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Get me away from here {Danny}

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Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Mar Abr 02, 2013 10:31 pm

GET ME AWAY FROM HERE.
Se miró al espejo por última vez mientras dejaba su pelo hacia delante suelto hacia delante ya que la parte superior estaba medio recogido con horquillas. Lo cierto es que ella solía llevarlo totalmente recogido porque a parte de que era más cómodo le llevaba menos tiempo mantenerlo en su lugar pero hoy había hecho una excepción. Apretó los labios suavemente mientras agarraba su colgante con una mano y lo dejó estar ligeramente nerviosa. Se sentía rara y apenas se reconocía cuándo se miraba reflejada. No sabía cuántas horas había gastado delante del espejo pero no eran pocas, incluso le había perdido prestado un vestido a su prima que tenía unos pequeños detalles florales, arrepintiéndose de no haber cogido otro mucho más espectacular de un color rojo intenso. De todas ese era "más de su estilo" o eso le había dicho la muchacha al vérselo puesto. Pues claro que lo era. Anastasia siempre había sido la pequeña responsable, la adorable consentida y aún cuándo cumpliera cuarenta y tuviera dos hijos bajo el brazo seguiría siéndolo así que no le pegaba un vestido corto y ceñido, eso formaba parte de su personalidad más inocente y para todo el mundo seguía siendo la misma pero ella sabía que algo había cambiado. Una parte pequeña e inescrutable dentro suya había cambiado. Porque sentía furia e impotencia después de esa horrible noche en el campus. Hacía tiempo que no pasaba un mal trago de ese calibre. De hecho no recordaba haber pasado un momento tan terrible en su vida, era como si esos enmascarados se hubieran colado en su mente, en sus pesadillas y en cada movimiento brusco de su alrededor. Se suponía que debía intentar dormir pero no podía conciliar el sueño así que la única solución que le quedaba era salir un rato y eso había hecho junto a Katia una amiga de su facultad la cuál incluso se había extrañado por ello.—Estás adorable, casi como en un capitulo de la casa de la pradera -murmuró la chica riendo mientras Sia le lanzaba su propio cojín, para ella era fácil decirlo teniendo el aspecto de una modelo.

Su amiga no era del tipo de personas que procesasen lo que decían antes de hacerlo aunque lo agradecía en cierta forma, sabía que todo lo que decía era porque lo creía verdaderamente. Sin más se levantó sintiendo el sonido de sus propios tacones y fue hasta la puerta dispuesta a abrirla aunque se quedó con la mano sobre el tirador durante unos instantes, girándose suavemente para finalmente soltarlo—Déjame uno de tus vestidos entonces. -soltó la chica mientras la miraba durante unos instantes. Ella lo tomó a broma riendo con suavidad mientras ladeaba la cabeza—Venga ya Sia, era coña. Tu vestido es muy bonito, te pega. -confesó la rubia mientras asentía. La pelirroja sopló mientras negaba en rotundo peinándose el pelo con los dedos—Vámonos. -anunció su amiga mientras cogía un coche e iban a un pub-discoteca. Estaba repleto de gente aquel día, era algo agobiante y las luces parpadeaban sin cesar como si estuvieran acompañando el ritmo de la música. Sia se sentó en la barra y su amiga empezó a pedir copas mientras bailaban. Tomó un par de ellas y se negó a beber más, hasta que la rubia apareció con un chico y su amigo, ambos muy atractivos, que insistían en invitar. La pelirroja accedió por compromiso y ambas recibieron de ellos unas cuantas más copas-con sorpresa- hasta que Katia se largó con el chico que había estado. Sia habló con su amigo animadamente hasta que le dio un golpe de cansancio y tuvo que sentarse en uno de los taburetes durante unos instantes aún con la copa en su mano. Estaba ligeramente mareada pero lo atribuyó al hecho de haber ingerido alcohol porque rápidamente estaba con más energía que nunca. El chico la cogió de las manos y la levantó de allí arrastrándola con suavidad a la pista y ella simplemente se dejó llevar. Bailó junto al castaño mientras él la sostenía de las caderas, sintiéndose tan ligera como una pluma. Se sentía como si su mente estuviera en otra parte pero todos sus sentidos estaban alerta.

Él la acercó suavemente y posó sus labios en su cuello mientras ella tragaba saliva con suavidad, entreabriendo los labios con suavidad. No tardó en llegar hasta su boca de forma feroz y ella correspondió disfrutando del momento por una vez. Bajó a su oreja y susurró en voz baja dejando un ligero muerdo en ella—Vámonos a mi coche -ahí fue cuándo ella reaccionó, puso ambas manos en su pecho y negó con suavidad—Para...para un poco -murmuró ella mientras le miraba con atención, no iba a irse con él y menos a su coche así como así, no le conocía tanto como para eso. El chico le atraía pero su moral le decía que no estaba bien teniendo en cuenta que...bueno, aquello que solo ella sabía- Anda, bébete la puñetera copa y vamos, ¿si? -insistió el chico mientras le acercaba la copa a la boca inclinándola para que tragase y la pelirroja negó de nuevo, siendo ésta vez más clara. Estaba demasiado mareada como para terminarse esa copa. No quería y punto, además empezaba a agobiarse entre tanta gente. Se sentía muy rara —No me encuentro bien...necesito aire. -confesó mientras le devolvía la copa y se giraba lentamente intentando encontrar a Katia, ¿dónde se había metido?- A...ahora vuelvo -mintió ella mientras oía como el tipo vociferaba de todo menos bonita y se abría paso entre la gente, agradecía no haberse desprendido de su bolso. Solo esperaba que el tipo no la hubiera seguido porque empezaba a sospechar que no había consumido únicamente alcohol, de repente sintió un agarre y apretó los dientes suavemente con temor ante la idea de toparse de nuevo con él.

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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Miér Abr 03, 2013 2:32 am


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Había pasado mucho tiempo o poco según se viera. Para él fue solo ayer el día que esos extraños atacaron a Sia y a un grupo más de alumnos, pero parecía una eternidad desde que no veía a la pelirroja. Decían que el tiempo cura las heridas, pero esa mierda de dicho solo se aplicaba a lo físico. Ya no habían muestras físicas de aquello, había pasado el tiempo suficiente como para que eso ocurriera, pero por dentro, por dentro el estaba marcado de por vida. Una cicatriz más para la enorme colección que ya tenía. Desde el día en el cual nos obligaron a ir al hospital a constatar lesiones y hablar con la policía sobre el asunto, ellos nos se habían visto. Se sentía como el cabrón más grande de la faz de la tierra. No estaba cuando ella más lo necesitaba, pero no podía mirarla a la cara sin pensar que el podría haber hecho algo más, mucho más. Sabían que habían roto algo en ella aquella noche. Él le valía madre ya que estaba firmado que el pecoso no tenia arreglo ni aunque naciera de nuevo, pero ella… ella era diferente. Era como pisar una flor y esperar que siguiera luciendo linda en el jardín. El la conocía a la perfección. Era fuerte, pero la habían quebrado. ¿Y qué hacia el idiota de su mejor amigo? Alejarse. Bravo, se merecía la medalla a la imbecilidad. No podía evitarlo. Aun recordaba por las noches los ojos de Sia presos del miedo y esa oleada de impotencia le recorría hasta la medula. ¿Cómo mirarla ahora y saber que le había fallado? Si la hubiera perdido…

Pasaron las suficientes noches como para darse cuenta de las cosas. Era estúpido pero el pensar en perderla había abierto una ventana nueva en el. Una ventana sobre ellos. Él… él la necesitaba más de lo que creía. Ahora más que nunca esa ventana se había vuelto inútil. No podía pretender tenerla a su lado más que como una amiga, cuando apenas podría mantenerla viva. Era un desastre andante, el no se merecía no la mitad de lo que ella representaba. Que importaba ahora las posibilidades, el no iba a permitir que su mejor amiga, aquella pelirroja arruinara su vida por un condenado a muerte. Ni él ni ninguno. Se reprochó mil y una vez su decisión de dar un paso atrás y dejar que ella notara de a poco su ausencia auto impuesta. El sintió cada día, cada noche, pero nada que el alcohol y otro tipo de vicio no solucionaran. Había funcionado con la partida de su madre, ¿por qué no con el de Sia? Desde aquella noche no había parado de refugiarse en el alcohol. Se negaba a repasar esa noche nuevamente ya que sacaría nuevamente la misma conclusión… el debería haber estado ahí y detenerlo todo. No había sido suficiente, nunca lo seria. Joder, necesitaba otra dosis de alcohol o volvería de nuevo a lo mismo.

Tomó las llaves de su auto y se dirigió a un bar al azar. Solo iba a beber esta vez, así que su alrededor no importaba. Se estacionó y entró al lugar. Estaba lleno, como siempre, tampoco le importó, solo se fue directo a la barra para pedir un whisky doble sin hielo. Para evitar que alguien le hablara mantuvo su mirada baja, sin despegarlas de las botellas pegadas a la pared. Se sentía raro, el no era así. “Nada que el alcohol no pudiera remediar” Claro, otro agregado del incidente, era que ahora hablaba mas consigo mismo, hasta le había puesto nombre al cabrón que le hablaba en su mente. No valía la pena ni recordarlo. Se giró solo para evitar caer en la conversación y declararse loco. La pista de baile no le interesaba, no quería salir con una mujer de ese lugar esta vez, solo quería una borrachera que le durara un par de días. Pero ahí encontró más de lo que buscaba. ¿Esa… esa era la pelirroja? Claro, como no. uno nunca encontraría a alguien como ella en un lugar como ese, ella era muy ella como para caer en la noche como él. Apenas había probado su copa como para creer que estaba borracho y veía cosas. ¿Su mente le estaba dando esa imagen? No sabía que la culpa tuviera tanto poder en su mente. Definitivamente era ella, no había dos iguales. Aunque físicamente era ella, se veía diferente, como si le hubieran quitado algo o puesto algo de más. Solo después de analizarla, tomó en cuenta al tipo que estaba bailando tan pegado a ella.

- Hijo de…- murmuró sin poder creer que esa mujer, la que estaba ahí bailando como si el mundo se le fuera en ello, fuera su mejor amiga. Sus ojos se abrieron como plato al ver que el besaba su cuello hasta llegar a esos rojos labios. Ella le respondió el beso y el quiso sacarle los suyos a su acompañante. ¿Qué esperaba, que ella no estuviera con nadie, ni con el y que fuera su eterna mejor amiga? Que idiota más pretencioso. Por acto reflejo se paró del taburete donde estaba.“¿Dónde vas, idiota?” La voz fue lo único que se interpuso entre él y Sia. Tenía razón, a donde iba si el mismo había estado evitándola y se había convencido a si mismo que otro hombre era mejor para ella que el. Negó resignándose. Cosechas lo que siembras. Estaba a punto de sentarse cuando todo cambió tan rápido que no tuvo tiempo ni de pestañear. Las cosas comenzaron a cambiar de rumbo y la feliz pareja ahora forcejeaba. Sia se adelantó a sus movimientos y se alejó del tipo, acercándose cada vez más donde estaba el pecoso, hasta pasar de largo. Este se levantó y tomó su brazo, del cual tiró para que ella se volteara, quedando frente a frente ambos. se le quedó mirando sin decir nada. Le parecía una verdadera eternidad desde que no la miraba de cerca. Podría haberse quedado así mucho mas pero el tipo con el que bailaba apareció tirando del brazo de Sia alegando que ella estaba con el. El castaño lo miró con una expresión neutral, bacía.

-Jódete- no le dio tiempo de nada al tipo y le pegó un fuerte cabezazo en la cara, sintiendo algo líquido en su frente que seguramente sería la sangre de la nariz de él. Había escuchado por sobre la música como se quebraba. Le valía madre, con él y lo suyo nadie se metía. Tomó a Sia del brazo y la sacó de ahí. Estaba enojado y mucho. La gente a su alrededor sonaba alborotada por el asunto, pero el estaba concentrado en sacarla. Podría haberse quedado a romperle más la cara al cabrón, pero no quería hacer eso delante de Sia. No estaba siendo para nada delicado, pero en ese momento no se podía permitir ese lujo. Solo cuando estuvieron fuera, bajo el frio de la noche y en medio del estacionamiento solitario y lleno de autos, la soltó. – En qué demonios estaba estabas pensando. Ese tipo tenía tatuado en la cara la palabra hijo de puta. A estos tipos les encanta la carne fresca y tú luces como un cordero recién parido. Además estos ligares no son típicos de ti Sia. ¿Quieres que pase de nuevo lo de esa noche, quieres matarme?- se detuvo al darse cuenta que le estaba gritando y que estaba trayendo a la mesa aquel tema, la razón por la cual casi no podía mirarla a la cara. Bajó la mirada y cerró fuertemente sus ojos. No era culpa de ella que su mejor amigo fuera un completo inútil a la hora de protegerla. El era dueño y creador de la frustración que lo estaba carcomiendo. Pasó las manos por su cabello, notando en su mano ese líquido rojo que había olvidado. Limpió con la manga de su chaqueta su frente. – Yo… ¿estás bien?- le pregunto alzando la mirada pero encontrando la manera de no mirarla fijamente. Por primera vez en su vida sentía vergüenza y mucha.





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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Miér Abr 03, 2013 10:03 am

GET ME AWAY FROM HERE.
Todo ocurría rápidamente, parecía irreal, como un sueño extraño y confuso. Ella se quedó de espaldas durante un instante al sentir el agarre y no le quedó más remedio que volver a girar para mirarle a la cara. Pero no era aquel tipo. Era Danny. No recordaba la última vez que le había visto o más bien la recordaba con demasiada nitidez. Exhaló suavemente mientras apretaba su propia mano, encerrándola en un puño. Parecía que hubiese venido a torturarla con esos recuerdos pasados haciéndole revivir que él ya no estaba. Porque no había estado, no sabía si por miedo, temor o causas mucho más personales pero no había estado. Y a pesar de todo la pelirroja le había echado de menos como una idiota a pesar de que sabía que debía sentirse completamente decepcionada. Le miró de más cerca, ya que había tirado suavemente de ella de forma que habían quedado de frente a frente y se quedó en silencio dejando que su agarre se soltara con suavidad, sintiendo unas ganas automáticas de abrazarle. No sabía si era por que estaba más vulnerable o porque hacía mucho que no le veía pero sentía ganas de tener un contacto físico con él y bien sabía que lo único que podría lograr sería un casto abrazo, en ese momento él había sido como una salvación para ella pero aunque no pudiera evitar extrañarle en el fondo estaba dolida con él por haber desaparecido así como así. De repente se desplazó hacia detrás por otro agarre mucho mayor y al girarse vio al chico de la copa detrás suya agarrándola como si fuese de su propiedad y en cuestión de segundos llegó la catástrofe. Danny le dio un cabezazo al tipo y después la arrastró hacia fuera sin preguntas dejando al otro retorcerse. La gente estaba consternada y la miraba con curiosidad, preguntándose que había ocurrido. Para ella todo era una nebulosa extraña y sabía con certeza que esa noche dormiría mucho menos que las demás. Agradeció sentir el aire fresco pero estaba harta de su agarre así que forcejeó justo en el momento en el que él la soltó. ¿Pero que demonios pasaba hoy? No entendía nada.

Se suponía que él ya no se preocupaba por ella o eso le había dado a entender de cierta forma pero ahí estaba, sacándola de ese lugar y empezando a reprocharle mil cosas.—¿En qué estabas pensando tú? ¡Podría haberte pegado o algo mucho peor! -murmuró ella con preocupación y puso distancia entre ambos apoyándose en el capó de un coche destartalado mirándole fijamente. Su expresión cuándo nombró aquello a gritos, desvió su mirada hacia un lado en algún punto del suelo y se llevó ambas manos a sus brazos esperando a que terminase. Tenía los ojos aguados y se sentía tan rara, no solo por la situación sino por su forma de actuar. ¿Acaso iba a cambiar definitivamente o solo era una especie de etapa? Una parte de ella deseaba no convertirse en eso, la chica que provocaba peleas y luego no se preocupaba por nada pero otra sabía que necesitaba un cambio, necesitaba ser más fuerte todavia y allí, con la cabeza gacha y las lágrimas surcadas no lo estaba siendo en absoluto, así que ésta vez lejos de callarse lo que pensaba, hizo lo que debería haber hecho hacía tanto tiempo, desahogarse—No, no quiero que pase lo de esa puñetera noche ni quiero que me lo vuelvas a recordar porque no lo soporto...¿pero acaso tú lo sabes? ¿Sabes que me cuesta dormir por las noches y me quedo dormida por las mañanas o que me niego a estar sola porque siento miedo incluso cuándo hay alguien caminando detrás mía? Pero eso que importa...lo único raro es que me ponga un vestido, venga a un antro, beba alcohol y baile con un idiota caliente. No se porque te enfadas si deberías estar orgulloso...ahora tienes una amiga que te puede ayudar a buscarte cobijo por la noche, quizá hasta mi amiga hubiera estado dispuesta. -espetó ella de forma sarcástica intentando no parecer enojada, completamente desganada mientras se fijaba en su expresión, percatándose del corte que provenía de su frente, suspirando con suavidad. Dejó atrás su conversación y se puso a su altura tendiéndole un pañuelo-y apretándolo suavemente- para intentar que no sangrase tanto. Menos mal que solamente había sido eso, si hubiese provocado algo peor no se lo habría perdonado—Eres idiota pero aún así me importas demasiado -dijo ella a modo de respuesta ante su pregunta de si estaba bien. No sabía como pero no podía dejarle ir pese a todo lo enfadada que estuviera él siempre estaba presente en su vida. Intentó mantener el equilibrio mientras daba toquecitos con el pañuelo, el cuál era demasiado fino como para no terminar envuelto en sangre-Deberías curarte esto...¿porqué lo has hecho? -preguntó ella sin concretar, no sabía bien porque hecho había formulado esa pregunta verdaderamente si porque la había sacado de allí o por que se había alejado después de lo ocurrido. Era un tema demasiado delicado como para concretarlo así que no indagó para que él respondiera lo que quisiera responder


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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Vie Abr 05, 2013 1:06 am


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Desde aquella noche se sentía como león enjaulado. No había nada peor para el orgullo de un hombre que tocaran lo que era tuvo en frente de tus narices y no poder hacer nada para remediarlo. Le habían quitado un poco de él ese día y no sabía cómo demonios recuperarlo. Oh, pero claro, su lógica de macho alfa dominante había sido largarse, mantenerse alejado de ella y no aparecer hasta ese momento y solo porque fue una enorme casualidad. Ver a Sia era como si le enterraran más aquel puñal sobre su pecho. Había puesto su orgullo sobre ella, sobre lo que ella necesitaba. ¿Cómo había perdido tan rápido y de una manera tan alarmante el control de las cosas? El era controlador de todo lo que le rodeaba, más cuando se trataba de la gente que quería, pero Sia… Sia se le había resbalado de las manos y el no podía atraparla, aun no podía. Quizás todo le afectó mas al saber que desde pequeño venia intentarlo protegerla de todo, hasta de sí mismo. Tenía una sola puta misión en su fallada y mal vivida vida y la jodía de manera monumental. Ella era su todo y le había dado nada. Además ahora se sentía con el poder de sacarla de ahí y darle el sermón de su vida.

Toda la ira contenida esas semanas que apenas había podido desechar con el alcohol y sobre una bolsa de box, estaba saliendo en ese momento. Ella, toda ella le era un recordatorio viviente de que no era más que una persona irremediablemente rota que solo servía para satisfacer por una noche a una mujer y para arreglar un auto averiado. Su cabeza lo estaba torturando aun más al escuchar su preocupación. Joder, por qué no lo mandaba a la mierda como lo haría cualquier otro. Sería más fácil recibir su odio, cosa que se merecía más que su preocupación. La miró nuevamente y se fue a la mierda. ¿Por qué lucia siempre tan delicada, tan indefensa, tan dulce e inocente? Aun se preguntaba que parte de todo eso le habían quitado, sabía que algo faltaba, pero se negaba a asimilarlo todo y sacar cuentas.
-Me importa una mierda que pase conmigo. Ojala me hubiera pegado, sabes.- le gritó nuevamente. Se estaba sacando todo lo de adentro ahí y ahora. Quizás era lo que necesitaban los dos o el, pero por la lejanía no habían tenido la oportunidad. Era un idiota por alejarse de ella y no se merecía ni que ella le hablase. El frio calmó un poco su rabia, arrepintiéndose solo de haberle gritado, lo demás, lo haría dos veces. Esta vez fue él quien calló y escuchó, mirándola ahí en el auto sin siquiera acercarse. No aguantó mucho la cruda realidad y bajó la mirada, intercambiando puestos rápidamente. Sabía que había sido un cabrón con ella, pero escucharlo de sus labios, saber que ella estaba sufriendo y el no había estado para ella en cada uno de esos momentos, le hacía sentir asco por sí mismo. El tipo que siempre estaba con una sonrisa en la boca, este que no tomaba nada en serio, el que nunca callaba, estaba ahí, sin decir ni una palabra. No había nada que pudiera decir para remediar lo que ya había hecho. Ni siquiera pudo pedirle perdón. Sabía que ni eso podía mejorar lo que el había estropeado. Con la cabeza baja negó, no quería a esa Sia, quería a la de antes, pero estaba en la incertidumbre si aun estaba ahí o si ahora tendría aquella que parecía están a menos pasos de parecerse a él.

Alzó la cabeza cuando sintió su toque. Por un momento sintió que nada había pasado y que su pelirroja de siempre estaba ahí. “Jódete, todo está hecho una mierda te guste o no” Cierto, muy cierto. Observó los ojos de Sia mientras ella curaba su herida. Sus ojos se volvieron una súplica que nunca diría en voz alta ya que no sabía qué demonios le estaba pidiendo. Sintiéndose casi en los viejos tiempos, la sujetó de la cintura para que no perdiera el equilibrio mientras le curaba la frente. No se merecía ni eso, pero su cuerpo se negaba a alejarse de nuevo. Su mente estaba dando otro tipo de órdenes. No podía ser un HDP y pretender que nada nunca pasó cuando era él quien jugaba el papel de victimario. Sus palabras fueron un puñetazo en su estomago para dejar de jugar a que nada nunca pasó.
-Para, solo… para. Deja de hacer eso- le dijo sacando sus manos de su cintura y retrocediendo para que no pudiera tocar su frente. Nuevamente se encontró mirando al piso. Tenía un peso sobre la espalda que no le dejaba caminar derecho. Es como si todo lo que hubiera perdido ella y el, ahora estaba presionando sus hombros fuertemente. -Lo que realmente me duele no lo puedo curar con una algodón y alcohol.- respondió casi en un murmullo bajo, apenas audible, sonriendo sin rastros de humor pero si de insana diversión por su estado. Estaba más condenado a muerte que antes. Su pregunta tenía tantas respuestas y a la vez ninguna que justificara su comportamiento- No puedo ver que alguien te haga daño y yo solo quedarme mirando.- respondió mirándola fijamente. Eso respondía a su pregunta fuera cual fuera su intención. Tanto en aquella noche como esa, el no podía verla sufrir. Se había alejado para no verla hacerlo y ahora acercado para que no lo hiciera de nuevo. – Lo siento Sia… yo lo siento tanto.




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Vie Abr 05, 2013 8:44 am

GET ME AWAY FROM HERE.

En el momento que ella se desahogó todo adquirió un tono tenso que hacía que el silencio fuera mucho más sencillo que las palabras. Ella siguió apretando con suavidad el pañuelo en su frente mientras se sentía estable rodeada entre sus brazos, los cuáles ayudaban a mantener su propio equilibrio. Agradecía estar tomando el aire, al menos de ésta forma no se sentía agobiada y su mareo era menos profundo, pero ahora su propio estado era lo que menos le importaba. Para ser sincera, necesitaba aquella conversación. Había aguantado demasiado tiempo sin decir nada, resignándose a que él había cambiado de opinión sobre ella y en cuestión de una noche todo parecía haberse ido al garete. Estaba confusa. Ella negó mientras apretaba sus labios rojizos mirándole a los ojos— Eso no lo digas ni en broma -dijo ella determinante, el día de su ataque él ya se había metido por en medio y había terminado perjudicado y eso a ella le había dolido en el alma. No quería involucrar a nadie de esa manera-aunque ella no lo supiera- pero quizá debió callarse. Quizá su destino era desvanecerse aquella noche o recuperarse de milagro en el hospital y así no cargar a nadie con su culpa. Vio como el moreno se alejaba, alegando que parase y la pelirroja le miró sin entender demasiado. Se quedó con el pañuelo en la mano y lo tiró hacia un lado, consciente de que poco más podía hacer estando ya empapado en sangre. Intentó acercarse nuevamente pero sus palabras hicieron que se quedase de pie, frente a él, clavada al suelo como una estaca. Se sentía pequeña y vulnerable como una florecilla pisoteada, se preguntaba dónde había quedado su confianza, su positividad en esos instantes. Nunca le había costado estar contenta, era algo que iba con ella pero en esos instantes costaba demasiado.

Costaba más ser feliz que indiferente. Le miró y sintió un nudo en el estomago, preguntándose si debió pensar antes de echar todas las palabras fuera. Suspiró suavemente queriendo hablar de nuevo pero le escuchó hasta el final—Y no lo hiciste...me ayudaste, siempre lo has hecho. -dijo ella mientras sonreía de forma imperceptible. No estaba mintiendo, había hecho cuánto podía en ambas ocasiones...más de lo que cualquiera podía hacer. Podía haberse hecho el loco o ignorar la situación pero no, siempre se involucraba—Desde que éramos un par de críos hasta hoy. Yo solo...solamente necesitaba tu apoyo después de todo. Pensaba que no habías podido soportarlo, que ya no querías saber nada de mí -confesó mientras mantenía su mirada a pesar de que por dentro estaba temblando como un flan recién salido del horno. ¿de que servía callarse ahora que estaban sacando todo de dentro? aquellas últimas palabras eran lo que más temía. Que él se cansase de ella, de su forma de ser tan distinta a la suya...estaba segura de que si él le hubiera conocido en esa época de la vida no hubiera querido ser su amiga, ¿para qué pudiendo tener chicas brillantes y más despampanantes? no es que fuese insegura, ella sabía lo que valía pero era consciente de sus diferencias y de los intereses del chico y estaba claro que ella —Te necesitaba conmigo... te necesito -continuó mientras intentaba no llorar. Se sentía idiota al exponerse de esa manera, si en algo se parecían ellos dos era en eso, en la dificultad que tenían en decir sus sentimientos al exterior. Y eso con los años solamente había hecho que acrecentarse. Toda su vida había estado al lado de Danny sin excepción y estar alejada de él le dolía, más de lo que creía pensar. Así que se acercó a él y poniéndose de puntillas le abrazó con intensidad, sentía una liberación inexplicable al rodear su cuerpo con suavidad, como si no lo hubiera hecho en años y el hacerlo le hubiera salido de dentro, cosa que era cierta, mirases por dónde mirases. No quería separarse de él a menos que él quisiera.—No pasa nada... solamente... n..o te vayas. -susurró mientras cerraba los ojos suavemente dejando un suave beso sobre su cuello y apoyando la cabeza en su hombro preguntándose porque siempre era tan fácil para ella perdonarle, tan fácil y al mismo tiempo tan acogedor. Respetó el silencio porque no necesitaba decir nada más, a veces las palabras sobraban y valían más los hechos que cualquier otra cosa y eso era lo que ella pensaba en ese instante.


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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Sáb Abr 06, 2013 3:38 pm


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Esa noche fue coronado oficialmente como el rey de los idiotas. La mujer que estaba frente a él era su trofeo, un trofeo que estaba menos brillante de lo que era antes. Y para ponerle la cereza al helado, ella se preocupaba por él. Qué demonios importaba él. El había perdido eso que todos llaman alma hace mucho tiempo atrás y un golpe más o menos no haría la diferencia. La que si le importaba era ella. Tantos años queriendo cuidarla para terminar fallando así. Sabía que si se hubiera quedado ella hubiera perdonado su mal trabajo a la hora de protegerla, hasta le quitaría importancia al asunto, lo sabía, pero el alejarse hacia sido la estupidez que no tenia perdón. Si el mismo no se perdonaba, ¿por qué lo haría ella? había cometido miles de errores en la vida, era probable que cada día cometiera una diferente, pero este no estaba en su lista de cosas que dejaría pasar así de fácil. Fue débil y mucho, pero habían cosas que rompían hasta el hombre más fuerte y ella era eso para él, su debilidad.

Quiso mirarla a los ojos y buscar perdón en ellos. Quería refugiarse en ella tanto como ella en el, pero no tenía cara para pedir ni la hora. Negó rápidamente con la cabeza ante el intento de ella de consolarlo. Para él sería más fácil que ella lo odiaba y lo mandara a la mierda de una vez, pero no, ella no era así, nunca lo había sido.
- Esa noche no fue suficiente- sentenció con un tono duro que iba dirigido solamente a el mismo. Si solo… si solo hubiera podido… joder, ya no podía seguir así, su mente le estaba torturando más de lo normal haciéndole creer que podía retroceder el tiempo y hacer mas. sus palabras eran acido en sus venas. Joder, dolía escucharlo directamente de ella. quería escuchar más de eso, su instinto masoquista le pedía más para aprender la puta lección de una vez. El y ella no encajaban, no sabía como lo había hecho funcionar por tanto tiempo, pero ellos eran de universos diferentes. – No puedo… no quiero no saber de ti. Pero yo no pude… quedarme y verte así. – le estaba costando más de lo normal decirle en palabras simples que le había pasado, hasta el tenia problemas para entenderse. Como cansarse de ella, como querer alejar lo único puro que tenias en la vida. Todo lo demás estaba jodido. Alcohol, drogas, mujeres… nada se compraba con una sola hora con ella y esa sonrisa que podía iluminar hasta el corazón del más oscuro de los individuos.

Sus manos se apretaron en un muño, logrando que sus nudillos se volvieran blancos. Que mas palabras que esas necesitaba para saber que había tomado la peor de las decisiones. Pero en aquel momento, alejarse, era lo mejor o hubiera terminado haciendo una locura. Ahora el asunto de la lejanía carecía de sentido, era una tortura para ambos. Quiso decirle que lo sentía de nuevo, lo podría decir una y otra vez hasta que la palabra no significara nada, pero le costó abrir la boca y decirlo. Ella lo había necesitado, pero él se había largado sin más, poniendo esta barrera tan fuerte como el titanio. Alzó apenas su vista, viendo el momento exacto en el cual ella se comenzaba a acercar. Alzó por completo su rostro, un tanto incrédulo. Quería alejarla de nuevo, sentía la necesitad de pedirle que se alejara antes que el volviera a lastimarla, pero era débil, ante ella lo era. Sintió como todo lo sucedido en ese tiempo se desvanecía, solo gracias a su abrazo. Fue como si le borraran la memoria y solo quedara en su mente ella y nada más. No tardó en rodearla con sus brazos, pegándola a él de manera protectora y con cariño.
– No me voy a ir. Nunca más- le murmuro curvado un poco su espalda para ser él quien bajara a ella y no ella subiera a él. Enterró su cara en el cuello de ella, sintiendo nuevamente ese olor de ella que tanto le gustaba y que era tan familiar como cualquier cosa que le recordara a su hogar. Acarició su cabello mientras se quedaron así por quien sabe cuando tiempo. Solo necesitaba eso y nada más. Levantó apenas la cabeza cuando escuchó la puerta del local abrirse. Se tensó notoriamente al ver que el tipo al que había golpeado salía junto a otro hombre y una mujer. Sin soltar a Sia se enderezó por completo- Es hora de irse, Sia- le dijo sin dejar de mirar a los tipos que lo habían identificado y venían hacia ellos. Oh, con gusto se quedaría a golpearlos y a recibir unos cuantos golpea de vuelta, pero si Sia se había alterado por un solo cabezazo, no iba a darle más para ver. Tomó la mano de Sia y a paso rápido, casi corriendo, la arrastró hacia el final del estacionamiento donde estaba su camioneta. La chica que iba con los tipos gritaba el nombre de Sia, seguro era esa amiga que le había mencionado. Pero el pecoso no iba a detenerse a tomar el té con ella, no cuando sabía que si se detenía un segundo, iba a caer el en juego de ellos y terminarían o en el hospital o en la cárcel. Abrió la camioneta con el control a distancia y ayudó a Sia a entrar al asiento del copiloto, yendo el luego al de piloto. Avanzó justo cuando el tipo del cabezazo golpeó el vidrio de su lado con las manos. – Idiota- murmuró acelerando para salir del estacionamiento e incorporarse a la carretera- Si quieres vuelvo y lo dejo dientes. Se verá gracioso. – sin despegar los ojos de la carretera, curvó sus labios con una sonrisa sádica. Hubiera disfrutado tener un uno a uno con ese jodido idiota. La sonrisa se le quitó cuando miró a su amiga- Lo siento. ¿Quieres que vuelva a buscar a tu amiga? ¿O te llevo a otro lado? ¿Tu fraternidad o mi casa?





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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Dom Abr 07, 2013 11:47 am

GET ME AWAY FROM HERE.

No sabía cuánto tiempo había estado abrazándole pero no le importaba, su cuerpo reaccionaba a la velocidad de la luz cuándo sentía a Danny cerca suya. Todo era mucho más intenso y estremecedor, en el sentido de que casi podía sentir como su piel se erizaba y daba paso a una agradable sensación de calidez que acrecentaba con sus palabras. No iba a irse y eso era lo que su mente había captado con más fuerza. Le importaban poco los reproches y el rencor porque se anulaba directamente con aquello. No podía ser orgullosa con él. Era como su talón de Aquiles. Sus cuerpos se acercaron más y la pelirroja dejó sus pies sobre el suelo, sin ponerse de puntillas. Casi sentía su respiración en su cuello mientras se dedicaba a acariciar su espalda con suavidad en silencio. —Basta, ya está todo bien. -murmuró dando a entender que todo estaba bien, el poder que él ejercía en ella no era normal. Sentía que aquello se le estaba yendo de las manos y ya no podía negar lo evidente. Le quería. No sabía como había aguantado todo ese tiempo sin pronunciarse, parecía que fuera a explotar si no lo decía. Pero de pronto notó que algo no iba bien, él estaba tenso y le dijo que tenían que irse. Sia calló porque en ese momento alguien comenzó a llamarla sin cesar. ¿Casualidad o destino? No tenía la menor idea ni tampoco quería tenerla. Se giró mirando a Katia que le hacía señales para que huyera, ya que el ligue de su amiga y ella trataban de parar al tipo de la discoteca, Sia se dejó arrastrar mientras se metía en el coche algo agobiada por la situación y cuándo sintió el golpe en la ventanilla contraria dió un sobresalto. Demasiada acción en un solo día—Dios mío...para -gritó ella por inercia aunque sabía que era improbable que la oyese mientras miraba al chico tragando saliva diciendo algo que no alcanzaba a escuchar casi podía sentir el deje de odio en su mirada.

Sia se sentía mal, hoy había perdido el control de sus actos y casi provocaba una pelea. No le extrañaba el hecho de que no bebiera hasta que llegase el día, para un día que lo hacía todo se escapaba de su alcanze como si estuviera viviendo en un universo aparte. Quería gritar y reprocharse a sí misma. Echó su cabeza hacia atrás mientras soplaba mirando al frente—Todo ésto es mi culpa -contestó ella mientras apretaba suavemente los dientes, sacó el móvil de su bolso y le hizo un gesto para disculparse con Danny antes de hablar. Marcó el teléfono de Kat y habló con ella para asegurarse de que estaba bien, no quería dejarla tirada. Ella admitió estar bien, su amigo había intentado calmar sus nervios y ahora estaba echando pestes sobre ella. Por lo visto ella había tenido la suerte de llevarse al más normal de los dos en cuánto a carácter se refería. Habló durante unos instantes con ella hasta que le exigió una explicación de lo ocurrido al día siguiente y Sia se rió ligeramente. Katia era diferente a Sia, era mucho más liberal y desinhibida en temas de la noche. Sia era como la inmaculada de las dos, la que nunca hacía nada que estuviera "mal" y ante aquello obviamente se había quedado sin palabras. La pelirroja decidió terminar la conversación y se despidió mientras colgaba negando con la cabeza—Quiere tú número de teléfono, le ha gustado tu entusiasmo. De todas maneras está bien, me ha dicho que no hace falta que vuelva. -dijo ella mientras soplaba con suavidad y le miró de reojo al escuchar que le hubiera gustado volver para darle su merecido al chico. No quería ni pensar como habría acabado su noche si se hubiera largado con él. Quizá no habría querido volver a salir en mucho tiempo. No podía decir que fuese afortunada pero tampoco su suerte era miserable, estaba a salvo, estaba con quién quería estar a pesar de que las circunstancias no fuesen las mejores. Aún había cierta tensión provocada por ese cúmulo de sensaciones pero no quería volver a su fraternidad para pasarse la noche dando vueltas sobre su cama sin poder dormir y si aparecía en casa su madre se preocuparía con seguridad. Era consciente que le costaría fuese dónde fuese pero por una vez decidió seguir sus instintos—¿Puedo dormir en tu casa? -preguntó sin mirarle de frente, sentía que le había jodido la noche. Más bien lo sabía. Probablemente ahora estaría con una rubia guapísima y tonta del culo sin escenitas de ese calibre haciendo cosas que no quería ni pensar. No sabía como lo hacía pero últimamente siempre terminaba enredada en algún problema sin darse cuenta siquiera pero decidió dejar eso a un lado y seguir hablando antes de que el silencio empezase a volverse incómodo—Bueno, si...quieres, no quiero molestar. -dijo ella con una sonrisa queda mientras subía su mirada hasta su rostro. En el fondo esperaba que no importase ni que fuera una obligación para él. No quería dormir sola y darle más y más vueltas a esa situación sin llegar a conciliar el sueño pero si él no quería dormiría en su casa sin dramas. Suficientes había tenido por hoy.


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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Sáb Abr 13, 2013 8:37 pm


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Noche · Denis · Sia ·

Moría de ganas de detener el auto y moler al idiota o molerse a él mismo en el proceso. Quería quedar lastima, irreparable para espiar sus culpas. Era esa misma sensación que sentías cuando lastimabas a alguien y le pedias que te lastimara de vuelta para quedar empatados. Sabía que eso era sumamente egoísta. Esta vez se concentró en ella y solo ella. Lo mejor para Sia era largarse y olvidarse que ese tipo existía. Antes no había podido limpiar sus recuerdos, lo mejor que podía hacer ahora era no crearle nuevos. Lo único que mantenía el auto en marcha era la pelirroja a su lado. “Vamos, maneja y no mires atrás. Si un hombre por una vez en tu vida”. Y esa voz no ayudaba tanto como parecía, pero tenía razón. Solo bajó la velocidad del auto cuando supo que ya no podría volver.
- No es tu culpa Sia- dijo sin mirarla, sin despegar la mirada del camino. Lo menos que necesitaban ahora era llevarlos al hospital a ambos. El pecoso se quedó en fúnebre silencio, permitiéndole que hablara por teléfono con calma. Una parte de él quería que su amiga les pidiera que volvieran. Vamos, tenía una sed de sangre innata, sobre agregando que el tipo se había propasado con su mejor amiga. ¿Debía incluir los celos también en esa lista? ¿Celoso él? Por Dios, que estupidez mas… cierta. Después de pasar tanto tiempo alejado de ella, ver a ese idiota más cerca de lo que él alguna vez hubiera estado, le daba urticaria. Sabía que solo era físicamente, pero la situación no le había dado tiempo para analizar las cosas ni para recordarse que no tenía ni un tipo de derecho sobre ella como para celarla. Si, como mejor amigo, ignorando el hecho de su distancia, le daba un poco de permiso para criticar a cualquier hombre que quisiera algo mas con ella. Pero en el bar había usado otro tipo de ojo analítico. “Si no es conmigo no es con nadie” recordó sus propias palabras pensadas hace poco tiempo. Miró a la mujer a su lado. Ella se merecía más de lo que el idiota del bar y el pudieran ofrecerle. ¿Y si apareciera aquel hombre, la dejaría ir así de fácil? Ego, ego, ego. Era un egocéntrico. ¿Quién le aseguraba que ella lo quisiera como algo más que amigo? Estaba divagando y yéndose para otro lugar que no debería.

Sacudió la cabeza y se forzó a mirar la monótona carretera. No sacó la vista de ahí ni cuando ella le habló. Intentó sonreír para no parecer mal educado y rechazar lo de su amiga. En esos momentos no tenía mente para otra mujer que no fuera ella.
- Espero que tu amiga esté bien con ese par de idiotas. – murmuró haciéndole el quite al asunto del numero. No estaba de ánimo para joderla con esos temas que sabía que le molestaban. Chasqueó la lengua negando ante lo que decía. ¿Ella molestarle? NUNCA. – Yo te ofrecí ir a mi casa, claro que no me molestará tenerte conmigo ahí. – estiró una mano hacia ella, buscando la suya. Fue un acto totalmente basada en el pasado, en aquella época en donde aun no había metido a su mejor amiga en el saco de las personas a las cuales había decepcionado. Por mucho tiempo se había sentido orgulloso de por lo menos tenerla a ella sin ver ese lado más sórdido de él. Cuando su madre murió ni se molestó en esconderle que estaba jodido, condenado a una pena de mil años. Pero el haberle decepcionado ya era la cereza de un helado que no quería comer. Apretó suavemente su mano, queriendo saber que tenerla ahí no era invención suya. No soltó su mano hasta que llegaron a la zona residencial. Por suerte no estaba muy lejos de la casa Phoenix- Lébedev. Estacionó la camioneta fuera del garaje como de costumbre y apagó el motor. Salió del auto rápidamente para ayudarla a bajar. La camioneta era un monstruo que superaba su estatura. Cerró el auto y la tomó de la mano, guiándola hacia la entrada. “Oh, vamos. Y así como así la tratas como siempre. ¿No tienes ni una pisca de vergüenza?” No, no la tenía, razón por la cual la soltó, usando como escusa el buscar la llave en sus bolsillos y abrir la puerta, cerrándola tras de ellos. Dentro estaba todo oscuro. Ahí nunca había nadie, además que aun era temprano en crazyland. – Creo que no hay nadie aun- murmuró a pesar de que no había a quien despertar. Prendió la luz de la entrada alumbrando parte de la enorme casa. Quiso volver a tomar su mano para llevarla escaleras arriba, pero esa voz estaba dispuesta a volver a aparecer si lo hacía, por lo que se conformó con poner su mano en la espalda y hacerle una seña para que subiera. Ella ya sabía dónde estaba su habitación, había estado en esa casa antes. Ya arriba de las escaleras, ni se molestó en prender las luces, su habitación estaba al final del pasillo. Abrió la puerta de su habitación y ahí si subió el interruptor la cual iluminó la ordenada pero caótica habitación. Irina se la mantenía ordenada dentro de lo posible, pero tenía tantas cosas que daba la impresión de desorden. – ¿Quieres que te preste algo para que uses de pijama. ¿Quieres comer algo, beber algo? ¿Quieres que deje de hacer preguntas?




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Sáb Abr 13, 2013 10:15 pm

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La sensación de tensión iba disminuyendo poco a poco hasta llegar a evaporarse a medida que iban avanzando por la carretera. Sia sencillamente dedicó parte del camino a asegurarse que su amiga estaba a salvo y la otra a mirar a su amigo de reojo mientras dejaba que su mente empezara a hacer reflexiones confusas y complicadas al mismo tiempo, como el hecho que hubieran aguantado tanto tiempo sin dirigirse la palabra ni mantener contacto y aquella noche, de pronto, el destino-o ese fenómeno innombrable- hubiera decidido que todo volviera al punto de inicio. No al completo porque ella se sentía distinta y le notaba a él distinto. Sus acciones eran muy torpes y las palabras escasas. No había nada que decir y de pronto como respuesta ante su murmullo él le expió de todas sus culpas como si tuviera el poder de arreglarlo todo, preguntó por Kat y le quitó toda la importancia al hecho de que se quedara a dormir en su casa mientras dejaba la mano sobre la suya. Ella la cogió apretándola suavemente y acariciando la palma con sus dedos ligeramente nerviosa. ¿Porqué lo estaba? Se sentía como si fuera una cría en su primer día de colegio. Quizá era que ella no había superado su momento de tensión en el campus y desde entonces se había dado el angustioso capricho de ir dando tumbos, como si quisiera revolcarse en su propia pena.

Contuvo la respiración durante unos instantes mientras sentía su agarre con suavidad y ahí supo porque se sentía así en realidad, la razón era que no sabía como comportarse con él después de lo ocurrido. No solamente desde lo del campus, si no desde esa noche cuándo le había sacado afuera. Había visto una chispa en sus ojos que jamás había visto. Se había enfadado con ella por haber estado con ese idiota y aunque su raciocinio le decía que solamente era porque quería su bien y el otro estaba molestándola su corazón la confundía intentando anteponerse ante el pensamiento común, dándole razones mucho más esperanzadoras para ella. Suspiró suavemente y decidió hablar, antes que le preguntase si algo ocurría, explicarle aquello sería muy complejo. Con él todo era más complejo. —Estará bien. Si hubiera estado en problemas me lo habría dicho -explicó ella mientras asentía suavemente sin soltar su mano hasta que él bajó de la camioneta. Ella intentó salir del coche pero era muy alto así que Danny le ofreció su ayuda. Por un instante recordó cuándo meses atrás había visitado la casa y sonrió ligeramente por su recuerdo mientras andaban cogidos de la mano como si nada hubiera ocurrido. Sería agradable permanecer con esa sensación, ser los mejores amigos que siempre habían sido pero tras pensarlo recapacitó al darse cuenta de que era imposible al menos de momento. Ella se empecinaba en ver ese rayito de esperanza, guardándose para sí misma lo que le ocurría.

Pasó dentro mientras miraba alrededor con curiosidad, había entrado más de una vez pero el lugar era realmente espacioso, como recién sacado de una revista de interiorismo y tan diferente a su hogar. Se imagino que allí organizarían fiestas controladas y tendrían asignadas habitaciones hasta para las visitas, realmente tendría que costarles poco escaparse de allí porque parecía difícil incluso cruzarse. Ella se perdería seguro teniendo en cuenta su sentido de orientación, además el que más había recorrido mansiones de su familia era su padre que antiguamente residía en una. Eso lo había heredado de su madre seguro.—Bueno, intentaré no hacer ruido por si acaso -murmuró en voz baja mientras subía las escaleras intentando que sus tacones no hicieran demasiado escándalo. Por ello se paró a mitad del recorrido y los dejó en su mano siguiéndole hasta su cuarto. Se preguntó que pasaría si al día siguiente la viera allí su padre o su madrastra, si pensaría mal o no, si era aquello inusual o por el contrario estaban acostumbrados. ¿Cuántas chicas habría llevado a casa? Se pasó una mano por el cabello, como si así su mente dejase de maquinar de una buena vez y pasó a su habitación mientras dejaba los tacones en el suelo escuchando lo que decía—Si puedes, sí, déjame algo para dormir -repitió ella mientras le miraba durante un instante, no supo porque pero sonrió ante la situación como si aquello fuera a servirles para tranquilizarles o simplemente para hacerla sentir mejor—No hace falta, gracias...por todo -dijo ella finalmente mientras esperaba en el marco de la puerta y soltó una pequeña risa cuándo él dijo lo último. Se encogió de hombros quitándole importancia, ambos estaban muy inquietos- Puedes preguntar, si es lo que quieres. -dijo sin más, inconsciente, esperaba que no lo tomara al pie de la letra, esperaba que lo dejase pasar y ya.

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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Dom Abr 14, 2013 12:37 am


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Bien, ¿Y cuál era la idea ahora? ¿Probarse a sí mismo que podía enmendar las cosas, demostrar que podría estar con ella en la misma habitación y demostrase que tratarla como antes iba a ser fácil? No, se debatía en mostrar que la que estaba ahí era su mejor amiga y nada más. No había ningún sentimiento adicional, solo ese, por lo menos en teoría. Además… joder, quería sentir que la protegía de alguna manera. Si, si, el idiota estaba tratando de liberar la culpa. Era muy tarde. El lobo ya había atacado. Lo mejor que podía hacer era actuar normal, no como si el agua no hubiera pasad bajo el puente, pero sin dar indicios de lo que su mente había creado en ese tiempo. Como explicarle que de un momento a otro, se había comenzado a preguntar qué sería de ellos si dejaban de lado la amistad y se enfocaban en otro lado. Hasta un moribundo podía soñar con sanar y vivir una vida plena, ¿por qué el no? Pues, básicamente porque le tenía terror a enamorarse y eso limitaba bastante sus límites de cosas que desear. Un momento, ¿estaba pensando en la palabra con E? Necesitaba beber algo y urgente. Su cuota del día la había pasado de largo por el incidente. Esperaría a que Sia se durmiera para ir por su medicina.
Se enfocó en la única tarea que debía hacer para terminar de acomodarla en la habitación. Fue directo al closet y buscó entre su ropa la camiseta más grande que tuviera. Podría ir a la habitación de una de sus hermanas por ropa, pero quería que usara algo suyo. Ah joder, ya déjate de mariconadas y actúa normal. Sacó una vieja camiseta que tenía desde los tiempos de Texas, que solo había conservado por la nostalgia. Era simple y de un solo color, gris, con un estampado que nunca le prestó atención y lo que más importaba, era lo suficientemente larga como para que le llegara arriba de la rodilla.
- Si quieres puedes ir a buscar algo de la habitación de Phoebe- estaba obligado a preguntar ya que teniendo tanta ropa de mujer en la casa él le daba lo suyo. Raro. Le pasó la camiseta y se giró para darle espacio. ¿Era mejor salir? Se estaba volviendo paranoico. Antes andaba alrededor de ella sin cuidado, ahora parecía que caminara sobre platos y no quisiera quebrar ni uno. Le dio tiempo suficiente y de sobra para que se cambiara o fuera a buscar más ropa si deseaba y luego se dirigió a la cama, haciendo a un lado las mantas para que ella entrara. Como no aceptó ningunas de sus ofertas, se sacó la chaqueta para estar más cómodo.

Su oferta no pasó desapercibida. Tenía tantas preguntas, demasiadas para su gusto. Todas se amontonaron en su garganta impidiéndole pronunciar alguna. Apoyó su espalda en la pared frente a su cama y se quedó mirando el techo.
- No vamos a volver a ser lo de antes, ¿no?- aunque quiso que sonara como pregunta, sonaba a afirmación y lo era, no volverían a ser los mismos mejore amigos de siempre, no como antes. Puede que ella lo perdonara, que él se perdonara a él mismo era más difícil, pero no imposible. En un mundo ideal donde los dos dejaran atrás aquello, sabía que aun así no sería lo mismo. ¿Por qué?, porque el ya no la veía solo como una amiga. Cuando la veía, cuando la mirada detenidamente, ya no se pasaban imágenes de ella cuando eran pequeños, ahora se imaginaba como seria tenerla entre sus labios y besarla cuando se le e antojara. Ya no la miraba como una niña, sino como una mujer. Se sentía jodidamente mal por eso, más ahora que estaba ganándose el premio por el mejor peor amigo de la historia, pero estar a punto de perderla y dan un paso al lado, de dio una amplia perspectiva de todo. ¿Era muy tarde? No, esta recién comenzando. – ¿Te gustaba?- sus ojos castaños buscaron los de la pelirroja. Hiso una pequeña pausa hasta que logró dar con ellos. ¿De verdad estaba a punto de preguntarle eso? Qué punto tenia teniendo tantas cosas más importantes que resolver. Pero no, su macho alfa dominante salía a la luz jodiendolo todo.– El tipo del club, ¿te gustaba?




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Dom Abr 14, 2013 7:30 am

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Sia esperó a que él le tendiera la camiseta y cuándo lo hizo la cogió mientras negaba a su sugerencia de Sia esperó a que él le tendiera la camiseta y cuándo lo hizo la cogió mientras negaba a su sugerencia de que le dejara algo de Phoebe, no hacía falta que se molestase, encima que le había permitido estar ahí no iba a pedir algo si no lo necesitaba verdaderamente.—No, me gusta ésta -dijo ella mientras negaba suavemente con la cabeza. Comprobó que él se giraba y ella lo hizo también dejando su abrigo y su bolso en una silla, llevando una mano a su cremallera y bajándola hasta que pudo quitarse el vestido con facilidad y se puso la camiseta, la cuál le llegaba bastante larga y se apoyó en su hombro dándose cuenta de que además olía a él, sonrió suavemente mientras se deshacía de los ganchos de su pelo rojizo sin percatarse de si estaba ordenado o no, guardándolos en su bolso y dobló el vestido dejándolo sobre las demás cosas. Volvió a girarse y le ayudó a quitar la colcha de la cama mientras se sentaba en una de las esquinas mirándole con curiosidad. ¿Por qué costaba tanto aquello? Con el otro tipo había sido tan sencillo como parpadear y ni siquiera ejercía una curiosidad profunda en ella, solamente había sido deseo y ya está. Mientras que con el moreno todo era esperanzador, ni siquiera había estado cerca de besarle y ya sabía que sería lo que probablemente sentiría y que para ella no habría vuelta atrás. Cada contacto era una pequeña tortura y le proporcionaba una sensación que conseguía estremecer todo su cuerpo pero al mismo tiempo no podía deshacerse de eso porque era lo único que tenía, sentía miedo de hacer algo equivocado, no quería perderle, no quería dejarse llevar por sus instintos y estropear su amistad. Sabía que Danny era demasiado libre como para atarse a algo incluso en el caso remoto de que él pudiera corresponderle. No, desde luego no era tarea sencilla.

De pronto él empezó a preguntar, ella intentó responderle que todo seguiría igual mientras los dos pusieran de su parte pero la segunda pregunta le desconcertó mucho. Porque habló del tipo de nuevo. Ella torció el gesto mientras miraba como se apoyaba en su pared y la observaba con atención, esperando a que contestase. ¿Qué se suponía que debía decir? Suponía que la verdad, ni más ni menos.—No lo suficiente como para irme con él. Si hubiera querido me habría quedado.-dejó escapar de sus labios como agua entre las manos, había sido agradable al principio e incluso por un instante no había sentido remordimientos pero todo se había vuelto complicado y él había aparecido en su memoria recordándole lo que hacía. Avisándola de que podía besarse con el chico del club cuántas veces quisiera pero aún así no le quería ni olvidaría al pecoso. Se relamió mientras tomaba aire como si ese gesto le ayudase a expresar todo lo que tenía que decir. Después de todo si él había preguntado y ella había accedido a responder no le quedaba otro remedio, aunque...¿que iba a decirle después? ¿iba a dejar más claro aún que era justo ahí y ahora dónde quería estar?-¿Porque me preguntas esto? ¿Acaso te molesta?-dijo ella con un tono neutro, no de reproche, devolviéndole la pelota, lo más probable era que cambiara de tema sin más y todo quedara allí, hundido en un hoyo invisible por esa dichosa pregunta de la molestia. Quizá aquello le ofendiera o directamente decidiera no decir nada y le entraron ganas de confesar pese a que después tuviera que volver andando a su casa. Díselo. Díselo y ya está. Murmuraban sus instintos como si todo estuviera jodido y no existiera otra salida. Sin embargo esperaría y quizá cometiera la locura de decirlo, después de todo las cosas no podían ser más complicadas.


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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Lun Abr 15, 2013 5:54 pm


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Ni siquiera podía mirarla a la cara. No sabía si era porque aun sentía culpa por montones o porque se resistía a dejar que su mente se fuera hacia ella. Por lo menos quedaba algo de conciencia en él y luchaba por no hacer una idiotez que condenara a la mujer frente. Solo era ella por lo que estaba haciendo aquello, no podría volver a lastimarla y si apartar esto que hace poco había descubierto era la única medicina para no matar lo poco que tenia con ella, pues le valía. Se conocía a sí mismo y sabia cuan poca fe se tenía. No podía tener nada bueno en sus manos porque terminaba destruyéndolo. Y ella era una de las pocas cosas buenas que le iban quedando. ¿Sería capaz de…? Vamos, olvídalo y dejarlo ir, déjala ir. Parecía niño de 5 años esperando que santa se apareciera en navidad. Había sido un idiota integral toda su vida, ¿Qué le hacía creer que ahora, a esa altura de su vida, podría optar a más que solo sexo y una incómoda despedida al día siguiente? Ese era el problema, precisamente. No sabía si podría darle más que eso. Se imaginaba siendo aquel hombre, ese que siempre había estado en camas ajenas solo por el cuerpo y no por el alma, escabulléndose mientras ella dormía sin tener que afrontar nada. Sentía asco de él mismo. Una cosa era querer algo y otra era dar de vuelta ese algo. Muy en el fondo tenia la certeza que de ella no quería sexo, joder, podría hasta hacer una manda de abstinencia si ella se lo pedía, en este caso había otra cosa que necesitaba de ella, algo que solo ella podría darle. Pero las probabilidades de que el jodiera todo eran enormes. Y joder todo implicaba joderla a ella. Eso nunca.

Enfocó su visión en ella. Temía que le dijera que le gustaba el tipo, por lo menos antes de que se comportara como un retrasado. ¿Qué le importaba si el había desaparecido olímpicamente de su vida? Pues, su escusa es que no quería que cualquiera entrara en la vida de ella, el ya había logrado colarse, quizás otro como el haría lo mismo pero sería más destructivo que el.
- Te vi. Estuve ahí mientras bailabas con él, mientras lo besabas y el a ti. – dijo desviando la vista y cruzándose de brazos. Había estado vigilando cada uno de sus movimientos sin siquiera pestañear. Sorprendente, pero en todos sus años de amistad nunca la había visto en ese papel. Besando a alguien, disfrutando de la compañía de otro hombre que no fuera él. Como no tener el ego del porte del Titanic si siempre se creyó el único con peso en su vida – Ibas a salir con el de ahí sí o sí, te gustara o no. Si yo no hubiera estado ahí estarías con el – su voz se endureció un poco recordando un pequeño detalle que por la calentura del momento dejó pasar. El la estaba forzando a beber de su copa. Una de dos, o la quería emborrachar para sacarla del club o su bebida tenía algo que iba a hacer que perdiera su voluntad. Lo había visto muchas veces, incluso peores.

No se esperaba que le hiciera una pregunta de vuelta, de hecho lo pilló volando bajo. La miró abriendo un poco más los ojos. Su mente no paraba de repetirle que le mintiera. La verdad en este caso era peor para ella y abría puertas que debían permanecer cerradas. Pero sentía que la estupidez le estaba fluyendo rápidamente por las venas, sin hacerlo razonar mucho.
- Si, me molesta.- dijo tajante, sin siquiera mostrar señales de duda. Obvio que le había molestado, por mucho que no quisiera, el bichito de los celos se le había metido en su piel después de mucho tiempo. Eso había hecho que el cabezazo valiera oro. Vamos, ahora dile que te molestaba porque ella se merecía algo mejor o por alguna estupidez que ella pudiera maticas y tragarse luego. Su mirada se suavizó un poco y se relajó notoriamente. Estaba tenso de solo pensar en ese HDP -Me molesta verte con otro hombre que no sea yo. – bajó la mirada a sus pies sin saber cómo no tenía ni una pisca de control sobre su lengua. Tenía la esperanza que Sia tomara eso como celos de amigo o algo así, pero su cuerpo, su postura y la entonación que le dio a todo, denotaban lo contrario. Oh Danny, estabas jodido. – ¿Por qué no te acuestas de una vez?, hace frio y tu llevas poca ropa. Además tienes que descansar- apuntó la cama con si cabeza. Si, sí, eso, cambia de tema. A pesar de estar cometiendo un error al dejar que Sia viera un lado más humano de él, ese que estaba a punto de dispararse en la sien para dejar de hablar, no había pasado desapercibida la imagen de la pelirroja con su camiseta sobre su cama. Quería que se tapara para no tener esa imagen tan cerca de él. Era mucha tentación para un solo pobre diablo.




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Mar Abr 16, 2013 3:34 am



GET ME AWAY FROM HERE.
La pelirroja le observó con atención mientras se sentaba juntando la planta de sus pequeños pies y echaba su pelo revuelto hacia detrás. Si hubieran estado en otro contexto apostaba porque debía de tener un aspecto bastante cómico con su camiseta extralarga, el maquillaje difuminado y el cabello enmarañado. Él sin embargo estaba tan condenadamente perfecto que incluso con su postura pensativa y cabizbaja podrías pensar que era un ser excepcional. Solamente tenía ganas de alargar su mano para acariciarle, besarle y mandar todo al demonio. Pasó la lengua suavemente por sus labios en un acto instintivo, solo de pensarlo se le erizaba la piel. Apartó su mirada de él preguntándose cuánto tiempo más lograría mantener esa situación y suspiró intentando no ponerse nerviosa. Si aquello ocurría no lograría parecer natural, se sonrojaría como en innumerables ocasiones y balbucearía como un bebé. Odiaba esa sensación de impotencia. De pronto el silencio se vio roto y ella parpadeó incrédula. La había visto, a ella, retozándose con ese capullo como si fuera toda una experta. Ni siquiera podía mirarle a la cara. No por él si no por ella misma. Porque todo aquello no había sido un deseo irrefrenable si no una vía de escape. Había excedido sus límites sin pensar en las consecuencias. ¿Por qué ahora estaba tan contenida? Ahora que sencillamente haría lo que verdaderamente quería, que solo se tenía a ella misma y a él como freno. Repetir lo que en su mente había pensado unos segundos antes y dejarse llevar. ¿No parecía tan complicado no? En el fondo sabía que por ello tendría que pagar un precio y que podía costarle caro pero debía ser valiente, tenía que serlo. Ella negó con firmeza mientras le miraba fijamente—Si me viste entonces sabrás que me he ido por mi voluntad, porque él buscaba algo de mí que no estaba dispuesta a darle. Eso no habría cambiado si tu no hubieras estado o bueno, quizá lo habría tomado y se habría largado sin despedidas, quien sabe -espetó ella mientras tragaba saliva ligeramente ofendida sin pronunciar la palabra clave por lo que el otro tipo había montado todo aquel espectáculo.

Quizá era tarde para hacerse la digna. ¿Hablaría Danny enserio? ¿La veía en ese momento como una cualquiera que se había traicionado a si misma? Tenía que calmarse y darse cuenta que no todo estaba al alcance de su control, que había cosas que sencillamente no podía preveer porque si no terminaría hundiendo la cara en el colchón y poniéndose la almohada encima. No soportaba esas riñas absurdas, esos reproches. Prefería mil veces que todo estuviera igual que antes que ver como poco a poco iban envenenándose ligeramente sin sacar nada en claro. Pero entonces él dio su razón y si su sorpresa había sido grande ahora superaba límites insospechados, su boca se abrió ligeramente mientras veía como él bajaba la cabeza. No era broma. Lo que decía iba enserio o al menos lo parecía. Ella suspiró mientras cogía su mano suavemente apoyándola en su rodilla, acariciándola con la yema de sus dedos y miró su mano mientras empezaba a hablar, quizá entre los dos las cosas serían más sencillas...más llevaderas. Si él se sinceraba y ella se mantenía callada o mentía darían pasos hacía atrás como los cangrejos. Cogió aire mientras seguía de la misma forma notando como algunos de sus rojizos mechones se movían ligeramente por tener la cabeza en esa posición.—Espera, no descansaré hasta quedarme tranquila. Si no quieres hablar más lo haré yo. -murmuró como respuesta ante aquello de que debía descansar. No pensaba descansar hasta zanjar todo aquello- Seré breve. No sabes cuantas veces me he sentido como tú lo has hecho esta noche, aunque quizá tú lo veas como una tontería. Ni cuántas veces me he preguntado porque...precisamente tú, siendo tan distintos. Sabes que nuestra amistad me importa pero no puedo seguir guardándome esto dentro -explicó ella mientras subía su mirada hasta la suya, profunda y brillante. Por una parte le dolía soltar todo aquello pero cierta sensación de liberación se adueñaba de ella. Cerró los ojos con suavidad mientras acariciaba su rostro con ambas manos y al cabo de unos segundos los abrió mirándole con profundidad. No sabía de dónde habían salido sus palabras ni de si se arrepentiría o recibiría un buen chasco pero no le importó porque se acercó a él, mirando sus labios durante un segundo antes de buscarlos y rozarlos por primera vez, su pulso latía con fuerza y no podía evitar sentir cierto nerviosismo. Le besó suavemente mientras sus manos se deslizaban suavemente por su nuca. El roce de su boca era suave y electrizante y el temor inicial a lo que podría pasar se disipó gradualmente haciendo que saboreara el beso. Si él la apartaba habría valido la pena de todas formas porque era mejor de lo que había imaginado, no sabía de dónde había sacado la fortaleza para hacer aquello pero al menos se iría de allí sabiendo que había hecho lo que sentía.

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Sia O. Bulgákov

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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Sáb Abr 20, 2013 9:07 pm


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Noche · Denis · Sia ·

Pocas veces en su vida el había estado de aquel lado, el de la persona sobria y con la situación en sus manos. Las demás, el solo parecía convertirse en un blanco fácil de joder. Su propia vida ya no estaba en sus manos, sino en las de un ser superior que tenia por hobbie joderle la existencia. Por una vez que fue él quien detuvo todo y no lo comenzó, sentía que algo se le había pasado. Quizás era la sensación de no haberle partido por completo la cara al idiota o porque tenía a la mujer que últimamente lo tenía añorando cosas que nunca podía tener y solo la miraba, sin atreverse a atravesar esa delgada línea en donde su amistad y el deseo se peleaban para no mezclarse. En ese momento solo podía pensar en que hubiera pasado si él no hubiera estado ahí. Sia era una mujer fuerte, eso no lo negaba, pero ninguna mujer podría contra un hombre cuyas intenciones eran malas a toda costa.
-Sia… no lo digo por ti. Te conozco y aunque haya pasado tanto en este tiempo, se que sigues siendo las misma de siempre, pero él… él tenía algo que no me gustaba. Parece del tipo de personas que te fuerza a hacer cosas- le explicó mirándola. No dudaba de los valores de la pelirroja, de hecho, ella tenía la moral de tres mujeres juntas, pero había ocasiones en las que otros tomaban las decisiones por ti y te jodían y duro. – El te hubiera forzado a hacer algo que no quisieras- pasó una mano por su cabello, perdiendo contacto visual con ella. Por mucho que quisiera hacer oídos sordos y ser el peor ciego de la historia, o captaba todo. No podía estar siempre para protegerla. Esta vez había sido cosa del destino, la anterior, aquella noche, fue una recordatorio de la otra cara de la moneda.

Retractarse no era una opción. Ella quería sinceridad, el se la daba, pero a qué precio, eso aun no lo sabía. Si, no había pensado nada antes de hablar, solo soltó aquello dejándolo en manos de ella. Estaba en aquel punto en donde estaba lleno de tantas cosas que las cosas se le estaban desbordando y soltaba absolutamente todo lo que pasaba por su mente. Nunca había tenido filtro, pero asuntos como esos los guardaba bajo siete llaves. Se sentía débil, más de lo que alguna vez se había sentido. Esperaba con ganas que ella solo lo dejara pasar y siguiera sus órdenes. Vamos, es la pelirroja, ¿acaso no la conoces? Frunció el ceño mirándola. ¿De qué estaba hablando? Pestañeó atónito. ¿Se refería a que ella…? No, por favor. Ella era una mujer muy inteligente, no podía caer en los encantos del pecoso y llegar al punto de gustar de él más que como amigos. Buscó su mirada tratando de encontrar la razón en ellos, pero nada de lo que estaba pasando ahí parecía razonable. No encontró la respuesta en sus palabras, sino en sus actos. Cerró los ojos sintiendo la suavidad de sus manos sobre su rostro. Ella estaba alimentando a una bestia enjaulada que no debería conocer el sabor dulce de la fruta o terminaría escapándose. Abrió sus ojos encontrándose con los de ella, notando como se acercaba a él. Su cuerpo se mantuvo rígido, inmóvil, como si ella se tratara de un ciervo y el no quisiera asustarla. “Vamos, dile que se detenga, se pare y se aleje, es pos su bien. Tu todo lo jodes y ella no es para joder” ¿Acaso esa jodida voz no sabía que él estaba consciente de aquello? Si lo estaba, pero… era difícil alejar algo que querías cerca. El silencio entre ellos hiso que la espera fuera más larga. Fueron horas en vez de segundos en el cual pasó del deseo a la acción. La pelirroja rozó sus labios con los de él, creando el primer dulce contacto. Contuvo el aire mientras ella hacía con él. ¿Por qué no la había besado antes? No podía ignorar esa conexión que se creó apenas sintió el calor de sus labios. Mantuvo sus manos a cada lado, apretando sus manos en un puño firme. Se estaba controlando, dejando que ella lo besara a su ritmo y gusto. El beso fue como ella, dulce y suave, más de lo que su torturada mente podía soportar.

Besarlo fue la peor decisión que la pelirroja pudo tomar. La suavidad de ella, que parecía ser innata en cada cosa que hacía, se fue al carajo cuando él tomó sus mejillas y respondió a su beso con una necesidad que le nacía de las entrañas. Sus labios se movieron insistentes, tratando de sacar la mayor cantidad de sabor de su boca. No la estaba dejando respirar y el tampoco lo hacía, pero le importaba un jodido demonio. Era como si sus labios trataran de sacarle de la boca el sentido a todo lo que estaba pasando. Sin darse cuenta, la hiso girar, dejándola a ella contra la pared, aprisionándola entre esta y su cuerpo. Vamos, es Sia, recuerda que no es cualquiera a la que tienes delante de ti. Sus manos se apoyaron en la pared a cada lado de su rostro, insistiendo en devorar sus labios. No se le podía cantar una dulce melodía a un animal salvaje esperando a que se calmara o se durmiera, este no, este rugía y mordía más fuerte. Le tomó toda su fuerza de voluntad para separar sus labios pero apoyando su frente en la de ella. El silencio cayó sobre ellos, solo roto por su respiración agitada.
- No debiste hacer eso… - murmuró cerrando sus ojos, solo… quería saborear ese momento simulando que él no era él y ella seguía siendo ella. Dibujando una sonrisa así imperceptible y frunciendo el ceño con dolor, forzándose a abrir los ojos y mirar a la hermosa pelirroja que había logrado romper esa pared que el pecoso había construido para no lastimarla, para conservarla en su vida intacta. Ambos estaban rotos ahora, ¿Qué más daba?. Sus manos bajaron de sus mejillas a su cuello, acariciando con su pulgar la zona donde su pulso latía acelerado. No podía evitar sentirse como un puma sobre un cordero indefenso. – Pídeme que me separe.- le gruñó él, pegando mas su cuerpo al suyo y a la vez a la pared. Sia no tenía más salida que decirlo en voz alta, quizás y solo quizás él la soltaría. Bajó su rostro al cuello de ella y dejó ahí su respiración. Su cuerpo estaba tenso por tratar de controlarse. Estaba haciendo esfuerzos inhumanos para no ser el con ella y ser un poco más decente de lo que alguna vez fue.- Anda, pídelo.




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Lun Abr 22, 2013 7:53 am

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Habían cosas que eran inevitables. A veces las cosas se escapan de las manos y no tenías ningún tipo de control sobre ellas, como en el caso de la discoteca. Por desgracia no siempre contaba la fuerza de voluntad para escapar de ciertas situaciones y si ese hubiera sido su destino-que el chico la molestase seriamente- hubiera ocurrido. Nadie había dicho que la vida fuera justa ni mucho menos sencilla pero empezaba a pensar que siendo tan complicada ella se encargaba de no hacerla más sencilla. Nunca había sido perfecta-ni lo sería jamás- pero se esforzaba demasiado en andar sobre seguro y en repasar cada uno de sus movimientos antes de actuar. Esa decisión solamente había entorpecido aquello que se le antojaba inevitable. Pero en este caso en el buen sentido. Mentiría si dijera que nunca había pensado en ello pero el miedo a perderle era paralizante. Prefería tenerle como amigo antes que perderle para siempre al cometer una estupidez que podría sorprenderle y hacer que la compadeciera. Esperaba que él no lo hiciera, sería doblemente doloroso para ella justo en ese momento de abrumante sinceridad. Sintió la mano en su cabello cobrizo mientras negaba suavemente, parecía inútil decirle que podía haberse zafado, que ella era dueña de sus actos y decidía qué hacer o qué no hacer. Así que guardó silencio ante aquello, dejándolo pasar. Lo que importaba era que estaba bien, que nada había ocurrido. Decidió hablar de otra cosa, otra más importante y más compleja. Era probable que se arrepintiera de haber dicho nada pero si las cosas se ponían feas podía exculparse con el pretexto del alcohol aunque Danny era tan capaz de leerle la mente con solo mirarla que temía que no la creyese.

En ese momento no importaba, ella era incapaz de guardar las formas un día más. Mientras hablaba observaba su rostro-contraído en una mueca de sorpresa- pero aún así no se detuvo y hizo lo que deseaba hacer mientras el silencio se adueñaba del lugar. Pese a todo el moreno no parecía no reaccionar-quizá por la sorpresa del momento, quizá por otra razón de la que no tenía consciencia- hasta que momentos después notó como él la tomaba de las mejillas e intensificaba el beso, tomando el control. Ella siguió acariciando su nuca con una mano mientras acortaba la distancia entre ellos, sus mejillas ardían ligeramente y empezaba a sentir que le faltaba el aire pero aún así no trató de separarse. Era tanta la necesidad de sentirle que no se dio ese lujo. Sintió como él la hacía girar, topándose con la pared y teniéndolo a él cercano a su cuerpo. Exhaló suavemente mientras su lengua recorría su boca y su mano bajaba ligeramente por su espalda queriendo más contacto. Su boca parecía responder ante la suya a la velocidad de la luz y sus besos suaves se habían tornado tan intensos y frenéticos como una tormenta estival. No parecía haber asimilado demasiado la situación, el estar así los dos de esa manera era algo que jamás pensaría que pudiera ocurrir siendo tan distintos-la razón por la que ella probablemente había terminado prendada como una idiota-, mucho menos que él respondiera de esa forma. Suspiró agitadamente mientras él se separaba diciéndole que no debió hacerlo después de haber enrojecido sus labios. Si antes había tenido una duda ínfima sobre aquello se había esfumado por completo después de ese beso.

Por lo visto trataba de condenarla, ya que a pesar de que lo aseguraba se mantenía cerca, frente con frente con sus manos sobre su cuello.—Quizá no debería, pero lo he hecho porque quería hacerlo. -murmuró en voz baja mientras le miraba fijamente, notando esta vez su respiración en el cuello. Estaba mandándole señales contradictorias. No pudo pensar en parar aquello teniéndolo a escasos milímetros pero había algo en él que parecía torturarle, como si estuvieran cometiendo un error irreparable. Acarició su pelo con suavidad mientras suspiraba ligeramente—No te lo voy a pedir. -murmuró sin más mientras le miraba con atención, estudiando sus movimientos mientras trataba de reprimir una sonrisilla incrédula ante la situación. No sabía que les depararía el futuro si mañana decidirían no hablarse o hacerlo ignorando la situación. Lo que sabía es que ahora algo había cambiado para siempre, a ella le gustaba pensar que tal vez eran buenos tiempos para un cambio. Cerró los ojos suavemente mientras lo sentía en el hueco de su cuello pidiéndole nuevamente que le parase. Estaba loco, le había puesto el caramelo sobre la boca y ahora quería que fuese ella misma quién lo escupiera. Tomó aire mientras volvía a abrir los ojos suspirando suavemente visiblemente nerviosa, si había ocasiones que lo estaba sin hacer nada en esa situación se veía visiblemente incrementado—Si no quieres quédate así sin hacer nada pero no me pidas que me separe porque no puedo...no quiero -murmuró ella mientras dejaba su rostro en su hombro, justo como él, dejando besos suaves en su cuello. Realmente pensaba que él estaba siendo egoísta. Ella se había arriesgado de pleno y él pretendía frenarla; lo mejor de todo es que no parecía que fuera porque él no quisiera, si no por otra razón que ella no comprendía. Tenía curiosidad por saberlo pero era difícil hablar en voz alta lo que sentías, dejar expuestos tus sentimientos y eso ella lo sabía bien así que no le preguntó, si él quería que lo dijera, ella estaría feliz de responderle.


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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Lun Abr 22, 2013 11:29 pm


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Ella era comparable al paraíso. Si, ese lugar donde todos querían llegar, hasta él, pero que pocos tenían acceso, eso no lo incluía a él. Sabia como eran las cosas desde el comienzo, tanto que nunca en su vida se había permitido aspirar a aquello. Sexo, era lo único que un HDP como el podía pedir y lo único que podía dar. No era baja autoestima, por Dios de eso le sobraba, pero era como el hombre manos de tijeras. Tocaba algo y se deshacía entre sus manos. No tenía punto de comparación. Nunca había tenido una simple relación estable ni la quería, pero el pecoso era una bomba de largo alcance, destruyéndolo todo a su periferia. Tenía que declararse culpable y admitir que tenía miedo. Miedo a enamorarse, miedo a encontrar a ese mujer que lo ataría para toda la vida, miedo a que esa mujer pudiera verlo tan profundo que recorrería cada rincón de él con solo mirarlo y sin pedirle permiso... miedo a… a tener lo que su madre y su padre tuvieron y luego perderla sin poder decir o hacer nada. Joder, si, sabía que ahí estaba su talón de Aquiles. Era eso lo que le impedía simplemente recibir lo que Sia le daba. ¿Y si la perdía, si dejaba que ella entrara aun mas en su corazón y después esos mismos hijos de puta aparecían de nuevo y se la quitaban? Hombres como el solo amaban una sola vez, después se iban a la mierda. El había amado a su madre y ahora estaba hecho un completo irreparable desastre. Cobarde, si, lo era y lo admitía, pero la pérdida de un ser querido pesaba en su corazón hasta ese día.

Ella no solo era dulce, también sabia de la misma manera. ¿Cómo había logrado que ella se fijaran en el si cada día veía lo destrozado que estaba? No quería pensar que fuera lastima, ella era mejor que eso, pero no podía pensar en una razón lógica para todo eso. Joder, como no había probado de sus labios antes. Bueno, porque era un completo idiota. La mano de ella en su nuca estaba haciendo maravillas con su cuerpo, relajándolo pero a la vez avivando el apetito creciente hacia ella. Sus mismas manos de a poco parecían pedirle algo que él estaba más que dispuesto a darle. No quería soltar sus labios, no quería dejarla ir porque sabía que ese momento sería el fin. Si la soltaba se sentiría obligado en hacer lo mejor para ella y eso era alejarla. No como antes, no lejanía de presencia, sino de sentimientos. En ese momento estaba en negación. No iba a soltarla ni aunque ella lo dijera. Su cuerpo y sus palabras estaban batallándose por ganar una sobre la otra. Ella manejaba su cuerpo, por lo que esa parte ganaba con creces. La abrazó sin dejar de respirar sobre su cuello. Se sentía tan pequeña entre sus brazos que le provocaba dejarla ahí para siempre proteger. En ese momento solo tenía que protegerla de él mismo. Se volvió un niño cuando solía tratarla a ella como tal. Ella lo doblegaba a tal punto de domarlo. Era la única capaz de eso. Alejar el caballo desbocado y solo dejar un simple caballo manso bajo su mano solo con un par de caricias en su cabello. ¿Estaba mal que quisiera quedarse así, solo así por un par de años?

Quería rogarle, exigirle que lo alejara, pero no podía contra los deseos de ella que coincidían con los de él. Un pobre diablo podía soñar con el cielo de noche mientras dormía. Estaba tan… en casa ahí, abrazándola y dejando que ella supiera con mudas palabras que no podía vivir sin eso. Solo un minuto más y listo. Mentira, el sabia que eso era mentira. Enderezó su cuerpo y buscó su mirada. Sabía que no se estaba dando a explicar bien, joder, era un jodido cavernícola todo el día, hablar de sentimientos se le daba mal, muy mal. Peinó su cabello dejando los mechones rebeldes detrás de su oreja. Siempre hacia esas cosas, pero nunca lo había sentido tan intimo como en ese momento.
-¿Si no quiero? Quiero quererte hasta que no tenga nada más para darte. – murmuró acariciando su cabello, dejando un beso justo donde su mano pasó. Una estúpida sonrisa se le dibujó en los labios al sentir sus besos en el cuello. Vamos, estaba más idiotizado de lo normal. Agradecía que el de nervios no supiera o estaría igual que ella. Eso sí, se sentía un idiota por arruinar el momento intentando apartarla, de una manera muy poco efectiva porque a cada segundo parecían estar más cerca. Sentía que al menos debería explicarse. Puso su mano en el mentón de ella forzándola a mirarlo- A veces hago o dejo de hacer cosas porque creo que te protejo de esa manera. No pude hacer nada por ti con esos extraños, quizás pueda hacer algo con un conocido- le explicó frunciendo el ceño, claramente refiriéndose a él. Se quedó mirando a la pelirroja frente a él, tan pegada que no había espacio donde pudiera construir su barrera. Solo ahora notaba que era tan hermosa que dolía verla. Siempre la había considerado así, pero ahora tenía un brillo especial uno que su ceguera idiota antes no le dejaba ver con claridad. Casi 10 años jugando a la negación absoluta para no ser pescado por el Karma. Chasqueó su lengua rindiéndose ante ella. Tan poco y ya lo volvía nada.– Joder, me vuelves loco. No debo pero quiero-dejó un beso en su nariz y la cargó en sus brazos pasando una mano por debajo de sus rodillas y otra por su espalda. No despegó ni por un segundo la mirada de ella. La dejó sobre la cama tapándola luego con las mantas. El se quitó los zapatos y se quitó parte de su ropa, quedando con los pantalones y una simple camiseta blanca. Rodeó la cama y se recostó a su lado sobre más mantas. Se giró quedando con la vista en ella, rodeándola con uno de sus brazos el cual rápidamente fue a su rostro para acariciar su mejilla - Ya te quiero, el resto va a ser tan fácil que no me voy a dar cuanta cuando ya esté a tus pies. Me va a ser más difícil dejarte ir después.- acercó más su rostro a ella, rogándole con la mirada que tuviera compasión de él. ¿Pero qué hiso el muy idiota? Volvió a acercar sus labios a los de ella, esta vez fue el quien plantó el ritmo suave y lento, dejando ese sabor dulce que nunca daba. El era violento, duro, apasionado hasta agresivo, ¿pero dulce? Nunca. Ella despertaba ese hombre dormido en el, ese que quería querer, quererla a ella.




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Mar Abr 23, 2013 8:02 pm

GET ME AWAY FROM HERE.
Se sentía protegida entre sus brazos. Para ella no hacía falta más, era agradable tenerle tan cerca, con sus manos sobre su rostro de una forma distinta a cómo solían estar; antes quizá era suficiente quererle en silencio pero ahora le parecía una acción tan tonta haberse callado aquello durante tanto tiempo y haber desaprovechado tantos momentos que pudieron ser y por temor no fueron. Ahora parecía querer recuperar todo ese tiempo en esa noche que había sido tan extraña y al mismo tiempo mágica. La hubiera pasado mil veces de nuevo al saber que las cosas terminarían así, nunca exponerse de esa forma le había sentado tan bien. Su propia vulnerabilidad estaba a flor de piel pero él la calmaba con gestos que ella apreciaba, caricias que conseguían calmarla y al mismo tiempo le hacía sentir todo con mayor intensidad. Era mejor de lo que nunca habría podido imaginar, por ella se habría pasado una eternidad entre sus labios pero debían de tomar aire y analizar lo ocurrido por dolorosa que fuera la conclusión. Sin embargo las cosas no cambiaron de rumbo drásticamente, se abrazaron mientras sus manos seguían acariciando su cabello y sus labios rozaban su cuello intentando volver a la calma. Sonrió con suavidad, de manera tonta mientras cerraba los ojos y aspiraba su aroma bajando las manos a su nuca lentamente acariciándole con la yema de sus dedos. Nunca se había sentido así con nadie más, no era cuestión de atracción ni de apego, era una conexión que les unía, algo que simplemente no podía explicar con palabras. No sabía si era amor pero se parecía demasiado. Ellos se querían aunque lo expresasen de forma distinta, la pelirroja nunca había sido clara a pesar de saber con más seguridad que le necesitaba verdaderamente-más de lo que se necesitaban los amigos propiamente dichos- y que no podía soportar imaginar la idea de que decidiera sentar la cabeza con otra y la dejase en el olvido. Él era un mundo inexplorado para ella al igual que sus pensamientos pero algo de lo ocurrido esa noche había dejado entrever le preocupaba mantenerla a salvo más de lo habitual. Había sentido a veces tensión entre ellos-de esa que se palpaba en el aire- pero no había sabido nada con seguridad hasta hoy, probablemente esa percepción era mutua.

Ella sonrió al escucharle mientras le miraba de frente notando como él subía su mentón, escuchándole atentamente. Respiró pausadamente mientras su sonrisa se ensanchaba a medida que él hablaba. No quería que él dijese algo porque se siéntese obligado pero sus palabras sonaban tan naturales, tan reales. Se mordió el labio ligeramente mientras le miraba fijamente recorriendo su rostro con una de sus manos, susurrando como si estuviera confesándole un secreto.—Quiéreme entonces, si tú quieres prometo hacer lo mismo -murmuró riendo con suavidad mientras pasaba su pulgar por su mejilla, nariz y boca dejándola caer después de un rato- No te culpo por lo que pasó, es pasado y eso no se puede cambiar...no pienses en eso. Siempre me he sentido protegida a tu lado así que no cargues con eso porque...no fue por tú culpa -dijo mientras tragaba saliva suavemente, era doloroso recordar aquello pero era verdad, él no era el culpable ni mucho menos, hizo lo que pudo. De pronto hizo que ella riese suavemente al notar como la cogía y la dejaba sobre la mullida cama, tapándola con las sábanas sin despegar los ojos de ella. Era una sensación que la llenaba por completo, el sentir su atención centrada en ella ese brillo en sus ojos tan distinto que inundaba su profunda mirada. Ella no podía dejar de mirarle ni un instante como si tratara de guardar cada acción en su memoria y conservarla por siempre. Se sentía como en una nube, sintiendo lo que pasaba a su alrededor de forma vehemente pero inconsciente al mismo tiempo. Apoyó su cabeza de lado en la almohada mientras suspiraba suavemente antes de volver a encontrarse con su rostro frente a ella. Dejó sus manos en su espalda mientras él la rodeaba con sus brazos mirándole intensamente, creía en sus palabras porque sabía lo mucho que le costaba decirlas. Solo esperaba no equivocarse, porque ahora dolería mucho más si ese era el caso suspiró mientras sonreía ligeramente manteniendo la mirada—No puedo creer que estemos así los dos...no quiero que te alejes nunca. -confesó mientras le miraba acercándose hasta sus labios, ellos dos que se habían conocido siendo un par de niños inocentes que habían pasado tanto tiempo juntos, se habían enfadado y reconciliado e incluso habían cambiado hubieran pasado por tantas cosas manteniendo ese vínculo intacto, no sabía en qué momento había dejado de pensar en él como un amigo pero había sido mucho, había callado demasiado tiempo algo que oprimía día tras día—Te quiero tanto. -murmuró en un susurro sintiendo que no podía decir nada más claro que eso mientras seguía sonriendo con cierto nerviosismo pero igualmente contenta, sintiendo como la acercaba de nuevo a sus labios besándola ésta vez con inmensa dulzura. Cerró los ojos mientras seguía el beso lentamente, saboreándolo mientras acariciaba su espalda por debajo de la camiseta con suavidad aproximándose a él, sintiendo como su piel se erizaba a medida que el beso se iba alargando ¿Cómo podía haber soportado tanto tiempo sin tenerle? Ahora que ya había probado sus labios se sentía incapaz de deshacerse de su contacto, lo deseaba más que nada.

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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Sáb Abr 27, 2013 2:20 pm


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Entonces, ¿qué hacia un condenado a muerte cuando por error le abren la jaula en la cual estuvo preso por tanto tiempo que su barba llega al suelo? ¿Cerrar la reja por delante o por detrás de él? El había salido corriendo dejando una estela de su ser detrás de él. No era idiota, lamentablemente era condenadamente inteligente y sabía aprovechar lo poco que la vida le daba. No se privaba de nada, si quería pecar lo hacía y mostrándole su dedo medio a aquel ser superior que lo miraba. Ahora era una de esas ocasiones. Sabia a la perfección que aquella mujer que estaba entre sus manos, esta que le hacía sentir un calor diferente en su cuerpo y en una parte diferente a la común, esta que lo derretía con su dulzura sin la necesidad de seducir a la fiera, sino al hombre, esta que le había abierto la jaula por error, no era suya. Joder, ese macho dominante dentro de él le pedía a gritos marcarla con su nombre, así se aseguraba que nadie se le acercara. Si no era suya no era de nadie. Era un egoísta de los peores. Pero ella tenía aquella llave que podía dejarlo tanto libre como prisionero de ellos dos. Un hombre podía soñar, pero el pensar en ellos dos juntos era fantasear como niño de 5 años en espera de santa el día de navidad. Pero estaba ahí, convirtiendo la ficción en realidad. La quería, joder nunca mentiría con algo así. Nunca usaba esa palabra, las mujeres que se metían con el sabían que solo obtendrían una sola cosa de él y estaban de acuerdo, pero Sia no calificaba para incluirla en ese grupo, la pelirroja había encontrado la manera de meterse en su corazón durante todos esos años, haciéndose un espacio permanente, tanto que el nunca notó cuando comenzó a quererla de otra manera. ¿Qué tenia de especial esta pelirroja que rompía sus esquemas de no involucrarse de mas con una mujer? Ella le hacía querer ser un mejor hombre. No lo seria, no cambiaria, pero le hacía querer ser mejor para ella.

Sus palabras eran como bálsamo sobre su torturada alma. Quererla y que lo quisiera de vuelta. Tan simple pero a la vez complejo. ¿Cómo quererla sin lastimarla? No sabía cómo no dañarla. Quería decírselo, advertirle que él no se merecía nada de lo que ella pudiera ofrecerle, pero esa parte de él, esta que antes de esa noche había estado dormida, le impedía alejarla por completo. Vamos, era su mejor amiga, casi como un miembro de su familia, debería estar protegiéndola y no haciendo que caminara sobre la arena movediza.
- No digas eso- murmuró apenas atrapando su mano que hacia recorrido su rostro y dejando un beso en esta antes de dejarla ir. Era una tortura escucharla diciéndole aquello. Era como si le dijeran a un moribundo que iba a vivir una larga y buena vida. Negó varias veces. Dijera lo que dijera, no podía evitar sentirse culpable por no poder cuidarla aquella noche y las noches siguientes a esas. Alejó ese momento de ellos. Sabía que había sido la piedra en el camino de ellos, pero esa noche no era para torturarlos sino para sanar aquella herida.

Apenas la miró en su cama, apagó un interruptor en su cerebro, este que le pedía hacer lo racional y lógico. El prisionero liberado por error necesitaba de ella en ese momento, tenerla cerca aunque fuera solo por una noche. Sus manos bajaron hasta la espalda de ella por debajo de las mantas y tiró de ella para juntarla más a él. A él aun le costaba entender como no habían estado así antes. Oh claro, porque el andaba follándose a toda mujer viva sobre la tierra.
- Yo tampoco quiero alejarme- su tono de voz dejó un claro “pero” en el aire, el cual cayó porque sabía que si decía en voz alta que él era un jodido idiota la iba a alejar y necesitaba su cercanía tanto como respirar. Observó los rasgos finos de su rostro con más detención. Era tan familiar para él, pero en ese momento comenzó a ver cosas que sus ojos antes ciegos no veían. Era como tener una mujer extraña frente a él pero como si la conociera de otra vida. No pudo evitar sonreír como idiota ante sus palabras. Sabía que ella lo quería y viceversa, pero escucharlo de sus labios y en ese contexto, hinchaba su corazón, esta cosa que no solía usar seguido. – Anda, dilo de nuevo. Quiero escucharlo una vez más. Y espero que no me quites la satisfacción de ver cuán nerviosa te pone decirlo. – recorrió con la punta de sus dedos la curva de su sonrisa notoriamente nerviosa antes de hundirse como un naufrago en sus labios. Por fin logró encontrar algo que no le era familiar en ella. El sabor de sus labios. Era nuevo, algo que comenzaba a gravar en su mente para cuando volviera besarla no tuviera ni que abrir los ojos para saber que era ella quien estaba entre sus brazos. No podía dejar de buscar aquel sabor, insistiendo de manera lenta a sus labios que se lo dieran. ¿Por qué se estaba comportando como un animal amaestrado, manso? Ella le daba calma, esta que había abandonado su cuerpo hace muchos años. Nunca había disfrutado un beso tanto como en ese momento. Se estaba demorando en cada movimiento, hasta su lengua fue de a poco provocando a la suya para que la siguiera la batalla. Su mano acaricio su mejilla en lentos movimientos. Era como si él estuviera actuando en cámara lenta. Fue bajando su mano hasta llegar a su hombro y tomarse con las mantas. No pudo resistir la tentación de moverlas y meterse a él dentro de estas sin detener el beso. Ahí se dio el lujo de poner una mano en su espalda y pegarla a él lo más que pudiera.

Siseo contra sus labios al sentir la tibia mano de ella en su espalda. Vamos, no seas un crio, era solo su mano y en su espalda, nada más. Era extraño pero cada cosa que ella hacia se multiplicaba por cien. Un beso eran como miles, una caricia como si le pasaran fuego por su piel. Se separó de sus labios, sin abrir aun sus ojos.
- Joder, Sia… no me des mas porque no voy a marcar limites. – le advirtió abriendo sus ojos, topándose con tu rostro justo frente a él. No se cansaba de mirarla, fascinado con esta nueva mujer que le habían puesto delante. Era exactamente la misma niñita que siempre había querido y cuidado, esta que parecía ser una de los actores principales en la historia de su vida, pero que ahora tomaba un papel adicional.- Puedes darle agua a alguien sediento, pero si le vas dando más, nunca sabrá donde detenerse y seguirá pidiendo más. ¿Quieres que te ruegue por otro vaso de agua o que tome sin permiso la fuente completa?





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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Dom Abr 28, 2013 10:37 am

GET ME AWAY FROM HERE.
Su mente y su cuerpo eran dos mundos enfrentados que empezaban a rendirse a sus impulsos. Si estuviera guiándose por el raciocinio habría puesto distancia entre ellos mientras se convencía de que lo más probable si se dejaba llevar es que ambos salieran de allí heridos. No de refilón, si no con una de esas heridas que tardaban mucho tiempo en sanar y que con el tiempo y la suficiente insistencia volvían a sangrar como el primer día. Pero su cercanía le nublaba la mente, no podía evitar responder a sus besos y mucho menos podía alejarse de allí sin más. Quizá esa era la solución después de todo. Salir corriendo antes de que el daño fuera irreparable. Pero no, ella empezaba a decir cosas sin sentido, reales, pero tan destructivas en sus manos si él llegara a querer perjudicarla. Se sentía como si estuviera desnuda y él tapado de pies a cabeza, era una sensación extraña y agridulce, entre temor y satisfacción. Lo primero porque temía perderle más que a nada en el mundo, temía que sus palabras hicieran que él pusiera un alto terminando con su amistad-la cuál apreciaba más que nada aunque ya no pudiera ocultar lo que sentía- y salir perdiendo en aquella situación sin poder volver al punto de partida y lo segundo porque nunca había pensado que sería capaz de ponerse frente a él y decirle todo lo que le había dicho. Suspiró suavemente mientras le miraba perdiéndose en sus ojos, sus manos recorrían su torso con la misma seguridad que si lo hubiera tocado cien veces y aún así se sintiese como la primera. Oyó como él pedía que no dijera nada y se mantuvo en silencio, torturándose ligeramente, necesitaba que él hablase. De veras que lo necesitaba pero no podía pedirle algo que sabía que le costaba demasiado. Conocía a Danny demasiado bien como para saber que él sabía expresarse mejor con acciones que con palabras, era ridículo pensar que ella sería la que lograría que él expresase lo que sentía en ese instante con palabras como lo era afirmar que podía mantenerlo a su lado desde ese mismo instante. Él era más libre que ellos dos juntos, no se debía a nada ni a nadie, tan capaz de hacer lo que se le antojaba sin pensar en las consecuencias. Lo había conocido así, lo quería así y no quería cambiarlo, pero era bonito pensar que ella le importaba una cuarta parte de todo aquello. Era bonito pensar que quizá algún día con el tiempo, ellos podrían tener un futuro. Lo increíble de ello era que lo tenía muy claro, sabía que él no iba a prometerle la luna y esperaba que no lo hiciera si no pensaba cumplirlo pero aún así-teniendo la certeza de que podía salir dolida- se mantenía a su lado, disfrutando de su tacto y sus labios, sabiendo que en cualquier momento podía perderlos.

Sintió como la distancia se acortaba entre ambos y ella le escuchó mientras echaba su pelo corto hacia atrás dejando que sus mano se deslizasen por su cuello con suavidad sonriendo tímidamente mientras remugaba suavemente por su petición, soltando una pequeña risilla—¿El qué? -preguntó mientras alzaba una ceja y seguía riendo de la misma forma hasta cesar su risa poco a poco, manteniendo las manos en su nuca con suavidad. Él lo sabía perfectamente aunque el tono que había empleado para sus palabras era distinto al que acostumbraba, realmente le había salido del alma. Lo sentía así—Sabes que te quiero -volvió a repetir mientras le miraba de frente, hablando con seriedad aunque con ese deje de nervios que solía caracterizarla cuándo hablaba de esos temas tan delicados y segundos después volvió a perderse en sus labios. Quería dejar huella en ellos, quería cerrar los ojos y acordarse de ese dulce contacto hasta que una amplia sonrisa no pudiera evitar asomarse en su rostro. Sus besos seguían siendo dulces y cuidadosos, se sentía protegida, como si todos sus sentidos se focalizasen solo en sentir el beso, en dejar que sus manos se perdiesen en su cuerpo y al mismo tiempo eran adictivos y letales, como comerse un dulce en mitad de una dieta. Ella simplemente se dedicó a sentir sus caricias, dejando que las yemas de sus dedos bajasen a su torso mientras sus bocas seguían unidas, explorándose mutuamente. Su lengua rozó la suya con suavidad mientras la intensidad del beso subía poco a poco haciendo que su mente se evadiera sin pensar en nada más que ellos dos, ahí, justo en ese instante. Sus cuerpos estaban unidos como imanes que se atraían por muy opuestos que fuesen. Ni siquiera se percató de que estaban bajo las sábanas ni de que podrían estar en un punto sin retorno. ¿Habrían llegado a un punto en que ya no había marcha atrás? Justo cuándo empezó a preguntárselo, él se alejo ligeramente y empezó a hablar mientras ella tomaba aire, aún acariciándole con suavidad.

No quiero que mañana no podamos ni mirarnos a la cara porque esta situación sea rara. Sé que no puedo reclamarte nada ni quiero hacerlo pero ahora nada va a ser igual. ¿Y sí empeoramos más las cosas? -preguntó ella en voz baja mientras dejaba que saliera un suspiro de su boca. Sabía que no se estaba traicionando a sí misma porque le quería verdaderamente y le conocía lo suficiente pero era eso precisamente lo que la hacía dudar. ¿Porque no podía simplemente dejarse llevar como hasta ahora y punto? Ella parecía complicarlo todo solamente porque temía que al día siguiente despertase dándose cuenta de que había algo que se le había escapado de las manos. Ellos eran amigos, mejores amigos, no iba a joder eso por una noche que no le garantizaba el que pudieran conservar esa amistad ni tampoco se sentía tan importante como para que él renunciase a todas sus ventajas por ella; algo que no le iba a pedir porque la respuesta podría ser dolorosamente punzante. Eso la frenaba para lanzarse al abismo y perderse, aún sabiendo que ese abismo en particular se antojaba mil veces mejor que el paraíso, de todas maneras sí podía pedirle algo.—Yo no te pido que digas nada, solo...prométeme que no me harás daño, por favor -murmuró ella mientras le miraba atentamente, odiaba sacar esa parte de ella, ¿adónde quedaba su positividad? cuándo se trataba de él andaba sobre la cuerda floja, como si algo en su cabeza le dijera que ella no era de su tipo y que probablemente le decepcionaría, como si supiera que después de todo quizá les llegaba un periodo de duda e incertidumbre por lo ocurrido. Esperaba que él supiera a que se refería, algo que iba más encaminado al terreno emocional. Ella tenía deseos al igual que él, quería todo y más, pero no a cualquier precio. Necesitaba que al menos lo intentara porque si no ella sufriría y eso era una de las cosas que más temía.—Prométemelo solo si lo crees de verdad. -repitió intentando no parecer titubeante con sus palabras, no quería coaccionarle pero no sabía si podría estar completamente segura de seguir si él era incapaz de decir que sí aunque después de su comportamiento ¿de verdad pensaba que iba a poder parar después de todo si él no pudiera prometerle nada? Eso lo sabría cuándo él hablase, desde luego sencillo no iba a ser después de todo, de momento solo podía limitarse a observarle y esperar a que se pronunciase. Ambos eran distintos aunque nunca se habían mentido a la hora de la verdad, podían esquivar ciertas cosas, ocultarlas pero nunca se habían dicho algo que no era cierto a la cara. Esperaba que no empezasen ahora.

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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Sáb Mayo 04, 2013 2:14 am


Get me away from here
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Si pudiera pagar por mantener ese instante congelado, ahí, solo ahí los dos juntos sin enfrentar la realidad, daría hasta el último de sus ahorros. La pelirroja era una fuente interminable de aquello que un hombre como el solo podía ver en parejas ajenas. Desde niño que no se permitía soñar con algo inalcanzable. Estaba ahí, en sus manos, pero no era suyo. No podía hacerse el ciego por mucho tiempo, el no serbia para solo estar abrazado a una mujer, casi pidiéndole que lo sacara de aquel pozo que se lo estaba tragando. Estaba programado para ser un desastre, un hombre que iba vaciándose con los días, hasta solo dejar la piel. Todos podían cambiar, ¿no?, ¿él podría? Sia le provocaba granas de responder un gran si y mostrarle su dedo medio al destino. Cerró sus ojos unos instantes, dejando que el bálsamo de sus palabras corriera por su cuerpo. Temía caer rendido ante su mano que con solo un par de caricias sobre su cabello logró evocar a Morfeo.
- Lo sé- abrió sus ojos mirando a la pelirroja fijamente. No podía dejar de mirarla. Era como ver nuevamente una pintura y por fin captar la intención que le había dado el artista. Estaba tan claro ahora que se sentía como el idiota más grande del mundo. – Pero no me voy a cansar de escucharlo.- susurró como acto reflejo ante el silencio que los rodeaba. Esta vez fue el a su cabello, acariciándolo con lentitud y cariño, queriendo espantar ese nerviosismo que le sentaba tan bien. Quería que confiara en el, que sintiera al igual que el que estaba en un lugar seguro, por lo menos quería regalarle aquello por una noche. No sabía que ocurriría mañana, no sabía si so propia naturaleza lograba joder todo lo que estaba ocurriendo esa noche, pero si sabía que mientras estuviera en sus manos, mientras estuviera sobrio, ella seria tratada como una princesa. Cada parte de su cuerpo estaba concentrada en aquello, en especial su boca, quien no paraba de besarla, disfrutando de su respuesta. Pero tuvo que parar y dar algo así como una advertencia. No estaba acostumbrado a aquello, a tener a alguien por el cual te preocupabas más que por tu bien propio. Habían otras personas en su vida por las cuales cuidaba, pero Sia le creaba esa confusión de querer intentar algo nuevo, esto que se estaba privando.

Frunció el ceño escuchándola. No podía ser más sensata. El tenía el mismo miedo, pero se había embobado momentáneamente. El estaba de a poco siendo este tipo que solo tomaba y daba simplicidad, satisfacciones básicas y primitivas. Tenía que dejar de pensar con su… Tenía que comenzar a ocupar su cerebro. Suspiró sonoramente, acariciando su mejilla con su pulgar.
- Tienes miedo – dijo relajando su ceño. No era una pregunta sino una afirmación. Ella le estaba gritando prácticamente que todo aquello le estaba asustando. No era para más, estaba arriesgando una relación de años. - Joder yo también. –confesó casi como volviendo a respirar después de horas. No le iba a mentir, no iba a empezar ahora con esa mala costumbre. Todo aquello le causaba un terror que ella ni se imaginaba. Temía romper a la chica dulce que tenía entre sus brazos. Temía perder a la única mujer que lo quería desde siempre, pese a ser un completo HDP que había ignorado el hecho de que ella sentía algo más por él. - Me mataría el alejarte- volvió a arrugar el entrecejo con dolor, como si se estuviera anticipando a la herida. Joder, conociéndose, haría algo para lastimarla. Quizás no consciente, pero lo haría. -Te diré que vamos a hacer. Sé que va a sonar extraño de mi parte, pero vamos a ir tan lento como tú me lo pidas. Hoy me limitaré solo a besarte, abrazarte, pretender que me voy a quedar dormido para que tu duermas y después voy a mirarte dormir por un rato hasta que caiga rendido como tú. Mañana si te parece extraña la sensación de haberte besado con tu mejor amigo, no volveremos a hacerlo. – dijo sonriéndole con una calidez extraña en el. No podía responder por el mañana, pero si podía por el ahora y ahora la quería a salvo de cualquier cosa, incluso el mismo.

Su petición le provocó un dolor justo sobre su pecho. Fue un enorme balde de agua fría. No era tonta. Puede que fuera su mejor amiga por tanto tiempo que ya había perdido la cuenta y que tratara de protegerla de aquel mundo que el adoraba, pero ella aun así sabia a la perfección la mierda que el podía llegar a ser. Vamos, que ella lo había visto borracho, llegar en la mañana de quien sabe dónde, oliendo a una mujer que apenas recordaba. Por un momento se quedó sin saber que decirle. Quería levantarse e irse, terminar todo antes de que pudiera comenzar. Era lo más cuerdo. Dejar ir a la mujer secuestrada antes de que te encariñaras y le fuera imposible matarla con tus propias manos. Le tomó unos segundos adicionales responder luego de su nueva condición a su petición.
- Lo siento, no puedo prometerte que no te lastimaré, pero sí que nunca te mentiré. Y que siempre estaré para ti. – dijo tratando de sonar lo más sincero que podía ya que lo estaba siendo. Podía ofrecerle mil y una cosa que de seguro no podía darle al final de cuentas, pero solo tenía para darle lo que ahora le estaba dando. Desearía tener más o esforzarse por sacar más de la nada, pero no confiaba en sí mismo. En ese momento se sintió poca cosa. Como si fuera a jugar póker con las grandes ligas y solo tener un mísero dólar para apostar. Aun así le había dado aquel dólar a Sia, eso y unos más que no sabe de dónde robó. Aun no sabía cuando le duraría aquel monto pero lo estaba disfrutando. Tenerla segura entre sus brazos no tenia precio, aunque mañana ella decidiera alejarse de ese modo, ese mas allá de la amistad, habría valido cada centavo - Lamento no poder darte más. Tú te lo mereces.- le susurró dejando un beso en la comisura de sus labios y apoyando nuevamente su frente contra la de ella, pasando un brazo por la cintura de ella para atraerla aun más si fuera posible. Si ella quisiera alejarse en ese momento, si ella tuviera un momento de cordura eh hiciera lo correcto, no la dejaría ir tan fácil. - ¿Quieres dormir ahora?




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Mar Mayo 07, 2013 2:38 pm

GET ME AWAY FROM HERE.

Su expresión se torció ligeramente mientras le miraba frente a ella, era extraño estar frente a él y decirle todo lo que le había dicho mientras sus labios se encontraban. Para ser sincera todo era extraño, demasiado sorprendente como para que pudiese encajarlo en cuestión de minutos. No sabía cuántas veces había pensado que aquello pudiera ocurrir, mentiría si dijera que no, caer en sus brazos se antojaba tan fácil que por un momento deseó perderse y no encontrarse nunca. Deseó soltarse el pelo y olvidar a su razón, como él mismo hacía, viviendo la vida a cada instante. Pero no estaba en ella ni en su esencia, no podía pretender ser alguien que no era y esa noche era la prueba irrefutable de ello. Ella no era una santa pero tampoco simpatizaba con el caos, hasta ahora parecía tener consciencia de como actuar en las situaciones difíciles pero empezaba a tambalearse como una niña asustada y sin quererlo caía en aquello que odiaba. No quería ser salvada siempre, ella quería salir de la situación por sí misma, sabiendo que no tendría ningún problema, que era fuerte, pero hoy había mostrado su debilidad por completo. No solo en el incidente de la discoteca si no ahora mismo, se sentía frágil y pequeña pese a que él la estuviera cubriendo con sus manos. Suspiró suavemente mientras sus ojos le miraban decidiendo que lo mejor era escuchar a su cuerpo antes que a su mente, dándose cuenta de que no existía más barreras de las que se ponía ella misma. Por miedo. Y cuándo oyó como él mismo le decía lo que ya sabía parpadeó confusa, como si le hubiera leído la mente. Siguió dejando sus caricias en la nuca del moreno mientras recibía las suyas como si su cuerpo las tuviera grabadas y las recordase cada vez que sus dedos la rozaban y se quedó en silencio ante lo que decía.

¿Qué podía decir? Claro que tenía miedo. Estaba aterrada. Aquellas cosas nunca solían salir bien y le costaba dar con algún ejemplo que dijera que si; ella no tenía la seguridad de saber encajar lo que podría ocurrir en el futuro ni de evitar que las cosas se quebrasen de forma irreparable y mucho menos de evitar perderle. Escuchó sus palabras y realmente agradeció que saliese de él decirlas, se sentía respetada por él, no es que no quisiera más-y ahí estaba su debate interior entre la metáfora de soltarse el pelo o dejárselo bien apretado- en realidad lo que ella no quería era precipitar las cosas, moverse por sus instintos y pagar caro por ello, si ya resultaría extraño al día siguiente habiendo compartido solo besos, ¿como sería si pasase algo más?. No pudo evitar sonrojarse ante el pensamiento. Pasó ambas manos por su rostro como si de esa forma bajase el color de sus mejillas con más rapidez y se tomó unos segundos antes de dejarlas caer y responderle.—Está bien mientras tú estés de acuerdo. -murmuró sonriendo suavemente y apoyó su cabeza en su pecho escuchando su latir mientras su mano se paseaba por su brazo con inmensa suavidad—Porque pienso tomarte la palabra y es probable que acabes harto de tenerme pegada a tu lado. -dijo incorporándose ligeramente mientras fruncía sus labios mirándole durante unos instantes y sintiéndole más cálido que antes, podía asegurar que le contagió las ganas de sonreír porque reaccionó de manera automática—Seguro que te cansarías antes que yo. -bromeó como si pudiera manejar aquella situación hipotética si llegara a pasar y dejó un beso en su nariz repartiendo más alrededor de su rostro hasta que paró, volviendo a su postura anterior en la que sus ojos se topaban de frente sin ningún tipo de impedimento. Esta vez suspiró entrecortadamente al oírle porque sus palabras eran sinceras y cortantes, tanto que hasta una estacada le habría dolido menos. Pero ella había pedido la verdad ante todo y ahí la tenía, él no podía jurar algo que no podía cumplir y ella tenía que ser prudente. Porque de esa forma si salía herida tan solo sería su culpa, él ya la había puesto sobre aviso.

Bajó la mirada mientras le escuchaba hablar sintiendo cierta sensación de impotencia que le recorría por dentro y asintió con suavidad sin decir más. Después de todo no sabía que responder ante eso, solamente podía agradecer su sinceridad y guardarle la palabra ante lo que sí que había prometido, que al menos no era nada, él podía haberse excusado y haberle prometido el mundo o por el contrario negarle el poder ofrecer cualquier cosa, algo que sería sin duda lo más sencillo pero aún así no le había mentido. Al menos eso no cambiaría—Sé que eres sincero. En eso puedo estar muy segura. -aseguró mientras le miraba dejando una caricia en su rostro manteniéndose en silencio y negó suavemente quitándole importancia a ese hecho-de que ella teóricamente merecía más que eso, ¿lo merecía? No le importaba, solamente quería saber la verdad por cruda que fuera—Ya está, no vale la pena pensar en eso. -se acercó a él suavemente y dejó un beso en sus labios, más anhelante que los demás, como si quisiera acordarse del sabor de su contacto antes de olvidarlo irremediablemente, como si mañana no fuera posible repetirlo de nuevo y en el caso de que sí lo fuera existiesen factores externos que hacían que las cosas fueran diferentes. Se separó suavemente mientras sus frentes se juntaban con delicadeza y ella se renegó a soltarse, no podía hacerlo después de todo, su cuerpo era como un imán que la tenía inducida bajo su eje magnético pero después de saber todo lo que sabían no podía hacer más, no sería justo para los dos aunque eso no cambiara lo que sentía. Se cubrió con la sábana apartando su pelo de la almohada—No lo olvides -dijo ella en un tono ligeramente susurrante refiriéndose a todo y nada en concreto, decidiendo que él se quedase con el recuerdo que quisiera verdaderamente. Hoy había sido un día caótico y agotador pero hermoso en cierta manera y estaba segura de que ella no lo olvidaría. Dejó que sus manos le rodeasen suavemente mientras sentía las suyas en su espalda y cerró los ojos intentando descansar sintiendo la calidez que desprendía.



Última edición por Sia O. Bulgákov el Vie Mayo 24, 2013 7:44 am, editado 1 vez
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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Vie Mayo 17, 2013 8:33 pm


Get me away from here
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Si se miraba como una persona ajena a él mismo, ni se reconocería. Sabía que tenía ese encanto natural y para nada forzado con el cual conseguía la mayoría de las cosas que quería. Una sonrisa, un par de frases inteligentes y listo. En este caso quería a Sia, necesitaba algo de la pelirroja que ni el sabría ponerle nombre. No era sexo, no era algo tan superficial y carnal como aquello, pero era otra cosa que de seguro si insistía con fuerza lo obtendría. En algún momento de toda esa caótica situación dio un paso hacia el lado. No quería que ella fuera como cualquier otra, no quería obtener el mundo entero en una noche y a la siguiente pretender que seguían siendo solo los mejores amigos de siempre. Joder, hasta sabia que tendría miedo si ella le diera aquello en sus manos y sin rodeos. Era una extraña mezcla de sentimientos. Se sentía como un hombre atrapado por años en un pozo. Necesitaba ayuda pero temía recibirla. Ella era una cuerda, su preciada cuerda que siempre había tenido entre sus manos, pero nunca la había escalado ya que sabía que el otro lado había demasiada luz para sus gastados ojos. Nunca se había imaginado a el mismo siendo feliz y sabia que si subía por ella, habría algo parecido a aquello.

Nuevamente y al parecer su nueva costumbre, sonrió como tarado al verla sonrojarse. No es que se estuviera enterando recién de lo hermosa y dulce que era ella, era de todos menos ciego, pero tenerla así de cerca le dejaba a preciarla desde otro ángulo… le permitía soñar. Se apoderó de sus mejillas cuando ella las soltó, acariciando la mas cercaba a él con el dorso de su mano, queriendo que ese rosado color en medio de su piel pálida perdurara.
- Yo hago lo que sea para que tú estés bien. – le murmuró acunándola en su pecho, dejando un largo beso en su cabello. Sonrió a pesar de que ella no pudiera verlo- Ya te aguanté por unos 20 años. ¿Qué mas serian una vida entera? – bajó su mirada a ella tornando su sonrisa y sus ojos mas cálidos, como si quisiera darle otra intención más profunda a sus palabras. Cerró sus ojos dejando que sus besos lo bañaran. Si seguía así sería él quien se quedara dormido primero gracias a la sensación de paz que ella le daba- ¿Cómo pretendes que me canse de esto antes que tú? – abrió sus ojos encontrándose nuevamente con ella frente a él.

Eso fue rápido. Pasó de sentirse poderoso a él pedazo de HDP que realmente era. Ella podía hacer soñar con que el podía ser diferente, pero el mismo se bajaba a la realidad. No quería hacer promesas vacías, pero tampoco le hacía gracia ver como su nombre no tenía ni un peso. Era la mitad de un hombre y esa mitad sabia que por mucho que quisiera ser un caballero con armadura para Sia, solo le iba a alcanzar para el malo, este que quemaba aldeas y secuestraba princesas para follárselas luego. Suspiró con pesadez, cansado de camino que el mismo se había hecho. Le costaba hasta mirarla a los ojos. El sabía que era y obviamente ella también, pero era la primera vez que le tocaba decepcionarla a ella al no poder darle lo que necesitaba. No subió su mirada hasta que sintió sus labios en los de él. Sintió un nudo en su estomago al saborearla, como si sus labios quisieran darle algo que ella no quería decir en voz alta. Era como si ella le estuviera dando un último beso. Abrió sus ojos frunciendo levemente el sueño. No quiso decir nada, solo… calló. Se quedó mirándola por quien sabe cuando tiempo. Le agudó a cubrirse mejor con la sabana, sin impedir que sus cuerpos tomaran mucha distancia. – Nunca- respondió a sus palabras. Como podría olvidar todo aquello. – Ahora duerme- le ordenó en un susurró aprisionándola en sus brazos, no sin antes estirar su mano para apagar la luz de la mesa de noche. – Estaré aquí mañana cuando despiertes- dijo con un tono un tanto somnoliento. De un momento a otro había comenzado a sentir un enorme peso en su cuerpo, como si hubiera corrido una maratón. Acarició el cabello de ella incitándola a dormir. Ambos debían dormir. No fue hasta que ella se quedó completamente relajada contra el que se permitió cerrar sus ojos y dejar que el sueño, el mejor desde mucho tiempo, se lo comiera.

Aunque sabía que apenas estaba quedándose dormido. Sintió una fuerte luz en sus ojos. ¿Acaso había imaginado que había pagado la luz o era Sia quien se había levantado y prendido la luz? Quiso hablarle para preguntar qué pasaba pero sintió un repetido escozor en su garganta. Se llevó la mano a su garganta sintiendo apenas una marca de quemadura, como si se hubiera raspado. Como si le taladraran la cabeza con información recordó todo. El jardín, un grupo de tipos de negro, el tratando de ir a salvar a la mujer que tenían atrapada. Joder, ahora recordaba mejor. Esa mujer había resultado Sia. Se forzó a abrir los ojos enfrentándose con una luz cegadora justo frente a él. Desvió la mirada pudiendo captar mejor donde estaba. ¿Estaba en una habitación de hospital? Pero si él no había resultado con más que unos moretones que una pelea típica no hubiera dejado. Conocía a la perfección ese dolor, no era la gran cosa. Nuevamente llevó la mano a su garganta. Oh si, la cuerda. Esos tipos le habían dado una vista muy linda desde arriba para ver como lastimaban a Sia. Para el nada había salido tan trágico. Llegó la policía lo que espantó luego a los tipos esos y lograron bajarlo antes que pasara a mayores… pero la pelirroja, ¿Qué había pasado con ella? Trato de recordarlo con tanta fuerza que le dolió la cabeza. Por lo menos había recordado que le habían metido una especie de droga a la vena para relajarse y calmar el dolor de los golpes. El había insistido en que estaba bien pero los paramédicos lo metieron con camilla y todo a la ambulancia. Pero joder, ¿y Sia? Recordaba un cuchillo… uno que había brillado gracias a la oscuridad y la escasa luz. Se sentó en la cama mirando a su alrededor. En una silla estaba su ropa. Un suspiro le costó recordar lo que tanto necesitaba recordar. Ni se tomó el tiempo para confirmarlo. De un salto se paró de la cama y se vistió. A Sia le habían enterrado el cuchillo, el lo había visto desde su perfecta vista amarrado y amordazado.

Salió de la habitación mirando a todos lados. fue directamente donde habían dos policías hablando con una cara familiar. La madre de Sia, Charlotte. Lo que le preocupaba era encontrarse con su padre. Ellos nunca congeniaron y a pesar de ser solo amigos siempre, se notaba que su padre apenas toleraba ese tipo de relación.
- ¿Dónde está Sia?- pregunto encontrándose con la mirada sorprendida de todos. Vamos, que tampoco lo habían violado y secuestrado por años. Todos comenzaron a hacerle miles de preguntas, le dijeron de todo menos responder su pregunta. Suspiró sin entender mucho lo que decían ya que aun estaba un poco drogado con la medicina que le pusieron. Cuando vio que el papá de Sia se acercaba a ellos con un vaso de café en la mano, supo que era hora de correr. Apenas lo vio se mostró cabreado, como si él hubiera tenido la culpa de todo. Buenooo, si te llamaba por teléfono la policía, diciéndote que tu pequeña princesa estaba camino al hospital con cortes de una navaja y que además en el lugar bel, pues… lógica pura. De seguro ahora si le prohibiría verla. No pensó dos veces y entró a la habitación siguiente, la que parecía resguardada por los policías y la madre de Sia. Cerró la puerta y se giró. En la cama de la habitación estaba Sia.- ¿Sia… Anastasia?- le dijo en voz baja, casi un susurro. Joder, no sabía hasta que punto le habían hecho el corte o si había mas de uno, pero sabía que si la cosa era mala mejor se hubiera quedado en aquel maravilloso sueño por siempre.




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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Dom Mayo 19, 2013 5:46 pm

GET ME AWAY FROM HERE.

Sonrió acurrucándose más contra él, sintiéndose protegida en sus brazos, como si estos fuesen una nube que la envolvía de forma suave y acogedora. ¿De verdad tenía que resignarse ante el hecho de que probablemente jamás volverían a repetir aquello? Casi habría sido mejor mantenerse alejada, casi habría sido mejor tragarse esa copa de un golpe y no recordar nada al día siguiente. Porque sus besos eran demasiado adictivos, su cuerpo se erizaba con el mínimo contacto y si hubieran traspasado la línea-más de lo que lo habían hecho- ya no habría vuelta atrás para ella. No habría podido soportar el tener que competir con otras y no habría podido conformarse con tener una parte de él. Le quería de una forma pura y completa, necesitaba tenerle junto a ella y sabía que lo que sentía no solamente abarcaba el deseo sexual, no, ella necesitaba acariciarle, escuchar su respiración, dormir junto a él y verle sonreír. Y por ello simplemente no podía entregar sin esperar nada a cambio. Le escuchó decir que él solo hacía lo mejor para ella y frunció ligeramente los labios. ¿Si podía prometerle la vida entera porque simplemente no dejaban todo atrás y empezaban de cero? Y, ¿por qué se quedaba callada? Quizá era su contestación había hecho mella en ella, retorciéndola por dentro y aún así era incapaz de escapar. Se había permitido fantasear como una idiota y lo seguía haciendo, sintiéndose suya al estar atrapada en sus brazos. Decidió hablar sabiendo que él ya no le contestaría por su propia decisión de dormir ante el cansancio que le acechaba, aunque no lo hiciera, de esa forma se encargaba de dejar la puerta abierta por si él quería entrar algún día, solo esperaba que no fuese de rebote.—Quizá algún día me expliques la diferencia -murmuró mientras soltaba una risa ligera, bien sabía que ella sería capaz de esperar lo que fuera si él se lo pidiera, ella sería capaz de todo y en cierta manera sentía que en ese aspecto era la que más daba de los dos. No sabía si era porque él no parecía terminar de sincerarse por completo o si algo le frenaba pero ahora esos eran los hechos y ella no quería agobiarle más con sus palabras. Solo quería dormir junto a él y permanecer de esa manera, sabiendo que al menos nunca le perdería aunque él no pudiera prometerle al cien por cien lo que ella pedía. Dejó un beso sobre su cuello y tardó en rendirse al sueño, pero lo hizo, sintiendo que jamás había estado tan acogida ni tan a gusto en todo el tiempo en el que había vivido. Sintiendo que ella tampoco olvidaría, aunque él no se lo hubiera pedido.

{...}

"Está vez te salvaste"; retumbó en su cabeza como un zumbido doloroso y agobiante. La anterior sensación de levedad desapareció dejando una de dolor en su hombro izquierdo, de angustia e incertidumbre. Todo se desvaneció de un plumazo y la pelirroja estaba completamente confundida mientras miraba las luces del techo moverse, indicando un brusco movimiento. Sentía a los médicos decir muchas cosas a la vez, tantas que era incapaz de percibirlas pero sintió unas profundas ganas de volver a cerrar los ojos y volver a la habitación en la que se suponía que dormía plácidamente. ¿Acaso habría sido todo un sueño? Era tan inverosímil el hecho de que él le correspondiera que lo más seguro era que sí. Sia estaba atontada, llevando una mano a sus labios como si solamente quisiera adivinar si todo había sido una broma del destino, una invención de su subconsciente. Veía a médicos y enfermeros atendiéndola, moviéndose de aquí a allá y también podía ver como la tocaban en el hombro, proporcionándole un dolor agudo y dejando que sus guantes se tiñesen de rojo, consiguiendo que se marease más aún si cabía. La chica cerró los ojos de nuevo mientras trataba de decir algo, aunque sus energías parecían haberse reducido incluso para pronunciarse como si fuera incapaz de hacer nada más que observar y mantener el silencio. Notó como le daban golpecitos en la cara para mantenerla consciente, diciéndole aquella frase esperanzadora-pronunciada por una voz desconocida- que se solía utilizar para calmar a quién había atravesado por un mal momento. Todo irá bien, todo irá bien, todo irá bien... Y entonces todo se volvió negro.

Pasó el tiempo-no supo si segundos, minutos o horas- pero ella se sentía como si hubiera dormido durante años y a pesar de todo lo ocurrido anteriormente en ese momento fue cuándo realmente se percató de que estaba en un lugar poco conocido, con paredes blancas e impersonales y una mujer desconocida con un uniforme impoluto colocando bien el goteo. Sin duda se trataba del hospital. Su hombro le seguía doliendo y cuándo abrió los ojos, se incorporó ligeramente intentando ordenar sus pensamientos. Ese ataque sufrido en el jardín y Danny en el suelo, destrozado por culpa de esos encapuchados que la habían atrapado. Se puso histérica e intentó bajarse de la camilla pero la enfermera llamó con rapidez al médico para revisarla pidiendo que le administrasen un tranquilizante de forma inmediata. Ella no necesitaba aquello. Necesitaba saber que él estaba bien y que la policía había podido averiguar algo sobre lo que ambos habían sufrido de manera injusta y angustiosa. La enfermera la sonrió ligeramente mientras le colocaba bien la almohada—Tranquila. -murmuró con un tono neutro que poco acompañaba a la palabra—Ahora vuelvo. -anunció mientras asentía con suavidad alejándose dirigiéndose hacia la puerta. Desapareció sin más y ella dirigió la mirada al techo, trató de volverse a levantar pero el tranquilizante empezaba a hacer efecto y los brazos le pesaban. Pudo oír la voz agitada de su madre y supuso que estaba en el pasillo. Tuvo unas ganas irrefrenables de alzarse y abrazarle, de contarle lo asustada que se había sentido y de lo que aún temía. Porque aún tenía el miedo clavado en su cuerpo.

Se quedó así durante unos segundos deseando poder escapar pero en lugar de entrar la mujer sola apareció con un hombre que debía ser el médico. Se acercó para examinarla y ella se alejo de manera automática. El hombre pareció hacer el intento de detenerse y sin embargo descubrió sus manos, observándolas atentamente mientras hablaba con la enfermera. La pelirroja escuchaba lo que decían como si fuera ajeno a ella, podía oír sus palabras pero sus párpados le pesaban como si hubiera pasado la noche en vela, probablemente gracias a los calmantes así que volvió a cerrar los ojos aunque era consciente de todo lo que decían. Comentaron algo de que los cortes no eran profundos pero aún así tuvieron que suturar el corte cercano a su hombro y parar la hemorragia aunque ahora solamente debía reposar y esperar a que se curase. El hombre paso una mano por la gasa que lo cubría con suavidad haciendo que la chica dibujase una mueca de dolor en su rostro por su contacto brusco.—De acuerdo señorita Bulgákov, tendrás que esperar un poco para ver a tus padres pero has sido valiente. Descansa e intenta no alterarte -murmuró el hombre como si tratara de darle un poco de ánimo a la par que le advertía por la escena que había hecho anteriormente. Le dijo en voz baja a la enfermera-de forma inútil porque ella la oyó- que no dejara entrar a nadie poniendo como pretexto que primero debía hablar con los familiares. Ella se mantuvo en una especie de sueño liviano por quién sabe cuánto tiempo sin ninguna imagen ni nada que la sacase de su estado. No podía creer como había pasado de haber soñado algo tan hermoso a caer a la realidad con un golpe brusco. Y entonces oyó la puerta abrirse. Creyó que volvía a ser el médico así que no hizo intención de despertarse hasta que oyó su nombre como un susurro. Anastasia. Esa voz la reconocía. Tragó saliva suavemente, removiéndose en la cama y abrió los ojos lentamente mientras le veía, deslumbrada por la luz, con esa aureola incluso parecía un ángel. Sonrió débilmente mientras luchaba por incorporarse y poder darle un abrazo. Menos mal que estaba bien. Si le hubiera ocurrido algo no sabría que hubiera podido ser de ella.—Dios mío, Danny, estás bien. -exclamó contenta con la voz entrecortada mientras le miraba desde su posición estirando su mano hasta la suya como podía- Si te ven aquí se enfadarán -dijo ella recordando las palabras del médico aún sujetando su mano—Además, tú...necesitas reposo. ¿Qué haces aquí? -preguntó ella confusa, ¿le habrían dado el alta? Eso lo dudaba mucho, conocía a Danny y seguro que no había hecho caso alguno de las recomendaciones del médico.

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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Danny A. Phoenix el Mar Mayo 28, 2013 2:39 pm


Get me away from here
Noche · Denis · Sia ·

Dio un paso más y se quedó inmóvil. No sabía si agradecer a alguien allá arriba porque estuviera viva o maldecir a alguien allá abajo porque estuviera lastimada, como fuera, se quedó callado haciendo un escaneo visual. Sabía que le habían enterrado un cuchillo en el hombro, pero después de aquello todo se volvió tan confuso que no sabía que era cierto y que era parte de aquel sueño. Joder, el sueño. Había sido demasiado lindo para ser cierto. El no vivía cosas lindas, menos las soñaba. Aquella había sido una excepción enorme. ¿Cómo no haberlo notado antes? Sia era lo suficientemente inteligente como para no sentir algo por una bestia como él. Se sacudió mentalmente para volver al momento. Terminó de acercarse para juntar sus manos.
- Por supuesto que estoy bien. Solo recibí una paliza. Fue como un fin de semana cualquiera.- dijo sonriéndole de medio lado, tratando de sonar bien, como si nada nunca hubiera pasado. Se sentó en el borde de la cama, resguardando la mano de ella entre las de él.- No me importa- murmuro sin mucha importancia acercando su mano hacia la manta que la cubría, haciéndola a un lado para ver el parche de su hombro. Necesitaba ver que no era tan grave como el creía. Volvió a cubrirla sintiendo como la realidad le pesaba sobre los hombros. Por un instante añoró su sueño, prefiriendo este ante que la realidad que estaba frente a él. este donde ella estaba entre sus brazos en vez de una cama de hospital. Vamos, pecoso, sabias que aquello no podía ser, mejor afrontar lo que le tocaba y era… joder, ya ni sabia cual era su realidad ahora. Subió sus ojos hacia ella, ignorando el hecho de que los había encerrado a ambos en aquella habitación y de seguro apenas saliera se tendría que enfrentar con el padre de ella y la policía que esperaba su declaración. – Estoy bien Sia. No necesito descansar. Necesitaba saber cómo estabas. Sabes que me muero si te pasa algo- le dijo con tono serio, intentando no salir de ese hospital directo a buscar a los tipos que les habían hecho eso.

Sabía que le quedaba poco tiempo dentro de la habitación con ella ya que podía escuchar los murmullos afuera, por lo que no iba a perder tiempo en encontrar una respuesta a las miles de preguntas que se formaban en su cabeza.
– Hazme un lado-le dijo y se recostó a su lado, recordándole su sueño nuevamente. La rodeó con sus brazos tratando de hacerlo con aquel cuidado que por naturaleza carecía, y la acunó en su pecho. Se quedó en silencio solo así, escuchando los sonidos de agitación de fuera, cosa que ignoró como todo en su vida que significaba algo serio. Tenía una prueba de aquello en sus brazos.- Sabes, mientras estaba dormido gracias a que me drogaron como si fuera un caballo, soñé contigo- admitió mirándola hacia abajo por unos segundos, fijándose en el patrón del techo posteriormente. – No quiero perderte. De una u otra forma no quiero hacerlo.- dijo suspirando con pesadez, como si su cuerpo estuviera cansado después de una larga maratón. No quería decir realmente que había soñado, no podía decir en voz alta aquello y pretender que ellos siguieran como antes. Ese sueño lo cambiaba todo ya que le había dejado bien en claro que la pelirroja era más para el que su mejor amiga. Era esa persona que lo hacía soñar… joder, se había vuelto un cursi de lo peor. Mejor buscaba un bisturí y se cortaba la fuente de testosterona de una puta vez.- Tu padre tenia cara de querer cortarme los testículos. Creo que nuestra relación avanzó un paso o dos- dijo quitándole seriedad a lo que había dicho antes. Vamos que siempre hacia lo mismo. Decía una torre de tonterías para parecer un superficial de lo peor.- Cuando salgas de aquí iremos de viaje. Iremos a Texas por unos días. Lejos de todo esto.





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Re: Get me away from here {Danny}

Mensaje por Sia O. Bulgákov el Dom Jun 02, 2013 8:38 am

GET ME AWAY FROM HERE.

Ella observó sus facciones con una sonrisilla, normalmente eran más duras pero ahora estaban suavizadas por la dulzura. Aquella no era la situación más buena del mundo ni por asomo pero al menos le hacía comprobar lo mucho que le importaba, lo mucho que se importaban. Dejó que apresara sus manos entre las suyas y cuándo levantó la manta para comprobar sus secuelas ella no miró su herida. ¿Porque se quitaba importancia? El debía guardar reposo tanto como ella pero dios sabía lo tozudo que podía llegar a ser. La chica en cambio no quería ver aquello, no quería pensar en ello, solamente quería salir y volver a sus ocupaciones de siempre aunque admitía que era capaz de aguantar así unos cuántos minutos más—A mi me importa, así que no juegues con eso y vuelve a tu cuarto antes de que te maten -murmuró intentando parecer firme pero en eso quedó, en un burdo intento. Cuánto más se perdía en sus oscuros ojos más blanda se volvía, más dócil se tornaba su voz y más se ensanchaba su sonrisa. ¿Podía él ejercer ese efecto en él o había sido por el efecto de su estúpido-y al mismo tiempo anhelante- sueño? Nunca había soñado nada parecido con tanta fuerza, parecía tan real que se preguntó si su sabor sería el mismo y si sus labios llegarían a adaptarse tan bien como en su ensueño. Si empezaba a pensar de esa forma le daría una sobredosis de glucosa. Ella negó con suavidad mientras se aproximaba ligeramente para observarle mejor y dejarle claro que no tenía de que preocuparse. Ya no.—No me pasa nada. Estoy vendada, pálida y postrada en una cama sí...pero saldré adelante. -murmuró ella mientras se encogía de hombros suavemente, sin saber realmente si decía esas palabras porque estaba sedada o porque estaba empezando a ser valiente sin auto compadecerse. Él le pidió un hueco y se echó a un lado ligeramente dejando que la rodeara en sus brazos. No le hubiera importado estar en ese letargo si supiera que le esperaba aquello, sabía perfectamente que podía quedarse dormida en ese mismo instante, invadida por la paz y el afecto que él le profesaba—¿Sí? ¿Qué soñaste? -preguntó ella por inercia, tremendamente curiosa, resguardándose para ella el hecho de que ella también había tenido un sueño peculiar sobre ambos, seguramente muy distinto al suyo. Demasiado distinto, pensó ella mientras parpadeaba confusa ante lo que decía—Danny...no me vas a perder, estoy aquí. -murmuró ella intentando suavizar la situación con una risilla floja a pesar de que sabía perfectamente a que se refería y de esa forma-queriendo que él se diera cuenta de aquello- dejó un beso sobre su frente volviendo a su lugar de nuevo con su cabeza apoyada sobre la mullida almohada.

La expresión de Sia cambió, soltando por primera vez una risa más profunda al oír lo que decía sobre su padre. Él era rudo, serio en apariencia pero siempre le había tratado con cariño y había sido un padre ejemplar. Ella le admiraba porque era la prueba viviente de que el amor existía, había renunciado a todo por su madre y sobretodo por ella. La pelirroja era la niña de sus ojos, la sobreprotegía como nadie aunque ya no tuviese cinco años y aunque veces se sentía agobiada por aquello tenía claro que lo hacía por su bien. Su madre siempre le advertía diciéndole "haz lo que tengas que hacer pero no delante de tu padre", porque sí, él era de ese tipo de hombres que sentaban a los jóvenes en el sofá y les hacían mil cuestiones sobre el futuro y ese amor efímero que ahora estaba tan de moda como si así fuera a adivinar sus verdaderas intenciones. Ni siquiera se había acostumbrado a Danny a pesar de haberle visto desde que Sia comenzaba a dar sus primeros pasos. Quizá era porque veía a cada chico con el que ella se relacionaba una amenaza, porque era un ruso conservador o porque él se había convencido de que aquel alto muchacho podía destrozar a su delicada hijita si le diera por encapricharse de ella. Cosas de padres y sus hijas menores.—Bueno...ya sabes como es, no puede quedarse sin alguien a quién culpar -bromeó ella mientras seguía riendo.—Se le pasará cuándo sepa toda la versión. -explicó ella mientras se encogía de hombros hasta que le oyó decir aquello. ¿Ir a Texas? ¿Estaba hablando enserio? No negaba que le haría ilusión, que le gustaría desconectar de aquello pero era una locura pensar que su padre permitiría eso después de lo sucedido, estaba segura de que si por él fuera sería capaz hasta de ponerle un guardaespaldas. Agradecía que dijera eso para que se sintiera mejor pero no hacía falta, sabía que poder ir era algo muy difícil por no decir imposible.—¿De verdad crees que van a dejarme que me suba en un avión y me vaya a América porque sí? Estás loco -murmuró suavemente mientras negaba riendo suavemente. Aparte, ¿qué pasaba con todo lo demás? ¿Con la universidad y esas cosas? Ella siempre tenía que pensar en las consecuencias, maldita cabeza. Hazlo y ya, pensó mientras le miraba. ¿Acaso no era cierto que extrañaba Texas y necesitaba un respiro? Entonces, ¿que mejor lugar para hacerlo que el que había sido su hogar durante tanto tiempo?



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