no pasaría nada. Era un completo gilipollas. Antes de que pudiera rozar a la joven el tiempo volvió a moverse ante sus ojos. Ahora veía como la tenía en sus brazos mientras le hacía el amor lentamente. Trago saliva. ¿Porqué había tenido que dejar marchar aquel momento.? Porque! Cerró los ojos, le era suficiente, se estaba matando a si mismo. "

Alzó la vista volviendo a la sala de la biblioteca. -Si- respondió dándole la ultima calada al cigarrillo y apagando la colilla en un cenicero. Se acercó a ella y la miró - me gustaría poder retroceder en estos días y haber sido lo suficiente valiente para no dejarte ir de mi casa- le estaba siendo totalmente sincero y dios si que le estaba costando decirlo. Respiró hondo. - no aguanto mas- negó con la cabeza y frunció el ceño mirando a otro lado- joder- tensó su mandíbula- no soy...- guarda unos segundos- no soy capaz de volver a verte ir sin pararte antes. - Se estaba odiando a si mismo por acabar diciendo aquellas cosas, y la odiaba a ella por ser la razón de sus palabras.
Sujetó el rostro de la joven entre sus manos- no se como aguantaré verte por la universidad y no poder acercarme a ti, pero prefiero correr ese riesgo a no tenerte mas- Si salían "juntos" de aquella habitación sería el comienzo de una gran prueba de resistencia. ¿Como se aprendía a no mirar, abrazar o incluso besar a una persona, que en tan poco, te había completado tanto?

Una pequeña cita de una poeta le inundó la mente, no se podía creer que años atrás su padre siempre se la repetía a su madre y ahora venía a el. Con una razón evidente, aquellas palabras eran ciertas para ellos, pero ¿para el acabaría siendo así también?

No me mires,
que nos miran.
Nos miran que nos miramos,
miremos que no nos miren
y cuando no miren
nos miraremos.
Porque si nos miran
que nos miramos
pueden mirar
que nos amamos...




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Mar Abr 02, 2013 3:35 pm

Se quedó en silencio mirándolo. Pocas veces hacia del silencio su arma favorita, pero ahora no tenía más opciones. Temía que si abría la boca soltaría todo eso que había guardado por esos cuatro días. Sabía que todo lo que saldría de su boca no tendría sentido alguno. ¿Qué le iba a decir?¿no puedo dejar de pensar en ti, no puedo dejar de repasar una y otra vez lo que pasó esa noche, no puedo sacarme el sabor de tu boca de mis labios o la sensación de tus manos recorriendo mi cuerpo? Todo eso era una estupidez. ¿Y porque le ardían las manos por tocarlo y terminar eso de una vez? No rubia, solo… no hables. Se suponía que aquella noche, cuando ella salió de su casa sin toparse con ningún pero de parte de él, todo se había terminado, pero solo en la teoría del plan pactado en silencio al acceder a ir a su casa, en la práctica… en la práctica se hubiera quedado junto a él aquella noche y muchas otras noches más. No entendía por que cuando se trataba de él se volvía una soñadora empedernida. No era posible tener más noches con él ni tener algo que pudiera ser público. Era mejor que dejara de soñar o iba a terminar muy mal.

Le pareció una eternidad la espera por escuchar su voz. Su cuerpo se tensó al verlo acercarse. El estaba jugando con su autocontrol, que ya había quedado demostrado que ella lo perdía por completo cuando se trataba de él. No podía creer lo que le estaba diciendo. No se esperaba de él que admitiera aquello. Para ella era igual. Estaba jugando al juego que quien dejaba más de lado su ego y orgullo para ser sinceros de una jodida vez. Soltó todo el aire en sus pulmones que ni cuenta se había dado que estaba reteniendo. Su cabeza no dejaba de pedirle que se acercara a el y cortada ese sufrimiento autoimpuesto desde hace días, pero estaba clavada al piso. Nuevamente todas esas sensaciones volvieron a su cuerpo. El provocaba estragos en cada centímetro de ella y solo bastó que tocara su rostro. Examinó su cara, cada facción masculina de ella. El también estaba siendo torturado por esa noche.

- Eres un idiota, un completo idiota.- le murmuró y simplemente dejó caerlas cosas que tenía en sus manos y sujetó su ropa en sus puños acercándolo a ella y lo besó, lo besó como él la había besado esa noche, como uno de sus últimos besos donde el odio había sido cubierto por ternura, dulzura. Se tomó su tiempo. Esta vez ella no quería soltarlo ni darle oportunidad que la dejara ir. Cuando su respiración se acabó por completo separó sus labios de él, lenta y dolorosamente. Sin abrir los ojos aun trató de ordenar sus ideas- Esa noche fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. – abrió sus ojos y lo contempló. Porque solo ahora veía lo irresistible que podía ser. Lo soltó y sacó las manos de el de su rostro, retrocediendo unos pasos de él para poder tener espacio para pensar. -Salir, irme sin más, sabiendo que veías como me subía a un taxi después de habernos dado ese “algo”- soltó una carcajada pero sin rastro de humor. Se estaba desmoronando frente a él y eso no le gustaba. Frunció el rostro forzándose a no caer - Se que no me lo inventé, yo no andaba en busca de algo así. Pero tú… tú vienes y me lo das y después… después se sintió como si solo fuera sexo.

Para distraerse la rubia se agachó y recogió sus cosas, dejándolas luego sobre la mesa que había en el lugar. Se guió para verlo. No podía hacer caso omiso a lo que el acababa de decirle, no podía siquiera ignorarlo a él.

- Yo… yo tampoco podría solo verte de lejos e ignorarte- chasqueó la lengua maldiciéndose a sí misma por rendirse por completo a él. El la tenía en sus manos y si quería podía aplastarla hasta dejarla hecha nada. – No quiero perder eso… no quiero perder… te





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Mar Abr 02, 2013 5:44 pm

Cuando lo arriesgas todo por una persona es la sensación mas agradable y amarga que puedes sentir. Bueno, amarga... en su caso, quería pero no sabía estar preparado para "eso". El mismo se lo decía "Zeta nunca has sido así, tu no te atas a nadie. No esperes que sea fácil". Aun cuando su mente seguía poniendo mas y mas trabas, el seguía caminando sin mirar, completamente ciego. Pero en esta ocasión no eran sus ojos los que le indicaban el camino, si no...
¿Como se había atrevido? Dios lo había soltado todo. El silencio que ella guardaba le hacia dudar muchísimo. La había cagado. Tenía que haber actuado en su momento y no...ahora. El ruido de los libros lo sacó de aquella ilusión. Menos mal que habían cerrado la puerta por dentro, ya que eso se había escuchado en toda la sala. Ya sabía que era un idiota, por eso estaba ahí de pie como un niño esperando ser regañado. Su sorpresa fue aquel beso, no se lo merecía y como si de una gran bocanada de aire fresco correspondió. Madre mía no sabía cuanto podías llegar a desear algo hasta perderlo.

Ya se había dado cuenta del daño que le había hecho. Si ella había derrumbado sus cimiento, el parecía haber borrado sus esquemas a seguir. Sabía que por mucho que quisiera volver atrás ya era imposible. Solo podía guardar silencio para escucharla y así entenderla. Recorrió los movimiento de la joven desde sus libros hasta la mesa. Suspiró y caminó hasta ella de forma segura. Si ya era difícil para los dos prefería ser firme en aquel momento y que ella no se derrumbara ante la situación. El no era nadie para hacerla sufrir.
¿Perderme? no estaría en su voluntad hacerlo. Negó con la cabeza - eso no va a pasar- se inclina para rodear su cintura con los brazos y aunque no quisiera demostrarlo al 100% para protegerla de aquella situación. - No será fácil- la abraza mas- aunque no podamos tocarnos ante los demás- ladea la cabeza para poder mirarla a los ojos- quiero que sepas que voy a estar siempre ahí, como un cavernicola, mono o como un simple idiota. - esboza una pequeña sonrisa para que la seriedad del momento empezara a relajarse. No tenía ni puta idea de como transcurrirían las cosas, pero después de haber dado el pasó no recularía. Aguantó en aquella posición volviendo a recuperar el perfume de ella sobre su ropa, necesitaba recordarlo de nuevo. -hoy es viernes y no tengo idea de salir este fin de semana que no sea estar en casa- Aun le quedaban exámenes de los demás cursos por corregir. Aquello lo decía porque detrás iba a una pregunta /propuesta. Tosió ligeramente - No se si querrías pasar esos días conmigo- Tenía que sopesar que ella no era una mujer de su edad y que de algún modo u otro tendría que darle explicaciones a alguien si lo hacia. Se apoyó en la mesa y la atrajo hasta el sujetando sus manos, sentándose así podía quedar a la altura de su rostro. -Si no quieres lo entiendo, aunque te acabaría secuestrando- bromea.

Escuchó algunos pasos fuera y miró su reloj eran las 9 y por los pocos alumnos que quedaban las puertas del centro se iban a cerrar. - Tienes 10 segundos para decidirte, voy a salir primero por la puerta de los pasillos - la besa con ganas, conservando su sabor hasta que pudiera volver a tenerlo. - te esperaré 5 minutos en mi coche, está en el mismo sitio que aquella noche- se levanta - si no, el lunes buscaré la manera de que te hagan enviar a mi despacho- le acaricia la mejilla. Recoge su portatil del suelo y antes de salir por la puerta la mira sin poder remediarlo. Camina por los pasillos solitarios bajando por ultimo hasta la zona de los aparcamientos. Guarda el portatil en el maletero y se sienta en su asiento. Atento de esos 5 minutos.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Jue Abr 04, 2013 12:38 pm

Estaba actuando lejos de todo racionamiento. El ya la había dejado ir una vez, quien le aseguraba que no volvería a pasar. ¿Importaba?, vamos, ella le había hecho eso a tanta gente que parecía asunto del karma y sus venganzas, además que iba todo de la mano de que al comienzo solo habían pactado en silencio solo sexo y ambos se llevaron la sorpresa del siglo al obtener mucho más, pero necesitaba creer en él. Necesitaba que él estaba vez cumpliera la promesa de no dejarla volver a la realidad. Después de mucho tiempo, estaba poniendo en manos de él su … ¿corazón?. Joder, si, esta vez estaba involucrando esa parte de su cuerpo y sabía que ahora tenía mucho que perder. Pasó en un abrir y cerrar de ojos, a ser la otra cara de la moneda. Ya no era la que solo hacía sentir, ahora era la que sentía. ¿Cómo había pasado? Solo el hombre que estaba en esa sala con el sabia o quizás ni el tenia las respuestas, pero él estaba esparciendo un embrujo en ella que estaba haciendo efecto tan rápido, pero podría fácilmente despedazarla ahí mismo tanto como elevarla hasta el cielo. Estaba entrando en pánico, no tener el poder sobre ella era aterrador. Solo el sentir sus brazos rodeando su cintura pudo acallar un poco a su corazón que martillaba como si estuviera corriendo una maratón. Estuvo tentada a pedirle que repitiera cada una de sus promesas, pero no podía, ni ella estaba segura si podría conservar las suyas.

- Tu siempre vas a ser un mono cavernícola idiota- le murmuró con una suave sonrisa en su rostro, dejando ir de a poco ese malestar que le había torturado esos días. De alguna forma todo tenía sentido. No era que le molestara el hecho de dejarla ir, sino su lejanía, eso la tenia al borde de declararse oficialmente demente. Subió sus manos a su cuello acariciando la piel de ese lugar, fijándose nuevamente en ese tatuaje que la había perseguido en su mente. No pudo evitar sonreír. La sonrisa siguió ahí aunque mezclada con una mirada de confusión. ¿Por qué le estaba hablando de eso?. Echó un poco su cabeza hacia atrás para poder observarlo. Esa “toz” era que algo que le costaba pronunciar ira a salir de su boca- ¿Quieres que pase contigo el fin de semana?- preguntó un poco incrédula. Aun le costaba asimilar que el ya no era el cavernícola con el cual se llevaba mal, muy mal. Esbozó una sonrisa y estuvo a un paso de responder, pero unos pasos los distrajeron a ambos. disfrutó su beso hasta que duró, dejándola un poco aturdida entre el y sus palabras. Se quedó parada mirando como tomada sus cosas y se iba, no sin antes encontrarse con su mirada antes de que se fuera.

¿Y ahora qué? Tenía 5 minutos para pensar algo que ella no estaba tomándose a la ligera. Ok, era verdad que ella había hecho como esas miles de veces. Se montaba en un auto de un extraño y dejaba que él la guiara o conocía a un tipo en un bar y se largaba de ahí con él, haciéndoles pensar a ambos que eran ellos los que estaban a cargo. Pero él no era un extraño cualquiera, además el si la tenía en sus manos. ¿Y si jodía la oportunidad al mostrar realmente como era? Con los otros ella simplemente se iba cuando ellos estaban durmiendo o cuando se descuidaban un segundo ella desaparecía. ¿Sería capaz de hacer lo mismo esta vez? Se sacudió mentalmente repitiéndose que el era diferente, que todo eso era diferente. Tomó sus cosas sin saber cuánto tiempo se quedó divagando y salió de la biblioteca. Saludó con una sonrisa a un par de personas que se le toparon, pero estaba con la mente en otro lado. Esta con él, en el auto. Cuando salió hacia los estacionamientos vio ahí su auto. Por un momento pensó que ya no estaría. Se acercó mirando hacia todos lados, asegurándose que nadie la miraba antes de entrar y sentarse en el asiento del copiloto.

- Soy solo yo o esto ya lo hice antes- comentó mirándolo con una amplia sonrisa de diversión. Debió la mirada con rapidez ya que con solo mirarlo le daban ganas de besarlo o tocarlo y ahí no se podía. -¿Vamos?






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Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Abr 04, 2013 5:51 pm

Si las cosas podían ir mejor, que le dieran un respiro para poder apreciar el momento. No necesitaba tenerlo todo en un día, por ahora estaba mas que feliz por haber dado ese paso , si, vale, confuso pero eso no quitaba lo que ella empezaba a significar. Joder ¿el apreciando la compañía de una mujer y que no fuera exclusivamente sexo? Por favor, quien lo conociera le diría que estaba enfermo. Cada vez necesitaba mas la presencia de la joven. Si 3 días fueron una completa rutina de remordimientos, que pasaría si no pudiera verla mas. Nadie era capaz de arañarle el corazón y salir ileso de la pelea, si ella tenía los ovarios de responderle, el tendría los mismos huevos para contraatacar. Por supuesto, tenía esta consecuencia. ¿Cual? No poder dejar escapar a alguien así de su vida. Sería casi 10 años mayor que ella, pero esa rubia era capaz de plantarle cara. Y eso le encantaba.
¿Había hecho bien pidiéndole aquello? Que mas podía hacer, si después de dejarla ir ansiaba volver a tenerla con el. Ese pequeño momento, hermoso , quizás, en el que ambos estaban respirando el climax del otro. Tumbado sobre ella pudo apreciar lo que ansiaba. ¿Desde cuando sientes que no puede separarte de una persona? o bueno, que simplemente no quiere. Joder, se arrepentía de haber perdido ese momento. Que podía haber deseado mas que hacerle el amor durante toda la maldita noche. Gilipollas!

Esperó con cierto nerviosismo durante esos 5 minutos. Aunque pareciera una mentira, no quería otra cosa que largarse de aquel lugar con ella. Apoya las manos en el volante mirando al frente. Definitivamente estaba seguro. Miró por uno de los retrovisores para ver como caminaba hasta el coche. Como si se tratase de un maldito adolescente no pudo evitar una sonrisa. Esperó a que entrara para volver a mirarla. - posiblemente- sonrió. Esperaba recibir aquella respuesta mas adelante. Sin mas preámbulos aceleró saliendo lo antes posible del lugar. Necesitaba alejarse de la zona de peligro.
Unos minutos y después de un pequeña simulación de una carrera de coches minoró la marcha. Ahora no necesitaba malgastar el tiempo, sino saborearlo.- Necesito...volver a besarte- dijo rompiendo el silencio mientras conducía. Esto ya era un todo o nada. Paró segundos después cerca de un complejo natural. No muy lejos de la zona centro, ya que era evidente el escaso tráfico que había por la zonas y mas un viernes. Sin nadie al rededor que pudiera juzgarlos se acercó a ella quitándose el cinturón de seguridad antes. Ladeó la cabeza por el reducido espacio y tomó sus labios con los propios. Parecía querer devorarla allí mismo, pero simplemente tener que reprimirse era una tortura.

Después podrían ir a cenar a un restaurante o comprar un par de hamburguesas antes de llegar a casa. Necesitaba vivir momentos con ella para llegar a descubrir que significaba esa fuerza que lo impulsaba contra ella. Se separó escasos centímetros para poder mirarla a los ojos. De manera dulce esbozó una sonrisa- veo que no temes a que te secuestre en mi casa- Aquel fin de semana no pasaría en vano para ninguno de los dos. No sabía si para bien o para mal, pero no tendría solución. Con suavidad rozó nuevamente los labios de ella. ¿Porqué simplemente no podía ni pensar en la palabra odio? Dios, estaba dispuesto a matarla de mil maneras, pero en ninguna de ellas sufriría.

- Tienes hambre?- preguntó acariciando el rostro de la rubia. - podemos ir a alguna pizzería, restaurante...o pedir en mi casa.- Aunque bueno, no descargaba querer comersela a ella. En cualquier momento le crecerían garras y se la llevaría hasta el interior de aquella zona natural. ¿Le importaría perderse ? En absoluto.


Espero que no te de a ti por convertirte en algo, porque juro que tendría. - huye- miedo:




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Vie Abr 05, 2013 3:15 am

Se sentía como niña de 5 años en navidad. Esa era la señal de que estaba hasta el cuello en eso. Por primera vez en mucho tiempo estaba asustada como una ardilla a punto de ser atropellada. Podía ser atropellada o salvarse victoriosamente en el intento de esquivar el auto. ¿Por qué seguía pensando en el futuro? El presente era lo suyo, no vivía del pasado ni de lo que pasaría mañana. Lo peor de todo, es que no extrañaba a la antigua Mila, pero la necesitaba para controlar aquel torbellino con nombre de hombre. Pero esa parte de ella, esa mala y que ella misma reconocía como tal, estaba dormida y a la vez encantada con lo que este hombre le hacía sentir. Odio se quedaba corto en comparación a lo que ella estaba comenzando a sentir, de una manera tan intensa que le parecía mentira. Una vocecita en su cabeza le decía que estaba perdiéndose a sí misma para encontrarlo a él. Valía la pena, con creces, mas cuando ese dolor en el pecho luego de irse de su casa, tenia alivio al solo sentarse a su lado en su auto.

Mantuvo la vista fija en la ventada a su lado, mirando el recorrido familiar. No le importaba el camino, amaba viajar en auto por horas, pero tenía que olvidarse que él iba a su lado o se volvería más ansiosa de lo que estaba. Sus manos ardían por tocarlo y sus labios no podían esperar para tener nuevamente su sabor sobre ellos. Vamos, deja de portarte como una cría y madura, no se podía desear tanto a alguien, menos a quien odiabas con tantas ganas que querías violarlo en aquel terreno lleno de arboles que pasaban ante su vida. Definitivamente ya estaba perdiendo el sentido de la palabra odio y las acciones que lo demostraban. El silencio tampoco ayudaba, era como un aliciente para romper la poca distancia que había entre ambos. Sus palabras fueron gasolina pura. Solo ahí lo miró y no con ojos de conejito asustado, sino como una mujer que necesitaba de él. No respondió nada, no era necesario, no cuando los ojos de ella estaban pegados a los labios de él. Su copa se abrió levemente para dejar escapar un suspiro. Ojala manejara más rápido y llegaran luego, pero él tuvo una mejor idea que le tomo por sorpresa.

-¿Qué haces?- preguntó sabiendo lo que hacía, sonriendo entre divertida y sorprendida. Lo miró liberarse del cinturón y volver a sus labios, donde los suyos pertenecían. La rubia puso una mano en la nuca de él impidiéndole alejarse, besándolo de vuelta como si la vida se le fuera en ello. Sus labios insistieron contra los de ellos, buscando su sabor, buscando su calor. Solo… solo quería que el tiempo se detuviera ahí unos instantes más antes de tener que seguir. Abrió sus ojos al sentir nuevamente la ausencia de sus labios. Su sonrisa le contagió una similar y derritió algo en ella que se congeló en su ausencia -A este punto no sé si lleguemos a tu casa- Se dejó guiar por el rose de sus labios, disfrutando la dulce tortura. De sus labios hubieran salido miles de “mas, por favor” si él no le hubiera hecho una pregunta.- Un poco – confesó moviendo su rostro contra su mano, sintiendo mejor su caricia. Sus ojos cambiaron un poco de tonalidad, quitando cualquier rastro de inocencia en ellos. No costaba mucho adivinar en que estaba pensando. Quería comer de él y no de un restaurant de camino a su casa.- Podemos comer algo antes de partir- sin dejarlo reaccionar mucho le hiso que se sentara nuevamente derecho sobre el asiento del conductor. Aunque el espacio estaba reducido y tuvo un poco de problemas, se sentó a horcajadas sobre él, curvando un poco su cuerpo para no chocar su cabeza contra el techo. Quedaron pegados, tanto que parecían uno- Mucho, mucho mejor aquí que en un Mc Donalds ¿no crees?

Sus labios volvieron a bajar a la tentadora boca de él. Si antes lo había besado con hambre, ahora estaba famélica de él. Sus labios se movieron con apremio contra los suyos, incitándolo a que correspondiera la batalla de sus labios por la búsqueda de la miel de su boca. Su lengua separó de a poco sus labios, infiltrándose en su boca para deleitase con la suya. A tientas buscó la palanca a un lado del asiento y tiró de esta para que el asiento se inclinara, dejándola a ella recostada sobre el. Volvió a unir sus labios que solo se separaron por una fracción de segundo. Le costó, pero separo un par de centímetros sus labios, fijándose en sus ojos.

- Sabes… - dejó un último beso, pero cada vez que hablaba sus labios se rosaron- Considéralo esta mi venganza, pero te va a costar mucho, mucho mas llegar a donde los dos sabemos que queremos llegar. – sin que él se diera cuenta tomó las llaves del auto y las guardó en el bolsillo de su chaqueta- Me toca hacerte sufrir.- le murmuró contra sus labios, sonriendo con malas intenciones. En un parpadeo abrió la puerta del conductor y salió. Tonta, se sentía tonta por cortar el contacto y perder su calor, pero no por mucho que el la hubiera amansado, ella seguía siendo la misma rubia que odiaba en los pasillos cuando se topaban. Además, amaba pelear con él. retrocedió sin dejar de mirarlo, quedándose frente al auto. Sacó las llaves del auto y se las mostró con esa sonrisa que a el le fastidiaba, esa de niña lista que cree saberlo todo. Le tiró un beso y salió corriendo en dirección al bosque que estaba a ese lado de la carretera. Quizás estaba jugando a la caperucita roja versus el lobo feroz, pero caperucita no se iba a dejar comer tan fácil esta vez.


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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Sáb Abr 06, 2013 12:02 am

No podía decir con exactitud que significaba todo esto. Por mucho que le preguntaran se negaría en rotundo tanto si su pregunta era por A o por B. No lo sabía. Que mas podía decir si esa niña le quitaba las palabras de la boca a base de besos, todo lo que pensara en contra o dudara ella se lo arrebataba con un dulce beso o atravesándolo por completo con aquellos ojos. ¿Quien tendría la fuerza de voluntad para separarse de alguien así? ¿El? solo un animal irracional. Hasta ahora sentía en alguna dirección, sin poder remediarlo apuntaban a ella, pero tanto los sentimientos malos como los buenos. ¿Era lógico? Si, que iba a esperar si en el fondo de todo lo ocurrido seguía odiandola.

No solo le encantó que le correspondiera de esa forma, sino como quiso dominar la situación. ¿Tan evidente era que lo deseaba? -creo que podré aguantar sin la hamburguesa- murmuró sobre sus labios con una sonrisa. Se recostó a la vez que el asiento y beso sus labios cuando ellos se lo pedían. Maldita sea solo necesitaba tenerla tan cerca para no pensar en lo negativo de "eso" de todo lo que supondría aquel "romance" por así clasificarlo. Si, todos sabemos que esa palabra ni algún sinónimo de la misma saldría de su boca. Acomodó su cuerpo bajo el de ella para que no tuviera que golpeárse la cabeza contra el techo. Podía sentir los latidos de su corazón sobre su propio pecho, ya que nada mas que su ropa los separaba.
Se quedó mirándola cuando ella se separó relamiéndose los labios como un niño que saborea su helado preferido. Estuvo apunto de decir "no por favor, quiero mas..."- No...-dijo casi rogando. Condenada cría ¿lo haría sufrir mas? Quiso volver a besarla cuando la tuvo cerca pero no pudo mas que observarla como se levantaba y salia fuera. La miró extrañado- hacerme sufrir?- como un acto reflejo miró el contacto del coche viendo que las llaves no estaban. Se rió negando con la cabeza. - no me lo puedo creer...- Observó su forma de vacilarlo y fue lo poco que faltaba para encenderlo ese día. ¿Quería jugar no? Por supuesto que aceptaba y listo estaba para ganar.

Cuando ella echa a correr sale del coche lo mas rápido que puede. Agradecía que no lo hubiera calentado demasiado, si no su entrepierna tendría vida propia en la carrera. Tras perderla unos segundos al entrar al bosque se para cuando vuelve a verla , recuperando el aliento - Mila!!- poco a poco sus ojos se adaptaron a la oscuridad del lugar. Da unas cuantas zancadas seguidas en carrera e intenta pillarla. - El lobo se conoce todo el bosque- gritó sonriente para que lo escuchara. Podía simplemente pedirle que entraran en el bosque, pero no ella tenía que quitarle las llaves del coche. Toma su brazo alargando su mano en una zancada - paaara -dice frenando a aquel pequeño potro. Si ya le costaba anda a oscuras, que esperaba que a esa hora pudieran correr como Hansel y Gretel? - Dios, quieres que nos matemos??- la sujeta pegándola a un árbol. Bueno eso creía que era si no lo confundía con algún gigante. Buscó sus labios y la besó hasta robarle el aliento- debo recordarte lo que estuvo apunto de pasar en el ascensor?- se humedece los labios- dudo que me cueste acabarlo del mismo modo aquí- sonrie y niega - no puedes escapar de mi. la besa con ganas y se separa de ella. - Dejo que decidas, toda la noche corriendo o que simplemente nos follemos. - Quiso ser brusco buscando un nuevo ataque, sabía que aquella rubia no se rendiría tan fácil. Y como no disfrutaba retándola. Pasó sus manos por las caderas a modo de cacheo para buscar sus llaves. Ella lo retenía y el se lo haría pagar a su manera.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Sáb Abr 06, 2013 7:56 pm

La adrenalina corría en su sangre mientras sus piernas se movían tan rápido como pudiera entre la falta de luz y el terreno un tanto obstaculizado por arboles, ramas y piedras. Estaba viviendo una contradicción. Su cuerpo lo pedía, lo exigía, necesitaba su cercanía ya, ahora, pero estaca corriendo en dirección completamente contraria. ¿Acaso se estaba probando a si misma? Quizás, lo más seguro es que tomara ese juego para ver que tan difícil seria alejarse de él cuando el fin de semana terminara y después el resto de la semana cuando ambos volvieran a tomar los papeles de profesor y alumna. En ese momento parecía entretenido, pero luego sabia que le costaría, solo tenía que rememorar que había pasado hace días atrás. Era una masoquista, una tonta sado que disfrutaba sabiendo que después dolería, pero disfrutaba el dulzor del preámbulo, de ese momento en el cual se viví el día soleado antes de que viniera la tormenta.

Apuró el paso al escuchar su voz. Su corazón se movía mas acelerado de lo normal, no solo por la carrera, si no por él. De fondo solo se escuchaban sus pisadas, la risa de ella y el movimiento natural de todo el bosque.

- La caperucita también conoce el bosque- le gritó de vuelta sin siquiera detenerse. No quiso mirar hacia atrás o chocaría con algún árbol y él terminaría riéndose de ella. su carrera tuvo fin al sentir su mano cortándole el camino. Soltó una risa mezclada con un grito de sorpresa. – No, solo quiero matarte a ti y quedarme con ti auto- le dijo con la respiración agitada, viéndose atrapada entre el enorme árbol y el enorme hombre. No tuvo tiempo de buscar mucho mas aire ya que la boca de el asechó la suya, haciendo que a la rubia no le quedara otra opción que cambiar el aire por su dulce sabor. Puso las manos en el costado de él, apretando en su pucho su ropa. Buscó aire luego que el se alejara de sus labios. Sonrió mirándolo hacia arriba- ¿Me estas retando?- dijo mirándolo con los ojos entrecerrados. Moría por besarlo, por tenerlo como aquella noche de nuevo, pero no aun, no iba a ser tan fácil esta vez. Tenían tiempo y quería disfrutar de cada fracción de segundo esta vez. Sus labios volvieron a juntarse, como si realmente tuvieran un imán que no soportara verlos separados. Estuvo a punto de mandar al demonio su autocontrol y entregarse entera, ahí mismo, pero respiró un poco luego del beso, recobrando un poco de cerebro que el lograba derretir con solo mirarla. No iba a dar su brazo a torcer. Si él decía no puedes escapar de mi, ella escaparía. - La tercera opción- respondió buscando sus labios, dándole un roce suave, tierno, contrarrestando toda la situación y solo para distraerlo. Agradecía haber guardado la llave en el bolsillo trasero o el ya habría acabado con todo. Acarició su mejilla con su mano, de la misma manera que lo hacían sus labios, buscando relajarlo y bajarle la guardia. – Una mezcla entre la uno y la dos- sin más se escapó por debajo de su brazo y comenzó a correr nuevamente, zigzagueando entre árbol y árbol buscando perderlo. Miró hacia atrás y al no verlo se quedó detrás de un árbol escondida, a la espera de él. Su respiración estaba agitada, pero tapó de quedarse en completo silencio para no ser descubierta.







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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Abr 07, 2013 8:50 am

Si todo ello era una completa locura, no podía alejarse de ella en ningún momento. Quería demostrarse así mismo que esto solo formaba parte de un cliché, vamos un capricho. Joder, quien no iba poder caer rendido ante un físico así, era hermosa y sin realmente proponerselo tan deseable...Definitivamente se estaba volviendo loco. Lo peor de todo es que en ninguna de las ocasiones podía decir "fue culpa del alcohol" estaba mas fresco que una lechuga!. No entendía porque se negaba así mismo estar con ella, es decir, permitir que las cosas que ella le hacía le calaran hondo. Es que aun no se había parado a pensar que era una alumna. Esta "bipolaridad" le daba y quitaba la cordura en los momentos que a ella le daba la gana. Y en cierto modo necesitaba saber porqué. ¿Porqué tenía que ser ella?

¿Como aquella niña le hacia olvidar la noción del tiempo? estaban literalmente perdidos en la oscuridad del gran bosque y ni era consciente de ello. Zeus ¿Que buscas en ella? Sexo o ir directo a un psiquiátrico. Ya que te está importando una mierda tu trabajo piensa en tu salud mental. ¿Podrías aguantar estar con una mujer así? Enamorarte de tu propia criptonita esta prohibido. Sinceramente quedar prendado de la persona que sabía destrozar los límites de tu paciencia y a la vez conocer tus mas profundos deseos.. No era nada bueno.

¿Quedarse con mi coche? Quería quedarse con ella, que era muy distinto. Cuando destapó a caperucita el lobo volvió a quedar prendado de la hermosa niña. Cada vez odiaba mas "esa" sensación que le provocaba cuando ambos estaban tan juntos. Esperaba que entendiera que si estaba dispuesto a follar en "a saber donde" y en plena noche, mas adelante la devoraría en cualquier lugar a ojos del mundo o en la mas profunda intimidad. Sonrió sobre sus labios notando cada vez mas cerca su cuerpo - estas segura?- se humedece los labios- una niña como tu aguantaría ?- bromeo en un susurro. Ante esas caricias sus guardias descansaban, hasta el mas feroz animal puede ser amansado. Suspiró volviendo a sentir ese caramelo muy cerca de sus labios. "Ni se te ocurra escapar de nuevo" pensó manteniendo ese suave roce. Cuando estaba apunto de dar ese paso milimétrico caperucita desaparece. Dejó caer la cabeza hacia el tronco sonriente- no puede ser verdad- Quería a un lobo de verdad, no? Se mordió el labio con una sonrisa y corrió tras ella. No le costó perderla de vista por lo que aminoró el paso cuando llegó a la zona donde dejó se deshizo su figura. Muy lejos no podía estar o seguiría escuchando sus pisadas. Caminó hasta un claro de luz que había, única zona donde se podía apreciar mejor la noche
y si te ponías filosófico mirar la estrechas. Observó toda la zona en un giro de 360 grados.- ahora eres tu la que "intenta" retar me no?- Había una cosa que ella tenía que tener en cuenta su perfume le era muy difícil de olvidar y entre tanta naturaleza le resultaba mas fácil apreciarlo. ¿Como creía que se había podido guiar entre tanta oscuridad? Hasta ahora no tenía pupilas infrarrojas. Toma los bordes de su camiseta y se la empieza a quitar - caperucita se convertirá en una loba al verme así?- alzó la voz para que en cualquier lugar donde se escondiera pudiera escucharlo. Dejo caer la prenda al suelo y con la misma tranquilidad se pasó la mano por el pecho, atravesando sus abdominales hasta su entrepierna. Alza la cabeza para volver a mirar al bosque - eres mía por 3 noches...-esboza una pequeña sonrisa- pienso pagarme esto muy-muy bien- Se mete las manos en los bolsillos y empieza a caminar hacia dentro nuevamente. Con una sonrisa picara se acerca a la zona donde la perdió de vista. Roza las cortezas de los árboles con sus manos al ir pasando de uno a otro. Se desvió con sigilo por el lado contrario. Apoyó su cuerpo contra un árbol - espero que caperucita no sea una cobarde - pronunció con fuerza aquella última palabra. Entre ellos solo valía un juego. ¿Quien es el mas fuerte? Si no cedían los dos, ninguno de los dos disfrutaría. Suspiró mirando hacia el cielo - bueno será mejor aclararlo- sonríe para el - es "rubia" y cobarde- murmura. Podía llegar a tenerla detrás de el y ni ser consciente de ello.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Dom Abr 07, 2013 1:20 pm

Por un momento esperó que aquellos días lejos de él, calmaran esas ansias dentro de ella. El tiempo todo lo cura, quizás eso se aplicaba a ellos y esa necesidad de permaneces a escasos centímetros a cada segundos. Deseaba dejar de desearlo, hasta se forzó a hacerlo. ¿Qué tan difícil podría ser? No era la primera vez intentando sacar a alguien de su cuerpo, de la memoria de su piel. Por un momento pensó que había hecho un buen trabajo. Esa parte dentro de ella, esta que era más feliz mintiéndole que afrontando la verdad, la volvió ciega y tonta y le hiso creer que el, ellos, no eran más que un producto de su delirante imaginación, un tropiezo de su necesidad de querer a alguien por más de 5 segundos. Bien, todo hubiera estado bien si él no hubiera aparecido y si no le hubiera refregado en la cara lo equivocada que estaba. No era tan fácil como parecía ni tampoco estaba poniendo mucho de su parte. Era como renunciar a una enorme cascada y tú estuvieras sedienta por haber estado en el desierto por años.

Estaba perdida, con la soga hasta el cuello. Lo peor de todo es que no era prisionera más que de sus propios deseos hacia él. Era una víctima de fusilamiento voluntaria. Esto ya no era asesinato, sino suicidio. Si era a manos de él, estaba dispuesta a morir lenta y dulcemente. Si, él la había vuelto idiota una vez más. Él era adictivo y ella se estaba convirtiendo en una drogadicta reconocida. ¿Qué tanto podía tener un solo hombre para desarmarla? No sabía ni por dónde empezar. Pero si sabía que terminaría en “pero también lo odio” La estaba volviendo loca, como no odiarlo.

Y ahí seguía, la ingenia pretendiendo que corriendo de él se alejarían las ganas de querer tenerlo entre sus brazos. No era tan fácil correr como parecía. Si no supiera que él iba a ir tras de ella, sus pies no se hubieran movido. Se quedó quiera detrás del árbol, solo espió por un lado del árbol al escucharlo. Se mordió la lengua para no reír. No respondió a su pregunta, no le iba a hacer tan fácil todo aquello. La curiosidad mató a la tigresa y la forzó a mirar nuevamente.

- Maldito salvaje.- murmuró al verlo quitarse la camiseta. Oh, eso sí era jugar sucio. Sus ojos no presentaron impedimento en recorrer su torso desnudo. Joder, el era tan… tan… ni siquiera tenía cerebro para seguir. Soltó una larga exhalación al ver como el mismo recorría aquel tentador camino con su mano. Con gusto ella remplazaría aquella mano. Estuvo a un segundo de dar un paso, pero apretó con fuerza sus ojos, alejando esa imagen de su mente. Se volvió a refugiar detrás del árbol, esperando cualquier signo de movimiento de parte de él. Sus pisadas volvieron a sonar nuevamente, pero esta vez más cerca de ella. Si creía que su táctica de quitarse la camiseta, llamarla cobarde era aun peor. Ambos eran extremadamente orgullosos y eso tenía un potente efecto en la rubia.- Decirme cobarde y además sacarte la ropa, es jugar sucio. – gritó para que pudiera escucharla. Poco a poco fue rodeando el árbol dejándose ver. Y ahí estaba el, frente a ella, a como 5 metros de distancia apoyado en el árbol frente a ella. La rubia le sonrió con malicia, cruzándose de brazos y apoyando su espalda en el árbol. - Funciona pero sigue siendo trampa, mono.


Y ahí, de un momento a otro el juego cambio de rumbo y el enorme bosque se transformó en un tablero de ajedrez. ¿Quién perdería? El que aguantara menos lejos del otro. Ella ya quería perder.

-Ven… - le hizo una seña con su dedo para que se acercara- ¿No quieres sentir mis manos sobre tu pecho? Sentir el calor de mis manos en tu piel. Quizás… mi boca besando cada uno de tus músculos, bajando lenta, muy lentamente. Sentir la presión de mis dientes que te morderían para captar más y más tu sabor. – la rubia se lamió los labios inconscientemente, mientras sus ojos no dejaban de mirar los de él, con ese hambre que él y solo el despertaba en ella. – Sentir mis uñas enterrarse en tu piel, pidiendo más sin decir palabra alguna. Tenerme arrodillada delante de ti cuando mi camino de piel se acabe y quiera buscar más de ti. ¿No quieres tenerme de rodillas frente tuyo, mirándote hacia arriba? – sus labios se entre abrieron un poco más, soltando un suspiro que el solo imaginar lo que decía le había provocado. No, definitivamente ella estaba jugándose en contra a ella misma.








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Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Abr 07, 2013 2:59 pm

¿Que estaba pasando? Porqué se molestaba en retrasar sus pasos si lo que mas deseaba era empezar la guerra. Durante esos momentos podía pensar en la realidad. En toda aquella locura que lo desquiciaba y forzaba a convertirse en alguien dispuesto a todo. Si esta enfermedad le afectaba el corazón estaba bastante jodido.
-Realmente crees que yo juego sucio?- esbozó una sonrisa al escucharla. Aun no podía verla. Y a estas alturas se esperaba cualquier cosa por su parte. - Tu lo has dicho funciona...- dijo contemplando la figura de la joven a unos cuantos metros. Le faltó un impulso para separarse del árbol e ir a por ella. Si ella estaba dispuesta a jugar, el respondería con un As en su manga.
Empezó a reírse cuando le hizo tal proposición, aunque a cada paso que ella adelantaba sus acciones mentalmente no podía reprimir que con solo imaginarla se empezaba a excitar mas. Intentaba aclarar sus ideas. Si ella no lo ponía fácil el tampoco cedería. Por ahora...- no te aconsejo que hagas eso- la mira ladeando la cabeza- porque tu y yo sabemos cual de los dos desea mas eso.- esboza una sonrisa chasqueando la lengua. - Crees que me va a costar acercarme a ti preciosa?- niega a la vez que se va desabrochando los pantalones. - Puedo tirarme toda la noche buscándote que se que te encontraré y no seré yo quien me enseñe la patita para que la pille- dijo refiriéndose a lo que acababa de pasar. Dejó caer la correa a un lado sin dejar de mirarla Cuatro metros, 3 metros...Se paró frente a ella guardando esa distancia. -querrás que te folle contra ese árbol... - suspira desabrochándose los pantalones con sumo cuidado. - de tal manera que acabes temblando sobre mi cuando tu cuerpo no aguante mas...- hace una pausa metiéndose la mano por debajo de los boxers, alza la vista quería ver sus reacciones- ...y te corras?- Suspira tensando sus músculos. Se baja los pantalones hasta la altura de sus muslos y segundos después recorre su paquete con ambas manos. Logrando que poco a poco su grosor aumentara y fuera mas evidente que algo deseaba salir de ahí. La mira fijamente a la vez que descubre su sexo - mírame...-susurra y lame su propia mano a la vez que con la otra sujetaba el boxer. Con la misma lentitud de antes toma su sexo y lo masturba. Estaba excitándose de una manera que sentir los ojos de ella lo enloquecía mas aun.

¿Caperucita enfrentándose al lobo? Que mala pinta. ¿Acabaría bien o mal?Ansiaba volver a estar entre sus piernas, robarle el aliento y provocar que todos sus gemidos rompieran sobre sus labios. Pero sobre todo... deseaba verla excitada. El se masturbaba frente a ella, demostrándole quien y solo quien era la causante de semejante locura. Aunque no fuera lo que quería ya se consolaba pero y ella? ¿Se creía que iba a ser la mujer de hierro? Oh vamos, la conocía y bastante. Miró su sexo y después a ella- crees que te necesita?- Apoya su cuerpo contra un árbol y continua desarrollando su miembro. Sonrie- puede que deseé tu boca ahí abajo, pero y tu?- Camina hasta ella y queda delante mirandola por completo. Acaricia su rostro con una mano y tira de su barbilla para robarle un ansiado beso - si yo en lo enloquezco, tu lo harás conmigo pequeña. Deja su miembro contra el cuerpo de ella al pegarse y sin miramiento dirige su mano a la entrepierna de ella. Le tapa los labios con un dedo y sonrie - todo lo que digas puede ser usado en tu contra- murmura. La mira y se relame los labios. Desabrocha la ropa de ella y la baja. Lentamente se arrodilla , metiendo las manos por el interior de sus piernas hace que estas se abran mas y descubran mas el centro de su feminidad. Caperucita esta en apuros. Da una pequeña lamida recorriendolo por completo y con suavidad sopla sobre el - El contraste frio calor podría ser insoportable.jaque mate- murmura con una sonrisa mirándole desde allí abajo. Deja las manos en su trasero y tira de ella forzando a que curvara su cuerpo ante el. Sin mas rodeos empieza a masturbar el sexo de ella con su lengua. Podía imaginar que no se esperase esta jugada por mi parte, algo que por supuesto le encantaba. Si intentaba dominarlo, el tenía muchas bazas para desarmarla.

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Mensaje por Mila A. Lébedev el Dom Abr 07, 2013 7:43 pm

Lo miró ahí, lejos, pensando si así se sentiría el verlo durante la semana por los pasillos y pretender que apenas se dirigían la palabra. Sabía que si, así seria la sensación y peor. Por lo menos ahora sabía que era un tonto juego que solo hacia prolongar lo inevitable, luego… luego seria de verdad. Joder, porque le molestaba solo pensar en aquello. Tenía todo el fin de semana para hartarse de él, si es que eso pudiera pasar. Volvió a plantar esa sonrisa en su boca, alejando cualquier pensamiento que le jugara en contra en ese momento. Después pensaría, ahora, tenía que disfrutarlo.

- Vamos, no te hagas el inocente que sin camiseta no funciona- dijo la rubia conteniendo una carcajada. Estaba intentando no parecer débil y aunque tenía un autocontrol envidiable cuando se trataba de conseguir lo que quería, el era un maldito fastidio al ser la excepción a todas sus reglas. Se encogió de hombros dándole un punto a su favor. Ella no había aguantado mucho tiempo detrás del árbol ya que él no le había dado más opción que buscar contacto directo con su mirada. Débil, tonta, él le hacía sacar lo mejor de ella. una sonrisa que intentó ser fría se posó en sus rosados labios- Oh vamos, ¿ahora soy la niña deseosa?. Por favor, mono. Te recuerdo quien tuvo que parar el auto porque no se aguantaba las ganas de besarme. – en ese momento pudo saborear un poco mejor ese “odio” que habían dejado de lado. No era odio en si, sino orgullo o mejor dicho la verdad camuflada. Ninguno de los dos sería capaz de decir en un momento en el cual no estuvieran totalmente perdido en uno por el otro algo tan fuerte como te deseo, o no puedo alejarme de ti. A su manera se entendía bien, pero ahí estaba ese odio jugando con ellos a probar la resistencia de ambos. Solo cuando escuchó el sonido seco de su cinturón, notó que él iba desabrochándose los pantalones. Oh por Dios, estaba jodida. Estaba más que claro que el traía algo en mente. No se iba a estar sacando los pantalones solo porque tenía complejo de stripper. Aunque para sí sorpresa el estaba haciendo exactamente lo que ella quería, que él se acercara a ella. Se quedó callada sobre eso. No le haría mal que el creyera que estaba ganando. Se pegó mas al árbol, quedando completamente atrapada. ¿Por qué no seguía corriendo? Porque lo quería, ahí, ahora y ya. Sus palabras penetraron fuerte y claro en su mente. Si fuera menos cabezotas y terca, se lo pediría y con gusto, pero no, ella era ella y él tenía que lidiar con eso. - Tu y yo sabemos cuál de los dos desea mas eso.- murmuró repitiendo sus palabras, claro, que con el tono sedoso y profundo eso no tenia tanto peso como cuando él lo dijo, sino que parecía más una invitación a entrar en ella. Su pausa hiso que un poco de cordura se apoderada de ella pero esa cordura se fue a la mismísima mierda al ver hacia donde iban las manos de él. Rápidamente desvió la mirada. El había inventado otro nivel de jugar sucio. Vamos rubia, no mires, ignóralo. Su mente pedía algo y el otra cosa. Pero estaba en modo, tú dices salta y yo pregunto cuan alto. Miró, fue estúpidamente idiota y miró. Adiós cerebro. Hasta pudo ver como este corría alejándose del bosque. Llegó justo para ver el momento en el que lamia su mano y bajaba nuevamente a su miembro. Separó levemente sus labios soltando un suspiro, parpadeando un par de veces ante su incredulidad. ¿De verdad se estaba tocando en frente de ella?. Joder, cien puntos para el.

Sus ojos no se despegaron de su mano. Aunque lo quisiera no podía. El era un salvaje de lo peor y ella, se estaba contagiando de aquella enfermedad. Se lamió los labios al mismo tiempo que alzó la vista para encontrase con sus ojos.

- Creo que lo estas pasando de maravilla sin mi- dijo soltando el aire que tenía en sus pulmones. Hey, no se quejaba, podría quedarse mirándolo hasta que se corriera. Pero su cuerpo no tardó en pegarse al suyo, robándole un beso que deseo que hubiera sido más prolongado. Un gemido quedó atrapado en el dedo de el al sentir su mano en su centro. No quiso usar aquel derecho, de hecho quería mandarlo al demonio, decirle que lo odiaba y que se apartara, pero no, no dijo absolutamente nada más que ver como su ropa iba desapareciendo. Ya se vengaría. – Te odio- murmura sin poder aguantarlo al abrir sus piernas para él. se estremece al sentir el calor de su lengua y luego ese frio que genera su aliento. – Solo… cállate- le dice al mirar la sonrisa de triunfo en sus labios. Si no estuviera ahí, de rodillas delante de ella le sería más fácil mostrarle que él no había ganado nada, de hecho, la que estaba a punto de recibir su premio era ella. Curvó su espalda apoyándose en el árbol al ser obligada por él. sus ojos se fijaron en el cielo ya completamente oscuro, sintiendo que el frio del lugar era remplazado por un calor que solo él sabia producir en su cuerpo. Sus piernas comenzaron a temblar con cada una de sus lamidas. Al demonio, ya estaba jodida de todos modos. Se quitó la roma de un solo lado y subió la rodilla a su hombro, dándole más acceso. Si, su orgullo le había ido junto a su cerebro. Lentamente comenzó a mover sus caderas buscando más de él, pidiéndole sin abrir la boca que lo necesitaba más que nunca. Enterró sus manos en su cabello, siguiendo el movimiento de él. Cerró los ojos al sentir que su cuerpo comenzaba a reacciona ante su boca. su cuerpo gemía ante cada una de sus pasadas, sintiéndose más y más húmeda cada vez. - Te odio por esto...- jadeó mirándolo fijamente.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Abr 07, 2013 9:07 pm

Tener aquella sensación a su alrededor le reconfortaba. Cuando solo te rodeas con mujeres que siempre acaban siendo un polvo, es extraño volver a sentir algo así. No se, era raro disfrutando del carácter agridulce de la joven. De alguna manera empezaba a completarse por dentro, con pequeños gestos y un par de miradas cómplices todo se complicaba. Que mas podía necesitar que no le diera ya. Realmente aun existía una cosa, esa que hace que actuen de aquella manera irracional.
Si aquella noche en su dormitorio la pregunta era bastante difusa, la respuesta se acercaba a pasos agigantados hacia ellos. No lo diría, no. Pero estaba claro que lo sentía y joder, cada vez con mas ganas. Le encantaba! y a la mierda el mundo. Deseaba a esa mujer como nunca había tenido a nadie. No sabía si era su físico, su carácter o simplemente lo prendado que acababa después de oler su perfume. Esa niña ya formaba parte de el por mucho que se lo negara. Si , es verdad el no decía nada, pero no era evidente su forma de actuar. Joder si es que solo se preparaba su muerte.

Agradeció que se quitara parte de la ropa y colocara su pierna. Aunque ella hiciera equilibrio con una el sostenía parte de su cuerpo con las manos. Lamió con fuerza ayudándose de sus dedos para masturbarla. Cosa que fue inútil, ya que era mas que suficiente después de lo que ambos se iban retando. Aprovechando que ella misma le pedía con sus caderas se incorporó quitándole de pasó la ropa que le sobraba a ella. - Creo que no te escuché bien- murmuró levántandola del suelo con sus manos hasta sus caderas- te ..odio?- ladea la cabeza rozando sus labios- ahora si que vas a querer odiarme. Se puso un preservativo y con cuidado la monta sobre su miembro y del mismo modo la pega al tronco del árbol, dejando sus manos entre ella y el para que no se pinchara, así podría sostenerla mejor. Acercó sus labios a los de ella y sin mas dejó caer de una vez y por completo el peso de ella sobre su pene. ¿Quería odio, no? Empieza a penetrarla de manera lenta y profunda, esta vez disfrutaría mas de ella. Podía cambiar el rutmo para que ambos disfrutaran o simplemente volverla loca. Por ahora tomaría el primero. Rompió un gemido sobre su hombro, empezando a sudar aunque la noche fuera mas fría que caliente. Que mas iba a querer?. Nada, absolutamente nada. Agarró con fuerza el delicado cuerpo de la joven y embistió nuevamente hacia el. Estas completamente a oscuras hacía que sus otros sentidos fueran mas sensible. Besó el cuello de ella y regresó a sus labios. Muy descuidados los tenía toda la noche. Saboreó cada milímetro de esa dulce piel percatándose que ansiaba saciarse plenamente.
Cada vez era mas evidente que con 3 noches no bastarían para saciar "eso", con cada roce de su piel se hacía mas fuerte. Joder, ella era la maldita pieza principal de su rompecabezas. -Si te hago daño dímelo-susurra dulce sobre sus labios. Podía entender que en esa postura fuera mas incómodo aguantar cada una de las embestidas.Gime ligeramente hacia el cielo- pienso secuestrarte...- bromeo como pudo. Se negaba a ver el fin a esto.




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Lun Abr 08, 2013 8:17 pm

El era una completa invasión a todos sus sentidos cuando estaban juntos. Hacía que cada parte de ella solo estuviera pendiente de él y solo él. No quería más que eso, él. No podía pensar en una sola pregunta en la cual el no fuera la respuesta. Aun no sabía que significaba eso y ciertamente tampoco quería saberlo. Sabía que la respuesta seria algo que nunca había escuchado. ¿Qué tanto tenía el que ella no podía resistir? ¿Por qué era tanto en tan poco tiempo? Se sentía literalmente como caperucita roja frente al lobo, un lobo que era tan grande que ocupaba todo el bosque, no físicamente, pero él tenía esa capacidad, llenaba todo su campo de visión. Todo lo demás desaparecía, solo dejándolo a él, su torturador además de su cura. El podía pasar de encender esa llama dentro de ella que la consumía lentamente o podía sanar con su parte más suave ese dolor constante con el cual prácticamente había nacido. Era… todo y a la vez no tenía suficiente.

Hace mucho, mucho, quizás desde que todo comenzó, lo físico pasó a un segundo plano y lo psicológico comenzaba a interponerse. Pedía y recibía cosas de él más allá de una caricia o un beso, dejando marcas no solo en su cuerpo, sino en otro plano, uno que su mente suprimía y no dejaba ni susurrarlo en voz alta. ¿Acaso estaba demente? Nunca diría aquellas palabras para el oído ajeno. El la estaba hechizando, pero ella se resistía a admitirlo.
Su cuerpo rugía por tenerlo como fuera y no paraba de buscar su boca. Una enorme fogata se encendió en su centro gracias a él. Su cuerpo comenzaba a quemarse por completo, razón por la cual se movía al ritmo de él. Quiso maldecir cuando sintió que su boca se alejó de ella. Abrió los ojos encontrándose con él a su altura. Le costó entender sus palabras al mismo tiempo que él la subía a sus caderas. Agradeció la cercanía para calmar el frio del ambiente. Su respiración estaba completamente alterada mientras lo esperaba ansiosa.

- Ya te estoy odio más ahora- le susurró contra los labios, esperando que se hundiera en ella en cualquier momento. Cerró los ojos sintiéndolo entrar, captando todo el recorrido. Se adaptó rápidamente a él, como si su cuerpo ya lo recordara. Sus brazos se aferrador alrededor de su cuello, mientras el comenzaba a hacer su magia sobre ella. enterró su cara en el cuello de él, captando ese olor de él que no podía sacar de su mente. Era tal cual era él. Dejó besos por toda la longitud de su cuello, mientras recibía cada una de sus embestidas. Agradeció el ritmo lento, quería prolongar todo lo más que pudiera. 3 días… solo 3 días parecía un número que sabía que se quedaría corto. Se encontró con sus labios nuevamente. Nunca tenía suficiente de ellos. Se dedicó a acariciarlos con los suyos con mucha atención, como si quisiera grabarlos en su mente. De fondo solo tenían el sonido del bosque y un silencio que los hacía a los dos las únicas personas sobre la tierra. Alzó la vista tratando de adaptar sus ojos para poder verlo. Le gustaba ver como los músculos de su rostro se tensaban en cada una de sus embestidas. No pudo evitar sonreír como idiota y agradeció a la oscuridad por ocultarla. Una de sus manos fue al rostro de él para secar esa fina capa de sudor que se había formado en el. Sentía que él estaba haciendo un mayor esfuerzo ya que tenía que sostener todo su peso, por lo que instintivamente las caderas de la rubia comenzaron a moverse, siguiéndole el ritmo, hasta aumentándole un poco más. – No me lastimas ahora- susurró pegando su mejilla a la de él, soltando una cadena de melodiosos gemidos cerca de su oído. El ahora significaba más que solo una palabra entre ellos. El la lastimaría luego, ella lo sabía, no directamente, pero cuando saliera de su casa y se fuera, sabía que ambos no saldría ilesos. No pudo controlar que una suave carcajada saliera de su boca mientras besaba sus labios- ¿Me vas a secuestrar? Créeme que después querrás que me valla. Además, no es secuestro si no me opongo. – le respondió con media sonrisa suave. Esa fue su sutil manera de decir que tampoco quería irse. Aun no llegaban y ya no quería irse. ¿Qué pasaba con ella? Escuchando la respiración de ambos mezclarse en un solo ruido, al sentir el calor que generaba el roce de ambos y como si centro pedía ansioso una culminación, supo inmediatamente que pasaba. La estaba condenando a él por más que unos días. – ¿Recuerdas que me prometiste que no me dejarías volver al mundo real? Por favor, cúmplelo ahora.





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Lun Abr 08, 2013 11:42 pm

Que mas iba ha hacer. ¿Parar? ¿Huir de ese pavor que le suponía atarse a alguien? Lo intentaba, desde el primer momento quiso escapar de "eso" pero no podía. No encontraba razones para que contrarrestaran todo lo que esa niña le daba. Había alcanzado la cima gracias a ella y solo necesitó pasar una noche con ella.¿ Que pasaría si no se separaba mas? ¿Que si se negaba a volver a su realidad? ¿Y si la única verdad que quería estaba con ella? Se sentía como un niño pequeño luchando contra su mayor pesadilla, sonámbulo por un sueño que nunca tiene fin, que aunque camines en contra del precipicio caerás al vacío sin remedio. Necesitaba que esa burda idea fuera firme, que si el se aferraba a ella, ella supiera ayudarlo. Era un completo gilipollas, un cabrón integrado si querías pero con ella...joder. Ese sentimiento la llevaba a cuidarla como nunca antes había hecho con otra persona ajena. Si, tuvo hermanos pequeños, tenía que cuidarlos por la diferencia de edad. Pero ahí esta, eran sus hermanos. Y ella ¿Que era ella? Una alumna. Una maldita alumna que desmoronaba su mundo con un solo beso. Una alumna que le había demostrado cuanto se puede odiar a una persona y como del mismo modo desearla hasta que sea tan intenso que te cueste respirar. Le absorbía por completo y como si nada le devolvía impregnándolo con su esencia. Mierda, si empezaba a pensar de este modo...

Por ahora este fin de semana sería para ellos dos, pero y los días siguientes? quien les aseguraba que los celos no aparecerían. Era evidente, no se había fijado en una simple alumna, sino en una de las mas hermosas. Tendría que aprender a vivir con ello si deseaba no separarse de ella.

Cuando se rió por su comentario se relajo- es una buena escusa comentó con una sonrisa como si nada.Aun no estaba preparado para demostrar nada. No sabía. Se dio media vuelta y con cuidado se agacho en el suelo apoyando la espalda en el árbol y ella aun sobre sus piernas. ¿Qué no la dejara volver? Aquella frase le dio una punzada en el pecho. Que se supone que iba a responder.¿Que se moría por ella y por nada del mundo la dejaría ir? O simplemente dejaría pasar a esta mujer como otra mas. Era bastante evidente que prefería que fuera la rosa completa que adornaba su corazón a un simple pétalo mas. Alzó las cadera y continuó las suaves penetraciones contra ella. Tomó el rostro de ella entre sus manos y la beso con fuerza, con ganas de pensar en ella como "siempre" no como "...fue un placer". Negó con la cabeza y la miró fijamente, apoyando la frente contra la de ella- crees que te voy a alejar de mi?- la abrazó para pegarla mas a el- no puedo joderme a mi mismo. - Continuó elevando y penetrando a la joven acompañando esos movimientos con sus brazos. Arriba...abajo..arriba...- solo te pediré un favor- susurró sobre su cuello- no me permitas que te odie- Volvió el rostro para volver a acariciar su boca y poder mirarla- o por lo menos durante estos 3 día. Si iban a pasar ese tiempo juntos, quería pasarlo viviendo cosas nuevas y haciéndole el amor hasta el agotamiento, no discutiendo por no cumplirlo. Deslizó sus panos por los costados de ella hasta su cintura, lentamente incrementó la intensidad de las penetraciones.
La quería para el solo y aun no lo entendía, no lo graba atinar en esa decisión. Una que se había hecho sin el ser consciente de ellos. Ah vale, es tuya porque si ? ¿Quien te crees? No se consideraba ni mejor, ni peor que los demás. Pero si hasta la fecha había logrado ser así con ella...era evidente que la cuidaría. Mejor o peor se esforzaría por "eso" . Por ser feliz de una jodida vez, sin tener que dar explicaciones. Si, era una alumna! y que ! que solución le daban si se enamoraba de ella. ¿Eh? Ninguna! Que culpa tenía si su mundo empezaba a girar entorno a aquella niña.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Mar Abr 09, 2013 10:09 pm

Tenía solo tres días, tres días en los cuales iba a tener que crear esta especie de fantasía en la cual ellos dos juntos, era correcto. No lo era, no para el ojo ajeno. ¿Cómo se construía una vida en tan poco tiempo?. Le era peor pensar como destruías una en ese mismo lapsus. Si, por más que quisiera conservar ese “eso” y a él, a los dos juntos, iba a llegar ese punto en el que tendrían que ser diferentes solo por el hecho de estar siendo observados. Tenía dos opciones. O dejarse llevar y no pensar en que ese momento llegaría. Carpe diem y carpe noctem en su máxima expresión. O podía parar ese momento y huir lejos de aquel hombre que la había despertado de aquel sueño donde ella era intocable solo para no salir lastimada. ¿Tan cobarde era al pensar la segunda opción? Llega un hombre que puede domarla, que no desviaba la mirada cuando ella es una tigresa y que no teme acariciarla cuando se vuelve un manso gatito. No podía despreciar esa sensación en medio de su pecho, la cual era cálida, muy lejana a ese frio que la entumecía cada día. El la estaba enamorando. Así de fácil y claro. Y ella estaba cayendo lentamente en eso. Aun no se daba cuenta, o no quería tomarle el peso al asunto, pero se estaba dejando con tal facilidad que parecía que ella estuviera buscando eso de él. La necesidad de eliminar el odio por “eso” se estaba volviendo asfixiante. Este hombre rápidamente se había metido en sus venas y recorrido su cuerpo tan dentro que lo podía sentir en todos lados. Se estaba volviendo en uno de sus órganos con el cual le costaba imaginarse viviendo sin él. ¿Acaso eso pasaba cuando probabas un poco del cielo y el infierno al mismo tiempo? El era un demonio que lo llevaba al cielo solo con mirarla. No quería imaginarse los días sin saber que podía obtener más cuando quisiera. No quería alejarse de él. Sentía que por fin había llegado a su hogar, no quería hacer le mismo viaje eterno de siempre. No se había dado cuenta de lo cansada que estaba de aquello hasta que estuvo en sus brazos.

Sintió el cambio de posición, pero su cuerpo no reaccionaba, mientras el siguiera dentro de ella el lugar, el clima y el tiempo le importaban menos que nada. Su cuerpo exigió nuevamente sus embestidas y las tuvo, suave y lento. Estaba comenzando a hacer sus maletas para ir al viaje que el le provocaba, esta vez iban lento. Esperaba que el tiempo jugara a su favor esta vez y de comportara de la misma manera. Por un momento su corazón se aceleró más de la cuenta, pero no por tenerlo dentro moviéndose en un vaivén torturante, no, era por esperar su respuesta. ¿y si esta vez sucedía lo mismo que la anterior? Se negaba a pensar que todo ese esfuerzo era por un polvo más en su lista. No creía estar inventándose todo eso, no era ese tipo de mujeres, al contrario, ella huía a todo lo que podría atarla eventualmente, pero ahora… ahora estaba casi suplicándole que no la dejara salir por aquella puerta de nuevo y sentir el frio de Rusia en su rostro como si fuera una bofetada de “bienvenida realidad”. Quería creer en él, lo necesitaba con todas su fuerzas. Su beso no logró otra cosa que confirmarle que no se estaba inventando nada, su mente no era tan realista. Asintió ante su pregunta, temiendo la respuesta. No tardó en obtener lo que necesitaba. Cerró los ojos al sentir su frente contra la suya y se deleitó con sus palabras.

- Quiero tanto creer en ti- murmuró justo en el momento en el cual un gemido quedó hundido contra su piel al besar su hombro. Se abrazó a él como si temiera que la oscuridad se la comiera y lo perdiera de vista. Su petición le hiso sonriera. Aunque el odio los había llevado a donde estaban, esta vez estaba de acuerdo con él. Podrían odiarse en público y quererse en silencio. – Lo prometo- le dijo dejando un beso en sus labios, sellando su promesa. Mordió sus propios labios con fuerza ahogando en su garganta los gemidos de su aumento de intensidad en sus embestidas. Apoyó una de sus manos en el árbol detrás de él, siguiendo con su cadera el ritmo.

Estaba irremediablemente rota, él la había roto. Sentía esa sensación de que no volvería a encajar nuevamente con otro hombre nunca más. ¿Cuánto se tardaría su cuerpo el olvidar su calor? Temía la respuesta. La estaba moldeando a él, como una llave que solo podría volver a abrir una cerradura. ¿Y si él no cumplía su promesa o si no podían estar juntos, que demonios seria de ella? Aun no sabía si era así o ella pertenecía entre sus brazos, no le encontraba otra solución al hecho de que él la hiciera sentir así a cada instante. Buscó nuevamente sus labios para darle sentido a todo, a ese momento a ellos juntos, al estar haciendo el amor en medio del bosque. Su beso se volvió más dulce de lo presupuestado. Solo con el sacaba ese lado y odiaba eso. Se sentía débil, como si el en cualquier momento pudiera sin más enterrarle una daga en su pecho y matarla-Ayúdame a darle sentido a esto. Estoy perdida- murmuró solo besando su labio inferior. Sus jadeos apenas le permitían hablar y de todo lo que quería decir, apenas salían señas de que su cuerpo se estaba elevando hasta el climas en una velocidad endemoniadamente lenta.





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Miér Abr 10, 2013 12:40 pm

Si llegaran a preguntar el significado de aquel momento, sus labios permanecerían cerrados. ¿Porque? No lo sabía. No tenía la menor idea de como interpretar su comportamiento. Como aquel arrebato de egocentrísmo lo estaba llevando directo a la locura, apaciguando su orgullo para empezar otra batalla. Ella, ahora no era su rival, sino el gran motivo por el cual luchar. En la nueva guerra debían trabajar por "eso", demostrar al mundo que no hay clases ni edades, sino sentimientos. Que...su único escudo sería el silencio. Vivir tu realidad acorde a los prejuicios de otros sería la mayor tortura que tendrían que superar.
¿Quien le iba a enseñar a despreciar sus sentimientos? A comportarse como un capullo con ella cuando "la realidad" fuera testigo. ¿Como se despreciaba a la persona que tenía tu corazón en sus manos? De solo imaginarse futuras situaciones le dolía. Sabía como y hasta que límite la gente conocía la manera en la que se despreciaban. Y ahora eso tendría que ser igual o peor, nadie , absolutamente nadie podría sospechar nada. ¿Que sería de ellos si la gente descubría sus sentimientos? Definitivamente era un riesgo que merecía la pena.

Sus penetraciones eran lo suficientemente firmes para que sin la rudeza que muchos ansiarían hiciera el mismo efecto en ella. En definitiva su miembro se adaptaba a ella y conseguía completar lo que necesitaba, pudiendo así beber aquel placer inevitable de una manera lenta pero mucho mas intensa. Porqué precipitarse si tenía toda la noche para disfrutarla.
En un momento así parecía que ambos ansiaran que el otro protegiera "su realidad" con aquellas palabras. ¿Había alguna manera mas pura que prometerse teniendo entre tus brazos al causante de tu locura? No había otra manera de estar mas unido a ella que en aquel momento. Su cuerpo se fundía con el de ella en cada movimiento. ¿Donde había quedado el lobo feroz? Joder, como alguien como el podía amar en secreto, es decir, cuando había logrado hacerle el amor de esa manera. En este día se estaban poniendo mas sentimientos en la mesa de lo que el pensaba. Sabía que no era bueno, pero por un momento necesitaba dejarse querer. Que alguien se molestara en cuidarlo era bastante importante para el y mas cuando dejaba que esa persona fuera quien lo conocía con todas su caras.

Recibió con ganas ese dulce beso, agradecido de que ella se llevara el escaso aliento que reservaban sus gemidos para respirar. La aferró entre sus brazo como si la formara parte de su cuerpo. Forzó mas las intensas penetraciones ayudándola con sus brazos. Estaba claro que esto era cosas de dos. Cuando escucho su murmuro no pudo evitar sonreír con dulzura. Si ella necesitaba agarrarse a algo para creer el sería quien se ofrecería de salvavidas. Aunque no lo tuviera en cuenta, sabía que el debía darle la seguridad que ella necesitaba con su relativa escasa edad. ¿Si el no lo hacía, quien lo haría? Respiró sereno mirándola fijamente a los ojos - no puedo resolver tus dudas por mucho que quiera...- le susurra tomando aire después- pero... si puedo acompañarte a buscar las respuestas- Pasó la mano por la nuca de ella y aún abrazándola se dejó caer en la hierva, para que ella quedara sobre el. - a partir de ahora no olvides que...- intenta decir sin poder evitar contraer su cuerpo ante un nuevo gemido. Se acerca mas a sus labios notando su aliento sobre ellos - cuanto peor te trate...- guardó silencio pensando en las consecuencias de sus palabras. Joder, el no era del tipo de tios que se arrodillaban o regalaban palabras bonitas a la primera que se le cruzaba por delante. El si llegaba a decirlas era porque extrañamente, las sentía. Toma el rostro de ella entre sus manos y lo acaricia- cuanto peor te trate mas te estaré queriendo- logró decir casi en un susurro. La besó de tal manera que su vida se iba del mismo modo. Sentenciándose a lo que ella quisiera o deseara.

Se prometía así mismo aguantar, descargar sus deseos a la vez que ella, pero esa extrema lentitud le había provocado que su sexo fuera mas sensible ante unas embestidas mas intensas. Sus caderas empezaron a moverse a un ritmo mas solicitado, incluso mas sonoro por la humedad de la zona y el continuo roce de sus cuerpos. Abrazó la cintura de la joven y del mismo modo al perfecto climax, que ella lograba provocarle. Su cuerpo se tensó y con suavidad tembló bajo su piel. Aunque lo había alcanzado no paró, eso hacía que el orgasmo durara mas de lo habitual pero deseaba que ella también lo saboreara con el.
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Estoy bastante sorprendido, no sabía que una rubia podía llegar a ser tan dulce con el mono...




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Miér Abr 10, 2013 10:21 pm

Quería ponerle un nombre a todo aquello, uno que tuviera una pisca de sentido. ¿Karma? O si que lo era. La rubia, esta que podía hacerte sentir enamorado un segundo y después dejarte ese vacío al lado de tu cama al despertar, esta, la indestructible, estaba ocupando el otro lugar esta vez. Esperaba correr lo suficientemente rápido como para que el destino no la pillara y se cobrara la cuenta. Debía mucho y el seria un cheque que aquella perra llamada vida adoraría cobrar. Tanto había bajado la guardia que esta vez se le había pasado una bala. Lo extraño, es que ella precia haberse puesto en la línea de fuego con los brazos abiertos, más expuesta de lo que debería. Esta vez si quería esa bala en medio de su pecho. ¿Hacia mal en querer, solo por esta vez, sentir todo aquello de lo cual antes se había privado? ¿Pero por qué ahora? La respuesta no era un tiempo, sino un hombre. Él, todo era por él. Zeus lo había cambiado todo. A ella, su filosofía de vida y sus barreras. Todo eso se había ido a la mierda con apenas rozar sus labios. Esta vez estaba dispuesta a cometer el mayor error de su vida, que era entregar aquel órgano vital que vacía en su pecho. Estaba prácticamente sacándose el corazón y dándoselo en sus manos a él. Ya era tarde para arrepentirse, más cuando ni cuenta se había dado que ya había hecho ella misma aquella cirugía. Su cuerpo, su mente, todos habían conspirado contra ella, contra su voluntad y la habían hundido en el hasta ese punto en el cual no sabía cómo alejarse. No era así de fuerte, en esto.

Por más que retrocediera paso a paso, nunca encontraría el momento exacto en el cual él se convirtió en su todo. El verdugo y salvador al mismo tiempo. Un solo hombre que parecía multiplicarse y poner una bandera en cada centímetro de ella. Cada beso la marcaba, cada caricia. Ya no era más un ser libre, estaba encadenada a él y a lo que él provocaba a cada segundo. Con él se venía una promesa de un cálido verano, sin él, un frío invierno. No quería volver a pasar frío. Su cuerpo lo estaba gritando y de seguro él lo estaba escuchando. Su centro estaba húmedo y caliente por él. Solo tenía que mirarlo para que ese efecto comenzara. Lento, quería que todo fuera lo más lento posible, para que por lo menos crearan la ilusión de que tres días se multiplicaban ante ellos. Se aferró más a él y él a ella. ¿Estarían pensando lo mismo? Sentía que a los dos se les estaba viniendo encima el tiempo y trataran de buscar en el otro más segundos, minutos, horas.

Cerró los ojos con fuerza, sintiendo mucho y sin saber qué hacer con eso más que mostrárselo al darle hasta el último milímetro de su cuerpo. Hundió su rostro en el cuello de él, escuchando sus palabras, sintiendo un calor pero más allá de lo carnal. Era completamente diferente y desconocido. En ese momento fue ella la que se quedó sin palabras. Aun se estaba resistiendo a decir en voz alta lo que su cuerpo demostraba. ¿Por qué tenía que ser tan… así con ella? Todos solo querían una cosa de la rubia con cuerpo de barbie, el parecía esperar más de ella. se las quería dar, pero temía joderlo todo. Sintió el cambio de posición y como quedó finalmente sobre el tirados en el suelo. Sus manos quedaron sobre su pecho, siguiendo el movimiento, sin atreverse a detenerlo. Levantó la vista para escucharlo terminar lo que su boca y gemidos le impedían. Por un momento quedó sin reaccionar, pero sus labios alejaron todo tipo de pensamiento, dejando algo atorado en su garganta. Sintió una especie de vuelco en su corazón al escucharlo hablar así y no tenía ni la jodida idea de qué hacer con ello. Era como darle pulmones a un pez y sacarlo del agua. De seguro sentiría que se ahoga por un tiempo, pero luego… luego respiraría como si siempre lo hubiera hecho de ese modo. Su boca se abrió nuevamente para decir algo, pero el ritmo de él se volvió más rápido y firme, haciéndole perder el aire. Lo miró, deleitándose con cara contracción de su cara al llegar al orgasmo. Se veía hermoso así. Poco le duró a ella la paz, su cuerpo le estaba exigiendo seguir el mismo camino que él. Unos segundos después su cuerpo se estremeció sobre él, cayendo rendida sobre su pecho, buscando aire para volver a llenar sus pulmones.

- Lo hiciste de nuevo- murmuró acomodando su cabeza en el pecho de él. Sus manos acariciaron la piel de él que estaba mojada y cálida aun. Lo miró hacia arriba unos segundos, luego desvió la mirada. – Eso mismo que me hiciste en tu habitación me lo hiciste ahora. Como si me volvieras cada vez más dependiente de ti, de nosotros. Me gustaría decirte que te detuvieras pero no puedo.- murmuró negando con su cabeza. Estaba divagando o mejor dicho pensando en voz alta. Aun estaba mareada por haber llegado al clímax y sentía que su voluntad se había ido al carajo. Estaba compartiendo “eso”, la intimidad entre ellos no existía. Sentía que él conocía mas de ella de lo que otra persona lo hacía, por lo que decir eso en voz alta era solo enterrarse más en arena movediza. Ya estaba ahí, que más daba enterrarse unos centímetros más. alzó su cabeza y puso una mano a cada lado de su rostro, apoyándolas en el suelo, quedando sus rostros frente a frente. La rubia bajó su rostro más y mas a él, no sin antes mirar sus ojos, esos que no la habían dejado sola en sus sueños y fantasías y acaricio su mejilla con su nariz en lentas pasadas. – Odio que me conviertas en una gatita siendo un tigre- murmuro siguiendo con las caricias, esta vez rozando su nariz con la de él. Él la había querer ser suave y dulce, cosa que ella creía no ser. Lo miró a los ojos y le regaló una sonrisa más acorde con sus acciones. ¿Qué demonios le estaba pasando? Ahora era un hada o qué demonios. Necesitaba mostrar en acciones lo que estaba sintiendo porque las palabras de su boca no saldrían, no aun.- Sabes, tengo frio, pero no quiero moverme de aquí.





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Abr 11, 2013 7:40 pm

Tras la gran guerra la paz volvía absorbiendo a los dos mundos. Dando paso a una nueva realidad que ellos mismos había atravesado ya dos veces. Es lo que pasa cuando encajas la ultima pieza hecha a medida en una vieja y oxidada maquinaria. Revivirla agradecida y lista para dar lo mejor de si. Tan plena y pura era su felicidad que podía llegar a sentir aquel lugar como si formara parte de el, dando sentido a cosas que antes pasaban por desapercibidas para el. ¿Un suspiro? ¿Una simple mirada o caricia? Bueno todos somos capaces de proporcionarlos, pero ¿y si viene de alguien...? como decirlo, de esa persona que con escuchar su nombre sonríes como un idiota. Si ya pierdes las cordura en tus ilusiones o sueño, como reacciona tu cuerpo cuando lo sientes cara a cara.

¿Donde quedó esa frase de "odiaba desearla y deseaba odiarla"? Y eso de...¿Yo ? ¿Con quien? ¿Con ella? JA! NI MUERTO! Antes me corto los huevos! Si, si. Antes te cortabas los huevos y ahora le hacía el amor como si fuera la única mujer en el mundo que podía dar sentido a tus días. Zeta... te das cuenta de lo que pasa, verdad? Definitivamente nunca en la vida podías decir de esta agua no beberé. Por que claro, a lo mejor acabas consumiendo ese manantial como un espejismo en el desierto. Sin pensar y con grandes tragos. Era facil imaginárselo como un gran capullo, vividor y sin sentimientos que ofrecer mas que una buena sesión de sexo fácil por una noche. ¿Quien dijo que esa no era la idea? Eso pretendía en el ascensor aquella noche. Pero todo cambió cuando ese odio se convirtió en un deseo demasiado profundo para esconder con insultos y borderías. Podría fingir y actuar con sus palabras, pero con actos...esta vez era ¿imposible?
Como habría podido usarla como una simple zorra si con solo escucharla "disfrutar" su corazón se aceleraba como una locomotora. Vale, simples gemidos. Pero porqué tendría que regalarle a el ese gusto cuando se odiaban, cuando era el perro y el gato enfrentados en una jaula. Si ella era una tigresa que protegía sus sentimientos a golpe de arañados, el era un enorme oso que protegía su mundo del mismo modo. Podrían ser un manso mamífero pero si lo dejaban entrar en cólera la bestia alzaría su cuerpo y rugiría antes de darte un buen zarpazo. Algo así ocurría con ellos, el luchaba por no dejar cruzar en su mundo y ella le respondía con la misma bofetada. Eso provocaba que, extrañamente, deseara traspasar esas murallas y conquistar el nuevo mundo sin miramiento alguno.

Ahora que había conseguido cruzar esas barreras no iba a permitir que otro luchara por conseguir lo que tanto le había costado. Se negaba en rotundo. ¿Como pretendes estar con ella si le acabo de dar mi corazón? El ya...Joder ¿ya no se consideraba dueño de el?

Guardó silencio a la espera de que ella lograra hablar. Sintiéndose en aquella nube podía incluso aceptar ser Tarzan y vivir con ella en esa pequeña "selva" para siempre. La contempló con una pequeña sonrisa al ver como se posicionaba sobre el. Sentir su cuerpo desnudo sobre el de el le erizaba la piel sin poder remediarlo. No le importaría morir en aquel momento, porque simplemente se sentía pleno, feliz incluso. - Creo que se como te sientes- murmuró. Que mas podía decir si ahora sentía que todo empezaba a encajar. No necesitaba sexo con muchas mujeres, sino lo necesitaba de ella, la quería tener a ella. Simple. Ladeó la cabeza para que su mejilla rozara la de ella y respirar con suavidad sobre su rostro. Cerró los ojos y suspiró. -yo salgo peor parado- esboza una sonrisa- parezco un osito de peluche- dice albo avergonzado. Ya le importaba una mierda abrirse con ella de esa forma.

Por un momento debía estar de acuerdo. Era tarde y tampoco muy recomendable que se quedaran solos en aquel lugar. Aunque por ahora no hubiera ni un alma tampoco tenía que tentar al diablo y mas si el tiempo decidía no acompañarlos. Rusia no tenía contemplaciones con nadie. - estaríamos mejor en...- se hace el pensativo - tal cual estamos ahora pero, en mi bañera, cama...o simplemente tumbados frente a la chimenea con una manta- comenta buscando sus ojos- intentaré no ponerme cachondo para no arder literalmente, resistiré- sonríe. Con cuidado se va incorporando lentamente a la vez que atrapa los labios de la joven en un beso. Una cosa es que acabaran en otro lugar y otra muy distinta que dejara de comersela como ya acostumbraba y deseaba hacer. Se pone de pie y la contempla es su plena belleza- me creerías sin te dijera que no quiero volver a verte con ropa?- bromea sonriente. Aunque bueno toda broma tenía una parte de verdad. Y era mas que evidente que disfrutaba de su joven hermosura. Tomó la cintura de ella y la atrajo hasta el- sabes que no tengo ningún problema en hacerte el amor otra vez, pero no quiero que resfríes por mi culpa. - comenta besando sus labios suavemente después- prefiero cuidarte por otros motivos. Esboza una pequeña sonrisa y la mira desde ahí, volviendo a retomar esa pequeña diferencia de altura. Besa su frente - aunque dudo un poco que una niña como tu tenga agallas de...volver tal cual estamos al coche y llegar a mi casa. Sonríe retándola. No sabía que hora era, pero le importaba una mierda si acababan mirándole el cuelo como si nunca se hubieran visto desnudos frente a un espejo. Chasquea la lengua altivo - creo que eso es demasiado para ti...- finge buscando lo que quedaba de su ropa.




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Vie Abr 12, 2013 8:20 pm

Mirando hacia atrás, no entendía por qué no se había dejado llevar así antes. Era el… quizás, no la situación en sí. Había habido muchos hombres en su vida, muchos que veían a la rubia como si fuera un ser inalcanzable y pasajero, que los había enamorado y largado tan rápido que nunca supieron que fue lo que realmente pasó. No conocía otra forma de querer. Nadie había logrado retenerla de una manera permanente y fuerte. Solo había uniones débiles, en donde el capricho se le iba cuando un juguete nuevo aparecía. Ahora, sin más, estaba queriendo querer, queriendo permanecer en ese lugar por mucho más tiempo del que su alma le permitiera contar. Él le daba alas para pensar en la palabra futuro. Puede que el futuro fueran solo esos tres días o un tiempo más torturándose mientras lo veía por los pasillos en la universidad y solo ludiera regalarle indiferencia. Pero esta vez no quería irse, no estaba haciendo un plan en su mente para ver como escapar de su casa la noche siguiente mientras el dormía. Al contrario, ahora estaba añorando en crear una forma para quedarse y no tener que afrontar la cruda realidad.

¿Había realmente cambiado y simplemente se necesitaba una persona para alejar sus ganas de robarle lo mejor a la gente y después desecharlos? Como decía su padre, un tigre no puede esconder sus rayas, pero le hacía pensar que había derramado un bote de pintura naranja sobre su piel. No, no había cambiado, pero él era su única excepción. Quería ser diferente solo para él, necesitaba cambiar su forma de querer para él. No podía ser la fría de siempre, esta con corazón de hielo frente al hombre que la estaba enamorando a pasos agigantados. Se estaba infiltrando en su corazón casi como una invasión donde ella no tenía ni un arma cargada. Tenía balas y de sobra, pero no voluntad para renunciar a algo que sabía que no se repetiría dos veces. Ya no se reconocía. ¿Esa era ella? Lo estaba dejando ponerla de rodillas delante de él, pero el hecho de sentir que estaban los dos arrodillados, le había dado esa fuerza para no levantarse y volver a odiarlo. Odio, esa palabra la había remplazado por algo similar pero opuesto. Ya sabía que necesitaba para cambiar odio por… “eso” y era él, para ella todas las respuestas de preguntas sin lógica, eran él. Era su respuesta a muchas preguntas. Como no serlo si su solo nombre le hacía temblar por la anticipación de poder tenerlo cerca. Podía domarla y a la vez querer ser libre para recorrer su cuerpo y descubrir nuevos territorios. Quería cada parte de su cuerpo para ella. Vamos, ¿ahora se ponía posesiva? Pues sí, quería ser la única entre esos fuertes brazos, la única que sintiera esa tenue cosquilla en su cuello al sentir su barba sobre su piel, la única que viera su rostro tensarse al llegar al orgasmo. ¿Era mucho pedir? Si el karma respondiera, respondería si.

El silencio y el bosque fueron los únicos testigos de aquel momento en el cual volvían a la superficie después de hundirse en el mar de cada uno. 5 minutos más, solo 5. Estaba tan bien ahí, justo en ese momento, que podía ignorar la hipotermia que pescaría por quedarse sobre el y sentir los latidos de su corazón contra su mano. Tomó una larga inspiración, sintiendo la paz en sus pulmones. Una sonrisa se estampó en su rostro al sentirlo en su mejilla.

- Eres mi oso polar- dijo riendo. Por un momento su ego lamentó la palabra “mi”, pero estaba más ocupada en otras cosas como para importarle un carajo su tabla de puntos en la cual ella debía ganar. – No te preocupes que queda entre nosotros- hiso como que cerraba su boca con una llave y luego negó con la cabeza. ¿A quién le diría? Nadie podía saber lo de ellos. Sus manos se fueron al rostro de él, recorriendo con sus dedos los rasgos marcados pero atractivos. Lo escuchó callada, disfrutando del sonido de su voz entre tanto silencio. Una sonrisa se dibujó en su rostro al encontrarse con su mirada. – Muy buenas ideas, aunque yo no prometo comportarme. Eres un poco, solo un poco irresistible- le dijo con ese tono más sedoso que le dejaba claras intenciones de que aquello lo cumpliría. Sus labios se perdieron en los de él sin reparo. No se cansaba de aquello, pero sabía que era hora de moverse. Se levantó junto a él y comenzó a buscar su ropa que estaba dispersa por todos lados. Lo miró de reojo al sentir que él la estaba mirando. Arrugó un poco su frente pero son dejar de sonreír. Oh, ahora nadie le quitaba esa estúpida sonrisa de la boca. Por un momento pensó que tenía algo encima pero sus palabras confirmaron la razón de sus ojos sobre ella.- Quieres que te facilite el trabajo- dijo rodeando su cuello con sus brazos al ser atraída. Se paró de puntitas para recibir mejor el beso que él le regalaba- Hmmm, otra vez. Esa idea suena bien, pero claro, yo también quiero cuidar de ti. Estas muy anciano para dos veces seguidas y además con este frio. – le guiñó un ojo y se separó de él luego de recibir su beso en la frente. Estaba en la parea de ponerse la primera prenda de ropa interior cuando se detuvo a medio camino. Lo miró con los ojos entrecerrados. - Oh ya lo captaste. Sabes que si me retas voy a hacer las cosas- se enderezó dejando que su ropa interior se deslizara por gravedad por sus piernas - Bien, anciano, espero que disfrutes la visión de mi trasero mientras camino hacia el auto.- tomó todo el resto de su ropa y la abrazó como para protegerse un poco del frio y comenzó a caminar en dirección al auto, no sin antes ponerse sus zapatos. Lo miró por sobre su hombro y le dedicó una mirada que si hubiera estado él con ropa lo hubiera desnudado. Siguió su camino sin esperarlo, moviendo de más su cadera para darle un poco más que mirar. Le costó un poco encontrar el camino pero finalmente ante ella apareció el auto. Sacó las llaves de su pantalón y abrió el auto, entrando rápidamente. Se estaba congelando- Si me resfrió si va a ser tu culpa, ¿lo sabes?- le dijo al verlo entrar al auto. Le entregó las llaves y comenzó a doblar su ropa, dejando más expuesto su cuerpo que antes.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Sáb Abr 13, 2013 12:04 pm

La miró alzando una ceja -anciano...- se rie- me retas a demostrarte lo contrario- comentó mientras recogía sus pantalones del suelo. Zeus no mires....NO! ¿Como resistirse? Dios aquella niña le ponía a 100 en cuestión de segundos, y esa jodida manera que tenía de devorarlo con los ojos. Cogió su camiseta del otro espacio del bosque y se dirigió al mismo sentido que ella. Aunque fuera complicado sus ojos ya estaban completamente adaptados a la escasa luz. Y por supuesto, como te ibas a perder si frente a tus ojos caminaba aquella preciosidad. Igualmente no le quedaba otra que seguirla si ella se había apropiado de las llaves del coche.
Esperó a que ella abriera y del mismo modo se sentó dejando la ropa en la parte de atrás. Con rapidez cerró la puerta para que por lo menos sus respiraciones diera cierta calidez al ambiente. Puso las llaves en el contacto y sin remedio se quedó en silencio observándola. Deleitándose de como le podía resultar tan deseable aquella joven. Y por otro lado como en muchas ocasiones había deseado matarla. ¿Hacerlo de nuevo? Allí mismo, en su coche...¿porqué no? De alguna manera no podía dejar de sentirse mal por ello. Imaginar que poco a poco un vínculo entre ellos se hacía mas fuerte y en 2 días... En dos malditos días tendría que hacer la decisión mas importante de su vida. Primero aceptar o no que ella le había cambiado la vida, y si la respuesta era positiva dejar o no dejarlo pasar. Se sentía como un completo idiota pero no quería dejarla. Quería "ESO" se lo tatuaría o gritaría al mundo que ese era lo que necesitaba. Muchos no lo aceptaría y lo tacharían de loco! Pero era evidente que no quería saber lo que tienes hasta que lo pierdes. Con ella, especialmente, no.

Miró a los lados asegurándose de que a esa hora la ciudad dormía completamente. Y el, como no, desnudo. Antes de poner se el cinturón se acercó a ella en silencio. Besó su hombro y del mismo modo recorriendo con sus labios la longitud de su cuello. - Sabes?- murmuró cerca de su oído. -No pienso dejar de follarte esta noche- mordió con suavidad su cuello y se separó logrando mirarla a los ojos- no pienso parar- volvió a decir con una sonrisa pero sin hablar unicamente vocalizando. Por ahora se sentía bien, pero tenía muy claro que no dejaría de quererla hasta caer completamente agotado. La deseaba y casa vez con mas ganas. La impotencia de no poder ser sincero y directo con lo que quería " y ya tenía MUY CLARO lo que SI quería" le hacía tener que demostrarlo de otra manera. Puso la calefacción y en pocos segundos aquello parecía ser testigo de una gran helada. Los cristales se empañaban a medida que sus respiraciones se acumulaban en el interior. Condujo con cuidado hasta su casa, aunque no hubiera ni un alma por las calles no podía fiarse.

Abrió el garaje y aparcó con cuidado. Se sentía relajado por lo que no le apetecía romper aquella pequeña melodía de silencio que había en el ambiente. Se quitó el cinturón y se estiró en el asiento. Miró su entrepierna y con aquella falsa dulzura que ahora dormir. Lista para despertar en el mismo instante que ella volviera a enloquecerlo. Maldita niña. Volvió su rostro para mirarla. ¿Era normal que sintiera tanto con solo mirarla? Suspiró y deslizó su manos por el costado de ella, recorriendo con la yema de sus dedos la fina silueta de sus costillas. No necesitaba hablar, ni permiso para actuar. Ya no. Se acercó mas a ella y la besó haciendo girar su rostro con la otra mano. - te echaba de menos- murmuró intentando dar el sentido correcto a la frase. Si, a ver , echaba de menos besarla. "Zeus..." Sujeto con ligera fuerza aquel beso, quería que fuera sincero y la llave que abriera otras puertas durante estos días. "Eso" Esa puerta estaba demasiado escondida y aun no sabía si poseía o no su llave. Y si la tenía quería arriesgarse a abrirla. Definitivamente, no tenía nada que perder. Apoyó una mano en la puerta de ella y con la otra a un mantenía la presión en su barbilla para que no se alejara de el. Dejó que tomara un poco el aire haciendo el lo mismo. -Tienes dos opciones, dormir como una niña buena...-murmura con falsa inocencia- o dejar que te rete toda la noche. Mirá sus labios y después a ella- no se hasta donde eres capaz de llegar...- se humedece los labios- y eso me intriga...- dice esbozando una suave sonrisa después.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Sáb Abr 13, 2013 6:02 pm

El frio pasó a segundo plano cuando lo tuvo a su lado en el auto. Sus ojos se fueron rápidamente hacia él. Era como si no pudiera dejar de mirarlo, mas ahora que estaba sin no una pisca de ropa encima. Sus ojos bajaron por su firme pecho, recorriendo cada musculo como si fuera la cosa más interesante del mundo y joder, sí que lo era. En ese momento solo el silencio era su aliado, el único que no los juzgaría por “eso”. ¿Cómo el silencio podía significar incluso más que los actos? En ellos todo lo que no fuera odio era más valioso, mas con su poco tiempo para descubrir mil y una forma de quererse. El silencio era una de ellas. Podía decir mucho sin decir nada. El la dejaba sin palabras cosa que no pasaba comúnmente ya que siempre tenía algo que decir. Su silencio valía más que cualquier cosa que saliera por sus rosados labios. Y ahí estaba, entregándoselo. Al final de la semana le habría entregado todo lo poco y nada que tenía. Subió sus ojos por su cuerpo hasta llegar a sus ojos. Sonrió al ver que el también la miraba. Le era imposible creer que con solo mirarla así le provocara unas ganas enormes de volver a tener su cuerpo cerca del suyo. Vamos, estaba en el mismo auto, estaba cerca, pero no le parecía suficiente. No sabía que era conformarse cuando hablábamos de él, pero a la vez tomaba lo que él le ofreciera sin quejarse.

Acababa de tenerlo dentro de ella, pero ya estaba añorando sentirlo de nuevo, llevando ese vacío que él podía eliminar. Había sido mala idea lo de quedar desnudos ya que eso le quitaba excusas para no terminar como en el bosque una y otra vez sin descanso. Agradeció sentir nuevamente su boca en ella, sobre su hombro, sobre su cuello. Soltó un jadeo al mismo tiempo que su cuerpo se volvía a calentar. Solo una frase y listo. ¿Tanto poder tenia sobre ella? Si y no podía esconder que la tenía en sus manos.

- Tampoco tenía planeado dejar que parases- le dijo mirándolo a los ojos, robándole un beso antes que se alejara. Sus ojos se dispusieron nuevamente a mirar todo su esplendor, pero se forzó a mirar al frente y no a él. Si seguían así nunca llegarían a su casa. La noche estaba solitaria y desierta, cosa que no le molestó esta vez ya que no quería exponerse desnuda ante el ojo ajeno. La calefacción hiso su camino más ameno y corto. En un pestañeo ya estaban frente al garaje y en otro mas ya estaban dentro. Estaba dispuesta a salir ya, pero algo la pegaba al haciendo. Él. ¿Acaso todas las respuestas se respondía con un solo nombre? Zeus. Contuvo el aire y lo botó por etapas mientras sentía el cosquilleo sobre sus costillas. Cerró los ojos repitiéndose que se controlara. Vamos que si seguía así no iba a salir del auto nunca. Abrió los ojos encontrándose con los de el. Al demonio, él la hacía mandar todo al demonio y solo concentrarse en el. cualquier palabra quedó hundida en sus labios al besarlo. No habían pasado ni 5 minutos desde la última vez que lo había hecho pero ahí estaba, saboreándolo como si hubieran pasado meses. Acarició su mejilla sintiendo lo rasposo de su barba. Sus palabras y las cosquillas en la palma de su mano le hicieron sonreír. – ¿tú me extrañaste?- dijo con una pequeña sonrisa de triunfo que escondía de tras un “yo también”. Él le daba alas para ser esta persona que aunque se resistía, sentía mil veces más que lo que solía sentir. Ella a la única persona que extrañaba era a su madre cuando se iba por más de una semana fuera de Rusia, pero a nadie más. Ahora había pasado esos días pensando en cómo volver a verlo o como olvidarlo.

Prolongó lo mas que pudo el besó. El significado del aire ya había pasado a importarle un carajo, pero respiró con ansiedad cuando sintió el frio de la lejanía de sus labios. Llevó su mano a la nuca de él, acariciándola mientras lo escuchaba, mirándolo fijamente, teniéndolo tan cerca que su aroma la aturdía.

- ¿Dormir como niña buena? Sabes, es una muy buena opción- dijo provocándolo un poquito. Rosó sus labios con los de él para no perder del todo el contacto- Sabes, no siempre tienes que retarme para que haga cosas. Te sorprenderías al ver lo accesible que soy cuando solo pides las cosas. Así también podrías ver que pocos limites tengo -se aventuró a morder sus labios, con suaves presiones, lamiendo luego la pequeña marca que habían dejado sus dientes. –Por ejemplo podrías decir… tócame…- su mano derecha se fue instantáneamente hacia el muslo de él, haciendo un recorrido ascendente hasta llegar al límite donde esa estructura cambiaba de nombre. Volvió a bajar por el mismo camino pero esta vez con sus uñas. – …y yo te toco- una sonrisa lasciva se formó en sus labios al mirarlo. – o bésame…- su boca se acercó a la suya y atrapó entre sus labios el labio inferior de él, besándolo con ternura pero dejando esa sensación caliente sobre él. -… y yo lo haré- soltó un largo suspiro. Su propio juego le salió en contra. Ya se encontraba deseándolo de nuevo. Joder, nunca paraba de hacerlo, eso no era sano – Vamos, dime que entremos o de aquí no saldremos en estos tres días.






mono *-*:

Esto va a pasar con cada uno de tus cigarros
¬¬ Cada vez que jodas, mono


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Mila A. Lébedev

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