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World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

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World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Lun Abr 01, 2013 12:56 pm

Recuerdo del primer mensaje :

El silencio nunca había sido su aliado. Odiaba estar sola con sus pensamientos y perderse en ellos. Eran tantos y tan espesos, que sabía que terminaría atrapada ahí y por tanto tiempo que no sabría cuando regresaría. Esa era la razón principal por la cual la biblioteca no era su lugar favorito. Ahí es como si te obligaran a pesar y te empujaran las ideas dentro de tu cerebro lo quisieras o no. ¿Y por que estaba a esa hora en la biblioteca, sentada en una de esas mesas? Desde hace casi cuatro días, su mente no paraba de pensar, incluso con el ruido que siempre había en su fraternidad. Ahora ni los violines ni los cantos de sus compañeros lograban apaciguar la trabajo extra que estaba haciendo su cabeza. Por mucho que se había esforzado para olvidar, para seguir con lo de siempre, su cabeza no se lo perdonaba y le recordaba una y otra vez aquella noche o mejor dicho a aquel personaje. Era la mejor olvidado, remplazando una cosa por la otra y justo en el momento que más necesitaba esa capacidad, se comportaba como una principiante. Quizás era el Karma quien había logrado atraparla y enseñarle de una vez como era estar al otro lado de la moneda. Gracias, pero no gracias. Se resistía a ser esa persona.

Volvió bajar la mirada al libro sobre la historia del arte en la época victoriana. Sus ojos se movían siguiendo el camino de las letras, pero no estaba leyendo, se estaba esforzando más que lo habitual para que las letras entraran en su cabeza, pero no daba resultado. Intentó que por lo menos las imágenes fuera captadas por sus ojos ya que su memoria visual era excelente, pero cuando fijaba sus ojos en un solo lugar, se iba… se iba lejos de ahí. Levantó la mirada e hiso una revisión panorámica del lugar. Había menos gente de la que había en un comienzo, de hecho, las personas que estaban sentadas en su mesa hace un rato ya no estaban. ¿En qué momento se habían ido? Solo se había distraído un segundo. Miró su reloj, haciéndola resoplar. Una hora, había pasado una hora divagando. Ya eran las 18:30 y seguía sin poder avanzar en el capitulo. Vamos rubia, ya habían pasado cuatro días, tienes que olvidarlo y ya. Nunca había dejado que alguien se filtrara dentro de su cabeza de ese modo, no podía empezar ahora con esa rutina que sabía que la iba a volver más loca de lo habitual. Las noches eran peores. Apenas cerraba los ojos sentía su aliento en su cuello, sus manos en su cintura, sus besos en sus labios. Genial, se estaba comportando como quinceañera flechada por alguien inalcanzable. Un par de veces se le cruzó por la cabeza ir a buscarlo. ¿Para qué?, ni ella lo sabía, pero su cuerpo le pedía ir y ser patética y débil. Pero no tardaba en recordar sus palabras. “Siento todo esto”. ¿Qué se supone que debía hacer con eso? ¿Sentía haberse metido con ella, lamentaba dejarla ir así, lamentaba haberme hecho sentir todo eso cuando solo quería sexo? Y ahí iba de nuevo. Ella no era así, no se cuestionaba la vida entera en un par de minutos.

Rebuscó en su bolso y sacó el iPOD que le había regalado Nicolás y su cuaderno de dibujos. Se había rendido. El silencio no estaba jugando a su favor esta vez, nunca lo había hecho. Se puso los auriculares eligiendo la lista de “canciones para un día feliz” Sintió ante la ironía y dejó que las canciones corrieran. Por lo menos podía engañar a su oído y dejar que las melodías influyeran en ella. Hojeó en su cuaderno hasta encontrar un dibujo que había comenzado a hacer hace un par de días y que estaba a medias. No sabía porque lo hacía ya que no era su estilo, pero ahí estaba. Era una daga, no tenía tantos detalles más que una banda encima de esta que dejaba el espacio para escribir algo encima. No sabía que debía escribir ahí aun, su mente estaba bloqueada, ni siquiera sabía donde había visto aquella imagen que tenía en su cabeza y le había forzado a plasmarlo en una hoja. Por lo menos mientras intentaba recordar cada detalle de aquel dibujo, su mente se dormía un poco y la dejaba volver a ser una persona racional.


Última edición por Mila A. Lébedev el Dom Abr 07, 2013 3:14 pm, editado 1 vez




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Sáb Abr 13, 2013 8:36 pm

Aun se sentía extraño al apreciar esa pequeña pero gran confianza que se creaba entre ellos. Si ella le pedía una flor, el era capaz de comprarle una floristería entera. Joder, su locura por ella se desarrollaba a grandes pasos y todos ellos de una misma dirección. Por mucho que quisiera sabia que nada ni nadie le haría volver atrás. Esa pequeña herida en su pecho no le dejaba tiempo para pensar en lamentaciones, sino en buscar la manera de ser sanada con la misma persona. Ella le quebraba y a la vez le hacía sentir con fuerza.
Ahora lo único que deseaba es que no se volviera a ir, por estúpido que pareciera o simple, solo se conformaba con tenerla a su lado. Con poder acariciarla, abrazarla o incluso besarla cuando las palabras no hicieran acto de presencia.

Espera...que quería? Que ella y el fueran... Oh vamos! Sabes que no, porque lo piensas. Harías sufrir a alguien así, sabiendo que no podían estar juntos si no era en lo mas profundo de la intimidad. ¿Quien se merecía eso? ¿Tu? Luchando por una mujer ...creo que estas perdiendo la cabeza. No, tu...tu te estas enamorando de ella ? Creo que no tienes mucho en cuenta que es una alumna, casi 10 años mas joven que tu. ¿Sigo?

Se dejó morder y saborear después. Podía ser el dulce interminable que ella deseara, ya que al mismo tiempo el la considerada igual. Cuando ella rozó sus piernas sintió como un leve escalofrío le recorría la entrepierna. No podía reaccionar de otra forma ante ella. ¿ Y si algún día, o en algún momento le retaba a quererlo? ¿Enserio? Si. Y si por alguna razón quisiera jugar hasta conseguirlo. Tan extraño resultaba que deseara eso?. Aunque no lo pareciera si te jugabas el pellejo en luchar contra el, de algún modo el te lo recompensaria. Ella empezó peleando con el y acabo entre sus brazos soportando la manera mas dulce que podía hacerle el amor. ¿Como sería si aceptara el último reto?
Respiró de aquel último suspiro y asintió con una pequeña sonrisa. Salió del coche y sin importarle en absoluto la ropa que quedaba dentro del automóvil se acercó a ella. Joder, esto parecía una nueva versión de Adán y Eva probando una y otra vez la manzana prohibida. Acarició la espalda de la joven con sus dedos y subió por la escaleras hasta la primera planta, donde allí se encontraba un acogedor salón. La casa tenía cierta calidez pero de un momento a otro agradecerían la chimenea y mas estando desnudos. Aunque por otro lado era evidente que sabían calentarse mutuamente.

Extiende una manta acolchada en el suelo cerca de la pequeña chimenea que segundos antes había puesto en funcionamiento. Se acerca a ella y tira de su mano para acabar tomándola en brazos. De una manera que parecía " ven aquí o no pararé de atraerte hacia mi". La beso, dios si la besó, hasta no poder sustituir esa falta de aire. No podía respirar de sus besos por mucho que se lo propusiera. Lentamente se arrodilló en el suelo. Con cuidado de que su hombro no le fallara la fue dejando a ella con suavidad sobre la colcha. Aunque físicamente se mantuviera en forma nunca podía olvidar de que por mucho que quisiera ese brazo le fallaría si le daba la gana. Esta vez sus labios fueron directos a los pechos de ella, sin rodeo ni preámbulos. - Te pido que me desarme estos días- la mira apoyando con cuidado el peso de su cuerpo sobre ella al quedar entre sus piernas- ...a que no deseé otra cosa que acabar las clases y poder ir a por ti. - Toma uno de sus pechos con una mano y lo lame con suavidad, centrándose en la calidez de su pezón. Del mismo modo repitió con el otro seno. Desliza sus labios por aquella zona respirando y grabando mentalmente todas las partes de su piel. Manchas de nacimiento, pecas, lunares. Todo. - Te pido que no cambies cuando salgamos de aquí- la mira desde su posición- porque se que yo no podré hacerlo. Se incorpora lentamente para poder quedar a la altura de sus labios. Entreabre su boca con la yema de sus dedos y desliza su lengua por el perfil de ella, sin llegar a besarla. -Que me dirías si nos acompañara un poco de helado- sonríe mirándola. Se incorpora para dirigirse a la cocina. Regresa con una tarrina de nata y un bote de sirope de cerezas. - Esta vez no pienso pedírtelo , solo me limitaré a actuar, en este caso a comerte. - Con cuidado deslizó una cucharada de helado sobre los labios de ella, bajando por su cuello, lentamente deslizándose por sus pechos y sin mas acabando en el centro de su hermosura. ¿Enserio? Si. Del mismo modo lo hizo con el sirope, aunque esta vez probó el antes para que ella saboreara el primer beso. Tenía contemplaciones, si el devoraba ella saboreaba. Sabía que las tornas cambiarían. Con ella no se podía esperar menos.

Volvió a tumbarse sobre ella, pero esta vez tensando sus músculos, como si pretendiera ponerse ha hacer abdominales sobre ella. Cumplió su cometido y fue directo a los labios de ella. Apoyando los brazos a cada lado de su cuerpo se inclino para saborear los primeros centímetros de helado de sus labios- si sufres demasiado admelo saber- la mira- por ahora seré bueno. Se desliza sobre ella recorriendo todo el camino de aquel grandioso néctar. Durante unos segundos se entretuvo en sus pechos, volviendo a recuperar la calidez que antes había dejado en ellos. Del mismo modo consumió el camino que conducía hasta su sexo. Quedándose entre sus piernas lamió sin permiso el sirope, sujetó las piernas de ella alzándola para pegar mas su cuerpo a su boca. - dime que pare y no lo haré- murmuró enterrando con suma delicadeza su lengua en ella. Era evidente que probaría todas las formas que se le ocurrieran de hacerle el amor, de consumir hasta el último gramo aquel sentimiento de odio, para dejar un gran espacio a "ESO". Joder, era ella y aunque le jodiera aceptarlo se merecía todo y mas que pudiera hacerle en estos días. Alza la vista unos segundos con una sonrisa- tu también puedes pedirme lo que quieras...- sonríe mordiendo con suavidad el interior de su muslo.




Maybe...I love you as certain dark things are to be loved, in secret, between the shadow and the soul:
-Hey porque lloras?-

-Es que...quiero uno-
Se da la vuelta y mira- ohh, venga va te lo compro
Spoiler:

¿Vas a dormir con el?

-Siiiii-
"

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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Lun Abr 15, 2013 11:27 pm

Estaba contando los segundos para despertar. Todo eso parecía un sueño sacado de la parte más profunda de su subconsciente. Quizás dentro de todo ese exterior frio y grueso, su cuerpo le pedía esto, le pedía tenerlo a él tal cual lo estaba tomando. No se lo merecía, para nada, estaba creída que se estaba robando ese momento a otra persona, que él le pertenecía a otra mujer, no a ella. Mientras las cosas se arreglaban y mientras su suerte le duraba, estaba dispuesta y lista para tomarlo todo de él y darle en la misma cantidad. El se estaba convirtiendo en su todo o nada. ¿Sexo? Esa palabra ya no tenía valor en sus encuentros. Ese frio que solía dejar el solo acostarse con alguien casi por diversión, no existía entre ambos. No conocía otro tipo que ese. Pero él le daba las estrellas, cuando ellas a penas solía recibir una luz de una vela gastada. Adiós frio, ahora cada vez que el estaba dentro de ella se sentía completa, sentía ese calor que comenzaba en su vientre y se extendía hasta su corazón. Oh si, estaba descubriendo que tenía uno y que latía cada vez que lo miraba a los ojos, cada vez que el la recorría con la mirada, cada vez que escuchaba los gemidos de él. Extrañamente, creía que solo tenía un corazón gracias a él. ¿Cómo era posible que el lograra eso en tan poco tiempo? A esa altura, le importaba un demonio saber las respuestas a sus mil y una preguntas, temía que si buscaba lógica ella no encajaría en la ecuación.

Dentro de ella se prendió una bombilla que lo iluminó todo. Estaba más enganchada a él de lo que creía. Pero quería mas, quería hasta soñar con el por las noches, que el ocupara cada espacio de su consiente y subconsciente. Lo quería en todos lados. En su cabeza, corazón, cuerpo y alma. El podría sanar cada una de las heridas que había ahí, hechas por ella misma y por otros. Quizás eso debía suceder así. Ellos estaban destinados a encontrarse en algún punto de la vida y curar en el otro eso que los torturaba. No tenía idea de futuro, pero jugaría a comprender esa palabra y se aferraría a él lo más que pudiera. ¿Para siempre sonaba muy descabellado? La palabra que le aterraba ahora se estaba volviendo en una aliada que quería de su lado.

Solo sintió el calor de él sobre su cuerpo y luego el frio del camino que había desde el auto hasta la casa. Se aferró a él como si su vida dependiera de aquello, enterrando su rostro en su cuello. Con él se sentía protegida, cosa que nunca sentía ya que tenía esa sensación de vulnerabilidad a cada segundo. Ella era suficientemente fuerte para cuidarse sola, pero sacarse la armadura era un alivio. Lamentó sentir nuevamente la lejanía. Joder, rubia, está ahí, prendiendo fuego y buscando una manta, no es que estuviera en otro país. ¿Se podía extrañar a alguien aun estando en la misma habitación? Si, ahora lo sabía y aunque existía otra forma, ella lo extrañaba de la buena, esa en donde cada poro de tu cuerpo pide a gritos la cercanía. Una amplia sonrisa se dibujó en sus ansiosos labios que fueron acallados por su boca. Se aferró a su cuerpo y lo beso como si fuera la última y a la vez la primera vez que lo besaba. Cada beso era así entre ellos. Hoy es el primer día y mañana es el último. Poco a poco fue sintiendo la suavidad de la concha en su espalda y el peso de él sobre ella. Entre abrió sus labios, soltando el primero de los suspiros de placer que fueron seguidos por otros. El la derretía y la volvía a rehacer tantas veces que ya no sabía cuál era su forma, pero en sus brazos volvía a tener forma, una justa para encajar con él. Enterró sus dedos en la espalda de él, mientras sentía la humedad y calor de su lengua torturándola. Solo escucharlo estremecía su mundo entero.

- Todo, todo lo que me pides es tuyo. Pídeme el cielo y aunque no tenga acceso a él te lo doy-
murmuró encontrándose con su mirada. ¿Acaso el no sabía que eso es lo que estaba haciendo el con ella? La estaba volviendo adicta a él, dependiente de su cariño, de su ser completo. Se mantuvo expectante sintiendo su lengua recorrer sus labios. Su mente le exigía que concretara el beso, pero él tuvo otra idea. No alcanzó a responder ya que el se fue rápidamente a la cocina. Hubiera preferido quedarse sin helado por no perder su contacto. Se quedó tirada sobre la manta mirando el fuego. Levantó un poco la cabeza apoyándose en sus brazos, mirando como el venia con todo su arsenal de torturas- Eres un tramposo. – dijo soltando una melodiosa carcajada.

Se lamió sutilmente los labios al sentir el frio en estos. Su cuerpo dio pequeños saltitos al sentir el frio sobre ella. Lo estaba observando fascinada con la concentración que la convertía en un postre humano. El cuerpo de la rubia volvió a tumbarse por completo en el suelo, conformándose con su cercanía mas no con su tacto completo. Maldijo al helado por eso. Volvió a comer de sus labios pronto, sintiendo el sabroso sabor del helado y de él. El se estaba convirtiendo en su sabor favorito.

- Es que sufrirá eres tú, estas pecando de gula- le dijo con diversión que se esfumó al sentir las primeras lamidas en su pecho. Cerró los ojos disfrutando del frio del helado y del calor de su boca. Su boca, joder, esa boca seria su nueva adicción. Su cuerpo se fue curvando al paso de el, terminando en un gemido al sentirlo en su centro invadiéndola. Sentía como si su boca eliminara cualquier rastro de otro hombre a su paso, borrando nombres, fechas, heridas y penas, remplazándolas todas y cada una de ellas por su nombre, su cara, su recuerdo. Bajó su mirada a él, buscando sus ojos, buscándole sentido a su vida. Estaba pidiéndole mucho más de lo que merecía, pero él era una fuente de “eso” y ella estaba sedienta de aquello. Una queja de placer se escapó de sus labios al sentir su mordida- Primero te pediría que me dejas a mi ahora.- tomó su rostro entre sus manos y lo forzó a subir. Lo besó con calurosa ternura, mezclando esas dos partes que podían tener. Poco a poco fue girando quedando ella sobre él. -Creo que tu ya comiste demasiado, me toca a mí- tomó la cuchara y le puso un poco en el cuello. Lamió de abajo hacia arriba, terminando en el lóbulo de su oreja- Tengo tanta hambre de ti que duele.- le murmuro separándose de él. Su pechó no tardó en cubrirse completamente de helado, dejándole un camino que llegaba a la gloria. Su miembro no se salvó del helado. Lo miró con una sonrisa lenta y perezosa, lamiendo la cuchara sin dejar de penetrar sus ojos. – Asi que puedo pedir- dijo yendo al comienzo de su pecho, sin importarle pegar su cuerpo al de el. era un desastre, pero su desastre. Lamió su clavícula y luego su pecho, dejando lamidas y besos, comiendo con ganas. – Te pido que no me lastimes- pasó al otro lado de su pecho, mirándolo hacia arriba- Ni que me dejes lastimarte. – pidió casi suplicándole. Se conocía, era una experta en meter la pata y con él no quería hacer las cosas mal. Perderlo por una tontería seria recalcarse una y otra vez que personas como ellas solo existían para romper cosas, no crearlas. Bajó más y más dedicándole tiempo a cada uno de sus marcados músculos. No podía no hacerlo, el era un Adonis en persona y su boca se volvía agua de solo mirarlo. Besó la marca de sus oblicuos y se detuvo ahí, antes de terminar en el deseado final. Lo miró por unos segundos queriendo memorizar su rostro iluminado por el fuego –Te pido por favor que… no pares de enamorarme. – su boca bajó a su miembro y lo lamió lenta y suavemente, sin dejar de mirar los ojos de él. Apoyó las manos en los muslos de él y comió hasta la última gota de helado. Aun así siguió, no se detuvo. Quería en él lo mismo que ella había tenido en el bosque. No había centímetro de ese hombre que no quisiera. Sus manos se fueron a donde su boca estaba antes, recorriéndolo de arriba hacia abajo. Lamió sus labios regalándole una sonrisa cálida. En ese momento estaba más desnuda de lo que había estado antes. Si, ya le había dicho que se estaba enamorando de él. Él le hacía fácil decirle las cosas, pero a la vez era una resistencia mutua por no dar mucho en palabras pero si en acciones. No tardó en recibirlo en su boca, dándole la calidez y humedad que el también le daba. Su cabeza se movió con lentos movimientos, adentrándolo y alejándolo de su boca cada vez. Subió su mirada hacia el, buscando su ancla.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Mar Abr 16, 2013 10:12 am

Que iba a ser de el, si en una mísera noche estaba cambiando si vida. Lo que imaginaba para un futuro le estaba llegando de golpe con ella. Como si de una fuerte bofetada de "eso" le golpeara hasta dejarlo K.O Quería aceptar y no sabía como. ¿Porqué ella? ¿Que la hacía distinta a las demás? Posiblemente porque nadie le había hecho pasar de 0 a 1000 en segundos. De querer gritarle o ahogarla con sus propias manos a...Espera. A desearla de tal manera que la presión de sus pantalones le impidiera andar. Exageraba? En absoluto, en la vida se había puesto tan cachondo como para sentir que se quebraban sus costuras.
Poco a poco entendía el gran interrogante que hacía centrar en ella su mundo, su corazón y su mente. Química. Tan complicado y simple como eso. Porqué sino su cuerpo reaccionaría de ese modo, provocandole esa gran necesidad hacía ella. Si era grande la carencia sin acostarse con ella, cuando lo hizo aquello se multiplico de una manera infinita.

No tenerla a su lado era como respirar bajo el agua, por muchas bocanadas que diera una gran presión se acumulaba en tu pecho de tal manera que te ahogabas. ¿Y que esperaba? Si ya no tenía armas para luchar contra ella. Como cojones se podría defender si se las había arrebatado todas. Era como un niño a merced de lo que su tutor le ordenara. Abrázame , el la rodeaba entre sus brazos. Bésame, el le regalaba su manera mas dulce de acariciar su boca. Ámame, joder, cuando estaba dentro de ella no sabía porque existía esa necesidad de separarse. Era tan doloroso encontrarte "completo" que no deseaba otra cosa que quedar abrazado a ella. "Eso" y Todo era lo mejor que le podía estar pasando con ella. Y lo mas extraño es que era una niña de 22 años la que le hacía soñar. Joder, como cambiaban las cosas. Como podía imponerse o ser el maduro si ella sabía sacar cojones y callarlo.

Por un momento se apenó al ser guiado hasta sus labios. Si, era como un niño pequeño que aceptaba lo que ella le decía. Estaba disfrutando de lo lindo dejando aquellas caricias en su sexo. ¿Ahora le tocaba a el la tortura? Que valiente había sido haciéndoselo a ella. Zeus, ya sabes perfectamente que con ella ninguno será siempre el ganador. ¿Porqué te molestas en seguir intentándolo? Disfruta y cállate la boca. Murmuró con una sonrisa- seré bueno y te dejaré- dijo con cierto tono burlón. Típico de el. Como sabía que estaba saciado, si lo bueno solo estaba empezando. No...de verás lo haría con el. Su cuerpo se tensó sin poder remediarlo. Ahora la tenía sobre el y de que manera. Dios. Apretó la mandíbula para reprimir los suspiros que le sacaba con las notables caricias y heladas pasadas de dulce. La miró desde arriba, apoyando su cuerpo en sus codos para poder verla mejor. Tragó saliva y la miró casi en una súplica. "No me tortures mucho, por dios". Sus pectorales reaccionaron ante sus besos tensando mas su torso y reprimiendo aquella inmensas ganas de comérsela. No tenía que prometerlo, el cumplía , si le importaba, sin necesidad de promesas- No lo haré...- dijo casi en un susurro cerrando los ojos.

¿Había escuchado bien? Ena... enamorarla? Cuando escuchó aquella palabra sintió como su corazón daba un vuelco, el cual fue incrementado cuando ella tomo su miembro entre los labios. Maldita sea, deseaba responderle. Joder el lo sentía desde que tuvo que parar el coche en el centro. El no haría cosas sin sentido porque perder el tiempo. Y menos con ella. Fue imposible que de sus labios saliera una palabra coherente. Era como si el hecho de sentir la calidez de su boca ahí abajo, sellara la suya de inmediato. Quiso mirarla pero sus brazos fallaban por la descarga que provocaba en el. En cuestión de minutos su miembro cogía forma en su boca. ¿Que esperaba? Ya lo había dicho antes, aquel oso dormía hasta que el calor de su cuerpo le golpeaba. Cerró los ojos con fuerza y se puso las manos en la cara suspirando- me matas- curvó la espalda al sentir sus manos. Bajó la vista topándose con la de ella. ¿Esto ya era cosa de dos no? Bueno, que cojones ya no era nadie sin ella. - Te necesito ahora- Podía aguantar aquella tortura si deseaba ser el único que disfrutara aquella noche. Pero era evidente que iba a ser de todo menos un egoísta con ella. Se incorpora para tomarla de las muñecas y acercarla a el - llevo retándote toda la noche a que me quieras, joder- cerró sus palabras con el candado de su boca. Aquí si prometían algo se lo decía a la cara y si hacía falta se lo gritaba al mundo entero. Alcanzó de un cajón una caja de preservativos y con cuidado se colocó uno. ¿Tenía condones por toda la casa ? Maybe, nah no quería pecar de listo y ante todo miraría por la seguridad de los dos. Dándole igual la pringue que cubría sus cuerpos la cargó sobre sus caderas y del mismo modo la rodeó con sus brazos. Alzó el cuerpo de la joven con cuidado y del mismo modo la deslizó contra su cuerpo hasta que volvieran a estar "completos". Siguió los ojos de ella hasta que volvieron a estar a su altura. Por unos segundos se quedó mirándola. - no te va a ser fácil desaparecer de mi vida- mira su boca y después a ella- soy...todo tuyo pequeña- dijo con la suficiente dulzura como para acariciar sus labios a la vez que lo pronunciaba. Ahora vería quien llevaba antes al otro a la locura. Dejándola apoyada en su pecho colocó sus manos tras su espalda en el suelo, para poder mantener un apoyo mas fuerte. Sin dejar de mantener la intensa mirada con ella, reprimió un suave gemido al elevar su cadera y toparse con la cavidad de ella. Sus cuerpo se conocían. Ya no hacía falta sacar el manual de instrucciones, ya que parecían salidos de la misma fábrica. Ella era la parte A y el la B de aquella complicada maquinaria. Tensó su trasero y con el mismo dinamismo que ella había empezado en su sexo empezó a penetrarla. Rozando con ganas su piel y desgarrando a la vez su corazón con sus sentimientos. Lo que empezó como un juego acabo en una realidad. ¿De quien era la culpa?




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Miér Abr 17, 2013 9:08 pm

Más allá de que se lo mereciera o no, él le estaba bajando el cielo y poniéndoselo a sus pies. No sabía el porqué de aquello, que había cambiado en esa semana que pasó de ser merecedora de los peores de los tratos a ser la mujer causante de que la bestia se transformara en una criatura dispuesta a ser mansa para adorar a su cuerpo. El la estaba llenando de una manera completamente diferente, cosa que le provocaba querer gritar y pedir explicaciones de que estaba pasando. No había centímetro de su cuerpo que no estuviera fascinado con él. Era como tener varios hombres en uno recorriéndola por completo y marcando en fuego su nombre en ella. Podía estar en todas partes a cada segundo, haciéndola perder la voluntad, solo dejando la necesidad de desearlo, o más que “eso”. Quería eso cada día desde ahí en adelante. Estaba pecando de ingenua y creyendo que tenía derecho a un “felices para siempre”. Personas como ella no tenían derecho a eso. ¿Lo estaba condenando a él a su caos o el la estaba sacando del suyo? Nunca había aceptado de nadie la salvara, la rescatara de su tormento, no le gustaba la caridad sobre ella, pero él estaba haciendo del papel de héroe de una manera tan sutil que esta vez si quería ser salvada solo para poder estar con él. Aun no podía creer que solo un hombre le cambiara la forma de ver las cosas. No era solo un hombre, era más.

Su boca lo recorrió sin dejar espacio sin llenar con su calidez. No podía no quería detenerse. ¿El creía que todo eso se trabaja de ella, de quererla solo a ella? Pues no, la rubia quería que cada parte de él fuera parte de ella. Se estaba creando un mapa mental de él y no pensaba perderse ni un milímetro. Y aunque no lo creyera, disfrutaba tenerlo en su boca tanto como él a ella. Trató de imaginarse sin eso… sin él y le resultó extrañamente doloroso. Nunca en su vida había tenido algo así, no sabía que lo necesitaba tanto. Ahora dependía de aquello como si fuera el aire que respiraba. Nada lo remplazaría y eso le calló justo sobre su pecho, presionando un poco. Si no era el podrían haber otros, pero estos otros serian vanos intentos por remplazarlo o por volver a lo mismo de antes, esa rutina monótona y decadente en donde tomaba lo que quería y luego se largaba con el alama ajena. Mirando hacia atrás ya no podía verse haciendo eso, no cuando aparecía el rostro de él en cada pensamiento lógico, convirtiéndolo en ilógico. ¿Qué tenía este tipo que la trastornaba tanto? Quizás era el hecho de que no la trabaja como una princesa del hielo a quien había que adorar desde lejos, sino como a una mujer o quizás porque se plantaba frente a ella y le daba batalla sin importarle quebrarla y torcerle el brazo. Tal vez era el hecho de que la hiciera sentir como si no había nadie más en el mundo que ellos dos. ¿Cursi?, quizás y mucho, pero no podía llamar de otra manera a ese sentimiento que se generaba en su vientre y que le pedía mandar al demonio a todo y a todos por él.

Sus ojos buscaban a los suyos o cualquier gesto que su cuerpo le diera. Joder, no podía apartar los ojos de él. Desde ahí abajo tenía el mejor espectáculo de su vida, sintiendo y viendo como él se retorcía de placer por ella. No le era raro mirar hacia atrás y ver porque ya no había odio. Por momento como ese ella era capaz hasta de olvidar hasta su nombre. ¿Matarlo? Pues si lo hacía quería morir junto a él y quemados. Hiso algo parecido a un puchero cuando la separó de el

- Yo también te necesito, pero no me dejas saciarme de ti- refunfuñó con tono infantil, el cual quedó borrado por su boca. El sabia como hacerla callar y ella no se oponía en absoluto. Sus palabras hicieron mella en su pecho. Llevaba queriéndolo desde aquella noche. ¿Tan fácil había sido su corazón después de ser temporadas tan frio como Rusia? En un abrir y cerrar de ojos el ya estaba listo y ella… ella no podía estar más preparada para recibirlo. Dejó que gira su cuerpo hacia él, bajándolo hasta que ambos estuvieron unidos de nuevo. Su cuerpo tenía memoria y lo reconoció con facilidad. La soledad se marchó tan fácil como llegó. Mientras se adaptaba a él se quedó mirándolo, abrazándose a su cuello para no perder ni un poco de contacto. Se topó con su mirada, sintiendo que su propia intimidad se iba al carajo y le abría todas las puertas a él, para que escarbara en su alma a su gusto. – Espero que te acostumbres porque no vas a dejar de ver este trasero rubio – murmuró pegando su frente a la de él. ¿Sería capaz de intentar alejarse de él? ¿Seria así de idiota? Tenía fobia a la soledad hasta el punto de la depresión, pero también al plantarse en un solo lado y ellos juntos era una razón más que suficiente para no querer moverse. ¿Sería que aun no era consciente que el quedarse junto a él significaba no correr más o el valía tanto la pena que le importaba un demonio el no tener que zarpar más? Su corazón se detuvo por un instante de solo escucharlo. Suyo. Solo esa simple palabra podía llenarla tanto como el mismo. Quiso decirle algo, pero no hacía falta. El la estaba marcando de tal manera que se volvería inservible para otro hombre o mujer. Su olor estaba tan impregnado en ella que sería identificable a metros. Su cuerpo dio un respingo al comenzar las envestidas. Nunca se cansaría de sentir esa deliciosa ficción. Enterró su cara en el pecho de él, ahogando gemidos que el creaba desde su centro. Levantó su rostro mientras su cuerpo se mecía al ritmo de él. Sus ojos lo buscaron como pidiéndole algo. Ese algo era el mismo. Pegó su rostro al de él, haciendo que sus narices se rozaran- Sálvame, me pierdo sin ti. - le susurró perdiendo por momentos su respiración. Estaba ardiendo por el hasta el punto de rayar en lo doloroso. – Está tan oscuro todo sin ti- pegó su boca a la mejilla de él, respirando contra su piel. Si esos cuatro días sin el habían sido una tortura, no se imaginaba como seria ahora teniendo el paraíso y teniendo que renunciar a el por momentos. Sus dedos se enterraron en su cabello, cerrando los ojos con fuerza. Quería mantenerse en ese momento junto a él, no irse a un futuro tan frio que le dolerían los huesos. - ¿Qué voy a hacer sin ti los demás días?¿Dime que no estoy loca al no poder imaginarme un día sin esto, sin “eso”?

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Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Abr 18, 2013 4:28 pm

¿Porqué tendría que mirar atrás? arrepentirse de todo lo dicho y hecho si ahora todo le tocaba a su favor y en su contra. La había insultado, despreciado e incluso criticado como a la quemas, vamos la peor víbora que había pasado por las puertas de la universidad. Si, todo eso tenía mucho sentido? ¿Ahora? Creo que no. Quien cojones le diría que de empezar una pelea a esperas de sangre, se encontraría a la niña que le rompería todas las reglas. Deseaba gritarle y suplicarle que parara, que dejara de influir tanto y TAN BIEN en el . No quería relaciones, ni falsas promesas ni amores prometidos, NO ¿El? Pero que coño te pasa, a caso no lo conoces!. Y nada, ella tenía que raspar tanto sobre la piel , superando capas, huesos e incluso su mayor músculo. Si el daba sentido a su vida,la joven lo había sustituido por ella misma. Pillado, obsesionado, enamorado o mejor en gran proceso de hacerlo..De cualquier manera que la mirara en estos momentos ninguna se la imaginaba con otro. No sabía si tenía 20 tios detrás de ella o un novio esperando a la vuelta de la esquina. Esta ultima podía obviarla. Aun así le importaba una mierda tener que enfrentarse al jodido mundo por retenerla para el. No consideraba esto como algo obsesivo, sino por la maldita necesidad de ser querido de una vez. ¿Pedía mucho? Si con solo una pequeñas muestras de dulzura-sexo ya estaba completamente ido, que pasaría si ella le demostraba "eso". Un par de habitaciones para un psiquiátrico, gracias !

Intentó concentrarse en ella y dejar de fantasear. No iba a quitar argumentos para el cine. ¿Costumbre? Eso ya era imposible negarlo. No estaba tan muerto como para no querer sentirse vivo de esta manera. No solo la quería en su cama, sino en su vida y todos los días! Que si la necesitaba un lunes, un jueves o un sábado. Apartir de ahora añoraría no pelear con esos ojos, o no discutir a besos con aquellos labios. No joder, no quería negarse eso. Sintió su aliento cuando la joven acercó su rostro al de el. Quiso cerrar los ojos para perderse en aquellas malditas palabras. En sentir que lo que decía era sincero y no una locura provocada por ellos.
Frunció el ceño y buscó sus condenados labios. Que se supone que iba a decirle. Zeus...piensa y actua, no actues y después pienses. POR FAVOR! Tomó las manos de ella de su nuca y se forzó a sostenerla entrelazándola con las propias,llevando aquel "candado" al pequeño espacio que dejaban sus cuerpos. Se llevó las manos de ella a sus labios y los besó con dulzura- Mila...- niega con la cabeza esbozando una pequeña sonrisa- siento decirte que estamos locos. - Se encoje de hombros- y en especial yo por ti...- Deja sus manos y conduce las propias a la parte baja de su cintura y alta de su trasero. Agarrando bien aquella zona con sus manazas. Alza el cuerpo de ella y de la misma manera lo baja con cierta rudeza - disfrutemos esto, ahora, mañana y todos los días que dure esta locura- la mira y vuelve a penetrarla de la misma manera. Quería hacerla enloquecer mas aun. Lo peor de todo es que el se mataba así mismo, ya era mutuo lo que sucedía.

Le costaba hablar, joder estaba completamente excitado y por mucho que intentara explicarse no serviría de nada. - Si lo quieres todo conmigo... - susurra sobre su cuello. Volviendo a sudar como un completo animal gracias al cálido contacto con su cuerpo y la chimenea. -quien soy yo para negar lo mismo, no se...- le muerde el cuello frustado porque le costaba hablar. - no se como decirte, que no voy a permitir- alza sus caderas hasta llenar aquella cavidad por completo y con fuerza. - que te alejes mas de mi, tengo muy claro donde y con quien deseo pasar todas las malditas horas de mi vida. Sincero si, dudadero. ¿Quien sabe? Eso solo podía ser cuestión de ellos. Alza la cabeza para mirarla - llámame loco si quiero que vivas conmigo...- tensa completamente su cuerpo al retener un gemido de placer. Dios hacerlo con ella era una maldita condena. Toma con fuerza el trasero de ella y hace mas agresivo sus movimientos. No necesitaba mas, lo sentía con tanta fuerza que le era imposible parar. Definitivamente el huracán que había originado la joven tenía un gran principio pero no un fin.




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Sáb Abr 20, 2013 5:58 pm

Para la rubia la palabra alejarse ya no tenía coherencia. ¿Por qué alguien querría alejarse de todo aquello? Ni alguien con medio cerebro lo querría. Ella tenía uno entero y estaba por fin actuando con cordura y a la vez cometiendo la locura más grande de su vida. Cada vez que se queda sola, sin nadie que pudiera poner sus ojos sobre ella, sentía como si el piso desapareciera y comenzara a caer desde metros y metros en caída libre para nunca aterrizar aunque fuera a la fuerza. Con él esa sensación desaparecía de sobre manera. Como si él le construyera un piso de metal indestructible. Esos días sin el habían sido de una caída de la misma magnitud, ¿cuál era la diferencia entonces?. Sabía que no necesitaba a nadie más para sentir el suelo bajo sus pies que el. Antes hubiera buscado a otro u otros que suplieran esa necesidad de sentirse real, querida, necesitada y deseada, ahora solo él, no necesitaba más. Aun no se lo creía. Tantos años de crear esa apariencia de mujer fría e impenetrable para que viniera un solo hombre, solo uno y la quebrara como una ramita seca. Estaba en ese punto en el que se creía cada una de sus mentiras, pero frente a ella estaba parado un hombre, uno oscuro y atrayente diciéndole la verdad en su cara.

Ya no era dueña de su cuerpo. El tenia los hilos bien agarrados y la movía tirando de ella, provocando que su cuerpo se desarmara a cada caricia, beso o mordida que el diera. No le encontraba respuestas a ninguna de sus preguntas, pero no le quedaba de otra que fundirse en el. Sus labios ya era uno solo, no tenían punto de inicio ni de fin. Sus ojos se abrieron solo al sentir la falta de contacto entre ellos, para ser remplazadas por sus manos entrelazando a las suyas. La rubia apretó su mano, necesitándolo a cada segundo y sin molestarse en disimularlo. Sus ojos buscaron lo de él, sumergiéndose como si fueran un mar interminable.

- Zeus- murmuró perdiéndose en su sonrisa, esta que contradecía su envoltorio y le daba esa parte del hombre que se guardaba solo para ciertas personas.- Créeme que eso es lo único que necesitaba…- su frase fue interrumpida al sentir la fuerte penetración de él que la dejó sin una pisca de aire.-Me estas matando- dijo jadeando, volviendo a recibir una réplica de aquella embestida que logró sacarle un fuerte gemido que inundó el ambiente. El encontraba a cada segundo una manera diferente de hacerla volar muy alto. Sus manos se enterraron en su pecho, buscando algo firme en que apoyarse. Podía sentir bajo su mano los latidos del corazón de él, que parecían ir al exacto ritmo que el de ella. Sincronizados.
Trató de enfocarse en el, en su rostro, pero tenía la vista empañada. Enterró su rostro en el cuello de él, hundiendo sus gemidos en su piel. Afinó su audición para escucharlo. Cara palabra que pronunciaba era como si se le metiera en la piel, más adentro y creara algo ahí, algo nuevo. Quería confiar en él y en ese punto ya lo hacía, más de lo que alguna vez lo había hecho. En ese punto ya no sabía por qué gemía, por que gritaba o porque su cuerpo comenzaba a estremecerse. El completo provocaba los más variados efectos en ella. El lograba calentar tanto su cuerpo como su corazón.

- Quiero quedarme justo aquí en este momento por… siempre- murmuró en su oído. No era una promesa, esas no se cumplían, pero eran sus deseos. No quería estar en otro lado en ese momento. Buscó su mirada, captando sus últimas palabras. Una sonrisa ajena a ella, una tierna y más humana fue puesta en sus labios- Loco- dijo con suavidad. Todo no tardó en volverse más liquido y caliente. El cuerpo de él la estaba torturando más rápido y fuerte. Esa sensación de calidez creciente en su vientre estaca comenzando a asecharla- Pa… para. No quiero correrme aun- le rogó cerrando los ojos con fuerza, pero fue demasiado tarde. Estaba en aquel punto en el que no había retorno. El había apretado el acelerador a fondo y ella había respondido con gusto y con fuerza. Enterró sus uñas en su pecho al mismo instante en el que su cuerpo llegó al orgasmo. Trató de mirarlo fijamente, pero sus ojos se cerraban sin poder evitarlo. Curvó su cuerpo sintiendo esa corriente eléctrica naciente en su bajo vientre ir hasta la punta de los dedos de sus pies. Su cuerpo se volvió laxo contra él, sintiendo como esa sensación de corriente no quería abandonar su cuerpo. – No creo poder cansarme de esto.- murmuro escondiendo su cara en su pecho. Esperando que el llegara al mismo punto que ella. Que mas podía pedir que aquello. Absolutamente nada, sentía que ya lo tenía todo.






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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Lun Abr 22, 2013 9:41 pm

¿Que había pasado? Ficción, realidad.¿ un accidente, estarían realmente arriados en la misma carretera que los conducía al parking del bosque? Un choque directo y ambos inmersos en un profundo coma. Era lo mas lógico para poder entender esto. Donde quedaron la alumna insoportable y el profesor imbécil. El gato y el ratón habían aprendido a convivir. Aunque solo hubiese sido cuestión de segundos esos que formaron el primer beso que le dio a la joven en el ascensor. A quien le explicabas que unos segundos te habían cambiado la vida Eh ¿quien te iba a entender? Zeus estas perdiendo las pocas neuronas que te quedan o vuelven tus brotes de idiotez. Como iba a engañarle al mundo, si era cierto que en solo una fracción de tiempo su percepción se había cambiado así misma. Vamos, que se había ido a la mierda. Permitirse tocar aquella piel lo había llevado directamente a la locura. En definitiva, estaba colado hasta las trancas de aquella niña. Fin

A partir de ahora que el mundo temblara si se dignaran a quitársela de su lado. Daría cualquier cosa por ella, tanto que con cada caricia, beso que le dejaba aquella noche lo dejaba a su merced. Ya no soy nada mio Mila Lébedev. Soy jodidamente tuyo hasta que tu lo desees. Ese era un pequeño pero gran punto débil que aun se escondía para el mismo. Al igual que muchas cosas que algún día sabía que lograría decirle. ¿Porque? tan simple como que no la estaba considerando una cualquiera, sino "ella".

Se estremeció ante esos susurros en su odio. ¿Porqué era tan sexy y dulce a la vez? - Loco...- sonrié con malicia al verla- creo que ya lo estoy, pero por ti- Que ella le pidiera que parara le hacía sentirse poseedor de su cuerpo, de poder controlar su locura por unos segundos. ¿Parar? Ni muerto, aunque acelerar el ritmo le costara a el lo evidente... Cuando ella curvó su cuerpo ante el orgasmo su entrepierna se activo con mas fuerza. Toda su musculatura abdominal se contraía con rudeza. Intentaba aguantar el peso de ella cuando empezó a temblar, a la vez de controlar su cuerpo ante el orgasmo. Un notable gemido salio de sus labios a la vez que que intentaba sostenerse sujetándose con una mano en el suelo.
Por unos segundos cerro los ojos sintiendo como su pecho bombeaba con fuerza el aire que respiraba. Dios se sentía ten lleno que empezó a sonreir como un gilipollas. - dudo en que llegue a cansarme de hacerte el amor así...- Le pasa la mano por el pelo hasta rozar su mejilla- me acabas de cambiar la vida pequeña- murmura sobre su cabeza. vuelve a poner la espalda recta y a quedar mejor sentado. - no me importaría quedarme así toda la noche- era evidente que acabarían en la cama pero esos minutos de paz no se los quitaba ni dios. Una vez fue un gran gilipollas dejándola ir en este mismo momento y no iba a volver a repetirlo. La rodeó con sus brazos y respiró profundamente - no se que podría pedirte mas- murmura- me lo estas dando todo. Ladea la cabeza para poder mirarla y...Si, añoraba aquellos trozos de cielo "llamados burdamente, labios". Besó su labio inferior con la suficiente dulzura que en aquel momento le salia. Con cuidado salió de ella ya que su excitación menguaba. - Quieres que subamos a mi cama o prefieres que nos demos una ducha antes?- esboza una sonrisa- prometo no llevarme condones esta vez.- susurra sobre su boca antes de dejar una suave mordida en su mejilla.

¿Y aun tenía en mente esos 3 días? Joder, después de estoy que iba ha hacer. ¿Como retendría a una mujer así? Maldita sea, la necesidad de no separarse de ella le iba a volver loco.






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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Mar Abr 23, 2013 8:26 pm

Era una sensación completamente extraña. Se sentía fuerte y a la vez débil. Fuerte porque estaba ahí y no huyendo de algo que había huido toda su vida. Era ese típico prejuicio en el cual no querías probar algo nuevo y afirmabas que todos modos que no te gusta sin haberlo probado antes. Reusaba sentir aquel sentimiento tan fuerte sin haberlo sentido antes. Era lógica pura. Uno aprendía de lo que veía y sabía que el “amor” no era para ella. Nunca fue convencional y no había nada más clásico que derretirse por alguien y hasta prometerle en cielo sabiendo que nunca duraría. Y ahí es donde entraba el punto de sentirse débil. El había que desechara todos sus prejuicios, reglas, normas, restricciones, todo solo por él. Tenía esa sensación en el vientre, esta que le hacía pensar no solo con la cabeza, sino con esa parte vital de tu cuerpo. Solo habían pasado unos días de conocerlo realmente, pero se sentía tan correcto todo aquello, que era imposible que fuera un error el querer regalarle cada parte de ella para que el fuera su verdugo. Si uno de sus dos mejores amigos se enteraba seguro pensarían que la rubia había perdido sus últimos cabales. ¿Mila queriendo a un solo hombre por mucho, mucho tiempo? Aquello no podía explicarlo con palabras, pero ese hombre tenía todo y más de lo que una mortal como ella podría soñar. Vale, ella nunca se había creado una imagen de un ideal, pero el rompía todo los esquemas que podría plantearse. Lo bueno no tenia lógica, no tenia tiempos ni se guiaba por esquemas. Que mas si empezaron odiándose, si el solo pensar en el le daban ganas de golpear algo. El ahora era lo que importaba y ahora y siempre quería tenerlo para ella como el fuego que calentaba sus noches y entibian sus mañanas.

Él la hacía añorar cosas que personas como ella no pensaban. ¿Hacer el amor, quedarse abrazada a alguien por horas sin decir nada, solo mirarlo y que él la mirara de vuelta, estremecerse de solo escuchar su nombre salir de sus labios? ¿Cuándo había buscado eso en otros? Nunca. Ahora no podía esperar por ellos. El la hacía valiente y querer dejarse querer. Él lo había de una manera que la volvía demente y a la vez cuerda. La estaba queriendo de una manera que su cuerpo nunca pasaría frio de nuevo. Ya no le preocupaba el que diría la gente o conservar su orgullo por solo mendigar su atención, sino como no perder aquello. Nada era permanente en su vida, ¿sería mucho pedir que aquello perdurara un poco más? La palabra por siempre seguía torturándola, al igual que la palabra final. No podría soportar una vez mas lo de aquella noche, donde él ni pestañeó ante la imagen de ella largándose.
Gracias a que su orgasmo llegó primero, pudo captar mejor el de él, viendo como su rostro se tensaba y cada musculo de su cuerpo parecía contraerse. Escucharlo gemir así era… joder, el podía volver a calentarla en una centésima de segundo a pesar de haberlo hecho hace unos segundos. Sonrió con esta nueva sonrisa de idiota mirándolo. El era oscuramente sexy y tenía ese aire que traía a todas locas, claro, cosa que ella había evitado mirar antes. Se abrazó a el sintiendo una pequeña cuota de terror en su cuerpo. Temía que él le pidiera que se fuera en ese momento tal cual había pasado la vez anterior. Pero algo era diferente esta vez, algo que la hiso relajarse notoriamente bajo su mano acariciando su cabello y luego su mejilla. Aun no entendía que tenía cada uno que lograba desarmar al otro. Fuera lo que fuera no quería averiguarlo.

-Tú me diste una nueva- admitió suspirando al mirarlo. Si, lo que llevaba haciendo todo ese tiempo no era vivir. Era una burla de lo que los demás hacían cada día después de levantarse y hasta acostarse. Ella era una farsa, una sonrisa fría que escondía lo mucho que le costaba sobrevivir día con día. – Yo pagaría por quedarme así estos tres días. – murmuró un poco adormilada por el momento. El calor del fuego y de sus cuerpos la llamaba al mundo de los sueños. No, no quería dormir, no quería desperdiciar su tiempo en eso sabiendo que su cuenta regresiva avanzaba a pasos agigantados. Aun así se acomodó contra su pecho al sentir sus brazos rodeándola. Odiaba esa sensación de protección que le daba. La hacía sentir pequeña y como si él fuera el único que pudiera darle y quitarle. Dejó un beso sobre su pecho, levantando la mirada hacia el- Aun tengo más para darte. – y obviamente él a ella. Zeus era una cascada interminable de la cual dichosa bebía de su quebrada sin secarla nunca. Alzó su rostro para encontrarse más cómodamente con sus labios. Su dulzura la derretía a tal punto de querer eso a cada segundo. ¿Cómo un hombre que se veía tan rudo e inalcanzable podía darle aquel dulce del cual nunca se hastiaría? En ese momento se consideraba una mujer muy afortunada. Gimió como niña que no le daban lo que quería cuando lo sintió salirse de ella. No le gustaba esa sensación de vacío nuevamente en su cuerpo. - No quiero moverme… pero un baño no estaría nada de mal. Lo tomaré como un descanso- soltó una melodiosa carcajada y se echó un poco hacia atrás para mirarlo. Suspiró resignada y se levantó ofreciéndole luego una mano para ayudarlo a él- Iría corriendo como en el bosque al baño, pero no sé dónde demonios está. La vez pasada no me diste tiempo ni para un tour por tu casa- dijo intentando bromear, pero la cosa se le dio vuelta al sentir una leve punzada en su pecho al recordar ese día. Mala jugada, rubia. Con la mano aun de él entre la suya, lo jaló para acercarlo a ella y robarle un beso. No, no podía estar ni 5 segundos sin tener algún tipo de contacto con el. Si estaba en el cielo, pronto seria un infierno el vivir lejos de él.- Después vamos a ir a dormir a tu cama ¿no? Tienes una cara de estar cansado. Debe ser por la edad- lo picó un poco sin soltar su mano y siguiéndolo a donde la llevara. Podía estar conduciéndola a una cámara de tortura y ella lo seguiría.





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Jue Abr 25, 2013 5:51 pm

Necesitaba saber como conservar estos momentos, reducirlos para guardarlo con sumo cuidado en su memoria y en su maldito corazón. Necesitaba sentir por ella lo que tantas veces se había reprimido. Maldita sea, necesitaba que todo esto no fuera una locura que acabará estallando. Pero como podría lograr aquello. Quien le iba a dar la seguridad de que esto no saliera a la luz. Joder, que con que uno abriera la boca todo se iría a la mierda. Si alguien los pillaba...aquel sueño se acabaría. ¿No?
Pues si que se estaba pillando con ganas, el no era de los que echaban de menos a una mujer después de una noche. Y menos a una que te hacía cometer locuras por poder estar con ella.

Sintió sin quererlo como ese comentario iba con segunda, intencionadas o no el las había entendido así. Fue un completo patán y aun se sentía mal por ello, pero joder...- ese día fui un completo gilipollas. Toma su mano y se levanta para no tardar en volver a sentir sus labios. Lo adoraba. Sonreí por el comentario intentando así pasar del anterior. Ya no tenía solución y era mejor demostrarle lo contrario. Por un lado le repateaba que supiera como retarlo. Al escucharla comenzó a dirigirla hasta su cuarto, subiendo a la primera planta. -dudo mucho que tu cuerpo esté lo suficiente preparado para aguantar la necesidades de un hombre- Le pegó contra la puerta del baño desviando la vista a su cuerpo. Aquel que lo tenía subido en una nube- ..de un hombre como yo.-sonríe con malicia y se pega contra ella moviendo ligeramente su pelvis.- Pero...- abre la puerta y con cuidado la dirige de espaldas a la bañera. - necesito tiempo para volver a producirme - se encoge de hombros. Casi habían tenido dos polvos seguidos, necesitaba una pequeña tregua si no quería matarlo ahí mismo. Por otro lado no le importaba morir en sus brazos, pero quería algo de paz. Tenia esa gran curiosidad por saber lo que se sentí perdiendo la vista y el tiempo junto a "esa" persona especial.

A todo esto dejó que la bañera empezara a llenarse. La atrajo nuevamente de sus manos y se quedo mirándola- no sabes cuanto deseo parar la noche contigo. - esboza una pequeña sonrisa- quiero conocerte por completo, cansarme de escucharte y agotarme por no dejar de hacerte el amor...-le aparta el pelo hacia un lado- no suelo ser así con todas las alumnas de la universidad- bromeo inclinándose para besarla. Acostumbrarse a su cercanía le reconfortaba. Alzó la vista al ver que la bañera ya estaba lista, con cuidado la llevó con el al interior de esta. Se sentó para acabar recostado en el fondo- ven , túmbate sobre mi- aunque la bañera era la mitad de lo que se podría considerar un jacuzzi quería tenerla cerca. - te dejaré que decidas, aquí mientras nos estemos duchando o cuando volvamos a mi cuarto, en mi cama.- Bueno si lo pensaba la ducha te dejaría listo para meterte en la cama y dormir, por otro lado si lo hacían en la cama podían limitarse a cerrar los ojos después de correrse de placer. Sinceramente le daba igual donde y cuando. Se mojo con cuidado la cabeza y así poder peinarse hacía atrás el dichoso flequillo. -oh espera...- la mira con falsa inocencia- a lo mejor prefieres que te bañe y te cuente un cuento antes de dormir- asiente mirando hacia otro lado- será mejor eso , no es bueno que los niños se acuesten tarde- esboza una sonrisa y se recuesta mirándola altivo.




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Sáb Abr 27, 2013 9:09 pm

El cielo se quedaba corto con lo que estaba viviendo en aquel momento. En realidad era su visión de cielo. No necesitaba personas con alas blancas y largas túnicas que tocaban el arpa, tampoco nubes por todos lados ni esa luz blanca por todos lados creando la ilusión de estar en paz. Ella ya estaba en paz, pero gracias a él. Su sola presencia le daba esa sensación de estar volando lejos, pero a la vez hacia él. Se sentía la mujer más cursi del universo, pero no había otra manera de describir que producía él en ella. Estaba comenzando a creer que por esta vez, solo por esta, el universo había conspirado a favor de ella. Pero aun hacia un trozo de ella que se preguntaba ¿Dónde estaba la trampa? Lo que ellos estaban experimentando no lo tenía cualquiera. Aquella química, física, biología, las tenían todas lo cual le hacía pensar que no era normal toparte con el hombre de… ¿tu vida? Claro, lo que faltaba, hora estaba pensado como la protagonista de una novela mexicana. Le faltaba quedar ciega y paralitica y completaba el pack completo. Estaba encerrada en aquella contradicción. Todo parecía tan irreal, pero necesitaba saber que era cierto. Era demasiado cruel ponerlo en su camino y después hacerlo desaparecer como si nunca hubiera existido. Prefería mil veces haber seguido con su vida, esta que estaba tan bacía como un frasco a punto de acabársele la mermelada, que tenerlo entre sus manos y ver como se le iba.

¿Acaso no podía simplemente disfrutar de aquellos tres días y dejarse ir? No, no podía, no cuando él le hacía querer pensar en un futuro, uno que todo comenzaba a perder sentido.
Se forzó a ocupar esa capacidad que tenia de simplemente dejar ir las cosas y vivir aquello que temía perder. Todavía estaba engañando a aquella fuerza superior y burlándose del universo y de su curso natural. Dejó ir esa sensación junto con aquella noche en la cual todo parecía realmente ser el fin. No valía la pena pensar en ninguna de esas cosas en ese momento. Lo siguió hasta la siguiente plana donde se suponía que estaba el baño. Adoraba pelear con el, lo hacía desde siempre aunque ahora eran temas más triviales y no pudieran estar lejos por mucho tiempo.

- Vamos, ambos sabemos que no puedes seguirle el ritmo a esta niña. – dijo soltando una risa que no se apagó ni al ser atrapada entre su cuerpo y el de la puerta. una corriente eléctrica recorrió su cuerpo, por donde los ojos de pasaban. El podría calentarla y enfriarla a su antojo. Por un momento su cerebro se hiso puré. Sentirlo provocarla así daba muchos resultados, aunque no lo admitiera. Comenzó a retroceder como un robot manejado por él. En ese punto el podría decir salta y ella solo se limitaría a preguntar cuan alto. - No quiero tener que llevarte al hospital por un dolor de espalda o algo así, así que te dejaré descansar.

Se hiso a un lado dejándole hacer dentro del baño, por lo menos hasta que el volvió a acercarla. No pudo evitar esbozar una sonrisa un tanto infantil al escuchar sus planes. ¿Qué más podía pedir? Entrelazó sus dedos con los de él, estirándose para robarle un rápido beso.

- Me gusta tu idea. No eres tan tonto como creí- dijo picándolo un poco, recibiendo su beso con gusto, por lo menos hasta que esa pequeña chispa de celos se metió en ella. Le dio una sonora nalgada antes que se fuera hacia la tina- Mas te vale que no sea así. No pienso meterme a una bañera donde media universidad ya haya estado metida.- dijo tratando de no sonar celosa. Vamos que ella solo se preocupaba por los gérmenes y esas cosas. Se acercó ante su propuesta y se metió de a poco, quedando semi sentada contra él, dejando la espalda de ella contra el pecho de él. Tiró su cabeza hacia atrás, reposando su cabeza en el hombro de el, teniendo una vista de su rostro desde aquella perspectiva. – Creo que el que quiere dormir eres tú. Pues bueno, como veo que al parecer se te acabaron tus pastillas azules, no nos queda de otra que dormir. Por lo menos hasta que tú caigas rendido, después yo me voy a una fiesta con gente de mi edad. – dijo contraatacando a sus palabras. No podían ni dejar de picarse ni dejar de… “eso”. Llevó una mano hacia atrás, atrapando su cuello y acariciándolo en lentas pasadas. Por primera vez en mucho tiempo sintió que tenía un poco de paz de todo. Suspiró dejando que ese sentimiento la llenara, haciendo que cada musculo de su cuerpo se relajara contra él. – No quiero dormir- susurró contradiciéndose al cerrar los ojos. Podría quedarse dormida justo ahí y por días. – Esto está más cerca de un sueño que de la realidad y no quiero que pare. – abrió los ojos y se giró quedando pecho contra pecho, rodeándolo con sus brazos su cuello. Apoyó su cabeza en el pecho de él, mirándolo hacia arriba.- Como estoy segura de que si me duermo al abrir los ojos mañana tu no vas a estar y yo coy a estar sola en mi habitación despertando del mejor sueño que he tenido. – negó levemente y volvió a cerrar los ojos. Se estaba comportando como una tonta y dándole completamente la razón al decirle niña – Olvidalo.





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Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Miér Mayo 01, 2013 1:05 pm

Solos el y ella. Era bastante admirable como aquella hermosa joven había enloquecido al caballero. Todos sus encantos solo fueron pequeños cebos que el intentaba obviar con aquel odio ciego...si , ese que se había formado desde hacía tiempo.
Era tan simple como que no iba a dejar escapar a aquella hermosura. Llegados a este punto no lo quedaba otra que arriesgarlo todo por ella y disfrutar al máximo cada minuto a su lado. Nadie le podía dar un a fecha exacta para esto, ni lo que tardaría el mundo en revelar su secreto. Por un lado se preocupaba de su propia reacción, que haría si se viera entre la espada y la pared. ¿Negarlo y morir en aquel momento? o ¿aceptarlo y protegerla entre sus brazos hasta que el mundo lo entendiera?

Deja que se acomode sobre el hasta tenerla nuevamente frente a sus ojos- con que pastillitas azules eh- se mordió le lengua sonriente. Era inútil que se quejara cuando le encantaba pelear con ella. Con esto tendría mas motivos para devorarla hasta perder las pocas neuronas que le iban quedando. Por un momento guardó silencio al escucharla. Espera, el siendo lo mejor de otra persona. ¿Enserio? Escuchar aquello le había dejado sin habla. El, el simplemente no era capaz de ...Joder. Era imposible. ¿Zeus eres de todo menos algo así? Vamos, con decirte que serías todo lo contrario al novio que toda madre desea para sus hijas.
Tendría que empezar a creerse que el era lo que ella necesitaba, al igual que ella era lo que el ansiaba. La observó desde aquella posición sintiendo como la calidez del agua lo rodeaba al igual que los brazos de ella. Guardo silencio sin querer estropear el significado de sus palabras. Esto no era un sueño, era la mayor realidad en la que el mismo había podido ser testigo. No le iba a regalar falsas promesas, quería que lo entendiera sin el tener la necesidad de decirselo. Era tan sencillo como que sería la niña de sus ojos en estos días, horas y segundos. El lunes cuando ambos regresaran a sus vidas tendrían que aprender a vivir dos a la vez. Si, el se negaba a perderla y si tenía que hacerlo en secreto , lo haría sin dudarlo. Mila, esto dejó de ser un sueño desde hace mucho.

Se incorporó con cuidado y la dejó sentado sobre el, ultimamente adoraba tenerla en aquella posición. Misma altura y muy cerca el uno del otro. Cogió el cabecero de la ducha y puso a una temperatura cálida el agua. La miró sin decir nada por un momento y con cuidado dejó caer el agua sobre la cabeza de ella - solo necesito que te limites a dejar que te cuide- Peinó su melena hacia atrás intentando no parecer un completo peluche al tratarla con tanta dulzura. Deslizó el cabezal por el cuerpo de ella hasta dejar la manguera en sus manos. - Esta noche el viejo te hará la niña mas feliz del mundo- no sabe porqué decía eso pero lo hacía. - Ya que tu llevas haciéndolo desde que te vi en la biblioteca.- Moja sus manos de champú y frota la cabeza de ella con suavidad y cuidado para que no le cayera en los ojos. Sonríe limpiándose las manos y pasando al gel de ducha. Con una esponja conduce aquel esponjoso líquido por el cuerpo de ella y con ello dejando que los restos hicieran una pequeña película blanca en la bañera. Cuando acaba coge un poco de espuma y se la pone a ella en los labios- ahora si puedo decir que eres perfecta- le guiña un ojo - te pareces mas a mi- se acerca a ella y la besa con ganas. Lo necesitaba tanto como respirar.
Aun con las manos esponjosas las condujo hasta los pechos de ella. Rozando esos "verdaderos" trozos de cielo que tenía como senos. Atrapó sus labios con ansia y deseoso de violarla en cualquier lugar de la casa. Todo le importaba una mierda si estaba con ella. Pasó sus manos a su espalda y la pego con mas fuerza a el, sintiendo sus pechos sobre su piel. - tu eres mi sueño pequeña- murmuró contra sus labios.




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Mensaje por Mila A. Lébedev el Jue Mayo 02, 2013 11:51 pm

En aquel momento estaban jugando al juego de engañar al tiempo, a esa fuerza que de seguro les tenía cuenta regresiva. Le era difícil hacer oídos sordos a ese sonido, a ese “tic, tac, tic, tac” que parecía seguir la misma velocidad que los latidos de su corazón. Trató de calmarlo y evitar que las horas se transformaran en solo segundos, pero el alteraba a esa bomba, la volvía loca. Por momentos lo odiaba, pero no como antes, sino por hacerla quererlo de ese modo, sabiendo que no les duraría tanto como ella esperaba. En un mundo llamado realista iban a tener que alejarse, ya fuera por las apariencias o porque la distancia comenzara a ser mella en ellos. El realismo se le iba a la mierda al solo mirarlo. Era real, ese hombre que la hacía querer morir entre sus brazos era tan real como esa sensación que nacía en su estomago y se esparcía al resto de su cuerpo. Quizás todo aquello parecía sacado de un libro de cuentos, pero basada en una historia tan real como ellos dos. El mañana ya no debería significar nada. Vamos rubia, piensa en el ahora, en el presente. El era su presente y su anhelo en el futuro, pero no podía empañar el ahora por sus ansias de conservarlo. El se iba a quedar en su vida de una forma u otra. Quizás como un buen recuerdo en su mente o en carne viva. Pero ahí estaría, para recordarle que sabía querer y que alguien podía quererla a ella.

Su silencio la tranquilizaba pero a la vez se metía en ella y le decía que no debía creer en cuentos de hadas. Le daba justo la cuota de realidad que necesitaba. La realidad de que ellos juntos era cierto no una simple fantasía creada por uno de los dos para obtener algo mas, también una verdad que le decía que su futuro era incierto. Tomaba aquello, lo tomaba a él tal cual se le estaba ofreciendo. Hiso un sonido de queja al sentir que él la movía, sentándola en sus piernas. Mirarlo, tenerlo así de cerca y tan accesible le derretía el corazón, alejando a esa mujer fría y de piedra para dar paso a aquella que se moría por él. Una sonrisa dulce, extraña que ahora usual en ella, remplazó las dudas y cualquier mal pensamiento. Tiró la cabeza hacia atrás como toda una niña obediente, dejando que el agua corriera hacia atrás y abajo.

- Me dejo.- murmuró cerrando los ojos extremadamente relajada por el toque de su mano recorriendo su pelo. Esa sensación le causó somnolencia, comenzando a considerar su idea de dormir. Enderezó la cabeza y abrió los ojos volviendo al mundo real. Esta vez fue él quien robó su aliento al decir aquellas palabras. Estaban jugando a una especie de juego en donde se turnaban para confesar lo inconfesable y hacer que el silencio dijera más que cualquier palabra o acción. Sonrió como si por sus venas solo corriera miel dulce de la buena. Tomó la manguera mientras el comenzaba a aplicarle el champú en el cabello. – Tu realmente quieres que me quede dormida.- dijo riendo suavemente mientras él se las arreglaba para esparcir la espuma por su cabello- Cuando era pequeña, muy pequeña, mi papá para hacerme dormir en aquellas pocas ocasiones que mi mamá salía por asuntos de trabajo, acariciaba mi cabello y me cantaba hasta que no podía sostener el peso de mis parpados. Creo que por eso me gusta más de lo normal que me acaricien el cabello y porque me quedo dormida cada vez que voy a la peluquería- terminó tratando de darle un final más liviano, pero esa sonrisa rota le quitó toda intención. Su padre era uno de sus puntos débiles. Lo quería tanto como lo odiaba. Se concentró en las manos de el recorriendo su cuerpo con el gel de baño. La rubia bajó la mirada al pecho de el, viendo como el chorro de agua salía de la manguera hacia su él. Se estremeció con cada toque de él ya que su piel seguía sensible por la última vez que estuvieron unidos frente a la chimenea. Levantó la mirada al mismo tiempo que el creaba una barba de espuma simulando la de él. – Ja, ja, muy gracioso- alcanzó a decir antes que el atrapara sus labios. Se volvió a perder en la isla llamaba Zeus. Como adoraba naufragar ahí. – Sabes a jabón-murmuro sobre sus labios, llevando los pequeños chorros de la manguera hacia su propio rostro. Lo miró maliciosa y se vengó de lo del jabón mojándole por completo el rostro. – Ups, no era mi… ok si lo era. – acercó sus labios al rostro de él y tomó en sus labios toda el agua que corría, bebiendo de esa agua. Estaba sedienta pero de él. se detuvo en sus labios en los cuales se tomó su tiempo para tomar toda el agua que corría, primero saboreando su labio superior y luego el inferior.

Podían haber hecho el amor miles de veces antes de acabar en la bañera, pero aun si su cuerpo reaccionaria de la misma manera que en ese momento. Apenas sus manos tocaron sus pechos, su cuerpo respondió entibiándose. Vamos, que apenas la había tocado y con fines diferentes a los de hace un rato, ¿Cómo podía despertar con tan poco?. Se devoró con hambre aquellos labios que la torturaban, como si en un beso pudiera saciarse de el por completo. Adoraba que él pudiera llevarla al borde del abismo solo con sus labios. Puso una mano en su nuca acercándolo mas a sus labios, queriendo pasarse la vida besándolo. Un quejido suave se escuchó en su garganta cuando él se detuvo para hablar.

- Soy tu realidad y tú eres la mía. – murmuró al igual que él, no resistiéndose mucho y volviendo a unir sus labios en un interminable beso. Recuerda rubia, este era un descanso, déjalo descansar o se va a hartar de ti. Separó sus labios de los de él, pero no se alejó, sus ordenes mentales no funcionaban tan bien.-Mejor sigue con el baño, creo que te falta un lugar aun. – tomó una de las manos de él que estaba en su espalda y la puso en su vientre, moviéndola en círculos para que creara espuma con los remanentes del gel de baño. – Y también aquí- bajó la mano de él hasta recorrer parte de sus piernas. Se mordió el labio inferior para contener su sonrisa de satisfacción.- y creo que aquí también- si siquiera arrugarse bajó la mano de el por entre ambos hasta dejarla sobre su centro. Dio un pequeño saltito al sentir el primer contacto. – Solo te ayudo a que hagas bien tu trabajo- susurró sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos, comenzando a mover la mano de el contra ella, generando una fricción que sabía que terminaría matándola. Pero vamos, ya estaba en su propio cielo, que demonios importaba.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Dom Mayo 05, 2013 6:02 pm

Que mas podía pedir de aquella niña si no era rozar la locura a su lado. Era tan intenso lo que le provocaba que por mucho que deseara relajarse, su mente le jugaba malas pasadas. Ya no tenía claro lo que era bueno y lo que era malo, solo lo que quería y como lo quería. Y joder, que dios lo perdonara algún día pero ella se estaba volviendo todos los pecados capitales para el. No solo la deseaba en su cama, sino en su mente. Era un gran egoista pidiendo eso, pero que mas podía pasar si se estaba enamorando de una alumna. Tenía que estar loco y tener las cosas muy claras si la quería en su vida. Y después de aquella noche, no le quedaba otra que aceptarlo. Mila, es tan simple como que te necesito en mi vida.

Se relamió tomando unos segundos para mirarla y recuperar el aliento. No le importaba seguir bañándola, adoraba tenerla entre sus manos. Frunció ligeramente el ceño, no sabia que ella, bueno que quisiera que el enjabonara aquella zona. A decir verdad el se dejaría por completo y mas a estas alturas. Mas sincero y desnudo no podía quedar ante ella. Dejó a un lado la esponja cuando ella insistió mas en su mano. No hacía falta que se lo dijera dos veces. - Espero que no te quejes de mis servicios - dijo a la vez que introducía sus dedos en la cavidad de su sexo. Con lentitud empezó a masturbarla, a decir verdad no le costaba lograr que su vagina recordara el grosor que había tenido que soportar antes. Hacía escasa media hora que ambos habían hecho el amor sobre la alfombra del salón. Quiso volver a besarla, deseaba poder controlar sus gemidos ahogándolos con decenas de besos. A la vez que la besaba intentaba masturbar su clítoris sin dejar de introducir sus dedos. El niño había aprendido cosas nuevas. -Creo que a partir de ahora prefiero bañarme contigo- desvió la mirada a su propia mano. No podía desear mas que ella disfrutara de esa manera. Logró cierto dinamismo con sus dedos y con lentitud paró , alzó la vista a sus ojos- no te lo voy a poner tan fácil- Se inclinó para besarla de nuevo- recuerda que esto es cosa de dos- susurró contra sus labios a la vez que cogía la mano de ella y la llevaba a su miembro. Dejando su mano como guía sobre la de ella empezó a levantar su pene con suavidad. Esperando que con la excitación que le había provocado masturbarla y su mano en aquella zona su miembro despertara de nuevo. ¿Le costaría después de 2 polvos casi seguidos? Era viejo pero no tanto. Tensó la mandíbula cerrando los ojos - esta noche me matarás, el niño travieso caerá rendido cuando pise la cama- soltó un disimulado gemido al ver como la erección se hacía prominente. Apartó su propia mano guiando esta a los senos de ella. Abrió los ojos cruzándose con su hermosa mirada- quiero volver a tenerte- dijo casi como una orden levantándose y dejando la manguera sobre el enganche del techo, haciendo así que el agua cayera por completo entra ambos. Si, quería hacerle el amor de esa manera pero no lo haría sin el preservativo. La ayudó a que se levantara y la pegó contra la fría pared del baño- te deseo pero no lo haré sin ...- se señaló como un niño su miembro. El cual parecía querer saludarlo a ambos. Estaba cachondo y eso no se pasaría en minutos, y mas teniéndola así junto a el. Se quitó el jabón de su cuerpo y después a ella, casi con la misma dulzura que había hecho antes. Cuando acabó rodeó el cuerpo de ella y la cargó en su cintura sin llegar a penetrarla. Se moría por hacerlo.

Con cuidado de no resbalar la cargó hasta su dormitorio, dejándola sobre la cama sin separar la vista de ella. Volver a estar en aquel lugar con ella le recordaba lo ocurrido ese día. Todo lo que habían vivido aquella noche y como por un gilipollas lo había perdido. Le importó poco que ambos chorreasen agua, mas tarde podría quitar la colche y sustituirla por otra seca. Y si sus pelos estaban húmedos después se dedicaría a secarlos con un secador. Si la princesa de la casa adoraba que acariciaran su cabello, el lo haría aquella noche. Por joder, ahora no podía controlarse. Se puso un condón tras masturbar su miembro. Del mismo modo que había hecho en el bosque, excitándose con la mirada de la chica sobre el. - dime lo que quieras que te haga y así haré...- murmuró caminando hasta quedar de pie entre sus piernas.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Miér Mayo 08, 2013 1:19 pm

Desde pequeña nunca fue una niña convencional. No le encontraba sentido a los corazones sobre las ies, tampoco a los príncipes azules sobre caballos, ni mucho menos a los finales de los cuentos. Y vivieron felices para siempre. Con el pasar de los años todas sus sospechas fueron acrecentándose. Nada de eso tenía un real sentido. No era ser una fría sin alma, sino ser una realista viviendo una falsa fantasía. Por mucho tiempo se había sentido privilegiada al tener los pies en la tierra, a diferencia de muchas mujeres que seguían batallando aquella lucha interminable por encontrar al hombre perfecto. Pero ahora comenzaba a cuestionarse a sí misma. ¿Tenía la razón o se estaba engañando todo este tiempo? Por mucho que le gustara tener la razón, Zeus le hacía dudar de cada una de sus células, hasta haciéndole cuestionar su propia existencia. Lo peor es que estaba adorando estar equivocada. Se sentía jodidamente bien en manos de él ser la peor ilusa del mundo. Hasta llegó a comprender la realidad de las cosas. Enamorarse no está en tus manos, sino en manos ajenas. Podía huir por años de aquello llamado amor y sus derivados, pero siempre iba a haber alguien más rápido que tu, alguien que lograra alcanzarte hasta sobrepasarte. Y ¡bang!, destrozaba cada uno de tus muros por más que intentaras evitarlo y simplemente caías perdida. No te quedaba otra opción que afrontar que habías sido capturada o correr aun mas rápido, intentando ganarle. Pero aquel agujero en tu muro no lo podías olvidar con tanta facilidad, ni aunque lo repararas. Siempre sabrías que ahí algo había pasado, alguien había dejado su marca ahí. Zeus estaba dejando una marca tan grande en terreno antes intocable, que no le había quedado la segunda opción. Por primera vez en mucho tiempo fue valiente y se quedó. El se estaba volviendo mas y mas grande en su vida haciéndolo imposible de despreciar.

Su cuerpo se estaba volviendo dependiente del cuerpo de él. No podía dejar de desearlo a cada segundo, de añorarlo. El frio de la lejanía parecía inconcebible a esa altura, mas teniéndolo solo para ella en la privacidad de su casa. Se sentía un poco egoísta al buscar más de su calor, sabiendo que en la bañera no podía el unirse a ella por completo, pero ya no manejaba su necesidad por él.

- Créeme que si me voy a quejar pero en el buen sentido- dijo esbozando una sonrisa, soltando justo con excelente sincronización un quejido de placer al sentir sus dedos deslizándose a su interior. Se aferró con más fuerza a su cuello, sintiendo que en cualquier momento podría hasta ahogarse en aquella tina. Pegó su boca a la mejilla de él, jadeando con cada vez más rapidez, solo escuchando el sonido de su propia respiración agitada y el movimiento del agua a causa de los movimientos cada vez más notorios de la mano de él. se fundió en su boca, besándolo con intensidad. Soltó un gemido más fuerte contra sus labios cuando sintió una doble tortura en su centro. – Joder, créeme que desde ahora cada vez que me bañe pensaré en ti. – dijo intentando sonreír entre tanto calor. Quiso volver a tomar su mano, la que ya había soltado y volver a insistirle en que la tocara. Le costó un poco entender detenimiento. Se dejo besar pestañeando aun confusa. Sonrió apenas captó la idea – Creo que sería muy difícil olvidar que es cosa de a dos. No es simple ignorar a aquel enorme hombre frente a mí en la bañera- bajó su mirada viendo como el guiaba su mano hasta el miembro de él. no demoró ni un pestañeo en reaccionar a la petición de él. Rodeó su miembro con su mano, acariciándolo con lentitud y notoriedad. Dejándose guiar por el movimiento de él. no pudo dejar de observarlo, sin dejar de mover su mano, sintiendo como iba creciendo poco a poco. Sus miradas se chocaron, sabiendo sin la necesidad de palabras que ambos estaban pensando en lo mismo. Querían exactamente lo mismo.

Se hiso a un lado dejando que se levantara. Ella hiso mi mismo con su ayuda, siseando al sentir la fría pared en su espalda. Mentalmente contaba los segundos para volverá tenerlo dentro de ella. Como niña buena simplemente asintió mirando hacia abajo a aquello que moría por sentir nuevamente. Se dejo querer como nunca antes lo había hecho, aunque solo fuera quitándole el jabón, el lograba mostrarle que “eso” iba incluido en todo. Como si de dos imanes se tratase, sus cuerpos volvieron a pegarse, ella rodeando su cuello con sus brazos y su cadera con sus piernas, haciéndole el trabajo de llevarla a su cama más fácil. Se acurrucó en su cuello hasta que fue depositada sobre aquella cama que ya conocía muy bien.

-Voy a mojarla- dijo por inercia sin dejar de verlo. Pero parecía que a él en ese momento no le importaba nada de eso, por lo que sus cuidados se fueron al carajo. Se concentró en él y en ese momento. Esa cama le traía recuerdos, le contaba una historia que no había terminado muy bien. No iba a desperdiciar tiempo en resentimientos, sino que iba a darle un nuevo final a la misma historia, pero mejor. Un final en el que los dos caían dormidos de cansancio en los brazos del otro. Se quedó mirándolo hipnotizada. Si bien lo atracción de ellos iba más allá de lo físico, de las apariencias, el cuerpo de él era un templo y el completo era un dios. Mirarlo la calentaba de sobremanera. Frunció el ceño al ver que se detenía tan lejos de ella. Lo necesitaba lo más cerca posible, mas en ese momento que parcia estar desnuda en todos los sentidos existentes. -¿Que quiero?- repitió estirando su mano hacia él y tomando la suya, atrayéndolo hacia ella con insistencia hasta lograr tenerlo sobre ella, cubriendo su mojado cuerpo con el de él. La rubia solo se recostó hacia atrás cuando lo sintió por fin el peso de él sobre ella. Puso una mano en la nuca de él para atraer su rostro al de ella, apenas rozando sus labios, alejándolos cuando la distancia se volvía peligrosamente ínfima. – Quiero que me sigas enamorando. Quiero que me hagas el amor lenta y suavemente. Quiero que luego seas un animal salvaje conmigo- le murmuró contra sus labios, bajando una de sus manos entre ellos, tomando entre sus manos su erección, acariciándola tal cual lo había hecho en el baño. – Quiero tenerte de todas las maneras posibles- dijo contra sus labios, guiando su miembro a la entrada de ella, apenas introduciendo la punta de él en su cálido centro, dejándole a él el siguiente trayecto. – Quiero que me hagas desearte cada noche lejos de ti.





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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Sáb Mayo 11, 2013 7:52 am

Definitivamente el era para ella y ella para el. Ya no había final para su historia, sino acababan juntos. Ella era esa princesa rebelde y el el pequeño sapo que esperaba ser besado alguna vez por una mujer así. Esas que te hacían cambiar y ser aceptado tal cual eras. El se había quitado la armadura de guerra y se había desnudado ante ella. La joven lo había aceptado y el no podía quedar mas agradecido. Por eso ya no podía ser un maldito estúpido con ella. Solo podía dedicarse a protegerla y quererla. Aquel ogro tenía un hermoso tesoro entre sus manos. Lo mas valioso que podía haber tenido en toda la vida. No podía haber un sentimiento mas fuerte " enamorarte y ser correspondido"

Solo podía limitarse a escucharla mientras era guiado a estar sobre ella. Respirando contra sus labios sintiendo cada una de sus palabras al pronunciarlas.- me estas haciendo el hombre mas feliz del mundo - frunce el ceño confuso y la besa para no soltar tonterias. El pecho le vibraba con fuerza ante ella y que verdad, la sangre no le llegaba a la cabeza. - no quiero pasar noches sin ti..-logró decir casi en un susurro al sentir su mano en su miembro. Ella podía pedirle todo lo que quisiera, que el obedecería como un crío. Estaba ciego , drogado por lo que le hacía sentir. Joder. Con cuidado dejo caer todo el peso de su cuerpo sobre la pelvis de la joven, penetrándola por completo. Lentamente se separaba de ella y volvía a introducirse. No podía dejar de mirarla, desear verla disfrutar era su locura. Tensó su abdomen al penetrarla de aquella manera. Suave pero lo suficientemente dura para que sintiera cada vez mas.

Aunque se sintiera completamente dispuesto a seguir amandola de ese modo, no podía estar al 100% a esas horas de la noche y después de lo relajado que venía de la bañera. Se recostó a su lado quedando frente a frente, atrajo su rostro entre las manos y la besó a la vez que se movía sobre ella hasta quedar nuevamente recostado al otro lado de la cama, a su espalda. Alzó una pierna de la joven para dejarla sobre la de el y así poder volver a penetrarla desde aquella postura. Cogió una de sus manos y la beso- tengo que aprender a imaginarme solo sin ti en esta cama. Dejó su boca en la nuca de ella y empezó a gemir ante cada penetración. Condujo sus manos a los pechos de ella y los sostuvo entre sus manos a la vez que la atraía a su pecho y se movía hacia sus sexo. La humedad de sus cuerpo no ayudaba demasiado para no resbalar, pero por el contrario le era mas fácil moverse contra ella. - de veras quieres un animal salvaje en una cama?- ronroneo tras su oreja con una notable sonrisa pícara en sus labios. Como si se tratase de una penetración mas acabo por tumbarla boca abajo en la cama, quedando así sobre ella. -segura, rubia?- mordió su hombro a la vez que sostenía las manos de ella entre las suyas y dejaba nuevamente el peso de su cuerpo sobre ella. Respiró agitado incorporándose suavemente para poder besar la espalda de ella. Quedando a cuatro patas hizo que ella también estuviera en esa manera aunque por la diferencia de altura el podía quedar de la misma manera pero sobre ella.

Empezó a penetrarla con fuerza, rompiendo todos sus gemidos en el pequeño hueco que dejaba el cuello de la chica. Apoyó una de sus manos en el respaldo de la cama y la ayudó a quedar con las rodillas en la cama pero incorporada , el en ese mismo momento rodeaba la cintura de ella atrayendola por completo a el. Con sumo cuidado volvió a penetrarla acariciando el vientre de ella con sus manos al pegarla a su pecho- no voy a poder levantarme en una semana de la cama- bromeó buscando de alguna manera los labios de ella para besarlos, tampoco quería hacer la niña del exorcista para que ambos se pudieran besar. Deslizó su mano hasta el sexo de ella y acompaño cada penetración con delicadas caricias en su clítoris. Se negaba a que acabara la noche tan rápido, bueno rápido...joder no quería para de sentirse así




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Dom Mayo 12, 2013 10:14 pm

Si él estaba siendo el hombre más feliz del mundo, ella estaba a punto de explotar como una piñata y derramar aquello por todos lados. Sus estándares de felicidad estaban siendo enormemente aumentados. Antes eran casi inexistentes. Era una felicidad plástica que te hacia conformarte. Era como vivir una larga vida comiendo tofu y solo eso, pero luego un día te sirven un enorme plato de carne y sabes que es estar saciada, llena. Zeus la llenaba de una manera cálida y completa. Ya no estaba ese vacío permanente en su corazón, en sus entrañas. Él era capaz de ocupar todos esos espacios que antes habían estado sin habitar. Era tan grande que de seguro podía estar tanto en su cabeza, como en su corazón y alma y aun así quedaba hombre para ocupar ese espacio vacío en su cama. Era ilógico, irreal, pero mágico, como si todo aquello siempre estuvo destinado a pasar.

- No quiero pasar ni una vida sin ti- le murmuró sin poder apartar su mirada de él. sus manos soltaron su miembro, confiando en que el la llenara de nuevo. Cerró los ojos bajando sus manos por el cuerpo de él, hasta posarse en su espalda baja. Dejó un suspiro en el aire al sentirlo completo dentro de ella. Nuevamente esa sensación la embriagaba. Podían estar en la misma habitación, abrazados, desnudos, mostrando realmente sus almas o la falta de estas, pero solo al estar el dentro de ella, podía sentir que realmente lo tenía. El resto del tiempo lo extrañaba con un frio que la entumecía. ¿Cómo se podía extrañar a alguien que tenias en frente? No lo comprendía, pero solo teniéndolo dentro de ella olvidaba la sensación de lejanía.

Su centro se acostumbró inmediatamente a él. Ya lo conocía, era su pieza del rompecabezas. Se perdió en sus besos, ignorando sus cambios de posición hasta que perdió contacto con sus labios, notando finalmente que estaba detrás de ella. Levantó su pierna ayudándole a acceder mejor a ella. Lo quería… no, lo necesitaba lo más dentro posible de ella. Se acopló nuevamente al ritmo de sus embestidas, a la vez que se derretía con la dulzura de sus besos en su mano. El tenía aquella mezcla que la idiotizaba. Era mitad aquella bestia salvaje que la tomaba con tal dureza que sentía que ningún hombre hubiera estado en su cuerpo antes, pero también tenia esa otra mitad, dulce, tierna, esta que la enamoraba con más fuerza aún. Sus palabras hicieron que sintiera una punzada en su corazón.

- Siempre voy a estar en esta cama. Puedes estar con otra mujer aquí, al lado tuyo, pero yo siempre estaré aquí. Siempre serán tres personas sobre esta cama. Lo mismo va a pasar conmigo. Puedo llevar otro hombre a mi cama, pero tú ocuparas tanto espacio en ella que nunca habrá espacio para otro hombre que no seas tú. – sentenció entre gemidos, entrelazando una de sus manos en las de él que reposaban sobre sus pechos. Era real, ella podría ir con otro hombre, pero Zeus siempre estaría en su mente, saboteando cualquier intento por olvidarlo. Su cuerpo siempre trataría de buscar un calor similar al que él le daba y sus sabanas intentarían impregnarse de un olor diferente al de él, pero no, no había nunca nadie que pudiera remplazarlo. Estaba comenzando a hundirse en aquel calor cuando él la trajo a tierra. Se estremeció al escucharlo justo en su oreja. – De verdad te quiero a ti, salvaje en una cama- dijo mordiéndose los labios. Lo siguiente la tomó de sorpresa. De una sola envestida quedó completamente boca abajo. Como acto reflejo intentó moverse pero su peso le impedía hacerlo. Gimió al sentir su mordida y lo miró hacia atrás- Muy segura- dijo contemplándolo unos segundos, después ya solo se dejó llevar. Terminó obedeciendo como una niña buena, quedando a gatas. Enterró sus manos en la ropa de cama al comenzar con sus potentes penetraciones. Agradecía que Zeus no tuviera vecinos o ella sería muy, muy famosa. A esa altura no podía controlar sus gemidos. Estaba tan cansada y extasiada por el que no podía ni controlarse.

Era casi una muñeca de trapo controlada por él. Él nuevamente la cambió de posición, quedando arrodillada en la cama, pegada a él. Nuevamente el vacio fue eliminado pero con más cuidado. Ayudó a seguir con las embestidas, moviendo su cadera contra la de él. Giró su rostro buscando sus labios con ansias. Su boca… joder, esa boca era su perdición.
- Yo solo necesitaré un día y listo- le dijo sonriendo contra sus labios, siguiéndole la broma. Su cuerpo tembló al agregarle a las penetraciones esas torturantes caricias en su clítoris. – No, no, no, Zeus, por favor- suplicó entre gemidos bajando su mano hacia la de él y alejándolo de su sexo, entrelazando sus dedos con los de el- Si sigues así me voy a correr mucho antes que tu. – le dijo besando su mano con suaves y dulces besos. La postura en la que estaban le molestaba un poco. Apenas podía verlo y no había nada más que le gustara que verlo cuando se corría junto a ella. – Espera- le dijo poniendo una mano en su pierna para que detuviera las embestidas. Con cuidado hiso que el saliera de ella y se giró quedando frente a frente- Hola- le dijo con una sonrisa un tanto tímida, extraño para la situación y de quien venía. Volvió a acercarse a él sentándose a horcajadas sobre sus piernas. Nuevamente repitió la acción de antes tomando su miembro y llevándolo a su centro, pero esta vez terminando el recorrido completo. Rodeó su cuello con sus brazos, comenzando a moverse sobre el de arriba hacia abajo. Sus ojos se fueron inevitablemente hacia los de él. No pudo evitar sonreír. Él le hacia sonreír y mucho. – Eres hermoso- le susurró entre jadeos. Era inevitable que su cuerpo no se hiciera líquido por él y ese tortuoso movimiento de su cadera. Besó su cuello, justo sobre aquel tatuaje que tanto le gustaba- Y sexy. Ahora veo el porqué todas andan muertas por ti. Tengo tanta suerte- le susurró en su oído volviendo a buscar su mirada. Suertuda, lo era y mucho. Esperaba que su racha durara por siempre. Ademas de tener su interior, cosa que para ella era un tesoro mayor aun.




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Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Lun Mayo 20, 2013 1:42 am

La necesitaba. Si sus palabras sonaban muy idiotas y creídas, con sinceridad le importaba una mierda. Por una vez sería sincero y por ella. No entendía hasta que punto necesitaba a aquella niña en su día a día. Ya no tenía sentido buscar prejuicios y barreras, las había quebrantado todas al volver a por ella en la biblioteca. Que iba a ser de el. Esa rubia le había calado tan hondo que le dolía. Era la princesa de su cuento, la única que sabía ver mas allá de esa fachada de idiota sin vergüenza. Era tan fácil como que ella cambiaba a la bestia, por alguien que si te molestabas en conocer merecía la pena.
Si ella no era una chica fácil el era completamente lo mismo. Tenías que saber las claves para poder abrir ese tipo de corazones y de la maneras mas extraña , ellos parecía conocerse tan bien que no necesitaban mas que dejarse llevar para conseguirlo.

Siente el calor de su cuerpo sobre su pecho y no le queda otra que forzar su cuerpo contra el de ella. Estaba tan excitado que obviaba por completo las veces que habían hecho el amor ese días. La necesitaba por completo y no podía vivir sin ello. Quería que ella sintiera de la misma manera que el, pero aceptó que frenara sus dedos. Tampoco quería torturarla, aunque de buena gana la abría masturbado y penetrado hasta enloquecerla. Sonrió cuando la tuvo frente a el y le saludo. No dijo nada solo guardó silencio sin dejar de mirarla, llevando la mano a su miembro para masturbarlo mientras ella se sentaba sobre el. Joder, lo iba a volver loco. No, ya lo estaba! ¿Zeta? Le encantaba esa manera que tenía de tratarlo, podía ser completamente dura y a la vez regalarle la mejor de las sonrisas. Esos pequeños detalles le endulzaban de una manera que unicamente podía esposarse a ella y tirar la llave al mar. Era extraño, pero tenía claro que solo podía hacer este tipo de locuras con ella. Solo se dejaba dominar por una mujer y lo peor de todo es que era la primera vez. ¿Zeus, que te pasa?

Sujeta el cuerpo de la joven y la ayuda ante cada movimiento. De una manera sonora descarga todo lo que sentía contra el cuerpo de la joven, con rudeza pero intentando no lastimarla. Antes que el esta ella y eso era algo que tenía muy presente. Por nada en el mundo iba a ser un completo gilipollas para su propio beneficio, ya no podía serlo con ella. Maldito a...amo...@mo-r ERROR Fuerza a que ella esté completamente pegada a el, pudiendo así aferrarla a su cuerpo para hacer mas profundas sus penetraciones. - eso no tenía importancia cuando la que realmente me interesaba ni siquiera me miraba. La mira reprimiendo un gemido tensando la mandíbula. - joder, no se como pude ser tan idiota. Entre abre mas las piernas de ella para tener mas facilidad al entrar y salir de ella. Quería colmarla por completo. Extasiarse con su cuerpo, devorar a esa mujer hasta quedar exhausto y devastado por lo que le hacia sentir.

Necesitaba acordarse de cada segundo con ella, tener aquellos días para estar a sola le cobraría una mala pasaba. Maldito Karma, no todo podía ser como en un cuento de hadas. Podías saborear unos segundos del mismísimo cielo, pero debías pagarlo eternamente. Lo peor de todo es que aun no sabía a que precio le cobrarían estos días junto a ella. Pero joder, no podía parar. No tenía tanta fuerza de voluntad para no caer rendido ante ella. Tener aquella boca sobre sus labios, escuchar el gemido de su cuerpo o aquella voz que le aseguraba que ello era lo que ambos necesitaban y sentían. Se estaba convirtiendo un el la mayor locura y tortura que había soportado en toda su vida. Era como la regla que le decía a todos como norma cuando se hacían profesores. NUNCA TE ACUESTES CON UNA ALUMNA y menos...te enamores! Pero el no, el no se conformaba solo con lo primero, el tenía que ir a lo grande y a corazón abierto. No sabía exactamente que le hacía dejarse llevar de esa manera, pero esperaba que ella supiera cuidar lo que le esta dejando con tanto cariño sobre sus manos. Era todo y por completo suyo.

La mira desde aquella posición y sujeta su cintura con sus manos- no se que haré sin ti - continua aquel vaivén de caderas hasta que necesita tiempo para respirar y aprovechar para besarla- no se porque lo hago o lo digo- la mira confuso - pero no quiero que esta noche acabe sin que sepas lo que pasa por mi jodida cabeza- la llena con su miembro y mantiene la presión volviendo su vista a los ojos de ella-... te quiero. Esta vez lo decía de la manera mas pura que podía imaginar. Tenía claro que entre ellos un día podía llegar a ser el ultimo. - recuerdalo por favor- logró decir. No quería romper aquel momento, pero era justo en el que podía ser mas sincero. La desnudez del momento se lo permitía. Cerró los ojos y volvió a besarla empezando a sentir como ese placentero cosquilleo le llamaba la atención , no le faltaría mucho para llegar a su climax. Vuelve a penetrarla pero sin dejar de mirarla. - aunque no te lo diga, no me cansaré de demostrartelo. Agarra el cuerpo de la joven con cierta fuerza y empeza a penetrarla, con ganas. y cierta lentitud, quería que ambos llegaran.





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Mensaje por Mila A. Lébedev el Miér Mayo 22, 2013 11:44 pm

El cielo, el paraíso, llamara como lo llamara ya no estaba en la tierra. En ese lugar ella era otra, ahí tenía esa capa de cemento intentando protegerla de aquel mundo donde sabía que una mujer como ella solo seria lastimada y escupida viva. Con el podía ser ella, podía alejar sus miedos y pensar que vivía en un cuento. Si, era cursi para ella pensar en su vida como un cuento. Toda su vida estuvo en contra del fueron felices para siempre, porque sabía que al final la princesa era miserable y el príncipe era un hombre sexualmente frustrado, pero él le había creer en cuentos de hadas, en historias mitológicas donde ella terminaba conociendo la palabra felicidad. En el mundo real ella era aquella mujer que te succionaba el corazón y te soltaba cuando ya no tenias nada más para darle, en su cuento, ella era una princesa, su princesa, una que por años fue una guerrera tratando de mantenerse vivía, pero luego llega otro caballero en armadura, una negra como la noche, uno que le hace dejar a un lado la espada y dejar de luchar, solo para poder descansar en sus brazos fríos de metal. En ese cuento el también se quitaba la armadura, dándole su calor y pidiéndole el de ella. Al final ambos dejaban de luchar con su propia naturaleza y era felices juntos, felices para siempre. No podía creer aquello, pero necesitaba hacerlo. Si aquello era una fantasía pedía ser despertada ahora y ya, porque sabía que entre más tiempo pasaba, él la enamoraría más y mas, hasta el punto de convertirse en una sola persona. Aquello que temía en tiempos pasados, ahora se había vuelto en su única salvación. Su amor.

Se aferró a él como si fuera su ancla, esta que la mantenía pegada a la cama. Él la excitaba de una manera que ningún hombre lo había hecho antes. Podía solo mirarla y ya estaría lista para recibirlo o darle un beso que la llevaría con facilidad al borde del abismo. Su cuerpo se movía de arriba hacia abajo, repitiendo aquello sin caer, rozando sus cuerpos en cada movimiento, creyendo que en cualquier momento saldrían chispas ante la fricción. Lo calló con un beso. No quería escucharlo decir aquellas cosas. Antes ambos se miraban con ojos de odio, un odio diferente al que sentía ahora por él. Si, aun lo odiaba. Lo odiaba por hacer que se enamorara de él de esa manera tan fuerte que le dolía pensar en solo abandonar esa casa.

- Los dos fuimos idiotas… pero ya no más- le respondió como pudo ya que él hasta le robaba el habla. No sabía cómo aun después de haber tenido eso de él dos veces, seguía como si la estuviera tocando por primera vez y aun más. su cuerpo estaba tan sensible que cada toque valía por tres. Abrió sus ojos que sin querer se cerraban, para poder verlo. No podía evitar sonreír entre tanto calor. Su rostro contraído por el deseo y esa forma que tenía su cuerpo de buscar su éxtasis pero con dulzura, le llenaban el corazón. Por un momento volvió a su realidad, esta donde solo disfrutaría de aquello en la sombra de la noche por lo menos hasta que la luz los dejara ciegos. Esta realidad que seguía contándole tiempo al reloj. Fuera de aquella casa, ambos eran imposibles, dentro, no había final ni comienzo. ¿se estaba volviendo una blanda? No, al contrario. Tenía la convicción que él le daba las fuerzas para aceptar algo que pocos podían decir sin parecer sacados de una novela mal hecha. El la enamoraba a cada segundo y le hacía querer estar enamorada, aunque esto conllevara meterse en un armario tan oscuro y lleno de fantasmas que eran más peligrosos de lo que pensaba.

-Shh, por favor no lo digas de nuevo, que se me parte el corazón al pensar en un día mas sin ti- le dice sin más, sabiendo que ya ha bajado cualquier tipo de muralla que hubiera existido entre ellos. El ya era dueño de su corazón, podía tanto quererlo como aplastarlo entre sus manos. Sus caderas seguir buscando con más apremio, encontrando solo un segundo de lucidez cuando él comenzó a hablar. Los ojos de la rubia se llenaron de interés y extrañeza. No entendía de qué hablaba. - ¿De qué hablas?- pregunto incentivándolo a seguir hablando, encontrando una especie de pausa entre tanto calor. Se estaba comenzando a preocupar. Estaba esperando que le soltara algo que explicara esa irreal atracción entre ellos, algo como “todo esto es una farsa o estoy fingiéndolo todo”, pero en vez de eso recibió dos palabras, dos que la dejaron completamente muda. Le acababa de decir… oh si, se lo había dicho y ella estaba paralizada. Asintió como niña buena, sintiendo un nudo sobre su pecho. Si, lo había subestimado con creces. Ahora, justo en ese momento, no podía estar menos ciega. Lo estaba viendo más claro que nunca. No era fácil ver a aquel hombre tal cual era, pero ella se consideraba una privilegiada con una excelente vista, ya que aquel hombre que tenía delante de ella, no era el mismo que circulaba por la universidad, este que tenia respuestas cortas y seca para todos o silencio para la mayoría. Este hombre le estaba una verdadera visión de quien realmente era y lo creyera o no, lo aceptara o se negara a hacerlo, adoraba a aquel hombre más que nadie. Su silencio se quedó ahogado por sus labios. No supo por cuánto tiempo se le quedó mirando con esos ojos anhelantes, estos que ahora solo le mostraban cariño. Esta vez sonrió como nunca lo había hecho. Zeus le estaba dando una cuota enorme de cariño y dulzura que estaba compensando años de frialdad y superficialidad – Por favor cállate, que me estás haciendo el trabajo de enamorarme de ti tan fácil. – dijo con ternura, pegando su frente a la suya mientras su cuerpo recibía sus embestidas mas y mas profundas. No, no podía mas, no con el dándole el universo entero. Se obligó a mantener sus ojos puestos en los de él mientras el orgasmo comenzaba a recorrer su cuerpo como una corriente eléctrica que comenzaba en su centro y se esparcía hasta las puntas de su cabello. Fue lento y tortuoso, dulce y fuerte. Su éxtasis fue exactamente como él. Su cadera siguió moviéndose en busca de que el la acompañara y no se detuvo hasta que el la alcanzó, luego su cuerpo se volvió laxo y sin fuerza, como si el cansancio se hubiera acumulado y solo ahora se hubiera subido a sus espaldas. Aunque sabía que no se saciaría de él, se sentía completa y satisfecha. No podía pedir más.

- Estoy exhausta… no puedo más. –dijo sintiéndose débil, cosa que le desagradaba por lo que frunció el ceño con reproche a ella misma. Apoyó su cabeza en el hombro de él, siendo incapaz de moverse. Su cuerpo estaba tan sensible que le dolía hasta pensar en recostarse sobre la cama. Solo en ese momento agradeció lo húmedo de su cabello porque daba una sensación de frio en su espalda. – Zeus, sé que es tonto, pero dime por favor que no quieres que me valla o no… mejor dime si quieres que me quede. No… no quiero que esto sea tan cual la última vez. – alzó la mirada buscando sus ojos. Aun tenía miedo de que él quisiera espacio luego de haber desgastado sus cuerpos hasta el máximo. – Yo… yo no quiero moverme nunca de aquí. Por alguna razón creo que aquí es donde tengo que estar- murmura cerrando sus ojos unos segundos, forzándose a abrirlos o se quedaría dormida. – No puedo creer lo cansada que estoy- dijo riendo melodiosamente, volviendo a la rutina de esconder sus sentimientos con palabras triviales.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Lun Mayo 27, 2013 11:01 am

Se podía decir que había muerto en vida. ¿Felicidad? Espera, muerto? Si, era el hombre mas feliz del mundo, incluso peor que un niño con un juguete nuevo, el era un niño grande. Tantos habían sido los sentimientos de ese día, que ni su corazón, ni su mente podían asimilar tanta dosis de felicidad. El, el no se las merecía. Pero por otro lado tenía derecho a sentirla, después de lo pasado con ella se merecía quererla y ser querido. Era un hombre difícil, pero joder, solo hacía falta esto, arañar todas sus pieles y llegar al latente corazón. Ella no solo había desgarrado esas capas, sino que se había apoderado de su musculo vital , tanto que podía decir que había muerto en vida. Y de que manera, dándole tu vida a la persona causante de revivir tu corazón. No podía regalarle mejor regalo, era sincero y resistente.
La bestia luchaba por resistirse a los encantos y sobre todo después de decirle que la quería. Zeta, te has dado cuenta de lo que salió por tu boca? Solo decía cosas así , si estaba borracho o enamorado. Y era evidente que tampoco era un niño para sincerarse de ese modo. Bueno, mejor lo dejamos en una mezcla entre amor-niñez. Sinceramente, le importaba tan poco, que si esa palabra se acumulara de nuevo en su garganta, no dudaría en repetírsela. Ya no tenía prejuicios hacia ella, no cuando pasó de ser una niñata gilipollas y malcriada a "su niña".

La sujeto con fuerza entre sus brazos cuando ella empezó a llegar a su climax, en ese momento sabía que el agotamiento acumulado le afectaría. Protegiéndola de aquella manera rellenaba sus dosis de felicidad en vena. Bajó la vista al escucharla con intención de hablar. ¿Aun daba esa impresión? Frunció el ceño con cierta duda, no quería que pensara en ello. Joder, se moriría en aquella cama si ella no permanecía a su lado. Después de decirle lo mas sincero "para el" como podía pensar que la echaría de su casa o que le diría un "gracias, ya nos llamamos" No , maldita sea NO. - te quiero aqui - la mira a los ojos cuando ella levanta la vista. Le regala una sonrisa dulce y le besa la frente- no quiero despedirme de ti, no mientras pueda , ni se te ocurra pensar lo contrario. Necesito sentirte para poder respirar tranquilo- la abraza mas, sintiendo el completo calor de su cuerpo sobre el de el. MALDITA FELICIDAD. Mira la pesadez de sus párpado y esa pequeña guerra que parecía tener para mirarlo. Ese momento le enterneció de alguna manera. La princesa estaba siendo atacada por la dama del sueño.

Con cuidado sale de ella y se arrodilla en la cama para cogerla en brazos. Con la misma suavidad la recuesta en su cama. Se levanta para apagar la luz del baño y cerrar la puerta. El tampoco aguantaría mas sin unas cuantas horas de sueño, la caña que le había metido la joven le pasaría factura. Sonríe para el al mirarla allí en la cama. Esa pequeña luchadora era tan adorable en ese momento, que solo deseaba entrar en la cama y tenerla a su lado. Después de que ambos se quitaran los antifaces de la vida real, estaban solo antes el inminente sentimientos que crecía con fuerza entre ambos. Levantó la colcha y se metió debajo de ella.- No puedo cree que te tenga así en mi vida- se pegó a ella y acercó su rostro sujetándolo con una de sus manos- buenas noches pequeña- murmuró mirándola a los ojos y con suma dulzura. Con una serie de besos infinitos hicieron que se adormilara frente al cuerpo de la joven. Segundos después se cuerpo se acopló al de ella,para quedar completamente dormido.

Domingo por la mañana

Unos rayos de sol le golpearon con suavidad en la cara. "Zeta, despierta..." Con algo de pereza abre los ojos , se frota la barba y ladea la cabeza para mirar a su acompañante. La desnudez de ambos le gustaba. Sonríe y se levanta con cuidado, intentando no destaparla. Coge su paquete de cigarrillos y se pone una manta por encima. Ahora era el momento mono. ¿Que es lo típico, ir desnudo por casa? Por supuesto. Abre la terraza que comunicaba su dormitorio y se apoya en la barandilla mientras enciende su cigarrillo. Hoy era el ultimo día.
Después del día de ayer, joder, le dolía cada segundo que pasaba. ¿Qué pasaría mañana? Como iba a soportar tenerla a su lado y no poder tocarla. Sabía que en un momento u otro no aguantaría. No miraría a su alrededor y solo tendría ojos para ella. En ese mismo instante los sentenciaría ante los demas.

Expulsó el aire con suavidad, mirando la hermosa ciudad a sus pies. -que hago - murmuró para si mismo. Se frotó las sienes e intentó pensar con claridad. Zeus , mañana irás a clase y la...la odiaras como siempre. Punto. Era tan subrealista la situación que ni el mismo se la llegaba a creer. ¿En un fin de semana cambias tu vida? Tomo una nueva calada y se quedó en silencio. "La quiero ¿ porqué necesito mas?" Los sueños son fáciles de imaginar, pero no de cumplir en la realidad. Tu decides.






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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Mar Mayo 28, 2013 7:14 pm

Solo eso necesitaba y nada más. Podía habérselo demostrado, pero su mente necesitaba escucharlo. “Te quiero aquí” En ese instante su cuerpo se relajo al cien, dejándola caso como una muñeca de trapo contra él. Se sentía sumamente vulnerable y débil. Si él quisiera podría hasta quebrarla con un solo dedo. Se abrazó a él como si no existieran palabras que pudiera darle de vuelta. No lo soltó hasta que la depositó en la cama y se alejó para apagar la luz. Se obligó a mantener sus ojos abiertos por lo menos hasta que el volviera a su lado. Le hiso un espacio y se acurrucó contra el al tenerlo nuevamente cerca. No tendría nunca suficiente de él.

-Yo tampoco me lo creo-dijo con voz adormilada mirándolo a los ojos. Poco a poco sus ojos se cerraron gracias a sus besos los cuales eran como dejar que Morfeo te llevara en el mejor viaje de tu vida. – Buenas noches- murmuro bostezando. Antes que el sueño se la llevara por completo su boca murmuró las últimas palabras- Zeus… yo también te quiero.

Domingo, mañana.

Llevaba un par de minutos despierta, pero no se atrevía a moverse y adelantar algo que sabía que llegar apenas ambos despertaran. El tiempo de por si les había jugado en contra al avanzar con tanta rapidez. Dos días, joder, ya habían pasado dos días. Necesitaba más que eso sabiendo que el resto de la semana tendría que evitarlo o ignorarlo. ¿En qué demonios se había metido? Todo aquello tenía pinta desde el principio de ser algo dolorosamente complejo, pero no, ella había ignorado todas las advertencias, dejándose llevar nuevamente por el hermano gemelo y contrario de la razón. ¿Valía la pena? Claro, joder, si la valía, pero eso lo decía desde la tranquilidad de su cama, donde él estaba a un centímetro de ella, listo para recibir un beso o una caricia. El resto de la semana volvería a lamentarse al sentir ese dolor meterse por sus huesos.
Sus ojos se volvieron a cerrar rápidamente al escucharlo moverse. Temía afrontar la realidad tan pronto. Sintió el movimiento de la cama sabiendo que él se estaba levantando, aun así sus ojos se mantuvieron cerrados por un largo instante. El sueño por poco se la lleva nuevamente, pero al ver que el no regresaba a la cama se forzó a abrir los ojos. Lo buscó con la mirada hasta ver la terraza abierta. Se levantó con calma, tomando una camiseta de él y poniéndosela para alejan un poco el frio. Se acercó hacia él hasta estar detrás, justo frente a su espalda

- Estas pensando mucho- le dijo abrazándolo, apoyando su cabeza en su firme espalda.- Desde la cama puedo oler tus pensamientos. ¿Está todo bien? – le preguntó dejando un beso en su espalda. Se paró sobre la puntas de sus pies y dejó un beso en su cuello- Sabes… tengo que estar a las 12 del día en mi casa. Siempre comemos todos juntos… No quiero asustar a mi madre si no llego y creo que es mejor no… no dilatar tanto el hecho de que yo… tengo que irme en algún momento.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Mar Mayo 28, 2013 9:26 pm

Necesitaba tiempo, tiempo para asimilar todo lo que había pasado en ese fin de semana. Ya la echaba de menos y aun no había salido de su casa. OH vamos Zeus, que eres un adulto! Maduro , independiente...no te vas ha apenar por algo así. ¿No? Era un fin de semana, no puedes alargarlo mas de lo que has hecho. Si es cierto que la quieres, demuéstraselo cuando vuelvas a verla. Ya rompiste muchas reglas con ella, no pienses mas y actua!.
No entendía como le jodía tanto desprenderse de ella, imaginar los siguientes días sin el dulce olor de su cuerpo en su cama y aguantando largas horas de trabajo con tal de no pensar en ella. Si, ella ya formaba parte de lo que quería que fuera una rutina. No pedía mas, solo que no tuviera que preocuparse de futuras despedidas. Lucharía por conseguir ese momento, sino, no sabía hasta que punto podría llegar soportando los siguientes días sin ella. Lo que mas le dolía era volver a verla y no poder besarla, decirle que esas ultimas horas del domingo fueron un suplicio sin tenerla en casa. Joder, no quería pasar por eso.

Al escuchar el suave ruido de su cama se terminó el cigarrillo. La princesa se estaba despertando. Se estremeció ante sus besos y se volvió para abrazarla. Asiente- me gustaría no tener que pensar- la besa de la forma mas dulce que puede - te necesito aquí- murmura sabiendo que sus palabras no iban a servir de nada. Al escuchar las 12 tuvo que mirar el reloj, joder que le quedaban ...un par de horas. Asintió algo resignado- en esto era en lo que estaba pensando- mira a otro lado- estoy asustado- suspiró sin mirarla- que pasará si mañana al verte deseo besarte, que pasaría si no aguanto ver como otros te miran...- niega - no lo digo para que pienses que eres sola mía- frunce el ceño - quiero que seas mi novia y...- la mira- joder ,quiero que tengamos algo normal. Lo que mas podía desear era que vivieran juntos, regresar de clase con sus "vidas paralelas" y aprovechar cada minuto juntos hasta volver a ponerse la máscara.

Apoya la cabeza sobre el hombro de ella y la abraza - tenemos dos horas más para nosotros- la rodea con cariño- dime que quieres hacer, pequeña?- Quería hacer cualquier cosa antes que pensar en la despedida, maldita sea no estaba preparado para ello. Alza la vista para mirarla a los ojos- no quiero perder ni un segundos mas ...- murmura inclinándose para dejarle un suave beso.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Mar Mayo 28, 2013 11:31 pm

No podía ser cínica, ella también estaba pensando, repensando, sobre pensando. No podía evitarlo ya que todo su cuerpo estaba involucrado en esta relación. Bueno no era una relación… joder, no sabía cómo decirlo si sabía que tendría que ser todo bajo las sombras. Pero se proyectaba a un mañana y mañana ellos dos serian los mismos de siempre pero con unas enormes ganas de quererse. No era tan buena actriz cuando sus sentimientos le gritaban “quiérelo, bésalo, abrázalo”. Sería un jodido martirio topárselo por los pasillos. Lo peor es que sabía que lo buscaría. Oh Dios, se sentía tan patética de solo pensar en ir a la facultad para verlo pasar por el pasillo. ¿Se conformaría solo con verlo, cuando un fin de semana entero no había sido suficiente? No valía la pena responderse aquello. Estaba condenada a desearlo en la distancia, a quererlo a escondidas, a enamorarse de lejos.

Sintió un enorme nudo en la garganta. Tenía que ser fuerte, pero escucharlo a él diciendo lo que ella sentía era algo que podía con ella. Suspiró tomándose un tiempo para que la pesadez de la anticipación a la despedida desapareciera. La dulzura de su beso hiso que perdiera por unos minutos la memoria. El la ubicaba en el presente.

- Zeus-dijo con nostalgia y ternura a la vez, acariciando su mejilla. Aunque fuera un hombre grande de edad y de porte, podía enternecerla y ablandar su corazón de tal modo que la enamoraba con tanta fuerza que dolía. Se maldijo a si misma por mencionar la hora... joder la maldita hora. Tomó el rostro de él forzándolo a mirarla.- No estés asustado. Puede que no tengamos al tiempo de nuestro lado, ni a las reglas, lo que no tienes que olvidar es que de lejos te voy a seguir queriendo. Y eso, vale más que un beso.- selló las palabras con un largo y tendido beso, separándose con una amplia sonrisa- Soy toda tuya lo quieras o no- dijo mordiéndose el labio inferior, claramente fascinada con sus palabras aunque el parecía sufrir por el hecho de tener que mantener la distancia. Ella igual odiaba la idea… pero él la hacía sonreír como idiota son poder evitarlo.- Yo también quiero cosas normales contigo… pero, no podemos, por lo menos no abiertamente. Créeme que me encantaría presumir que soy tu novia… nunca he tenido uno antes, pero… tú vales la pena.

Sus brazos lo rodearon de manera protectora, inmediatamente sus manos buscaron su cabello el cual acaricio lentamente, rememorando cada hebra en su memoria. Él le despertaba una beta muy dormida en ella, esta sobreprotectora, casi maternal. Le gustaba pensar que aunque él fuera gigante y ella pequeña, podía darle algún tipo de calma y alivio entre sus brazos.

- Me gustaría repetir nuevamente estos días- murmuró sin tener que pensarlo. Hablar, reír, pelear, dormir, quererse… joder, tanto y ella tenía que resumir todo en solo dos horas. Su beso la trajo de vuelta a la tierra- Quiero… todo, partiendo por que me quieras- dice retrocediendo sin dejar de mirarlo. Se quita la camiseta y la tira a un lado, quedando desnuda nuevamente. Con su dedo le hace una seña para que se acerque.- Hazme el amor, después podemos estar una hora completa solo abrazados. Pero quiero sentirte dentro de mí una vez más antes de tener que despedirme. – se sube a la cama quedando tumbada con la cabeza ligeramente levantada, es espera de él. Si iba a tener que soportar una semana sin él, quería impregnarse de su calor, de su aroma de tal manera que no pudiera oler ese perfume en otro lado sin mojarse por pensar en todas esas veces en las cuales pudo sentirlo tan profundo dentro de ella que parecía que podía tocar su alma.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Miér Mayo 29, 2013 4:04 am

¿Que le pasaba? Se rompía, poco a poco se deshacía ante ella. Ya no podía ir con su eterna chulería, solo podía asentir y dejarse llevar por las palabras de la joven. Tenía razón, esa era su nueva realidad y por muy cruda que fuera se la tenías que comer. Todos (y tan pocos) momentos a su lado era comosaborear el caramelo con solo una pasada ante sus ojos. No quería soñar por estar con ella, quería soñar a su lado. Conocerla, quererla, vivir con ella cada segundo al máximo, sentir que toda esa locura mereció la pena. Sabes que se una estúpida pelea conoció a la niña de sus ojos, joder, esa que no le importaría tener como la mujer de su vida.
Esa joven le daba todo y nada al mismo tiempo, podía cabrearlo y provocar sus peores ideas hacia ella o simplemente enamorarlo como un niño, ese amor que te calaba tanto y tan profundo, que lo sentías en cada centímetro de tu piel.

Tenía razón, no podía pedir mas de la situación por ahora. Sabía que tardaría en querer mas cuando sintiera por si mismo lo que es verla y fingir un odio terrible hacia ella. Cuando no puedas mirarla, besarla... Guardó silencio escuchando en todo momento lo que ella le iba diciendo. Por mucho que quisiera alargar esas horas, no podría hacer todo lo que deseara. Dos horas, 120 minutos 240 segundos...parece algo mas de lo que enrealidad es , no?
Se esperaba cualquier otra cosa, desayunar, salir juntos a dar una vuelta, no se cualquier cosa menos esa. Se quedó algo paralizado, si, como un completo idiota. Era bastante simple, que mejor manera tenían de consumir ese tiempo, si no era amándose, haciéndose el amor como tantas veces habían parado el tiempo en esos días para ello. Justo en ese momento necesitaba volver a pararlo.

Miró el retroceso de la rubia y no le quedó otra que mirarla completamente embobado. Hipnotizado nuevamente por la hermosura de su cuerpo y lo fácil que le resultaba perderse en el después de conocerlo tan bien. La miraba de arriba abajo, guardando en su retina fotografías mentales de cada uno de sus movimientos. Parecía el perfecto depredador apunto de atacar a su presa.
Camino hacia ella dejando en cada paso que la manta cayera sobre sus hombros hasta el suelo. El seguía desnudo, por lo que no necesitaba mas que recortar la distancia entre ambos. Era la última vez, la ultima hasta que pudieran volver a estar juntos. Que jodido sonaba eso.
Puso sus manos en sus rodillas y la abrió de piernas para tumbarse sobre ella. Cerró los ojos al volver a sentir el calor de su cuerpo sobre su pecho. - paremos el maldito tiempo aquí, por favor- Sujetó las manos de ella y las separó a cada lado de su cuerpo, un poco por encima de su cabeza entrelazando sus dedos con los de ella. La miró fijamente acariciando su rostro con el propio.- haré todo lo posible para tenerte- le besa la mejilla - para no tener que escondernos...-le besa lentamente cada trocito de piel de su rostro.Llenándolo casi por completo de besos y caricias. Realmente era una promesa aunque no se lo dijera. Era cierto, no podía demostrarle y hacer menos por ella. Por ellos.

Empezó a rozarse contra ella, a volver a sentir ese hormigueo sobre su cintura, ese que se apoderaba de su sexo cuando la miraba de aquella manera. Llevó una de las manos de ella hasta su miembro. Dejando que ella lo tocara mientras el dirigía su mano. Suspira con suavidad ante el primer contacto, no sabía que reaccionaría con tanta rapidez a esa hora y después de las veces que como norma parecían hacer por día. "Al despertar o en la ducha, después de comer, al atardecer, noche, de madrugada ...y el ciclo volvía a repetirse." Apartó su mano llevándola a sus labios para besarla. No necesitaba mucho para excitarse, ella le hacía perderse en aquel vicioso pensamiento una y otra vez, sin remedio.
Quedando a la altura de sus labios, la miró -Te amo... como se aman ciertas cosa oscuras... secretamente, entre la sombra y el alma.- murmuró sobre sus labios antes de besarlos. Quien le iba a decir que un autor CHILENO relataría en sus poemas lo que el estaba viviendo siglos después. Que verdad, el maldito ciclo de la vida.

Llevo una de sus manos hasta el centro de la joven, masturbandolo con delicadeza, para introducir sus dedos poco a poco. No quería lastimarla después de todo. Con el mismo cuidado que había tenido antes introduce el inicio de su miembro sin llegar a penetrarla, solo acariciando sus labios y sexo con ese roce. - hacer esto hará que recuerde ese maldito día que te dejé ir después de hacerlo- traga saliva y se tumba sobre ella. - esta maldita droga nos da una de cal y otra de arena. Se abre bien de piernas para forzar desde el interior de ella que la amplitud de su sexo fuese mas grande. Apoyando los brazos a cada lado de su cabeza , curva su cintura para hacer presión y dejar de rozarla superficialmente. La ultima vez y no usaría un preservativo, dijeran lo que dijesen no quería nada, absolutamente nada que los separara. Ellos se entendía, te extraños aunque te tenga cerca.
Empieza a moverse contra ella, moviendo el cuerpo de la joven al mismo compás que el suyo. Alza la vista para contemplar su rostro y reprimir lo que esto suponía. Presionó con mas fuerza, forzando a escuchar el sonido de sus cuerpos golpeándose con fuerza. Cuando descargó esas primeras penetraciones, volvió a un vaivén lento, suave y dulce contra ella. Llenando por completo la cavidad de la joven y reduciendo al máximo los escasos centímetros que podrían separarlos.
Tomo sus labios y los besó con ansias, esa mezcla de pasión y cariño que lo envolvía cuando estaban juntos. -no...quiero perderte- susurro mirándola fijamente- ahora eres mi vida- logró decir enterrando la cabeza en el cuello de ella. Intentando pensar pero solo podía convertir sus ideas en gemidos sobre su cuello.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Mila A. Lébedev el Jue Mayo 30, 2013 3:38 pm

Su cuerpo tembló por la anticipación. Las palabras una última vez le calaban hondo, pero no podía perderse en el futuro cuando se presente estaba acercándose para volver a unir sus cuerpos antes de irse. Serian futuras noches muy frías, solitarias y tormentosas. Si bien antes los demonios de su mente la presionaban al fondo del pozo cuando estaba sola, ahora sería peor. ¿Cómo le explicaba a el que no sabía estar sola, menos ahora que había encontrado la cura para todos sus males? Antes había pensado en mil maneras para acallar a sus fantasmas que nacieron con ella. Esa depresión que no tenía razón ni sentido pero que apenas desaparecía la gente a su alrededor se la comía. Ahora tenía una razón para despertar al día siguiente, una que perdería si dejaba que la oscuridad se la comiera. No sabía cómo sobrevivir esa semana sin él, ni las siguientes. Era fuerte por la superficie, pero por dentro era tan débil como cimientos de cartón. Él la hacía querer ser más fuerte que eso, pero tendría tan poco de su vitamina que no sabía qué hacer el tiempo que iba a ser débil.
Los ojos de la rubia miraron sin vergüenzas al cuerpo de él. No había momento en el que no lo deseara con tanta fuerza como en ese momento. El era perfecto para ella. Cada ángulo marcado encajaban a la perfección en el cuerpo de ella. Era su sexy e irresistible pieza de su rompecabezas. Se relamió de solo pensar en el sabor de su cuerpo, de sus labios. Esperaba tomar lo suficiente estaba vez para su largo, largo infierno si él a su lado. La anticipación la estaba matando. Lo necesitaba en ella, junto a ella, sobre, bajo, donde fuera y como fuera. Abrió sus piernas para el ante su petición y lo recibió con gusto sobre él. Se quedó con aquel hormigueo en sus manos al no poder tocarlo, pero sus manos rápidamente remplazaron ese vacío.

- Sabes que tenemos ese poder cuando estamos juntos- le dijo con ternura apretando mas sus manos entrelazadas. Necesitaba sentirlo bien hondo en ella, hasta los huesos. Cerró sus ojos dejando que sus besos y caricias la bañaran. Era como sentir los rayos del sol sobre tu rostro después de una larga temporada de frio.- No tienes que hacer nada por aquello. Las sombras son lo suficientemente grandes como para esconder mis sentimientos hacia ti.- le dijo abriendo los ojos, tratando de descifrar algo en los suyos.
Su cuerpo no tardó en entrar en calor. Podía solo escuchar el sonido de su voz y estar lista para recibirlo. Su mano por ordenes de él acaricio su miembro con lentas pasadas, sintiendo como rápidamente crecía en su mano.

- Creo que batí mi propio record- dijo con media sonrisa traviesa al verse obligada a soltarlo. Luego que sus manos fueran besadas alcanzó a robarle uno a sus labios, pero no lo suficientemente largo como para saciarla. Se le quedó mirando con esos ojos de amor que el ya conocía. Aquellas palabras las conocía muy bien, pero llenaban sus corazón con aquel calor que él le daba a cada segundo- Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo, así te amo porque no sé amar de otra manera- prosiguió tomando otra parte de aquel poema que parecía haber sido escrito para ellos. No pudo evitar volver a buscar sus labios de una manera tierna pero necesaria. No había rincón de esa boca que no hubiera recorrido ya, pero ahí iba de nuevo, plantando su bandera a cada acomedida que sus labios daban contra los suyos.

Se vio forzada a soltar sus labios al soltar un gemido de satisfacción. Sus dedos, Dios, hacían milagros sobre ella. Jadeó contra su boca al sentir la interrupción de sus dedos, los cuales con delicadeza la incitaron a derretirse para él. Sus dedos no tardaron en ser remplazados por su miembro, el cual siguió aquella tortura superficial. El cuerpo de la rubia se tensó y cuerpo con placer. Estaba en el cielo y el era su ángel, no tenía dudas de aquello. Se enfocó en su rostro sin poder evitar recordar aquel día. Puede que tuviera razón. Aquel día ella se había tenido que ir, pero no quería irse y él, tendría que dejarla ir sin tener otra opción.

- Pero hay una diferencia… ambos sabemos que volveremos a vernos y nos querremos una vez más- le murmura acariciando su mejilla, dejando un beso donde su mano había estado. Quiso decir más, quiso mermar aquellos pensamientos de él pero todo se volvió más ilógico al sentir la inmensidad de su miembro entrar con potencia dentro de ella. El se sentía completamente fantástico dentro de ella, mas al notar que nada los separaba.- Se siente tan bien tenerte así dentro de mí- le murmuró contra sus labios. Sus manos bajaron por su espalda hasta aquella curvatura que su columna creaba para empujar con más fuerza. Siguió sus movimientos con sus manos, sin dejar de mirar aquellos ojos que la seguirían por el resto de su vida. Enterró sus dedos en el trasero de él, sin poder reprimirse por aquellas primeras fuertes embestidas. Temía correrse tan rápido, pero tampoco era capaz de pedirle que fuera más lento. Como si leyera su mente lo hiso, pausando todo un poco más. Se perdió en sus besos, olvidando que vendría luego, esa parte en donde la palabra adiós estaba implícita aunque no se dijera. Se aferró tan fuerte a el que estaba demostrando tan claramente cuáles eran sus pensamientos. Sentía como si se lo fueran a quitar de entre sus brazos en cualquier momento. Sus labios se transformaron en una mezcla de cariño y melancolía.

- No me vas a perder, siempre voy a estar aquí- le dejó un beso sobre su pecho, justo donde estaba su corazón. Sabía que era un pobre consuelo, pero era lo único que podía decir. Estaba a punto de rogarle que no la dejara ir, que la amarrara a su cama por siempre, pero no podía y debía ser cuerda aunque fuera por unos segundos. Abrazo su cuerpo con sus brazos y sus piernas, volviéndose uno. Dejó un beso en su cabello mientras intentaba volverse razonable, pero no podía, era una niña asustada que no quería soltarlo nunca.- Esto es tan difícil. – no pudo acallar sus palabras aunque salieran cargadas de deseo. No podía ignorar al hombre, ese enorme hombre dentro de ella bombeando con fuerza, pero tampoco podía simular que todo estaba bien. Era una maldita mezcla entre deseo y la idea de una pronta partida. Sentía sin poder evitarlo ese sabor de la ultima vez.- Te quiero tanto que me está costando hasta doler esto…el saber que tengo que salir por tu puerta- busca su mirada con necesitad, tomando su rostro para no perder de vista ese par de ojos- Tampoco te quiero perder- confesó bajando cualquier tipo de guardia que estuviera creando para que los dos fueran fuertes. A la mierda, tenía miedo y punto. Buscó sus labios, besándolo como si fuera el último beso que sus labios darían. No sabía que pasaría mañana, pero hoy se lo daría todo.




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Re: World is on fire and no one can save me but you {Zeus} {+18}

Mensaje por Zeus G. Dimoutsos el Sáb Jun 01, 2013 7:03 am

Ya no había marcha atrás. Si tuvo tantos huevos de seguir adelante con esta locura, ahora tendría que hacer lo mismo para despedirse de ella. El juego solo le proporcionaba aquellos 3 días, cuando terminara el tiempo , la fantasía se deshacía y volvía la realidad. Si, ese maldito momento que se negó a tener presente desde que la recogió el viernes por la noche. El quería jugar con fuego, quemarse, pero ahora iba a tener presenta cada una de las quemaduras. Lo peor de todo, es que las mas grabe la tenía en su corazón. Esa si que no tenía forma alguna de curarse, si no era ella la que decidía hacerlo. Dejándola ir, añorarla, echarla de menos...todo eso hacía que la quemadura fuera cada vez mas grabe. Zeus, aun es una niña, tu vives solo.¿Que no entiendes?
Esa nena le había calado como un completo adolescente.

Que imagen estaba dando. Si era jodido para ambos el no podía insistir de nuevo en que ella se quedara. Lo sabía, joder, deseaba como nada en el mundo que esa rubia no sacara ni un pelo de sus brazos, cama o de su vida. Pero era joven, no podía tomar las decisiones a la ligera. El , por el contrario, no daba explicaciones en años, tenía que comprender la diferencia. Mierda, por mucho que quisiera, no quería volver a pasar lo mismo. Ya se jodió al dejarla ir y ahora...

Cuando le dejó ese beso en el pecho, sintió como una pequeña punzada en su corazón. No, no y no. No quería despedirse de ella. Se dejó llevar contra ella ante su abrazo -vivirás conmigo...-cerró los ojos. Segundos después se forzó ha abrirlos cuando ella sostuvo su rostro. Adoraba a aquella niña, esa manera de mirarlo le atravesaba cada hueso, era como inyectarse su propia droga. -Llegará el día en que no tengamos que despedirnos y será pronto...- comentó sin dejar de mirarla a los ojos. La bestia se rendía por completo a la princesa. Besó sus mejillas, pómulos , frente, acarició todo su rostro con sus labios. -Ya no es un sueño, sino un hecho- Se inclinó hasta sus labios y la beso, de la misma manera que ella lo había hecho. Si este era el ultimo que le podría dar en su cama, daría hasta su vida en ello.
Segundos después se movió contra ella, saliendo y entrando de aquella cavidad con inminente deseo. No podía dejar de mirarla, recordar su rostro deseoso por el . Ser importante para alguien te recargaba la vida como un chute de adrenalina. Te hacía soñar y cumplir tus deseos mas locos. Con alguien así a tu lado te creías superman. Joder, con ella podía sentirse un dios.

Tensó su cuerpo y con cuidado empezó a insistir mas en ella, a devorar el tiempo a grandes mordiscos. La deseaba. Se abrazó a ella y con cuidado rodó en la cama. Quedando ahora el bajo su cuerpo. Alzó la vista para volver a colocarla con cuidado en su miembro. -No dejes de hacerme sentir así, por favor. - le dijo casi como si de una súplica se tratase. Era simple, le hacía feliz. Abrazó el cuerpo de la chica forzando al máximo que estuviera contra el. En ese momento la penetro con cierta fuerza, haciendo mas intenso aquel momento. Sabía que no tardaría en correrse, lo sentía, pero no quería llegar antes que ella. Quería llenar a su princesa de toda la felicidad del mundo. Deslizando una mano entre ellos, llegó a su entrepierna , sin dejar de penetrarla empezó ha acariciar su sexo, a masturbar su clítoris. Primero, con lentas y suaves , hasta tener el mismo ritmo de sus penetraciones. Cuando supo que su cuerpo se rendiría intentó acompasarse a ella. Gimió con fuerza, temblando con suavidad bajo su cuerpo. Joder. Sintió esa descarga por todo su cuerpo, no entendía como ella le hacía sentir de esa manera en la cama. Seguramente fuera la necesidad de ambos y la edad. Ella podía darle la energía y vitalidad, de una joven y por el contrario, el la rudeza y madurez de un adulto. Tan sencillo como que se complementaban.
Segundos mas tarde volvió a sentir ese maldito sabor a despedida. ¿Tendrían que hacerlo?
Respiró con fuerza contra ella, intentando recuperar el aliento. La miró y cerró los ojos buscando sus labios. Quería tener todos sus sentidos hacia ella.- ...te quiero- logró decir casi en un susurro. Respiró tranquilo y volvió a besarla, desprendiéndose en aquel beso, de todos sus sentimientos hacia ella. Enseñandole que ella se merecía todo lo que aquel mono tenía escondido para el mundo. Ella era especial.




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